4 ene 2011

El agua no será prioridad este año




Día a Día (04/01/2011)
El agua no será prioridad este año

En el presupuesto de la Provincia, las obras hídricas suponen el 7% del total. Sólo en edificios públicos, como el Centro Cívico, se planea gastar cuatro veces más.
"Lo que Córdoba no puede dejar de hacer es darle agua a la gente; el agua es la vida”, decía días atrás el gobernador Juan Schiaretti en una entrevista radial. Sin embargo, de acuerdo con el presupuesto del Ministerio de Obras y Servicios Públicos, en 2011, las grandes obras de infraestructura hídrica, ésas que una vez finalizadas podrían solucionar de raíz las recurrentes crisis, escasean. Igual que el agua.
La comparación es odiosa, pero inevitable: mientras por un lado está previsto erogar 1.175 millones de pesos en la construcción de edificios públicos en distintos puntos de la provincia, por otro, las obras hídricas suman apenas 320 millones. En relación con el total de lo presupuestado por el área que conduce Hugo Testa (4.280 millones), los Centros Cívicos suponen el 27 por ciento y las que tienen que ver con el agua, apenas 7,5 puntos.
El resto, si se termina gastando todo, se irá en caminos (1.291 millones), gasoductos y otras obras de infraestructura (1.009 millones) y viviendas (450 millones).
Por goteo. De los 320 millones en obras hídricas, el 30 por ciento serán fondos propios de la Subsecretaría y, el resto, plata administrada por la Agencia Córdoba Inversión y Financiamiento (Acif).
En el detalle de lo previsto hacer se encolumna la limpieza de los canales maestros que atraviesan la capital, recuperaciones de diferentes sistemas de riego, obras de saneamiento rural, protección de márgenes, la iluminación de la mayoría de las presas (La Quebrada, Piedras Moras, Río Tercero, Cruz del Eje y Los Molinos), desagües menores y el último tramo del programa “Agua para todos”.
Sin embargo, no se advierten obras de infraestructura de magnitud que permitan ver que la Provincia tenga un plan a largo plazo para “atacar” los frecuentes periodos de sequía. Con la honrosa excepción de la refuncionalización del canal Los Molinos-Córdoba, no hay diques previstos en presupuestos futuros, ni programas de saneamiento de las cuencas hídricas, la gran causa de contaminación del agua potable.
Vieja idea. Años atrás, durante el gobierno de José Manuel de la Sota, la idea de un nuevo dique figuró en dos ejecuciones presupuestarias en la categoría “Presas y obras de cabecera”. Fue en los ejercicios de 2003 y 2005, cuando se incorporó la idea de sumar metros cúbicos a la sed de la capital de Córdoba con un dique que interrumpiera el cauce del río Anisacate. La idea, en verdad, había nacido en la década de 1980 en la entonces Agua y Energía de la Nación, pero nunca se convirtió en prioridad porque con el San Roque primero, y con Los Molinos después, fue suficiente. Ya en 2005, se hablaba de una inversión 34,5 millones de pesos.

El canal Los Molinos ... y algo más
La obra más importante prevista por la Provincia para evitar futuras crisis hídricas es la refuncionalización del canal que trae agua desde el dique Los Molinos, con la que se abastece al 40 por ciento de los habitantes de la ciudad. Este acueducto, por problemas estructurales, pierde más de la mitad del líquido que transporta.
Sin embargo, es vital que paralelamente a esa obra (que demandará una inversión de 90 millones de pesos) se amplíe la planta potabilizadora que Aguas Cordobesas tiene en la zona de Bouwer. Hoy no se puede procesar allí más de 2 m3 de agua cruda por segundo y está previsto que el nuevo acueducto trasporte casi el triple. Además, harán falta obras de transporte del líquido ya potabilizado hacia la ciudad.

Un plan para Carlos Paz
La obtención de agua cruda para distribuirla entre la población es un problema en todos lados. En Carlos Paz, por ejemplo, la cooperativa de servicios públicos local (Coopi) presentó el Plan para la Provisión de Agua Potable para 2030. El diagnóstico habla de “obras necesarios que no admiten más dilaciones” y de “la articulación de distintos actores sociales”.
Además de la idea de utilizar el agua del San Roque, las alternativas planteadas incluyen construir una red de presas. Dos para captar las aguas del río Yuspe (al norte de Cosquín) y otra sobre el río San Antonio (aguas arriba de Cuesta Blanca). Todo se complementaría con la construcción de pequeñas represas para facilitar la captación. También están previstas ocho nuevas cisternas con capacidad para almacenar 20 mil m3.

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La Voz del Interior (04/01/2011)
Descartan emergencia hídrica este verano

La Provincia rechazó aplicar una medida extrema para reducir el consumo de agua en la Capital. El bajo nivel del lago, entre otras razones, hace que se sientan más las algas en el agua potabilizada.
Si a usted no le pesa la conciencia, puede regar su jardín, lavar el auto o baldear a canilla libre la vereda de su casa. Por más que al lago le falte agua y proliferen las algas, los ríos serranos no desborden y el 50 por ciento de los mejores campos de la provincia sufran la falta de lluvias, no hay emergencia hídrica en la provincia ni la habrá en el corto plazo. La emergencia cesó los primeros días de marzo de 2010 y no está en los planes del Gobierno provincial declarar una alerta para que la población restrinja el consumo de agua.
“No están dadas las condiciones técnicas para la fijación de la emergencia hídrica”, sostuvo Luis Salamone, subsecretario de Recursos Hídricos de la Provincia. “La alerta la fija la Subsecretaría, pero no tiene nada que ver con valores altos de consumo mientras haya disponibilidad de agua”, indicó.
El funcionario dio tres razones para justificar por qué no se tomará una medida extrema: no se dio en 2010 una sequía prolongada como afectó a Córdoba el verano anterior, el lago está dos metros arriba de lo que estaba la temporada pasada y las lluvias caídas se corresponden con el promedio habitual para diciembre.
Que exista o no exista emergencia tiene incidencia directa en el consumo. Con los calores de la semana pasada, el consumo de agua trepó a 450 litros por habitante. El verano pasado, había bajado a 328 litros.
Pero hay una cuestión adicional: el Ersep –ente de control de los servicios con jurisdicción local– no puede labrar actas ni multas. “A partir de la emergencia anterior pudimos actuar y nos encargamos de aplicar las restricciones. Hoy no tenemos ninguna declaración de emergencia que nos imponga medidas de excepción, sólo la concientización”, indicó el director del Ersep Jorge Saravia.
Algas, un problema. Después de un fuerte pico registrado a fines de noviembre, las algas en el lago San Roque volvieron a incrementarse en los últimos días, con una consecuencia directa en el sabor y olor del agua potabilizada que entrega Aguas Cordobesas en la ciudad de Córdoba.
El jueves pasado ingresó agua a la planta potabilizadora Suquía con 58 millones de elementos de algas por litro, contra los alrededor de 48 millones que se detectaron en noviembre. Ayer, se encontraron cinco millones. El promedio habitual ronda el millón.
La presencia de algas viene acompañada de una gran cantidad de geosmina, un metabolito inocuo, propio de esta especie, pero que le da olor y sabor. La concesionaria intensificó las acciones propias para contrarrestar el crecimiento de algas. Sin embargo, el Ersep sostiene, a priori, que no serían suficientes (ver aparte).
Las algas en el San Roque son un viejo problema, aunque este verano han tomado dimensiones inusuales. Según el subsecretario de Recursos Hídricos, semejante pico se explican por cuatro condiciones que hoy se cumplen en simultáneo: alto contenido de nutrientes en el embalse, aumento de la temperatura del lago, aguas quietas y bajo nivel del San Roque.
–Justamente porque el lago está bajo y las algas se sienten más, ¿no sería aconsejable alguna medida de emergencia?, insistió este diario.
–La baja se da por una cuestión cultural de las personas y no por la declaración de la emergencia. El caudal de agua está asegurado para la ciudad.
El funcionario insistió en que el lago muestra una “mejor sintomatología” por una serie de acciones que se han tomado en los últimos años, como la colocación de aireadores, los planes de lucha contra los incendios (que reducen la cantidad de cenizas que se vuelca al embalse) y la planta de cloacas en Carlos Paz para evitar que la ciudad tire sus efluentes al lago.
Salamone sostuvo que la presencia de algas hoy no afloja por las aguas quietas que hay entre los dos muros. “Es un fenómeno de corto tiempo, hasta que cambian las condiciones”, dijo.

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