Mostrando las entradas con la etiqueta turismo cinegético. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta turismo cinegético. Mostrar todas las entradas
5 jun 2017
Caza, exóticas y riesgo ambiental
La Voz del Interior (05/06/2017)
En Córdoba se pueden cazar jabalíes, ciervos, búfalos y antílopes
Hay sólo tres cotos de caza mayor habilitados en la provincia y el jabalí puede capturarse en libertad en casi todo el territorio. Son especies exóticas, por lo que expertos aseguran que es un riesgo ambiental.
El 28 de marzo, un ciervo apareció en el canal Los Molinos tras el temporal que afectó al Valle de Paravachasca. Muchos cordobeses se sorprendieron por encontrar esta especie en estas tierras.
Sin embargo, la provincia alberga ciervos, búfalos y antílopes en cotos de caza privados. Muchas veces estos animales se escapan, lo cual representa un riesgo ambiental, ya que se trata de especies exóticas e invasoras.
La Secretaría de Ambiente de la Provincia sólo autorizó tres cotos de caza mayor. Uno de ellos está ubicado en la zona rural de San Agustín, cerca de donde apareció el ciervo, en marzo pasado. Este coto se llama El Palenque y se pueden cazar ciervo colorado, búfalo asiático y jabalí.
Cerca de Yacanto de Calamuchita existe otro establecimiento, Rincón de Luna, donde se pueden cazar búfalo asiático, muflones asiáticos, carneros cuatro cuernos y antílopes negros, además de ciervos colorados.
El tercer coto autorizado, La Malena, está en el extremo sur de la provincia, cerca de Villa Huidobro (departamento General Roca). Ciervo colorado, antílope negro, ciervo dama y ciervo axis son las piezas que ofrece.
Caza mayor en Córdoba
Los cotos están orientados al turismo extranjero con instalaciones muy lujosas. La estadía cuesta entre 300 y 400 dólares por día, con todas las comidas. Los precios de las piezas cazadas varían según el tipo y tamaño de animal. Hay ciervos desde los tres mil dólares hasta los 30 mil.
El ciervo del canal Los Molinos fue rescatado por los bomberos y liberado “en un paraje cercano a San Agustín”, pero no en el coto de caza. Los bomberos de la zona aseguran que frecuentemente se escapan animales cuando sucede algún evento extremo.
En el incendio de 2009 se escaparon varios animales en un sector ubicado entre ruta 5 y ruta 36. “Los ciervos bajaron cuando hubo un incendio grande en la zona. Hemos visto varios de estos animales”, destacó en su momento David Boaglio, jefe del Cuartel de Bomberos de Despeñaderos. También vieron búfalos y chanchos del monte, al parecer, todos del mismo coto de caza.
Riesgo de invasión
“Los cotos de caza son un foco de propagación de especies exóticas”, asegura Ricardo Torres, biólogo e investigador del Museo de Zoología y del Instituto de Diversidad y Ecología Animal, de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).
Y agrega: “Córdoba tiene un problema gravísimo con el jabalí, ya que se ha esparcido por toda la provincia. Son ejemplares escapados de cotos. Las vallas que tienen no contienen a estos animales. El ciervo colorado ahora comienza a ser problemático”.
Torres señala que ya se pueden ver ciervos y jabalíes que están “haciendo destrozos” incluso en el Parque Nacional Quebrada del Condorito.
Hace algunos años, también se escaparon ciervos y jabalíes de un coto de caza en la zona de Tulumba, entre Villa del Totoral y Deán Funes. En los foros de cazadores se menciona que estos animales deambulan libres por la zona.
“Los jabalíes modifican la estructura del suelo y la vegetación, se cruzan con las chanchas domésticas, matan perros e incluso son peligrosos para el hombre”, detalla el biólogo.
Torres entiende que debería prohibirse el ingreso de más jabalíes y ciervos a la provincia, incluso a los cotos, ya que es evidente que no se los puede contener.
La caza de jabalí y chancho cimarrón está liberada en Córdoba porque se los considera plaga. En Entre Ríos sucede lo mismo con el ciervo axis. En Santa Fe hay un proyecto para prohibir los cotos.
Cuatro animales en la mira
Jabalí. Junto con el chancho cimarrón (chanco doméstico que se hizo salvaje), son los únicos animales grandes que pueden cazarse fuera de los cotos. Se lo considera una plaga y genera daños ambientales. Figura entre 100 de las especies exóticas invasoras más dañinas del mundo. Pesa entre 40 y 90 kilos.
Ciervo colorado. Es la pieza de caza mayor más común en los cotos. De origen europeo, puede tener hasta 2,5 metros de largo y pesar hasta 200 kilos. Figura en la lista de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Búfalo de agua. Es la pieza de caza mayor más grande en Córdoba. De origen asiático, puede medir hasta 1,2 metros de alto y pesar entre 400 y 500 kilos. La especie se encuentra en peligro de extinción según la UICN. Por su tamaño, es un animal peligroso para la población. Se han detectado algunos libres en Córdoba.
Antílope negro. De origen asiático, pesa entre 30 y 50 kilos y 1,2 metros de largo. Los más preciados son los machos, debido a que su par de astas puede tener hasta 50 centímetros de longitud. Su estado de conservación es “casi amenazado”, según la UICN. Otra especie rara que se puede cazar es el muflón.
Ver Noticia On Line
Más Información:
La meca mundial del turismo cinegético
Las palomas son una plaga en la provincia y los más 10 mil turistas extranjeros que vienen cada año se relamen al ver el cielo tapado por estas aves. Pueden disparar hasta cansarse.
.
En Córdoba se pueden cazar jabalíes, ciervos, búfalos y antílopes
Hay sólo tres cotos de caza mayor habilitados en la provincia y el jabalí puede capturarse en libertad en casi todo el territorio. Son especies exóticas, por lo que expertos aseguran que es un riesgo ambiental.
El 28 de marzo, un ciervo apareció en el canal Los Molinos tras el temporal que afectó al Valle de Paravachasca. Muchos cordobeses se sorprendieron por encontrar esta especie en estas tierras.
Sin embargo, la provincia alberga ciervos, búfalos y antílopes en cotos de caza privados. Muchas veces estos animales se escapan, lo cual representa un riesgo ambiental, ya que se trata de especies exóticas e invasoras.
La Secretaría de Ambiente de la Provincia sólo autorizó tres cotos de caza mayor. Uno de ellos está ubicado en la zona rural de San Agustín, cerca de donde apareció el ciervo, en marzo pasado. Este coto se llama El Palenque y se pueden cazar ciervo colorado, búfalo asiático y jabalí.
Cerca de Yacanto de Calamuchita existe otro establecimiento, Rincón de Luna, donde se pueden cazar búfalo asiático, muflones asiáticos, carneros cuatro cuernos y antílopes negros, además de ciervos colorados.
El tercer coto autorizado, La Malena, está en el extremo sur de la provincia, cerca de Villa Huidobro (departamento General Roca). Ciervo colorado, antílope negro, ciervo dama y ciervo axis son las piezas que ofrece.
Caza mayor en Córdoba
Los cotos están orientados al turismo extranjero con instalaciones muy lujosas. La estadía cuesta entre 300 y 400 dólares por día, con todas las comidas. Los precios de las piezas cazadas varían según el tipo y tamaño de animal. Hay ciervos desde los tres mil dólares hasta los 30 mil.
El ciervo del canal Los Molinos fue rescatado por los bomberos y liberado “en un paraje cercano a San Agustín”, pero no en el coto de caza. Los bomberos de la zona aseguran que frecuentemente se escapan animales cuando sucede algún evento extremo.
En el incendio de 2009 se escaparon varios animales en un sector ubicado entre ruta 5 y ruta 36. “Los ciervos bajaron cuando hubo un incendio grande en la zona. Hemos visto varios de estos animales”, destacó en su momento David Boaglio, jefe del Cuartel de Bomberos de Despeñaderos. También vieron búfalos y chanchos del monte, al parecer, todos del mismo coto de caza.
Riesgo de invasión
“Los cotos de caza son un foco de propagación de especies exóticas”, asegura Ricardo Torres, biólogo e investigador del Museo de Zoología y del Instituto de Diversidad y Ecología Animal, de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).
Y agrega: “Córdoba tiene un problema gravísimo con el jabalí, ya que se ha esparcido por toda la provincia. Son ejemplares escapados de cotos. Las vallas que tienen no contienen a estos animales. El ciervo colorado ahora comienza a ser problemático”.
Torres señala que ya se pueden ver ciervos y jabalíes que están “haciendo destrozos” incluso en el Parque Nacional Quebrada del Condorito.
Hace algunos años, también se escaparon ciervos y jabalíes de un coto de caza en la zona de Tulumba, entre Villa del Totoral y Deán Funes. En los foros de cazadores se menciona que estos animales deambulan libres por la zona.
“Los jabalíes modifican la estructura del suelo y la vegetación, se cruzan con las chanchas domésticas, matan perros e incluso son peligrosos para el hombre”, detalla el biólogo.
Torres entiende que debería prohibirse el ingreso de más jabalíes y ciervos a la provincia, incluso a los cotos, ya que es evidente que no se los puede contener.
La caza de jabalí y chancho cimarrón está liberada en Córdoba porque se los considera plaga. En Entre Ríos sucede lo mismo con el ciervo axis. En Santa Fe hay un proyecto para prohibir los cotos.
Cuatro animales en la mira
Jabalí. Junto con el chancho cimarrón (chanco doméstico que se hizo salvaje), son los únicos animales grandes que pueden cazarse fuera de los cotos. Se lo considera una plaga y genera daños ambientales. Figura entre 100 de las especies exóticas invasoras más dañinas del mundo. Pesa entre 40 y 90 kilos.
Ciervo colorado. Es la pieza de caza mayor más común en los cotos. De origen europeo, puede tener hasta 2,5 metros de largo y pesar hasta 200 kilos. Figura en la lista de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Búfalo de agua. Es la pieza de caza mayor más grande en Córdoba. De origen asiático, puede medir hasta 1,2 metros de alto y pesar entre 400 y 500 kilos. La especie se encuentra en peligro de extinción según la UICN. Por su tamaño, es un animal peligroso para la población. Se han detectado algunos libres en Córdoba.
Antílope negro. De origen asiático, pesa entre 30 y 50 kilos y 1,2 metros de largo. Los más preciados son los machos, debido a que su par de astas puede tener hasta 50 centímetros de longitud. Su estado de conservación es “casi amenazado”, según la UICN. Otra especie rara que se puede cazar es el muflón.
Ver Noticia On Line
Más Información:
La meca mundial del turismo cinegético
Las palomas son una plaga en la provincia y los más 10 mil turistas extranjeros que vienen cada año se relamen al ver el cielo tapado por estas aves. Pueden disparar hasta cansarse.
.
29 nov 2015
Campos palomeros, territorios de disputas
La Voz del Interior (29/11/2015)
Sigue la pelea por los campos palomeros
Desde hace más de 15 años, la zona es escenario de violentas disputas. Es escasa la presencia del Estado provincial en ese sector.
No terminan las disputas por la propiedad de los campos en el corazón de la zona palomera, al norte de la provincia de Córdoba.
Tal como ocurriera en los últimos años, una exjueza cordobesa aparece envuelta en una disputa que continúa no sólo entre las suaves serranías de la región, sino también en diferentes tribunales de la provincia.
Meca de cazadores
El conflicto se desarrolla en Los Chañares, un paraje ubicado entre los pueblos de Villa Tulumba y Avellaneda, en una zona donde se tocan los territorios de los departamentos Tulumba, Totoral e Ischilín.
Ese lugar es uno de los más importantes centros argentinos de recepción de turistas cinegéticos, los cazadores extranjeros que llegan atraídos por la posibilidad de matar miles de palomas. La presencia de dormideros de palomas y el desarrollo de cultivos para atraerlas han convertido a esa zona en un non-stop shooting , un paraíso para los cazadores.
En esa zona se radicó hace más de 15 años quien por entonces era miembro de la Cámara Primera del Crimen de la ciudad de Córdoba, Juana Ramírez. Junto a quien era su marido, el canadiense Serge Dompierre, desarrollaron una empresa palomera, Los Chañares SRL, que comenzó a competir exitosamente con otras similares de la zona.
La instalación de la entonces jueza llegó acompañada de numerosas denuncias de habitantes de los campos próximos, que la acusaron de amedrentarlos para que abandonaran o malvendieran sus tierras. Muertes de animales, cortes de alambrados, amenazas con armas de fuego, acoso policial, fueron algunos de los episodios mencionados en las denuncias.
Caminos en el monte
El último capítulo conocido de estas disputas tiene que ver con el enfrentamiento entre la exmagistrada y Horacio Ferrero, un cordobés capitalino que en 2011 compró una fracción de casi 200 hectáreas de un campo cuya propiedad también es disputada por Ramírez.
Desde entonces, se produjeron incidentes entre ambos, que culminaron en el dictado de una medida de no innovar de un juzgado de Jesús María.
Ahora, según denuncia Ferrero, la jueza violó esa medida y, usando topadoras, abrió un camino en el monte, supuestamente para permitir el paso de cazadores hacia una de las zonas con presencia de palomas.
Este hecho fue denunciado por el abogado de Ferrero, Félix Frías, ante la Justicia de Jesús María. “El camino tiene unos 400 metros de largo. Es uno de los tantos que abrió Ramírez en el lugar, pese a que se trata de una zona protegida por la Ley de Bosques de la provincia”.
Según Ferrero, la exjueza habría quitado los carteles que había colocado Córdoba Ambiente para evitar más desmontes. “Utiliza maquinaria pesada para abrir caminos. Corre a la fauna del lugar, y los campos y el arroyos se siguen llenando con el plomo de las municiones que usan en la caza”, afirma.
La exjueza, representada por el abogado Juan Pablo Rustán, afirma que en realidad ella es la víctima de diversas maniobras y agresiones concretadas por Ferrero y otras personas que viven en la zona.
Ramírez dice que en 1996 adquirió 100 hectáreas de un campo que pertenecía a 10 hermanos, comprando los derechos hereditarios a ocho de ellos. Este es un procedimiento habitual en una zona donde las propiedades no cuentan con escrituras. Dice que lo hizo a través de una inmobiliaria, de manera legal. Ese campo linda con otros que también son de su propiedad.
“Mi clienta –agrega Rustán– es víctima de delitos muy graves, que tienen el objeto de coaccionarla y despojarla de su campo. Desde que comenzaron estos conflictos, se le impidió el ingreso a su propio campo de manera sistemática y se aprovecharon de su vulnerabilidad, puesto que se trata de una mujer jubilada”. Agregó que estudian hacer una presentación judicial sobre ese tema, porque consideran que los agresores también incurren en una típica “violencia de género”.
Lujo y peleas
Ramírez habría cedido el manejo del negocio palomero, hace varios años, al estadounidense David Pérez y al colombiano Álex Mitri. Ambos, a través de la empresa Fly Ways, aparecen vinculados a los lujosos lodges palomeros Los Chañares (construido por la exjueza), Sierra Brava y Posta del Norte, donde los cazadores reciben servicios de hospedaje de alto nivel.
Ferrero sostiene que la exmagistrada cuenta con protección policial y judicial, y que no fue imputada, ni siquiera citada por la Justicia, mientras que él ya fue imputado por transgredir una orden judicial favorable a Ramírez.
El abogado de la exjueza agrega que son varios los vecinos imputados por afectar los intereses de su clienta y por el delito de estelionato (fraude en contratos), ya que vendieron dos veces el mismo campo.
Ver Noticia On Line
Una plaga que se transformó en un buen negocio
Hace más de 50 años que la paloma es considerada una plaga en la Argentina.
La provincia de Córdoba es uno de los lugares donde más se visibiliza este problema y fue la primera que convirtió este inconveniente para la agricultura en un negocio turístico, trayendo a delegaciones de cazadores extranjeros.
El atractivo del norte cordobés para los cazadores de otros países es la posibilidad de disparar tantos cartuchos de escopeta como aguanten sus hombros, algo que no pueden realizar en su países de origen.
El negocio se convirtió en una oportunidad económica para muchos empresarios y en una salida laboral para quienes trabajan en las hosterías y el negocio de la caza, o que son proveedores de las empresas.
Al mismo tiempo, trajo problemas: la descarga, en los campos y arroyos, de miles de kilogramos del plomo de los cartuchos y la disposición final de las miles de palomas muertas que deja cada expedición.
Otro problema no menor es que la actividad de los palomeros ya no sólo puede considerarse positivamente como una herramienta para combatir la plaga, porque algunos en realidad estimulan la reproducción de las palomas colocando bebederos y sembrando granos para atraerlas.
Algunos años atrás, la Cámara de Turismo Cinegético de Córdoba señaló que el turismo de cazadores de palomas representaba el 10 por ciento del ingreso de turistas extranjeros en la provincia.
Ver Noticia On Line
.
Sigue la pelea por los campos palomeros
Desde hace más de 15 años, la zona es escenario de violentas disputas. Es escasa la presencia del Estado provincial en ese sector.
No terminan las disputas por la propiedad de los campos en el corazón de la zona palomera, al norte de la provincia de Córdoba.
Tal como ocurriera en los últimos años, una exjueza cordobesa aparece envuelta en una disputa que continúa no sólo entre las suaves serranías de la región, sino también en diferentes tribunales de la provincia.
Meca de cazadores
El conflicto se desarrolla en Los Chañares, un paraje ubicado entre los pueblos de Villa Tulumba y Avellaneda, en una zona donde se tocan los territorios de los departamentos Tulumba, Totoral e Ischilín.
Ese lugar es uno de los más importantes centros argentinos de recepción de turistas cinegéticos, los cazadores extranjeros que llegan atraídos por la posibilidad de matar miles de palomas. La presencia de dormideros de palomas y el desarrollo de cultivos para atraerlas han convertido a esa zona en un non-stop shooting , un paraíso para los cazadores.
En esa zona se radicó hace más de 15 años quien por entonces era miembro de la Cámara Primera del Crimen de la ciudad de Córdoba, Juana Ramírez. Junto a quien era su marido, el canadiense Serge Dompierre, desarrollaron una empresa palomera, Los Chañares SRL, que comenzó a competir exitosamente con otras similares de la zona.
La instalación de la entonces jueza llegó acompañada de numerosas denuncias de habitantes de los campos próximos, que la acusaron de amedrentarlos para que abandonaran o malvendieran sus tierras. Muertes de animales, cortes de alambrados, amenazas con armas de fuego, acoso policial, fueron algunos de los episodios mencionados en las denuncias.
Caminos en el monte
El último capítulo conocido de estas disputas tiene que ver con el enfrentamiento entre la exmagistrada y Horacio Ferrero, un cordobés capitalino que en 2011 compró una fracción de casi 200 hectáreas de un campo cuya propiedad también es disputada por Ramírez.
Desde entonces, se produjeron incidentes entre ambos, que culminaron en el dictado de una medida de no innovar de un juzgado de Jesús María.
Ahora, según denuncia Ferrero, la jueza violó esa medida y, usando topadoras, abrió un camino en el monte, supuestamente para permitir el paso de cazadores hacia una de las zonas con presencia de palomas.
Este hecho fue denunciado por el abogado de Ferrero, Félix Frías, ante la Justicia de Jesús María. “El camino tiene unos 400 metros de largo. Es uno de los tantos que abrió Ramírez en el lugar, pese a que se trata de una zona protegida por la Ley de Bosques de la provincia”.
Según Ferrero, la exjueza habría quitado los carteles que había colocado Córdoba Ambiente para evitar más desmontes. “Utiliza maquinaria pesada para abrir caminos. Corre a la fauna del lugar, y los campos y el arroyos se siguen llenando con el plomo de las municiones que usan en la caza”, afirma.
La exjueza, representada por el abogado Juan Pablo Rustán, afirma que en realidad ella es la víctima de diversas maniobras y agresiones concretadas por Ferrero y otras personas que viven en la zona.
Ramírez dice que en 1996 adquirió 100 hectáreas de un campo que pertenecía a 10 hermanos, comprando los derechos hereditarios a ocho de ellos. Este es un procedimiento habitual en una zona donde las propiedades no cuentan con escrituras. Dice que lo hizo a través de una inmobiliaria, de manera legal. Ese campo linda con otros que también son de su propiedad.
“Mi clienta –agrega Rustán– es víctima de delitos muy graves, que tienen el objeto de coaccionarla y despojarla de su campo. Desde que comenzaron estos conflictos, se le impidió el ingreso a su propio campo de manera sistemática y se aprovecharon de su vulnerabilidad, puesto que se trata de una mujer jubilada”. Agregó que estudian hacer una presentación judicial sobre ese tema, porque consideran que los agresores también incurren en una típica “violencia de género”.
Lujo y peleas
Ramírez habría cedido el manejo del negocio palomero, hace varios años, al estadounidense David Pérez y al colombiano Álex Mitri. Ambos, a través de la empresa Fly Ways, aparecen vinculados a los lujosos lodges palomeros Los Chañares (construido por la exjueza), Sierra Brava y Posta del Norte, donde los cazadores reciben servicios de hospedaje de alto nivel.
Ferrero sostiene que la exmagistrada cuenta con protección policial y judicial, y que no fue imputada, ni siquiera citada por la Justicia, mientras que él ya fue imputado por transgredir una orden judicial favorable a Ramírez.
El abogado de la exjueza agrega que son varios los vecinos imputados por afectar los intereses de su clienta y por el delito de estelionato (fraude en contratos), ya que vendieron dos veces el mismo campo.
Ver Noticia On Line
Una plaga que se transformó en un buen negocio
Hace más de 50 años que la paloma es considerada una plaga en la Argentina.
La provincia de Córdoba es uno de los lugares donde más se visibiliza este problema y fue la primera que convirtió este inconveniente para la agricultura en un negocio turístico, trayendo a delegaciones de cazadores extranjeros.
El atractivo del norte cordobés para los cazadores de otros países es la posibilidad de disparar tantos cartuchos de escopeta como aguanten sus hombros, algo que no pueden realizar en su países de origen.
El negocio se convirtió en una oportunidad económica para muchos empresarios y en una salida laboral para quienes trabajan en las hosterías y el negocio de la caza, o que son proveedores de las empresas.
Al mismo tiempo, trajo problemas: la descarga, en los campos y arroyos, de miles de kilogramos del plomo de los cartuchos y la disposición final de las miles de palomas muertas que deja cada expedición.
Otro problema no menor es que la actividad de los palomeros ya no sólo puede considerarse positivamente como una herramienta para combatir la plaga, porque algunos en realidad estimulan la reproducción de las palomas colocando bebederos y sembrando granos para atraerlas.
Algunos años atrás, la Cámara de Turismo Cinegético de Córdoba señaló que el turismo de cazadores de palomas representaba el 10 por ciento del ingreso de turistas extranjeros en la provincia.
Ver Noticia On Line
.
16 sept 2012
Monitorean el plomo del turismo cinegético
La Voz del Interior (16/09/2012)
Miden el plomo en donde cazan palomas
Miden el plomo en donde cazan palomas
Ambiente aplica la nueva reglamentación. Asegura que en 200 campos ya monitoreados no se supera el tope permitido por ley. Investigadores de la UNC replican que la norma es una puesta en escena, que no detiene la contaminación con metales pesados.Toneladas de tóxico plomo quedan en los suelos rurales de Córdoba: las municiones usadas para el turismo de caza de palomas, sobre todo en campos del norte cordobés. La estimación depende de quién la haga, pero se acumularían cada año entre 300 y 700 toneladas de municiones de ese metal pesado, que no queda sólo en el suelo: con el tiempo, pasa al aire, a las napas de agua, ríos, a seres vivos y –según demostraron recientes estudios académicos– ya se detectan rastros en granos de cultivos, como trigo y soja.
La Secretaría de Ambiente de la Provincia puso en marcha este año una resolución que pretende controlar, por primera vez, ese turismo cinegético.
Para los funcionarios, es un gran avance y exhiben resultados de los primeros muestreos de suelos. Para investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba y el Conicet, que desde hace años rastrean la presencia de plomo, se trata sólo de “una puesta en escena” que no soluciona el problema de fondo.
“Un avance”. Elaborada en 2011, pero en vigencia desde abril, la resolución que Córdoba está estrenando por primera vez regula el impacto del turismo cinegético.
Federico Bocco, secretario de Ambiente de la Provincia, valoró que “se creó el registro obligatorio de empresas y guías dedicados a esta actividad; y otro, de los campos para caza de palomas, que deben declarar, sean utilizados sólo para eso o compartido con uso agropecuario”. La norma exige que cada operador realice análisis de suelos anuales de los campos en uso. Impone que deben extraerse nueve muestras por campo, en presencia de personal de Ambiente, y remitirlas al laboratorio del Ceprocor, que depende de la Provincia.
“Si no se registran, no están habilitados. Hasta ahora, hay 20 empresas u operadores registrados; 18 de ellos ya definieron 350 campos, todos en el norte y nordeste provincial. Tenemos muestreos con resultados de 200. En todos, el nivel de plomo está por debajo de los topes permitidos por la ley nacional de residuos peligrosos”, señaló Bocco a este diario. Según precisó, hasta ahora ninguno midió más de 375 partes por millón, máximo admitido para tierras de uso agropecuario.
En la norma original, el tope que se fijaba era de mil partes por millón, límite legal, pero para suelos de uso industrial. Ese punto, que daba la posibilidad de que campos enteros pudieran llegar a niveles de contaminación similares a los de una fundición industrial de plomo, fue parcialmente revisado. Ahora –según Bocco– “si el campo es sólo para caza, se considera suelo industrial y se tolera hasta mil partes, pero, si es de uso mixto, sólo hasta 375 partes”.
Que la norma siga permitiendo plomo, que los límites en suelos rurales sean tan altos y que el Estado no tenga capacidad real de control son los puntos más cuestionados. “Antes, no había nada. Esto es un gran avance. El registro facilita el control; el que no está registrado no puede actuar. Si no cumplen o falsean datos, se impide la actividad y se multa”, replicó Bocco.
“Sin avances”. “Esa resolución no soluciona nada”, sostuvo María Luis Pignata, doctora en Química e investigadora del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal de la UNC y del Conicet.
“El único avance es que reconoce al plomo como residuo peligroso y que el turismo cinegético lo genera. Pero lo permiten hasta límites que en ningún lugar serio del mundo tolerarían”, apuntó la especialista, que lleva años dirigiendo estudios sobre metales pesados en Córdoba. Pignata apuntó que “con hacer un registro no alcanza; en Ambiente no pueden desconocer que muchos operadores alquilan por día campos aledaños a los que dicen que usan”. Para la investigadora, “la posibilidad de control real es escasa, y termina siendo una expresión de deseo, un juego más político, como para decir que se está haciendo algo”.
En cambio, planteó la necesidad de medidas que realmente limiten el plomo: “No, impedir la caza, pero generar normas de reemplazo, paulatino, del plomo para municiones”. Pignata reclamó que se debata la cuestión de fondo: “Si lo que se pretende es cuidar todo el ambiente, en serio, con esta política el plomo va a seguir estando. No es sensato permitirlo hasta que llegue al límite, hasta que sea un problema muy grave y esos suelos no se puedan ya remediar. Hay que evitar llegar a eso”.
La investigadora insistió en que en campos del norte, sin industrias, detectaron trazas de plomo en granos de trigo y soja. Su centro detectó plomo en aire. Dio por evidente la contaminación en suelos, más allá de niveles. Este año, sumó investigaciones publicadas en revistas científicas. “No hace falta que haya plomo en niveles tan altos en suelo para que aparezca en cultivos”, advirtió a este diario.
Alternativas
Acero. Los operadores de caza aseguran que en el mercado no hay alternativa a las municiones de plomo. En otros países, hay un uso creciente de las de acero u otras aleaciones. Los cazadores argumentan que son menos efectivas. Otros sectores marcan que no habrá alternativa mientras se permita el plomo, más barato, pero mucho más contaminante.
Por ahora, no. Desde la Secretaría de Ambiente de la Provincia, se señaló que, por ahora, “no está en evaluación” prohibir el uso de municiones de plomo. Marcan que la ley nacional define ese metal como residuo peligroso, pero no prohíbe su uso.
En el Congreso. La senadora nacional por Córdoba Norma Morandini (Frente Cívico) presentó dos proyectos de ley para exigir la sustitución de las municiones de plomo en todo el país.
Para turistas extranjeros
El turismo cinegético. Inició su apogeo en Córdoba en la década de 1990. Primero fue en campos del centro cordobés, luego se trasladó hacia el norte, de la mano del desplazamiento de las palomas hacia zonas con monte.
Actividad. Se estima que unos siete mil cazadores, la mayoría extranjeros y de muy alto poder adquisitivo, llegan a Córdoba por año.
Proporción. Representan casi el 10 por ciento del turismo extranjero que llega a Córdoba y que genera un importante volumen de negocios.
Ver Noticia On Line
El impacto detectado en los cultivos
“Una vez que se detecta la presencia de plomo, ¿vamos a esperar hasta que esos cultivos no sean aptos para consumo?”. Es lo que plantea María Luisa Pignata, investigadora de la UNC y del Conicet.
Es lo que plantea María Luisa Pignata, investigadora de la UNC y del Conicet, especialista en contaminación por metales pesados. En marzo pasado, este diario publicó resultados de investigaciones sobre hallazgos de plomo en granos de trigo y soja en campos del norte cordobés. Años antes, los primeros estudios lo habían detectado en el aire. El 27 de agosto último, se publicaron nuevos resultados, ahora sobre la detección de plomo en soja en una docena de puntos del mapa provincial, algunos en áreas rurales y otros cercanos a zonas industriales urbanas.
El secretario de Ambiente de la Provincia, Federico Bocco, respondió: “Podemos tomar nota de lo que apuntan algunos investigadores, pero no podemos trazar un diagnóstico propio sin estudios de nuestros laboratorios del Ceprocor. No descalificamos otras investigaciones. Nos interesaría que nos las acerquen”.
–¿No hay estudios propios sobre plomo en cultivos?
–No tenemos análisis sobre cultivos hasta ahora. Estamos avanzando en nuestras propias muestras sobre suelos. Pero evaluamos la posibilidad de hacerlos. Mientras, somos cautos. Para trazar un diagnóstico propio deberíamos tener a la vista los datos de otros.
Pignata, en tanto, replicó que las investigaciones de su grupo “son públicas, accesibles a cualquier interesado porque aparecieron en revistas internacionales científicas. Si alguien lo pide no tenemos problemas en enviarlas. Pero Ambiente no nos pidió nunca nada”.
La investigadora marcó que continuarán profundizando los estudios sobre la presencia de metales pesados en aire, suelos, agua y cultivos en Córdoba. Admitió que los resultados generan interrogantes porque aparecen vestigios de plomo en muchos puntos de la provincia. En algunos, podrían ser atribuidos al impacto de las municiones de caza; en otros a actividades industriales o urbanas.
“Nuestros suelos tienen plomo naturalmente por ser de origen granítico, sobre todo en las sierras. Pero los suelos naturalmente con plomo debe cuidarse más aún para no agregarle impacto”, acotó.
Ver Noticia On Line
.
29 mar 2012
Ambiente no justifica prohibir el plomo para la caza
La Voz del Interior (29/03/2012)
Ambiente no justifica prohibir el plomo para la caza de palomas
La Provincia pide esperar los primeros monitoreos de suelos que hará. Investigadores de la UNC detectaron el metal en aire y cultivos de varias regiones.
La Secretaría de Ambiente de la Provincia defendió la reciente reglamentación dictada para regular la caza de palomas y justificó su decisión de no avanzar hacia la prohibición del plomo en esa actividad.
Ambiente dictó una resolución que por primera vez regula el turismo cinegético. Hasta ahora, la caza de palomas, que trae unos ocho mil turistas extranjeros a Córdoba por año, no tenía ninguna reglamentación de tipo ambiental, a pesar de que desde ámbitos científicos se viene advirtiendo el impacto de las cientos de toneladas de plomo de municiones que quedan esparcidas en los suelos.
El pasado lunes, este diario reveló que investigadores del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal de la UNC detectaron concentraciones de plomo en cultivos de trigo y soja. La doctora María Luisa Pignata, a cargo de esos estudios, sostuvo que no puede desvincularse ese efecto de la enorme carga de plomo sin control por la caza de palomas, en los últimos años concentrada en el norte cordobés.
Para Pignata, la nueva reglamentación aportó que se reconozca al plomo que deja la caza como residuo peligroso, pero cuestionó que a la vez se siga admitiendo su uso, hasta el tope máximo de contaminación admitido “en el que esos suelos ya serían irrecuperables”.
Darío Sbaratto, secretario de Ambiente provincial, defendió la política oficial. “Córdoba lleva 30 años de turismo cinegético y por primera vez regula la actividad. Es un gran avance. Establecemos que el plomo que cae al suelo debe ser considerado un residuo peligroso, como fija la ley nacional. Y exigimos a los operadores de caza un monitoreo anual obligatorio de esos suelos”, marcó a este diario.
Sbaratto no polemizó con sectores académicos que advierten sobre los riesgos de semejante dispersión de plomo.
“Ahora vamos a medir, por primera vez, la presencia de plomo en suelos, en áreas dedicadas a caza de palomas. Quizá en 30 días ya tengamos los primeros resultados de análisis que harán dos laboratorios irreprochables, como el Ceprocor (de la Provincia) y el del Famaf (de la UNC). Con esos datos en la mano podremos sentarnos con grupos científicos para interpretar lo que está pasando”, apuntó el funcionario, que asumió hace tres meses en el cargo.
Sectores ambientalistas y grupos académicos no reclaman prohibir la caza de palomas sino el uso de municiones de plomo. Los operadores de caza señalan que en el mercado no hay alternativas, como las de acero que se usan en otros países. Otros marcan que no las habrá mientras se permita el plomo, más barato y más contaminante.
Sbaratto sostuvo: “La ley nacional de residuos peligrosos, no prohíbe el plomo, pero fija límites para su uso. Se sabe que es contaminante y debe ser controlado. Pero sería dogmático que lo prohibamos antes de medir si su presencia supera el nivel permitido por esa ley”.
Ese nivel está en el centro de la discusión. Pignata, que lleva años en la investigación sobre plomo, planteó como un “grueso error” que la norma provincial fije el límite tolerable en mil partes por millón: “Eso es para suelos industriales; en agrícolas el valor que fija la ley es de 375 partes por millón”, precisó. “Pero con concentraciones mucho menores en suelo hemos detectado ahora en laboratorio la presencia de plomo en cultivos, como antes en aire”, agregó.
Sbaratto justificó que sus asesores legales consideraron que el turismo cinegético es una actividad comercial y no agropecuaria, por lo que se fijó el límite para industrias. El funcionario pidió que se aguarden los resultados de los monitoreos de suelos ahora exigidos: “Midamos y nos juntemos para ver cómo interpretamos los resultados de unos y otros”, dijo.
¿Una ley nacional?
Proyectos de ley. Dos presentó Norma Morandini (Frente Cívico) en el Congreso, como diputada y luego como senadora nacional por Córdoba, proponiendo prohibir el uso de municiones de plomo y exigir su sustitución por otras menos contaminantes.
Sin tratar. Nunca tuvieron apoyo de los bloques mayoritarios para darles tratamiento.
Ver Noticia On Line
Análisis de terrenos y límites máximos fijados
La nueva reglamentación provincial exige a los operadores de caza que cada año permitan chequeos oficiales de los terrenos usados.
Sólo si superan el límite fijado por ley para suelos industriales, deberán paralizar la actividad y remediar el daño.
Ambiente de la Provincia exige que esos análisis sean pagados por las empresas de caza y realizables sólo en los laboratorios de Ceprocor (provincial) o Famaf (de la UNC).
María Luisa Pignata alertó que la remediación es sólo posible en pequeños terrenos y a muy alto costo. Calificó de “desatino” dejar arrojar plomo hasta un nivel ya irreversible de contaminación.
“Podrán mostrar resultados que no indiquen niveles de plomo en suelos superiores a los fijados por ley. Pero el tema es que una vez detectado en aire, en agua y hasta en los principales cultivos que tiene Córdoba, ¿vamos a esperar que esos cultivos no sean aptos para consumo humano?”, acotó Pignata.
Tras los datos de su investigación publicados el lunes, Pignata recibió consultas de diversos sectores. Entre ellos, rurales como la Federación Agraria Argentina, que pretende profundizar en el asunto.
Ver Noticia On Line
Ambiente no justifica prohibir el plomo para la caza de palomas
La Provincia pide esperar los primeros monitoreos de suelos que hará. Investigadores de la UNC detectaron el metal en aire y cultivos de varias regiones.
La Secretaría de Ambiente de la Provincia defendió la reciente reglamentación dictada para regular la caza de palomas y justificó su decisión de no avanzar hacia la prohibición del plomo en esa actividad.
Ambiente dictó una resolución que por primera vez regula el turismo cinegético. Hasta ahora, la caza de palomas, que trae unos ocho mil turistas extranjeros a Córdoba por año, no tenía ninguna reglamentación de tipo ambiental, a pesar de que desde ámbitos científicos se viene advirtiendo el impacto de las cientos de toneladas de plomo de municiones que quedan esparcidas en los suelos.
El pasado lunes, este diario reveló que investigadores del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal de la UNC detectaron concentraciones de plomo en cultivos de trigo y soja. La doctora María Luisa Pignata, a cargo de esos estudios, sostuvo que no puede desvincularse ese efecto de la enorme carga de plomo sin control por la caza de palomas, en los últimos años concentrada en el norte cordobés.
Para Pignata, la nueva reglamentación aportó que se reconozca al plomo que deja la caza como residuo peligroso, pero cuestionó que a la vez se siga admitiendo su uso, hasta el tope máximo de contaminación admitido “en el que esos suelos ya serían irrecuperables”.
Darío Sbaratto, secretario de Ambiente provincial, defendió la política oficial. “Córdoba lleva 30 años de turismo cinegético y por primera vez regula la actividad. Es un gran avance. Establecemos que el plomo que cae al suelo debe ser considerado un residuo peligroso, como fija la ley nacional. Y exigimos a los operadores de caza un monitoreo anual obligatorio de esos suelos”, marcó a este diario.
Sbaratto no polemizó con sectores académicos que advierten sobre los riesgos de semejante dispersión de plomo.
“Ahora vamos a medir, por primera vez, la presencia de plomo en suelos, en áreas dedicadas a caza de palomas. Quizá en 30 días ya tengamos los primeros resultados de análisis que harán dos laboratorios irreprochables, como el Ceprocor (de la Provincia) y el del Famaf (de la UNC). Con esos datos en la mano podremos sentarnos con grupos científicos para interpretar lo que está pasando”, apuntó el funcionario, que asumió hace tres meses en el cargo.
Sectores ambientalistas y grupos académicos no reclaman prohibir la caza de palomas sino el uso de municiones de plomo. Los operadores de caza señalan que en el mercado no hay alternativas, como las de acero que se usan en otros países. Otros marcan que no las habrá mientras se permita el plomo, más barato y más contaminante.
Sbaratto sostuvo: “La ley nacional de residuos peligrosos, no prohíbe el plomo, pero fija límites para su uso. Se sabe que es contaminante y debe ser controlado. Pero sería dogmático que lo prohibamos antes de medir si su presencia supera el nivel permitido por esa ley”.
Ese nivel está en el centro de la discusión. Pignata, que lleva años en la investigación sobre plomo, planteó como un “grueso error” que la norma provincial fije el límite tolerable en mil partes por millón: “Eso es para suelos industriales; en agrícolas el valor que fija la ley es de 375 partes por millón”, precisó. “Pero con concentraciones mucho menores en suelo hemos detectado ahora en laboratorio la presencia de plomo en cultivos, como antes en aire”, agregó.
Sbaratto justificó que sus asesores legales consideraron que el turismo cinegético es una actividad comercial y no agropecuaria, por lo que se fijó el límite para industrias. El funcionario pidió que se aguarden los resultados de los monitoreos de suelos ahora exigidos: “Midamos y nos juntemos para ver cómo interpretamos los resultados de unos y otros”, dijo.
¿Una ley nacional?
Proyectos de ley. Dos presentó Norma Morandini (Frente Cívico) en el Congreso, como diputada y luego como senadora nacional por Córdoba, proponiendo prohibir el uso de municiones de plomo y exigir su sustitución por otras menos contaminantes.
Sin tratar. Nunca tuvieron apoyo de los bloques mayoritarios para darles tratamiento.
Ver Noticia On Line
Análisis de terrenos y límites máximos fijados
La nueva reglamentación provincial exige a los operadores de caza que cada año permitan chequeos oficiales de los terrenos usados.
Sólo si superan el límite fijado por ley para suelos industriales, deberán paralizar la actividad y remediar el daño.
Ambiente de la Provincia exige que esos análisis sean pagados por las empresas de caza y realizables sólo en los laboratorios de Ceprocor (provincial) o Famaf (de la UNC).
María Luisa Pignata alertó que la remediación es sólo posible en pequeños terrenos y a muy alto costo. Calificó de “desatino” dejar arrojar plomo hasta un nivel ya irreversible de contaminación.
“Podrán mostrar resultados que no indiquen niveles de plomo en suelos superiores a los fijados por ley. Pero el tema es que una vez detectado en aire, en agua y hasta en los principales cultivos que tiene Córdoba, ¿vamos a esperar que esos cultivos no sean aptos para consumo humano?”, acotó Pignata.
Tras los datos de su investigación publicados el lunes, Pignata recibió consultas de diversos sectores. Entre ellos, rurales como la Federación Agraria Argentina, que pretende profundizar en el asunto.
Ver Noticia On Line
26 mar 2012
El impacto de la caza de palomas
La Voz del Interior (26/03/2012)
Advierten que ya hay plomo en cultivos
Investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba detectaron ese metal en granos de trigo y soja. Lo adjudican en gran parte a las toneladas de municiones que deja la caza de palomas. Debate por una nueva regulación provincial del turismo cinegético.
“Hemos detectado en laboratorio concentraciones de plomo en granos de trigo y soja. Tenemos resultados confiables que muestran que si se sigue arrojando plomo, en algún tiempo los suelos usados para caza de palomas no serán aptos para cultivos, o los cultivos no serán aptos para consumo”, advierte María Luisa Pignata, doctora en Química y especialista en estudios de contaminación de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).
“El tema de fondo es que Córdoba deberá elegir qué perfil productivo prioriza, entre dos actividades que usan el suelo: agricultura y ganadería se tornan incompatibles con la caza intensiva con plomo”, apuntó la investigadora.
Una reciente resolución de la Secretaría de Ambiente de la Provincia de Córdoba reglamentó para esta provincia el turismo cinegético, que mueve millones de dólares anuales trayendo visitantes extranjeros para cazar palomas, que aquí son plaga. Algunos promotores de la actividad señalan a Córdoba como “la capital mundial de la caza de palomas”. De siete a ocho mil turistas extranjeros llegan por año con sus escopetas.
“Hace 10 años medimos en campos del área usada para caza la presencia de plomo en el aire. En algunos sitios rurales del norte provincial, el nivel era sorprendentemente superior al que medimos en áreas industriales. Preveíamos que terminaría impactando sobre suelos, ríos y cultivos, porque el plomo es un tóxico persistente, que puede ser absorbido por plantas, animales y el hombre”, señala Pignata.
“Ahora, en laboratorio, ya estamos viendo su presencia en granos de trigo y soja”, agregó la investigadora del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal de la UNC.
Una resolución. Hasta ahora, Córdoba no tenía una reglamentación específica para el turismo cinegético. Ninguna otra provincia la tiene. Recientemente, Ambiente dictó una resolución que prohíbe la caza con perdigones de plomo en humedales (lagunas, bañados, riberas de ríos). En realidad, la paloma casi no habita esos sitios.
Sobre campos secos –donde abunda– se permite la caza con plomo, aunque exigiendo ahora que las empresas que mueven cazadores se inscriban como generadoras de residuos peligrosos, presenten estudios de impacto ambiental sobre el campo a utilizar y permitan monitoreos del suelo anuales a cargo de inspectores provinciales.
Darío Sbaratto, secretario de Ambiente, explicó al anunciar este decreto que “el tope que fija la ley nacional de residuos peligrosos para plomo en suelo es de mil partes por millón”, y apuntó que “el campo donde los monitoreos determinen que se superó esa cifra deberá paralizar la actividad y quedará obligado a hacer la remediación ambiental”.
Pignata, reconocida por sus pares como la principal especialista en investigación sobre plomo y otros metales contaminantes en Córdoba, valoró de la nueva reglamentación “que por primera vez la Provincia reconoce que la actividad genera un residuo peligroso”, aunque “no cambia nada de lo sustancial”.
Marcó como “un grueso error” fijar el límite en mil partes por millón: “Eso es para suelos industriales; en suelos agrícolas el valor que fija la ley es de 375 partes por millón”.
También planteó como una contradicción “reconocer que el plomo es un residuo peligroso, pero a la vez admitir su uso hasta que llegue a un máximo, en el que la remediación ya resulta imposible”.
Pignata enfatizó que “en el mundo no existen métodos de remediación de suelos contaminados con plomo que permitan mantener sus propiedades. El método que se aplica es sacar del lugar ese suelo y lavarlo con químicos, con muy alto costo. Es aplicable en predios industriales, jamás en grandes superficies rurales”.
En cadena. El plomo no sólo queda en el suelo. “Puede pasar al aire, a napas de agua, a ríos, o a los cultivos que lo absorben. Y toneladas quedan dentro de las palomas muertas, que se queman, entierran, se usan como alimento para cerdos o se reparten entre los chicos que asisten a los cazadores. El plomo sigue presente en toda la cadena y en todos esos destinos multiplica sus riesgos”, explicó Pignata.
La investigadora aseguró que ya recibió consultas de productores ganaderos del norte acerca de si la carne que producen no podría empezar a tener vestigios de plomo. En ese caso, su exportación quedaría vedada. Consideró que por los relevamientos realizados algún impacto ya se percibe, “al menos en un tercio de la superficie de la provincia”.
“Si el plomo ya depositado en esos suelos todavía no se ha transformado en formas oxidadas, biodisponibles y absorbibles por plantas, animales y hombre, sólo es cuestión de tiempo. Que todavía los valores no superen las normas guías para la contaminación de suelos, también es cuestión de tiempo ya que hemos detectado un alto enriquecimiento de plomo en zonas de caza”, planteó Pignata, quien apuntó que si nada cambia, el próximo paso será evaluar niveles de plomo en sangre de niños expuestos por su cercanía a campos de caza “o por la ingesta de alimentos o agua contaminada con plomo”.
Capital palomera
Enrique Bucher. El investigador del Centro de Zoología Aplicada de la UNC planteó que “el volumen de caza de palomas en Córdoba es, probablemente, el mayor de todo el planeta”.
Millón de baterías. “En 10 años se acumuló por la caza el equivalente al plomo, por lo menos, de un millón de baterías”, agregó el investigador.
Impacto. “La caza dispersa el plomo por campos de uso agropecuario. Aun por debajo de los niveles permitidos de plomo en suelo, ya puede intoxicar a aves que lo ingieren, a los animales que consumen esas aves, y a los hombres en esa cadena trófica”, señaló. Y marcó que “hay creciente evidencia de que las plantas pueden absorber plomo”, por lo que su presencia afectaría la producción y hasta el valor de las propiedades rurales.
De a toneladas
Cuánto. Los cálculos dependen de quién los haga, pero por la cantidad de cazadores y los disparos promedio por día de excursión, las estimaciones arrojan que en tierras cordobesas quedan entre 350 y 950 toneladas de plomo por año. Cada disparo arroja 26 gramos de plomo.
Zonas. El turismo cinegético inició su apogeo en Córdoba en la década de 1990. Primero fue en campos del centro cordobés, luego se trasladó hacia el norte, de la mano del desplazamiento de las palomas hacia zonas con montes.
Mapa. Tras tres años de mediciones lo elaboró el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal de la UNC sobre presencia de plomo en aire, en casi la mitad del territorio provincial, muestra altos índices en la ciudad de Córdoba (la más industrializada) y alrededor de General Cabrera, en el sur (por la presencia de una fundición de plomo, luego clausurada). Pero resultó más alto aún en zonas del norte cordobés, sin industrias, pero con intensa caza de palomas.
Ver Noticia On Line
Municiones de acero
El debate está focalizado en el uso del plomo como munición, ya que no se pide prohibir la caza de palomas.
El plomo es uno de los metales más contaminantes.
En Santa Fe, donde es intensa la caza de patos en humedales, hace un año se reglamentó que un porcentaje de las municiones de cada cazador debían ser de acero.
En Córdoba, funcionarios y ambientalistas coinciden en que es impracticable el control real para verificar el tipo de munición, cazador por cazador. Y señalan que en Santa Fe quedó en letra muerta.
Los ambientalistas plantean que el único modo de evitar la contaminación con plomo es prohibir la venta y uso de municiones de ese metal. Los cazadores argumentan que el acero es menos efectivo (por menor peso) y que no se consigue en el mercado.
Ver Noticia On Line
Empresarios cuestionan la "demonización"
La Cámara de Turismo Cinegético de Córdoba agrupa a las empresas que prestan servicios a los cazadores de palomas.
La entidad es presidida por Octavio Crespo.
En su página web, asegura que esos cazadores, todos extranjeros, representan más del 10 por ciento del total de turismo internacional que llega a Córdoba. Estiman que son unos 20 los operadores asociados “que representan el 90 por ciento de la actividad”.
Sobre la nueva reglamentación en Córdoba, un vocero de la entidad señaló a este diario que están “de acuerdo con dar ese paso”, aunque apuntó que les implicará mayores costos fijos (por los estudios de suelo anuales que se les exige). “Esperamos ver cómo se aplica en la práctica”, acotó.
Desde la Cámara advirtieron que “están demonizando la actividad” y dijeron que no rechazan que “hacia el futuro pueda discutirse el reemplazo de las municiones por las de acero, en un proceso paulatino”, pero enfatizaron que “hoy no hay dónde comprarlas y no se fabrican en el país”. Tras admitir que los cazadores prefieren las de plomo por su mayor efectividad, señalaron que “prohibir hoy el uso de plomo sería prohibir la caza de palomas”.
Quienes cuestionan el uso de plomo aseguran que cada vez más países lo prohíben para caza. Los empresarios del rubro lo niegan y dicen que muy pocas naciones dieron ese paso, y en forma paulatina.
Sobre la contaminación prefieren no entrar en polémicas, pero en numerosas oportunidades han relativizado el impacto ambiental de las municiones y señalan contar con estudios técnicos en ese sentido. También dicen confiar que los monitoreos de suelo que la nueva reglamentación exige lo demostrarían.
Ver Noticia On Line
Advierten que ya hay plomo en cultivos
Investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba detectaron ese metal en granos de trigo y soja. Lo adjudican en gran parte a las toneladas de municiones que deja la caza de palomas. Debate por una nueva regulación provincial del turismo cinegético.
“Hemos detectado en laboratorio concentraciones de plomo en granos de trigo y soja. Tenemos resultados confiables que muestran que si se sigue arrojando plomo, en algún tiempo los suelos usados para caza de palomas no serán aptos para cultivos, o los cultivos no serán aptos para consumo”, advierte María Luisa Pignata, doctora en Química y especialista en estudios de contaminación de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).
“El tema de fondo es que Córdoba deberá elegir qué perfil productivo prioriza, entre dos actividades que usan el suelo: agricultura y ganadería se tornan incompatibles con la caza intensiva con plomo”, apuntó la investigadora.
Una reciente resolución de la Secretaría de Ambiente de la Provincia de Córdoba reglamentó para esta provincia el turismo cinegético, que mueve millones de dólares anuales trayendo visitantes extranjeros para cazar palomas, que aquí son plaga. Algunos promotores de la actividad señalan a Córdoba como “la capital mundial de la caza de palomas”. De siete a ocho mil turistas extranjeros llegan por año con sus escopetas.
“Hace 10 años medimos en campos del área usada para caza la presencia de plomo en el aire. En algunos sitios rurales del norte provincial, el nivel era sorprendentemente superior al que medimos en áreas industriales. Preveíamos que terminaría impactando sobre suelos, ríos y cultivos, porque el plomo es un tóxico persistente, que puede ser absorbido por plantas, animales y el hombre”, señala Pignata.
“Ahora, en laboratorio, ya estamos viendo su presencia en granos de trigo y soja”, agregó la investigadora del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal de la UNC.
Una resolución. Hasta ahora, Córdoba no tenía una reglamentación específica para el turismo cinegético. Ninguna otra provincia la tiene. Recientemente, Ambiente dictó una resolución que prohíbe la caza con perdigones de plomo en humedales (lagunas, bañados, riberas de ríos). En realidad, la paloma casi no habita esos sitios.
Sobre campos secos –donde abunda– se permite la caza con plomo, aunque exigiendo ahora que las empresas que mueven cazadores se inscriban como generadoras de residuos peligrosos, presenten estudios de impacto ambiental sobre el campo a utilizar y permitan monitoreos del suelo anuales a cargo de inspectores provinciales.
Darío Sbaratto, secretario de Ambiente, explicó al anunciar este decreto que “el tope que fija la ley nacional de residuos peligrosos para plomo en suelo es de mil partes por millón”, y apuntó que “el campo donde los monitoreos determinen que se superó esa cifra deberá paralizar la actividad y quedará obligado a hacer la remediación ambiental”.
Pignata, reconocida por sus pares como la principal especialista en investigación sobre plomo y otros metales contaminantes en Córdoba, valoró de la nueva reglamentación “que por primera vez la Provincia reconoce que la actividad genera un residuo peligroso”, aunque “no cambia nada de lo sustancial”.
Marcó como “un grueso error” fijar el límite en mil partes por millón: “Eso es para suelos industriales; en suelos agrícolas el valor que fija la ley es de 375 partes por millón”.
También planteó como una contradicción “reconocer que el plomo es un residuo peligroso, pero a la vez admitir su uso hasta que llegue a un máximo, en el que la remediación ya resulta imposible”.
Pignata enfatizó que “en el mundo no existen métodos de remediación de suelos contaminados con plomo que permitan mantener sus propiedades. El método que se aplica es sacar del lugar ese suelo y lavarlo con químicos, con muy alto costo. Es aplicable en predios industriales, jamás en grandes superficies rurales”.
En cadena. El plomo no sólo queda en el suelo. “Puede pasar al aire, a napas de agua, a ríos, o a los cultivos que lo absorben. Y toneladas quedan dentro de las palomas muertas, que se queman, entierran, se usan como alimento para cerdos o se reparten entre los chicos que asisten a los cazadores. El plomo sigue presente en toda la cadena y en todos esos destinos multiplica sus riesgos”, explicó Pignata.
La investigadora aseguró que ya recibió consultas de productores ganaderos del norte acerca de si la carne que producen no podría empezar a tener vestigios de plomo. En ese caso, su exportación quedaría vedada. Consideró que por los relevamientos realizados algún impacto ya se percibe, “al menos en un tercio de la superficie de la provincia”.
“Si el plomo ya depositado en esos suelos todavía no se ha transformado en formas oxidadas, biodisponibles y absorbibles por plantas, animales y hombre, sólo es cuestión de tiempo. Que todavía los valores no superen las normas guías para la contaminación de suelos, también es cuestión de tiempo ya que hemos detectado un alto enriquecimiento de plomo en zonas de caza”, planteó Pignata, quien apuntó que si nada cambia, el próximo paso será evaluar niveles de plomo en sangre de niños expuestos por su cercanía a campos de caza “o por la ingesta de alimentos o agua contaminada con plomo”.
Capital palomera
Enrique Bucher. El investigador del Centro de Zoología Aplicada de la UNC planteó que “el volumen de caza de palomas en Córdoba es, probablemente, el mayor de todo el planeta”.
Millón de baterías. “En 10 años se acumuló por la caza el equivalente al plomo, por lo menos, de un millón de baterías”, agregó el investigador.
Impacto. “La caza dispersa el plomo por campos de uso agropecuario. Aun por debajo de los niveles permitidos de plomo en suelo, ya puede intoxicar a aves que lo ingieren, a los animales que consumen esas aves, y a los hombres en esa cadena trófica”, señaló. Y marcó que “hay creciente evidencia de que las plantas pueden absorber plomo”, por lo que su presencia afectaría la producción y hasta el valor de las propiedades rurales.
De a toneladas
Cuánto. Los cálculos dependen de quién los haga, pero por la cantidad de cazadores y los disparos promedio por día de excursión, las estimaciones arrojan que en tierras cordobesas quedan entre 350 y 950 toneladas de plomo por año. Cada disparo arroja 26 gramos de plomo.
Zonas. El turismo cinegético inició su apogeo en Córdoba en la década de 1990. Primero fue en campos del centro cordobés, luego se trasladó hacia el norte, de la mano del desplazamiento de las palomas hacia zonas con montes.
Mapa. Tras tres años de mediciones lo elaboró el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal de la UNC sobre presencia de plomo en aire, en casi la mitad del territorio provincial, muestra altos índices en la ciudad de Córdoba (la más industrializada) y alrededor de General Cabrera, en el sur (por la presencia de una fundición de plomo, luego clausurada). Pero resultó más alto aún en zonas del norte cordobés, sin industrias, pero con intensa caza de palomas.
Ver Noticia On Line
Municiones de acero
El debate está focalizado en el uso del plomo como munición, ya que no se pide prohibir la caza de palomas.
El plomo es uno de los metales más contaminantes.
En Santa Fe, donde es intensa la caza de patos en humedales, hace un año se reglamentó que un porcentaje de las municiones de cada cazador debían ser de acero.
En Córdoba, funcionarios y ambientalistas coinciden en que es impracticable el control real para verificar el tipo de munición, cazador por cazador. Y señalan que en Santa Fe quedó en letra muerta.
Los ambientalistas plantean que el único modo de evitar la contaminación con plomo es prohibir la venta y uso de municiones de ese metal. Los cazadores argumentan que el acero es menos efectivo (por menor peso) y que no se consigue en el mercado.
Ver Noticia On Line
Empresarios cuestionan la "demonización"
La Cámara de Turismo Cinegético de Córdoba agrupa a las empresas que prestan servicios a los cazadores de palomas.
La entidad es presidida por Octavio Crespo.
En su página web, asegura que esos cazadores, todos extranjeros, representan más del 10 por ciento del total de turismo internacional que llega a Córdoba. Estiman que son unos 20 los operadores asociados “que representan el 90 por ciento de la actividad”.
Sobre la nueva reglamentación en Córdoba, un vocero de la entidad señaló a este diario que están “de acuerdo con dar ese paso”, aunque apuntó que les implicará mayores costos fijos (por los estudios de suelo anuales que se les exige). “Esperamos ver cómo se aplica en la práctica”, acotó.
Desde la Cámara advirtieron que “están demonizando la actividad” y dijeron que no rechazan que “hacia el futuro pueda discutirse el reemplazo de las municiones por las de acero, en un proceso paulatino”, pero enfatizaron que “hoy no hay dónde comprarlas y no se fabrican en el país”. Tras admitir que los cazadores prefieren las de plomo por su mayor efectividad, señalaron que “prohibir hoy el uso de plomo sería prohibir la caza de palomas”.
Quienes cuestionan el uso de plomo aseguran que cada vez más países lo prohíben para caza. Los empresarios del rubro lo niegan y dicen que muy pocas naciones dieron ese paso, y en forma paulatina.
Sobre la contaminación prefieren no entrar en polémicas, pero en numerosas oportunidades han relativizado el impacto ambiental de las municiones y señalan contar con estudios técnicos en ese sentido. También dicen confiar que los monitoreos de suelo que la nueva reglamentación exige lo demostrarían.
Ver Noticia On Line
20 mar 2012
Caza de palomas con munición de plomo inviable
La Voz del Interior (20/03/2012)
La caza de palomas con munición de plomo es ambientalmente inviable
Por Enrique Bucher. Profesor emérito del Centro de Zoología Aplicada, UNC
Un cazador promedio dispara alrededor de 700 cartuchos diarios (con 26 gramos de plomo cada uno), lo que totaliza unos 18 kilos por día.
Es oportuna la decisión de las autoridades cordobesas de normatizar el uso de municiones de plomo para la caza en la provincia. En particular, es muy encomiable la prohibición de su uso en humedales, siguiendo el criterio ya adoptado en otros países. Sería muy deseable que todas las provincias argentinas adoptaran el mismo criterio.
En cuanto a la regulación del uso de plomo para la caza de palomas, estimo que el criterio adoptado debería ser reconsiderado teniendo en cuenta las características muy particulares del problema y, fundamentalmente, la magnitud que alcanza esta actividad en la provincia.
En efecto, el volumen de caza de palomas en Córdoba es, probablemente, el mayor de todo el planeta, tal como lo aseguran las mismas empresas de turismo cinegético, medio en el cual se conoce a Córdoba como “la capital mundial de la caza de palomas”.
Esto implica, obviamente, que la contaminación por plomo sea también sustancial, tal como lo han demostrado las investigaciones realizadas por la doctora María Luisa Pignata y sus colaboradores de la Universidad Nacional de Córdoba.
Cifras sorprendentes. Veamos un ejemplo, utilizando valores conservadores en relación con la información publicada por las empresas cinegéticas: un cazador promedio dispara alrededor de 700 cartuchos diarios (con 26 gramos de plomo cada uno), lo que totaliza unos 18 kilos por día y 54 kilos en los tres días que dura su estadía. Sumados los siete mil cazadores promedio que visitan Córdoba cada año, tendríamos un total de 378 toneladas cada 12 meses.
Este valor es equivalente al peso del plomo contenido en 47 mil baterías medianas de automóvil. Es decir, podemos estimar que en el lapso de 22 años transcurrido desde la década de 1990 (cuando el turismo cinegético alcanzó una escala importante) se habría acumulado en los suelos de Córdoba el plomo correspondiente a la asombrosa cifra de un millón de baterías.
Resulta un gran contrasentido que, mientras la producción y disposición final de baterías está sujeta a legislación y controles estrictos, en el caso de la actividad cinegética se siga admitiendo semejante tasa de contaminación, con el agravante de que la munición se dispersa sobre tierras de alto valor en términos de biodiversidad y potencial agrícola y ganadero y no en lugares especialmente designados.
En función de lo expresado, preocupa que la reglamentación a implementar se limite sólo al control de los niveles máximos de plomo permitidos en el suelo en los sitios donde se practica la caza, sin poner ningún limite a la enorme cantidad de munición que se dispersa anualmente en toda la provincia. Es decir, no se resuelve el problema de fondo.
En la práctica, la medida sólo implicará que el área afectada sea cada vez mayor, a medida que los sitios utilizados se vayan saturando y los cazadores deban ser ubicados en nuevos apostaderos.
Impacto ambiental. Es muy importante, además, tener en cuenta que niveles de contaminación aún menores a los que serán permitidos por la presente reglamentación pueden tener serios impactos negativos en áreas con alta biodiversidad y/o destinadas a la agricultura y ganadería.
En primer lugar, muchas aves silvestres pueden intoxicarse ingiriendo municiones del suelo que confunden con granos, muriendo tanto por intoxicación directa como por inanición resultante del debilitamiento causado por una intoxicación subletal.
Además, el plomo ingerido puede transmitirse a través de la cadena trófica y afectar a animales carroñeros (zorros, chimangos, etcétera) que comen aves muertas con municiones en su cuerpo.
El riesgo de intoxicación secundaria también alcanza a la población humana, ya sea a aquellas personas que se alimentan de las presas de caza o, como es el caso de la provincia de la Pampa, cuando se industrializan palomas para consumo humano o animal con niveles altos de plomo en su organismo.
En segundo término, hay creciente evidencia de que las plantas pueden absorber plomo por sus raíces y traslocarlo a otros tejidos, lo que implica un riesgo ambiental para la agricultura y la ganadería, afectando la productividad y el valor de las propiedades con suelos contaminados. Finalmente, a todo esto hay que agregar la contaminación de acuíferos subterráneos y superficiales.
Si a los indudables beneficios económicos que el turismo cinegético aporta a la provincia le restamos los considerables costos ambientales a corto y largo plazo derivados de la contaminación por plomo, tenemos que el balance no es favorable, lo que evidencia la inviabilidad del uso de munición de plomo.
En mi opinión, la mejor alternativa de manejo sería la prohibición total y definitiva de las municiones de plomo, siguiendo una tendencia que se extiende a nivel mundial.
Esta medida podría implementarse en forma gradual, hasta lograr el remplazo total por otro tipo de munición menos contaminante. Creo que las mismas empresas de turismo cinegético concluirán que esta alternativa es su mejor opción en términos de costo-beneficio, tanto ambiental como financiero.
Ver Noticia On Line
La caza de palomas con munición de plomo es ambientalmente inviable
Por Enrique Bucher. Profesor emérito del Centro de Zoología Aplicada, UNC
Un cazador promedio dispara alrededor de 700 cartuchos diarios (con 26 gramos de plomo cada uno), lo que totaliza unos 18 kilos por día.
Es oportuna la decisión de las autoridades cordobesas de normatizar el uso de municiones de plomo para la caza en la provincia. En particular, es muy encomiable la prohibición de su uso en humedales, siguiendo el criterio ya adoptado en otros países. Sería muy deseable que todas las provincias argentinas adoptaran el mismo criterio.
En cuanto a la regulación del uso de plomo para la caza de palomas, estimo que el criterio adoptado debería ser reconsiderado teniendo en cuenta las características muy particulares del problema y, fundamentalmente, la magnitud que alcanza esta actividad en la provincia.
En efecto, el volumen de caza de palomas en Córdoba es, probablemente, el mayor de todo el planeta, tal como lo aseguran las mismas empresas de turismo cinegético, medio en el cual se conoce a Córdoba como “la capital mundial de la caza de palomas”.
Esto implica, obviamente, que la contaminación por plomo sea también sustancial, tal como lo han demostrado las investigaciones realizadas por la doctora María Luisa Pignata y sus colaboradores de la Universidad Nacional de Córdoba.
Cifras sorprendentes. Veamos un ejemplo, utilizando valores conservadores en relación con la información publicada por las empresas cinegéticas: un cazador promedio dispara alrededor de 700 cartuchos diarios (con 26 gramos de plomo cada uno), lo que totaliza unos 18 kilos por día y 54 kilos en los tres días que dura su estadía. Sumados los siete mil cazadores promedio que visitan Córdoba cada año, tendríamos un total de 378 toneladas cada 12 meses.
Este valor es equivalente al peso del plomo contenido en 47 mil baterías medianas de automóvil. Es decir, podemos estimar que en el lapso de 22 años transcurrido desde la década de 1990 (cuando el turismo cinegético alcanzó una escala importante) se habría acumulado en los suelos de Córdoba el plomo correspondiente a la asombrosa cifra de un millón de baterías.
Resulta un gran contrasentido que, mientras la producción y disposición final de baterías está sujeta a legislación y controles estrictos, en el caso de la actividad cinegética se siga admitiendo semejante tasa de contaminación, con el agravante de que la munición se dispersa sobre tierras de alto valor en términos de biodiversidad y potencial agrícola y ganadero y no en lugares especialmente designados.
En función de lo expresado, preocupa que la reglamentación a implementar se limite sólo al control de los niveles máximos de plomo permitidos en el suelo en los sitios donde se practica la caza, sin poner ningún limite a la enorme cantidad de munición que se dispersa anualmente en toda la provincia. Es decir, no se resuelve el problema de fondo.
En la práctica, la medida sólo implicará que el área afectada sea cada vez mayor, a medida que los sitios utilizados se vayan saturando y los cazadores deban ser ubicados en nuevos apostaderos.
Impacto ambiental. Es muy importante, además, tener en cuenta que niveles de contaminación aún menores a los que serán permitidos por la presente reglamentación pueden tener serios impactos negativos en áreas con alta biodiversidad y/o destinadas a la agricultura y ganadería.
En primer lugar, muchas aves silvestres pueden intoxicarse ingiriendo municiones del suelo que confunden con granos, muriendo tanto por intoxicación directa como por inanición resultante del debilitamiento causado por una intoxicación subletal.
Además, el plomo ingerido puede transmitirse a través de la cadena trófica y afectar a animales carroñeros (zorros, chimangos, etcétera) que comen aves muertas con municiones en su cuerpo.
El riesgo de intoxicación secundaria también alcanza a la población humana, ya sea a aquellas personas que se alimentan de las presas de caza o, como es el caso de la provincia de la Pampa, cuando se industrializan palomas para consumo humano o animal con niveles altos de plomo en su organismo.
En segundo término, hay creciente evidencia de que las plantas pueden absorber plomo por sus raíces y traslocarlo a otros tejidos, lo que implica un riesgo ambiental para la agricultura y la ganadería, afectando la productividad y el valor de las propiedades con suelos contaminados. Finalmente, a todo esto hay que agregar la contaminación de acuíferos subterráneos y superficiales.
Si a los indudables beneficios económicos que el turismo cinegético aporta a la provincia le restamos los considerables costos ambientales a corto y largo plazo derivados de la contaminación por plomo, tenemos que el balance no es favorable, lo que evidencia la inviabilidad del uso de munición de plomo.
En mi opinión, la mejor alternativa de manejo sería la prohibición total y definitiva de las municiones de plomo, siguiendo una tendencia que se extiende a nivel mundial.
Esta medida podría implementarse en forma gradual, hasta lograr el remplazo total por otro tipo de munición menos contaminante. Creo que las mismas empresas de turismo cinegético concluirán que esta alternativa es su mejor opción en términos de costo-beneficio, tanto ambiental como financiero.
Ver Noticia On Line
21 feb 2012
Editorial sobre la caza de palomas
Diario Democracia de Villa Dolores (21/02/2012)
Editorial sobre la caza de palomas
Algo que siempre fue considerado como plaga, sin dudas que lo es la paloma, pero en los últimos días ha surgido un problema que puede significar algo grave para la población.
Se trata del turismo que se ha desarrollado en nuestra zona y en el norte provincial, con extranjeros que llegan para cazar, quienes pagan buen dinero a los fines de derribar sin límites a las palomas cordobesas.
Lo que ha llamado la atención, es este paso que se ha dado en la Provincia, ya que han dictado una medida a los fines de tratar de restringir la contaminación por plomo que provoca la caza de la paloma.
Con el correr de los años se ha podido determinar que otra plaga provoca problemas, pero para la salud, desde el momento que por toneladas se va acumulando el plomo en nuestras tierras. Es por eso que la Secretaría de Ambiente de la Provincisa dictó una resolución a través de la cual, directamente prohibe el uso de perdigones de plomo en humedales, zonas de bañados, lagunas, lagos y ríos, incluso en regiones declaradas áreas naturales protegidas.
De tal manera que ahora, las empresas deberán declarar el campo que utilicen con este fin, propio o alquilado, presentar un estudio de impacto ambiental, contratando a un consultor habilitado, a la vez de monitorear el suelo mediante análisis con muestras tomadas junto a inspectores de Ambiente.
Los trámites deben ser renovados cada año y según lo manifestado por las autoridades de Ambiente, el tope que fija la ley nacional de residuos peligrosos para plomo en suelo, es de mil parte por millón, de ahí que en el campo donde se supere ese nivel, deberá paralizarse toda la actividad y quedará obligado a la remediación ambiental, que es de muy alto costo.
De tal manera que ven como posible un control ante la presencia de cazadores extranjeros, dándose como ejemplo que Santa Fe creó hace un año una cláusula para exigir a los cazadores que por lo menos que la mitad de las municiones que utilizan sean de acero y no de plomo.
El peligro se da, al producirse el contacto del plomo con el agua, formando un óxido aún de mayor poder tóxico, de ahí que directamente en Córdoba se prohibió la actividad en los humedales, más cuando si se trata de controlar las municiones que utilizan los cazadores, es algo casi imposible.
Pero existe un estudio del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal de la Universidad Nacional de Córdoba, debido al daño ya ocasionado por el plomo, donde se ha comprobado años atrás, que algunas zonas donde la caza de palomas es frecuente, tenían valores muy superiores de ese metal en suelo y aire, a los permitidos aún para zonas industrializadas.
El plomo, una vez en el suelo y en contacto con el aire y el agua, sufre une proceso de oxidación que lo torna biodisponible, que penetra en organismos vivos. En los humanos tiene potenciales efectos sobre el sistema nervioso, huesos, sangre y riñones, entre otros.
La medida dispuesta ha determinado sanciones para los cazadores y los guías que no cumplan los trámites exigidos, disponiéndose el decomiso de armas, inhabilitaciones y multas en dinero.
Una medida más que importante, si estamos hablando que las consecuencias son graves para las personas. Incluso afectando a gente de la región, ya que es algo usual en los campos destinados para tal fin.
Ver Noticia On Line
Editorial sobre la caza de palomas
Algo que siempre fue considerado como plaga, sin dudas que lo es la paloma, pero en los últimos días ha surgido un problema que puede significar algo grave para la población.
Se trata del turismo que se ha desarrollado en nuestra zona y en el norte provincial, con extranjeros que llegan para cazar, quienes pagan buen dinero a los fines de derribar sin límites a las palomas cordobesas.
Lo que ha llamado la atención, es este paso que se ha dado en la Provincia, ya que han dictado una medida a los fines de tratar de restringir la contaminación por plomo que provoca la caza de la paloma.
Con el correr de los años se ha podido determinar que otra plaga provoca problemas, pero para la salud, desde el momento que por toneladas se va acumulando el plomo en nuestras tierras. Es por eso que la Secretaría de Ambiente de la Provincisa dictó una resolución a través de la cual, directamente prohibe el uso de perdigones de plomo en humedales, zonas de bañados, lagunas, lagos y ríos, incluso en regiones declaradas áreas naturales protegidas.
De tal manera que ahora, las empresas deberán declarar el campo que utilicen con este fin, propio o alquilado, presentar un estudio de impacto ambiental, contratando a un consultor habilitado, a la vez de monitorear el suelo mediante análisis con muestras tomadas junto a inspectores de Ambiente.
Los trámites deben ser renovados cada año y según lo manifestado por las autoridades de Ambiente, el tope que fija la ley nacional de residuos peligrosos para plomo en suelo, es de mil parte por millón, de ahí que en el campo donde se supere ese nivel, deberá paralizarse toda la actividad y quedará obligado a la remediación ambiental, que es de muy alto costo.
De tal manera que ven como posible un control ante la presencia de cazadores extranjeros, dándose como ejemplo que Santa Fe creó hace un año una cláusula para exigir a los cazadores que por lo menos que la mitad de las municiones que utilizan sean de acero y no de plomo.
El peligro se da, al producirse el contacto del plomo con el agua, formando un óxido aún de mayor poder tóxico, de ahí que directamente en Córdoba se prohibió la actividad en los humedales, más cuando si se trata de controlar las municiones que utilizan los cazadores, es algo casi imposible.
Pero existe un estudio del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal de la Universidad Nacional de Córdoba, debido al daño ya ocasionado por el plomo, donde se ha comprobado años atrás, que algunas zonas donde la caza de palomas es frecuente, tenían valores muy superiores de ese metal en suelo y aire, a los permitidos aún para zonas industrializadas.
El plomo, una vez en el suelo y en contacto con el aire y el agua, sufre une proceso de oxidación que lo torna biodisponible, que penetra en organismos vivos. En los humanos tiene potenciales efectos sobre el sistema nervioso, huesos, sangre y riñones, entre otros.
La medida dispuesta ha determinado sanciones para los cazadores y los guías que no cumplan los trámites exigidos, disponiéndose el decomiso de armas, inhabilitaciones y multas en dinero.
Una medida más que importante, si estamos hablando que las consecuencias son graves para las personas. Incluso afectando a gente de la región, ya que es algo usual en los campos destinados para tal fin.
Ver Noticia On Line
18 feb 2012
Restringen actividad de cazadores de palomas
La Voz del Interior (18/02/2012)
Por contaminación, restringen actividad de cazadores de palomas
Ambiente de la Provincia dictó una resolución que, por primera vez, intenta poner límites a esa práctica. El plomo que usan contamina los suelos.
Por primera vez, tras décadas de descontrol, Córdoba dictó una medida para intentar al menos restringir la contaminación por plomo que provoca la caza de palomas. Sobre todo en el norte provincial se ha desarrollado el turismo cinegético, orientado a cazadores extranjeros que pagan buen dinero para derribar sin límites a las palomas cordobesas.
Por el impacto en la fauna nunca hubo discusión: la paloma es considerada plaga. Sin embargo, con el tiempo, la actividad parece dar lugar a otra plaga de mayores riesgos: el plomo que por toneladas se va acumulando en los suelos.
La Secretaría de Ambiente de la Provincia emitió ayer una resolución que directamente prohíbe el uso de perdigones de plomo en humedales (zonas de bañados, lagunas, lagos y ríos) y en zonas declaradas áreas naturales protegidas.
En áreas secas –donde se da la mayor presencia de palomeros– admite la actividad pero exigiendo a las empresas que se inscriban como generadores de residuos peligrosos (el plomo está considerado como tal).
Esas firmas deberán, ahora, declarar el campo que utilicen con este fin (sea propio o alquilado), presentar un estudio de impacto ambiental contratando a un consultor habilitado, y monitorear el suelo mediante análisis con muestras tomadas junto a inspectores de Ambiente y que sólo podrá efectuar el laboratorio oficial Ceprocor.
Esos trámites deberán ser renovados cada año.
Darío Sbaratto, flamante secretario de Ambiente de la Provincia, señaló a este diario que “el tope que fija la ley nacional de residuos peligrosos para plomo en suelo es de mil partes por millón. En el campo, donde se supere ese nivel deberá paralizarse toda actividad y quedará obligado a la remediación ambiental, que es costosísima”.
Sbaratto opinó que en este rubro, por el uso de armas y con turismo extranjero, no hay casi informalidad: todas las empresas estarían registradas.
Según aseguró, Córdoba es la primera provincia que avanza con regulaciones en esta línea. Hace un año, Santa Fe creó una cláusula para exigir a los cazadores que al menos la mitad de las municiones que usen sean de acero y no de plomo. En esa provincia, es más usual la caza de patos en lagunas que de palomas en áreas secas.
En contacto con el agua, el plomo forma un óxido aún de mayor poder tóxico. Por eso, Sbaratto aseguró que para Córdoba directamente se prohibió la actividad en los humedales.
Los cazadores suelen señalar que las municiones de acero son mucho más caras y menos eficientes. Para Sbaratto, la medida en Córdoba es “mucho más de fondo” que la ensayada en Santa Fe. Argumentó que controlar qué munición usa cada cazador “es casi imposible”.
El daño ambiental ya ocasionado por el plomo no está medido. Pero un estudio del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal de la Universidad Nacional de Córdoba, comprobó años atrás que algunas zonas donde la caza de palomas es frecuente tenían valores muy superiores de ese metal en suelo y aire a los permitidos aún para zonas industrializadas.
Un metal de riesgo
Peligros. Una vez en el suelo, y en contacto con aire y agua, el plomo sufre un proceso de oxidación que lo torna biodisponible, es decir, que penetra en organismos vivos. En los humanos tiene potenciales impactos sobre el sistema nervioso, huesos, sangre y riñones, entre otros.
Acuerdo. En la Secretaría de Ambiente, señalaron que la Cámara de Turismo Cinegético de Córdoba se mostró de acuerdo con la regulación dictada.
Sanciones. La flamante resolución 1115 establece sanciones para los cazadores y guías que no cumplan los trámites exigidos, previendo el decomiso de armas, inhabilitaciones y multas en dinero.
Ver Noticia On Line
Unas 600 toneladas de plomo en el suelo por año
Se estima que ocho mil personas llegan a Córdoba por año para cazar palomas.
Se estima que unas seis mil a ocho mil personas, la mayoría extranjeras, llegan a Córdoba por año para cazar palomas.
Un próspero negocio turístico se armó alrededor de esta actividad. Los cazadores disparan unos mil cartuchos por día y las excursiones suelen durar tres días de caza. Si cada cartucho contiene 26 gramos de plomo, se puede estimar cuánto de ese metal queda diseminado, fuera de todo control, en suelo cordobés. Un informe publicado por La Voz del Interior, el 10 de junio de 2011, calculó esa cifra en unas 600 toneladas anuales. En una década, representan seis mil toneladas de un elemento contaminante de riesgo.
Ver Noticia On Line
Día a Día (18/02/2012)
Caza de palomas, un deporte con residuos peligrosos
La nueva reglamentación de Ambiente exige a los operadores de turismo cinegético que se inscriban como generadores de residuos peligrosos y que realicen controles de suelo.
La caza deportiva de palomas, esta controvertida actividad turística que ha crecido exponencialmente en la provincia de Córdoba en los últimos años, cuenta desde ayer con una nueva reglamentación que exige a los operadores de este tipo de turismo inscribirse en un registro como generadores de residuos peligrosos y realizar monitoreos anuales para el control de los suelos. La resolución 1115 fue publicada ayer en el Boletín Oficial.
Darío Sbaratto, secretario de Ambiente, aseguró ayer que no se han detectado aún “valores de concentración de plomo que excedan el límite nacional”. También especificó, en diálogo con Radio Mitre, que sólo se podrá ejercer la actividad cinegética en zonas secas y previamente autorizadas, en las que se deberán hacer controles de suelo, mientras que en las zonas húmedas está prohibida la utilización de perdigones de plomo. “La Cámara de Turismo Cinegético ha participado de este proceso y acuerda con que la actividad se regule”, explicó.
De acuerdo con la norma, los operadores que organizan las excursiones deberán inscribirse en un registro y asumir la responsabilidad por esta actividad, que sólo puede desarrollarse en predios autorizados y que deberán ser monitoreados anualmente. También prevé planes de remediación del suelo en caso de constatarse concentración de plomo superior a la permitida.
Además de asegurar un uso racional de los recursos renovables, la medida se propone velar por la conservación del medioambiente evitando la alteración y/o destrucción del ecosistema; afianzar la seguridad de las personas, bienes, flora y fauna; y promover, fomentar y consolidar el turismo cinegético la provincia.
El “turismo cinegético” en Córdoba experimentó últimamente un importante crecimiento, y se calcula que recepta aproximadamente un 10 por ciento del turismo internacional. Esta actividad es altamente cuestionada por ambientalistas que le adjudican contaminación de los suelos con plomo, principalmente en el norte provincial, y también por proteccionistas que repudian la caza de las palomas.
Sanciones. La cartera ambiental, que depende del Ministerio de Agua, Energía y Ambiente de Córdoba, será la encargada de controlar el cumplimiento de la nueva normativa. En caso de incumplimiento en alguno de sus puntos, se podrán decomisar las armas de los cazadores y aplicar multas de hasta 5 mil pesos por persona. Si se detecta contaminación con plomo y falsificación de la declaración jurada, los operadores cinegéticos podrán ser inhabilitados, temporal o definitivamente, para continuar con la actividad.
La resolución concede el plazo de cuatro meses para que los operadores de turismo cinegético en la provincia se adecuen a la nueva normativa.
Resolución 1115. ¿Qué se regula? La resolución alcanza a “la caza deportiva al vuelo de la paloma dorada y la paloma manchada realizada en excursión de caza e integrada por contingentes de cazadores nacionales y/o extranjeros”.
¿Qué se pide? Que los operadores se registren como productores de residuos peligrosos y que hagan controles de suelo en donde se realiza la actividad.
¿Qué se prohíbe? La utilización de perdigones de plomo en zonas húmedas o en áreas protegidas por la Provincia.
Ver Noticia On Line
Por contaminación, restringen actividad de cazadores de palomas
Ambiente de la Provincia dictó una resolución que, por primera vez, intenta poner límites a esa práctica. El plomo que usan contamina los suelos.
Por primera vez, tras décadas de descontrol, Córdoba dictó una medida para intentar al menos restringir la contaminación por plomo que provoca la caza de palomas. Sobre todo en el norte provincial se ha desarrollado el turismo cinegético, orientado a cazadores extranjeros que pagan buen dinero para derribar sin límites a las palomas cordobesas.
Por el impacto en la fauna nunca hubo discusión: la paloma es considerada plaga. Sin embargo, con el tiempo, la actividad parece dar lugar a otra plaga de mayores riesgos: el plomo que por toneladas se va acumulando en los suelos.
La Secretaría de Ambiente de la Provincia emitió ayer una resolución que directamente prohíbe el uso de perdigones de plomo en humedales (zonas de bañados, lagunas, lagos y ríos) y en zonas declaradas áreas naturales protegidas.
En áreas secas –donde se da la mayor presencia de palomeros– admite la actividad pero exigiendo a las empresas que se inscriban como generadores de residuos peligrosos (el plomo está considerado como tal).
Esas firmas deberán, ahora, declarar el campo que utilicen con este fin (sea propio o alquilado), presentar un estudio de impacto ambiental contratando a un consultor habilitado, y monitorear el suelo mediante análisis con muestras tomadas junto a inspectores de Ambiente y que sólo podrá efectuar el laboratorio oficial Ceprocor.
Esos trámites deberán ser renovados cada año.
Darío Sbaratto, flamante secretario de Ambiente de la Provincia, señaló a este diario que “el tope que fija la ley nacional de residuos peligrosos para plomo en suelo es de mil partes por millón. En el campo, donde se supere ese nivel deberá paralizarse toda actividad y quedará obligado a la remediación ambiental, que es costosísima”.
Sbaratto opinó que en este rubro, por el uso de armas y con turismo extranjero, no hay casi informalidad: todas las empresas estarían registradas.
Según aseguró, Córdoba es la primera provincia que avanza con regulaciones en esta línea. Hace un año, Santa Fe creó una cláusula para exigir a los cazadores que al menos la mitad de las municiones que usen sean de acero y no de plomo. En esa provincia, es más usual la caza de patos en lagunas que de palomas en áreas secas.
En contacto con el agua, el plomo forma un óxido aún de mayor poder tóxico. Por eso, Sbaratto aseguró que para Córdoba directamente se prohibió la actividad en los humedales.
Los cazadores suelen señalar que las municiones de acero son mucho más caras y menos eficientes. Para Sbaratto, la medida en Córdoba es “mucho más de fondo” que la ensayada en Santa Fe. Argumentó que controlar qué munición usa cada cazador “es casi imposible”.
El daño ambiental ya ocasionado por el plomo no está medido. Pero un estudio del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal de la Universidad Nacional de Córdoba, comprobó años atrás que algunas zonas donde la caza de palomas es frecuente tenían valores muy superiores de ese metal en suelo y aire a los permitidos aún para zonas industrializadas.
Un metal de riesgo
Peligros. Una vez en el suelo, y en contacto con aire y agua, el plomo sufre un proceso de oxidación que lo torna biodisponible, es decir, que penetra en organismos vivos. En los humanos tiene potenciales impactos sobre el sistema nervioso, huesos, sangre y riñones, entre otros.
Acuerdo. En la Secretaría de Ambiente, señalaron que la Cámara de Turismo Cinegético de Córdoba se mostró de acuerdo con la regulación dictada.
Sanciones. La flamante resolución 1115 establece sanciones para los cazadores y guías que no cumplan los trámites exigidos, previendo el decomiso de armas, inhabilitaciones y multas en dinero.
Ver Noticia On Line
Unas 600 toneladas de plomo en el suelo por año
Se estima que ocho mil personas llegan a Córdoba por año para cazar palomas.
Se estima que unas seis mil a ocho mil personas, la mayoría extranjeras, llegan a Córdoba por año para cazar palomas.
Un próspero negocio turístico se armó alrededor de esta actividad. Los cazadores disparan unos mil cartuchos por día y las excursiones suelen durar tres días de caza. Si cada cartucho contiene 26 gramos de plomo, se puede estimar cuánto de ese metal queda diseminado, fuera de todo control, en suelo cordobés. Un informe publicado por La Voz del Interior, el 10 de junio de 2011, calculó esa cifra en unas 600 toneladas anuales. En una década, representan seis mil toneladas de un elemento contaminante de riesgo.
Ver Noticia On Line
----------------------------------------------------------------------------------
Día a Día (18/02/2012)
Caza de palomas, un deporte con residuos peligrosos
La nueva reglamentación de Ambiente exige a los operadores de turismo cinegético que se inscriban como generadores de residuos peligrosos y que realicen controles de suelo.
La caza deportiva de palomas, esta controvertida actividad turística que ha crecido exponencialmente en la provincia de Córdoba en los últimos años, cuenta desde ayer con una nueva reglamentación que exige a los operadores de este tipo de turismo inscribirse en un registro como generadores de residuos peligrosos y realizar monitoreos anuales para el control de los suelos. La resolución 1115 fue publicada ayer en el Boletín Oficial.
Darío Sbaratto, secretario de Ambiente, aseguró ayer que no se han detectado aún “valores de concentración de plomo que excedan el límite nacional”. También especificó, en diálogo con Radio Mitre, que sólo se podrá ejercer la actividad cinegética en zonas secas y previamente autorizadas, en las que se deberán hacer controles de suelo, mientras que en las zonas húmedas está prohibida la utilización de perdigones de plomo. “La Cámara de Turismo Cinegético ha participado de este proceso y acuerda con que la actividad se regule”, explicó.
De acuerdo con la norma, los operadores que organizan las excursiones deberán inscribirse en un registro y asumir la responsabilidad por esta actividad, que sólo puede desarrollarse en predios autorizados y que deberán ser monitoreados anualmente. También prevé planes de remediación del suelo en caso de constatarse concentración de plomo superior a la permitida.
Además de asegurar un uso racional de los recursos renovables, la medida se propone velar por la conservación del medioambiente evitando la alteración y/o destrucción del ecosistema; afianzar la seguridad de las personas, bienes, flora y fauna; y promover, fomentar y consolidar el turismo cinegético la provincia.
El “turismo cinegético” en Córdoba experimentó últimamente un importante crecimiento, y se calcula que recepta aproximadamente un 10 por ciento del turismo internacional. Esta actividad es altamente cuestionada por ambientalistas que le adjudican contaminación de los suelos con plomo, principalmente en el norte provincial, y también por proteccionistas que repudian la caza de las palomas.
Sanciones. La cartera ambiental, que depende del Ministerio de Agua, Energía y Ambiente de Córdoba, será la encargada de controlar el cumplimiento de la nueva normativa. En caso de incumplimiento en alguno de sus puntos, se podrán decomisar las armas de los cazadores y aplicar multas de hasta 5 mil pesos por persona. Si se detecta contaminación con plomo y falsificación de la declaración jurada, los operadores cinegéticos podrán ser inhabilitados, temporal o definitivamente, para continuar con la actividad.
La resolución concede el plazo de cuatro meses para que los operadores de turismo cinegético en la provincia se adecuen a la nueva normativa.
Resolución 1115. ¿Qué se regula? La resolución alcanza a “la caza deportiva al vuelo de la paloma dorada y la paloma manchada realizada en excursión de caza e integrada por contingentes de cazadores nacionales y/o extranjeros”.
¿Qué se pide? Que los operadores se registren como productores de residuos peligrosos y que hagan controles de suelo en donde se realiza la actividad.
¿Qué se prohíbe? La utilización de perdigones de plomo en zonas húmedas o en áreas protegidas por la Provincia.
Ver Noticia On Line
8 ene 2012
La caza mayor en Córdoba
La Voz del Interior (08/01/2012)
Córdoba tiene dos cotos privados de caza mayor
Existen para cacería de ciervos, antílopes, jabalíes y búfalos en campos cercados. Los turistas extranjeros son los principales adeptos. Un tercero espera habilitación.
Calamuchita. En la provincia de Córdoba existen dos cotos de caza privados habilitados por la Secretaría de Ambiente. Ambos están en el Valle de Calamuchita y ofrecen a sus visitantes, en amplios predios cerrados, cazar animales de especies introducidas, como ciervos, búfalos y antílopes.
Estos centros de cacería están dirigidos, fundamentalmente, a turistas extranjeros de alto poder adquisitivo que visitan las sierras de Córdoba y son adeptos a esta actividad.
Llamativamente, la normativa también permite allí la caza de fauna silvestre, en casos muy puntuales.
El director de Recursos Naturales de la Secretaría de Ambiente, Oscar de Allende, precisó que hay dos establecimientos autorizados “con los papeles al día”, mientras que otros proyectos similares se preparan para ser presentados en las mismas condiciones.
Rincón de Luna, en la zona rural de Villa Yacanto, es uno de los ejemplos. Allí se propone la caza mayor con trofeos de variedades de ciervos (colorados, damas y axis), muflones y antílopes negros.
El otro es El Palenque, en tres mil hectáreas cercanas a la localidad de San Agustín, donde es posible dispararles a ciervos, jabalíes y búfalos.
En tanto, en la gatera está un proyecto para el departamento San Alberto, en Traslasierra, que aún no está funcionando y debe completar trámites para ser habilitado.
De Allende justificó que estos sitios contribuyen a la conservación del monte nativo, ya que el contexto natural autóctono es lo que hace atractiva la cacería para los adeptos al deporte. El funcionario indicó que se esperaba un mayor crecimiento de la actividad, pero que el mismo no se produjo en los últimos años.
Los permitidos. Jabalí, ciervos colorado, axis y dama, y el antílope negro son algunos de los animales exóticos permitidos para utilizar como trofeos de caza en predios cerrados habilitados en las Sierras de Córdoba.
“Entre los requerimientos, deben presentar estudios de impacto ambiental”, aseveró De Allende. Según dijo, la exigencia de cerramiento del perímetro impide que los animales puedan salir del predio. “Pedimos un alambrado perimetral seguro y alto, con base de cemento, para que no haya fugas”, precisó.
En ese sentido, minimizó la posibilidad de huida de animales, lo que podría acarrear problemas si llegaran a insertarse entre la fauna local. “Están tomadas esas precauciones”, apuntó el director de Recursos Naturales de la Secretaría de Ambiente. Lo ocurrido con el jabalí es un ejemplo de los dolores de cabeza que puede provocar la presencia de especies introducidas, que crecen por arriba de las autóctonas.
De Allende aclaró que la fauna silvestre a cazar que menciona una resolución aprobada en 2001 se refiere a algún ejemplar que se encuentre circunstancialmente en el coto cerrado, como alguna liebre o perdiz. Que en ese caso, no está prohibida su caza, pero aclaró que no se permite encerrar animales autóctonos en espacios para inducir su cacería.
Vista nacional. Marcelo Silva Croome, jefe de fiscalización de la Dirección de Fauna Silvestre de la Secretaría de Ambiente de la Nación, indicó: “Los cotos de caza tienen que estar habilitados por las autoridades de cada provincia, sólo cuando el trofeo (la especie cazada o sus restos) sale de una provincia a otra o al exterior, interviene la Nación”. El funcionario nacional aclaró que, hasta ahora, la Dirección de Fauna Silvestre que dirige nunca tuvo inconvenientes del tipo con los cotos cordobeses.
Contaminación por plomo
A favor de la caza. “Es muy difícil erradicar especies exóticas cuando han pasado tantos años de introducidas”, señala Marcelo Silva Croome. El funcionario de la Dirección de Fauna Silvestre de la Secretaría de Ambiente de la Nación apoya la liberación de la caza del jabalí en Córdoba, por ser mayor, y la diferencia de la menor, por lo altamente contaminante que resultan los perdigones utilizados cuando el objetivo son palomas y patos.
El caso de las aves. En este caso, según Silva, el nivel de plomo detectado en agua en zonas de intensa cacería es alarmante. “En el norte de Santa Fe, en una zona de bañados y arrozales, el agua presenta altos niveles de plomo, justamente donde se caza fauna asociada al agua, como patos”, señaló.
Industria turística. En el centro y norte cordobés, la caza de palomas es una industria turística. La paloma es una plaga pero el plomo dispersado también. “En la caza mayor no se usa cartucho sino bala: la dispersión de plomo es menor”, diferenció.
Ver Noticia On Line
Más Información:
La Voz del Interior (08/01/2012)
- Liberan caza de jabalíes por ser casi una plaga
Córdoba tiene dos cotos privados de caza mayor
Existen para cacería de ciervos, antílopes, jabalíes y búfalos en campos cercados. Los turistas extranjeros son los principales adeptos. Un tercero espera habilitación.
Calamuchita. En la provincia de Córdoba existen dos cotos de caza privados habilitados por la Secretaría de Ambiente. Ambos están en el Valle de Calamuchita y ofrecen a sus visitantes, en amplios predios cerrados, cazar animales de especies introducidas, como ciervos, búfalos y antílopes.
Estos centros de cacería están dirigidos, fundamentalmente, a turistas extranjeros de alto poder adquisitivo que visitan las sierras de Córdoba y son adeptos a esta actividad.
Llamativamente, la normativa también permite allí la caza de fauna silvestre, en casos muy puntuales.
El director de Recursos Naturales de la Secretaría de Ambiente, Oscar de Allende, precisó que hay dos establecimientos autorizados “con los papeles al día”, mientras que otros proyectos similares se preparan para ser presentados en las mismas condiciones.
Rincón de Luna, en la zona rural de Villa Yacanto, es uno de los ejemplos. Allí se propone la caza mayor con trofeos de variedades de ciervos (colorados, damas y axis), muflones y antílopes negros.
El otro es El Palenque, en tres mil hectáreas cercanas a la localidad de San Agustín, donde es posible dispararles a ciervos, jabalíes y búfalos.
En tanto, en la gatera está un proyecto para el departamento San Alberto, en Traslasierra, que aún no está funcionando y debe completar trámites para ser habilitado.
De Allende justificó que estos sitios contribuyen a la conservación del monte nativo, ya que el contexto natural autóctono es lo que hace atractiva la cacería para los adeptos al deporte. El funcionario indicó que se esperaba un mayor crecimiento de la actividad, pero que el mismo no se produjo en los últimos años.
Los permitidos. Jabalí, ciervos colorado, axis y dama, y el antílope negro son algunos de los animales exóticos permitidos para utilizar como trofeos de caza en predios cerrados habilitados en las Sierras de Córdoba.
“Entre los requerimientos, deben presentar estudios de impacto ambiental”, aseveró De Allende. Según dijo, la exigencia de cerramiento del perímetro impide que los animales puedan salir del predio. “Pedimos un alambrado perimetral seguro y alto, con base de cemento, para que no haya fugas”, precisó.
En ese sentido, minimizó la posibilidad de huida de animales, lo que podría acarrear problemas si llegaran a insertarse entre la fauna local. “Están tomadas esas precauciones”, apuntó el director de Recursos Naturales de la Secretaría de Ambiente. Lo ocurrido con el jabalí es un ejemplo de los dolores de cabeza que puede provocar la presencia de especies introducidas, que crecen por arriba de las autóctonas.
De Allende aclaró que la fauna silvestre a cazar que menciona una resolución aprobada en 2001 se refiere a algún ejemplar que se encuentre circunstancialmente en el coto cerrado, como alguna liebre o perdiz. Que en ese caso, no está prohibida su caza, pero aclaró que no se permite encerrar animales autóctonos en espacios para inducir su cacería.
Vista nacional. Marcelo Silva Croome, jefe de fiscalización de la Dirección de Fauna Silvestre de la Secretaría de Ambiente de la Nación, indicó: “Los cotos de caza tienen que estar habilitados por las autoridades de cada provincia, sólo cuando el trofeo (la especie cazada o sus restos) sale de una provincia a otra o al exterior, interviene la Nación”. El funcionario nacional aclaró que, hasta ahora, la Dirección de Fauna Silvestre que dirige nunca tuvo inconvenientes del tipo con los cotos cordobeses.
Contaminación por plomo
A favor de la caza. “Es muy difícil erradicar especies exóticas cuando han pasado tantos años de introducidas”, señala Marcelo Silva Croome. El funcionario de la Dirección de Fauna Silvestre de la Secretaría de Ambiente de la Nación apoya la liberación de la caza del jabalí en Córdoba, por ser mayor, y la diferencia de la menor, por lo altamente contaminante que resultan los perdigones utilizados cuando el objetivo son palomas y patos.
El caso de las aves. En este caso, según Silva, el nivel de plomo detectado en agua en zonas de intensa cacería es alarmante. “En el norte de Santa Fe, en una zona de bañados y arrozales, el agua presenta altos niveles de plomo, justamente donde se caza fauna asociada al agua, como patos”, señaló.
Industria turística. En el centro y norte cordobés, la caza de palomas es una industria turística. La paloma es una plaga pero el plomo dispersado también. “En la caza mayor no se usa cartucho sino bala: la dispersión de plomo es menor”, diferenció.
Ver Noticia On Line
Más Información:
La Voz del Interior (08/01/2012)
- Liberan caza de jabalíes por ser casi una plaga
24 dic 2011
Disputa en el feudo palomero
La Voz del Interior (24/12/2011)
Disputa en el feudo palomero
Continúan los viejos enfrentamientos por tierras. En el centro de la disputa está el negocio de la caza de la paloma. Una ex jueza que continúa enfrentada con sus vecinos.
Los escopetazos son la melodía que acompaña la travesía. Un disparo cada dos segundos y, cada tanto, un abanico de palomas que se eleva y se disuelve en el aire. Son las 10 de la mañana de un jueves. El monte que fosforece de tan verde, las serranías, el cielo recién lustrado, podrían invitar a algún tipo de contemplación, a alguna reflexión previsible sobre la tranquila vida campestre. Pero no.
El silencio perforado de disparos indica que estamos en el corazón de una de las zonas de cacería más jerarquizadas de la Argentina. “El refugio de caza de palomas de mayor calidad del mundo”, elevan la apuesta los avisos, en inglés, que atraen a palomeros australianos, estadounidenses y europeos.
A poca distancia del camino vecinal existe un dormidero o nidal. Hectáreas de monte entreveradas de nidos. Es un elemento clave para el negocio, porque asegura la presencia de palomas: allí duermen, desde allí vuelan, hacia allí vuelven. Es un non-stop shooting , o sea, un lugar donde las palomas “por momentos ocultan el cielo” y el señor cazador puede escopetear sin parar.
Estamos a punto de entrar en la Estación del Girasol, período que se extiende del 10 de enero al 31 de marzo, cuando podremos disfrutar de “una experiencia campestre enteramente única”, ya que “con los amplios campos de girasol de la propiedad en plena floración, la caza se desenvuelve en un mar amarillo”. Los girasoles se siembran con el solo fin de tener revoloteando sobre ellos a las palomas. Igual que en invierno con el trigo. Y detrás de las palomas vuelan las municiones.
Mundo de “picaboys”. El paraje Los Chañares está a medio camino entre los pueblos de Villa Tulumba y Avellaneda, en la zona donde se unen los departamentos Ischilín, Totoral y Tulumba, en el norte cordobés.
El valor que otorga a los campos el turismo cinegético, más el natural aumento del valor para uso agropecuario, hace rato que lo ha convertido en un bocado económico apreciable.
A Los Chañares llegó hace aproximadamente 15 años una visita inesperada. Nada menos que una jueza de la Capital. Juana Ramírez, camarista del Crimen en la ciudad de Córdoba, primero se hizo conocida entre los vecinos del lugar por su oposición al ingreso de los cazadores de palomas a los campos. Al poco tiempo, se convirtió ella en palomera, la más conocida del negocio, al mismo tiempo que seguía ejerciendo como jueza.
Luego Ramírez formó pareja con el canadiense Serge Dompierre, dedicado a la importación de cartuchos para escopeta, y juntos se fortalecieron en el negocio. Crearon la empresa Los Chañares SRL, construyeron un chalé con piscina, cocina exclusiva y prestaciones de jerarquía internacional que todavía contrasta con los ranchos y limitaciones materiales con las que conviven los viejos habitantes del lugar.
Allí recibieron a las delegaciones de cazadores extranjeros que gastaban miles de dólares en excursiones que en general duraban tres días a puro escopetazo. Fueron esos invitados, desconocedores del idioma castellano, los que crearon una nueva ocupación en el norte cordobés: los “picaboys”, los chicos encargados de correr y levantar las palomas que derriba cada cazador. Pick up, boy! ¡Levántala, muchacho! Y el nombre del oficio nació.
Hoy, un “picaboy” puede ganar hasta 200 dólares por día, si le tocan cazadores con buen nivel monetario. Igual, ningún pobre viaja más de 10 horas en avión para venir a reventar pajaritos al Hemisferio Sur. El mismísimo rey de Suecia fue “cazado” por los ambientalistas mientras repartía perdigonadas al horizonte de las sierras cordobesas.
En las fotos por Internet, se puede apreciar el trabajo de los chicos del norte de Córdoba que pasan tres días persiguiendo torcazas ensangrentadas: armar las montañas emplumadas con las que después se fotografían los turistas cinegéticos. Que eso son los cazadores de palomas para el Estado cordobés.
Todo por la tierra. El negocio hizo que fuera importante la posesión de tierras para realizar las excursiones de caza. La jueza Ramírez comenzó a expandirse y llegaron los problemas con los vecinos. Allá por 2003, los lugareños la acusaron por usurpación de tierras, insultos, amenazas con armas de fuego y por acosarlos con demandas judiciales, ya que –decían– usaba a su favor los tribunales de Jesús María, donde conservaba buenos amigos, y a policías del pueblo Las Peñas.
Las denuncias judiciales contra la jueza motivaron que un fiscal ordenara su detención en 2004, por posesión de armas de guerra y acopio de municiones. Ramírez quedó libre al poco tiempo y consiguió pasar de acusada a cazadora: el fiscal que la detuvo, Gustavo Marchetti, quedó investigado por abuso de autoridad.
Ramírez ya había renunciado al cargo, mientras el Tribunal Superior de Justicia cordobés demoraba hasta la exageración investigarla en dos sumarios internos que mantenía abiertos.
Hoy, los viejos problemas vuelven. Otra vez, Ramírez y sus vecinos de los campos están enfrentados como perros de pelea. Se cortan alambrados, reclaman propiedad sobre las mismas parcelas y cruzan denuncias en los tribunales. Ramírez tiene el mayor problema con la familia de Horacio Ferrero, de Córdoba capital, que acaba de comprar casi 200 hectáreas a uno de los más antiguos habitantes de la zona, Liberato Bustamante.
En el norte cordobés, es sabido, las propiedades no tienen escritura. Lo que se vende es la posesión que un particular tiene sobre un lugar desde hace mucho tiempo.
Bustamante contó a este diario, desde su nuevo domicilio en Villa Tulumba, que vendió porque “luego de años de sufrir presiones y amenazas de Ramírez”, toda su familia “vivía con terror. Mis hijas –continuó– se enfermaron del corazón, eran todo nervios, y preferí vender”.
El nuevo propietario no sólo compró la tierra sino también el problema con la ex jueza: “Son 187 hectáreas”, cuenta Ferrero. “Ella dice que tiene 100, pero no está claro cuáles son las que reclama. Por ahora viene, amenaza a los peones, nos cortó los alambrados con tenazas, nos denunció en la Policía de Las Peñas y al rato teníamos a los policías acá diciendo que nos fuéramos o nos iban a meter presos”.
Félix Frías, abogado de Ferrero, cuenta que en la Fiscalía de Jesús María, a cargo de José Almeida, rechazaron la pretensión de su cliente de ser querellante particular, pero admitieron a la ex jueza.
Ramírez, a través de su abogado Juan Pablo Rustán, responde que el 15 de julio de 1998 le fueron cedidos todos los derechos de siete hermanos de Bustamante, todos los cuales eran los herederos de un campo de 100 hectáreas, ubicado frente a su chalé Los Chañares. Dice que convivió de manera pacífica por un tiempo con los restantes herederos que no le habían vendido sus derechos, pero que desde hace tres años Liberato Bustamante y un hijo le rompen sus alambres, las mejoras que hace y hasta le roban los choclos que siembra.
Agrega que fue ella la amenazada por Ferrero, quien le habría dicho que no se acerque al campo porque sus empleados tienen “pocas pulgas”.
Los enfrentamientos por las tierras palomeras llevan una década y media en Los Chañares. Juana Ramírez, ahora separada de Serge Dompierre, se construyó una casa rosada en una loma, desde la que observa todo el paraje, y vive allí con la única compañía de un par de perros y un ropero lleno de armas de fuego.
Cedió su empresa palomera en 2005 a un colombiano, Alex Mitri, y a David Pérez, quien sería de nacionalidad estadounidense. Los nuevos encargados no hablan con la prensa. Sus vecinos cuentan que también ellos están enfrentados con Ramírez, quien se habría arrepentido de la operación comercial y querría volver a quedarse con la empresa.
Los Chañares parece un lugar muy tranquilo. Es una ilusión que se va cuando empiezan a tronar las escopetas.
Ver Noticia On Line
Más Información:
La Voz del Interior (24/12/2011)
- Historias que trajo la plaga
Disputa en el feudo palomero
Continúan los viejos enfrentamientos por tierras. En el centro de la disputa está el negocio de la caza de la paloma. Una ex jueza que continúa enfrentada con sus vecinos.
Los escopetazos son la melodía que acompaña la travesía. Un disparo cada dos segundos y, cada tanto, un abanico de palomas que se eleva y se disuelve en el aire. Son las 10 de la mañana de un jueves. El monte que fosforece de tan verde, las serranías, el cielo recién lustrado, podrían invitar a algún tipo de contemplación, a alguna reflexión previsible sobre la tranquila vida campestre. Pero no.
El silencio perforado de disparos indica que estamos en el corazón de una de las zonas de cacería más jerarquizadas de la Argentina. “El refugio de caza de palomas de mayor calidad del mundo”, elevan la apuesta los avisos, en inglés, que atraen a palomeros australianos, estadounidenses y europeos.
A poca distancia del camino vecinal existe un dormidero o nidal. Hectáreas de monte entreveradas de nidos. Es un elemento clave para el negocio, porque asegura la presencia de palomas: allí duermen, desde allí vuelan, hacia allí vuelven. Es un non-stop shooting , o sea, un lugar donde las palomas “por momentos ocultan el cielo” y el señor cazador puede escopetear sin parar.
Estamos a punto de entrar en la Estación del Girasol, período que se extiende del 10 de enero al 31 de marzo, cuando podremos disfrutar de “una experiencia campestre enteramente única”, ya que “con los amplios campos de girasol de la propiedad en plena floración, la caza se desenvuelve en un mar amarillo”. Los girasoles se siembran con el solo fin de tener revoloteando sobre ellos a las palomas. Igual que en invierno con el trigo. Y detrás de las palomas vuelan las municiones.
Mundo de “picaboys”. El paraje Los Chañares está a medio camino entre los pueblos de Villa Tulumba y Avellaneda, en la zona donde se unen los departamentos Ischilín, Totoral y Tulumba, en el norte cordobés.
El valor que otorga a los campos el turismo cinegético, más el natural aumento del valor para uso agropecuario, hace rato que lo ha convertido en un bocado económico apreciable.
A Los Chañares llegó hace aproximadamente 15 años una visita inesperada. Nada menos que una jueza de la Capital. Juana Ramírez, camarista del Crimen en la ciudad de Córdoba, primero se hizo conocida entre los vecinos del lugar por su oposición al ingreso de los cazadores de palomas a los campos. Al poco tiempo, se convirtió ella en palomera, la más conocida del negocio, al mismo tiempo que seguía ejerciendo como jueza.
Luego Ramírez formó pareja con el canadiense Serge Dompierre, dedicado a la importación de cartuchos para escopeta, y juntos se fortalecieron en el negocio. Crearon la empresa Los Chañares SRL, construyeron un chalé con piscina, cocina exclusiva y prestaciones de jerarquía internacional que todavía contrasta con los ranchos y limitaciones materiales con las que conviven los viejos habitantes del lugar.
Allí recibieron a las delegaciones de cazadores extranjeros que gastaban miles de dólares en excursiones que en general duraban tres días a puro escopetazo. Fueron esos invitados, desconocedores del idioma castellano, los que crearon una nueva ocupación en el norte cordobés: los “picaboys”, los chicos encargados de correr y levantar las palomas que derriba cada cazador. Pick up, boy! ¡Levántala, muchacho! Y el nombre del oficio nació.
Hoy, un “picaboy” puede ganar hasta 200 dólares por día, si le tocan cazadores con buen nivel monetario. Igual, ningún pobre viaja más de 10 horas en avión para venir a reventar pajaritos al Hemisferio Sur. El mismísimo rey de Suecia fue “cazado” por los ambientalistas mientras repartía perdigonadas al horizonte de las sierras cordobesas.
En las fotos por Internet, se puede apreciar el trabajo de los chicos del norte de Córdoba que pasan tres días persiguiendo torcazas ensangrentadas: armar las montañas emplumadas con las que después se fotografían los turistas cinegéticos. Que eso son los cazadores de palomas para el Estado cordobés.
Todo por la tierra. El negocio hizo que fuera importante la posesión de tierras para realizar las excursiones de caza. La jueza Ramírez comenzó a expandirse y llegaron los problemas con los vecinos. Allá por 2003, los lugareños la acusaron por usurpación de tierras, insultos, amenazas con armas de fuego y por acosarlos con demandas judiciales, ya que –decían– usaba a su favor los tribunales de Jesús María, donde conservaba buenos amigos, y a policías del pueblo Las Peñas.
Las denuncias judiciales contra la jueza motivaron que un fiscal ordenara su detención en 2004, por posesión de armas de guerra y acopio de municiones. Ramírez quedó libre al poco tiempo y consiguió pasar de acusada a cazadora: el fiscal que la detuvo, Gustavo Marchetti, quedó investigado por abuso de autoridad.
Ramírez ya había renunciado al cargo, mientras el Tribunal Superior de Justicia cordobés demoraba hasta la exageración investigarla en dos sumarios internos que mantenía abiertos.
Hoy, los viejos problemas vuelven. Otra vez, Ramírez y sus vecinos de los campos están enfrentados como perros de pelea. Se cortan alambrados, reclaman propiedad sobre las mismas parcelas y cruzan denuncias en los tribunales. Ramírez tiene el mayor problema con la familia de Horacio Ferrero, de Córdoba capital, que acaba de comprar casi 200 hectáreas a uno de los más antiguos habitantes de la zona, Liberato Bustamante.
En el norte cordobés, es sabido, las propiedades no tienen escritura. Lo que se vende es la posesión que un particular tiene sobre un lugar desde hace mucho tiempo.
Bustamante contó a este diario, desde su nuevo domicilio en Villa Tulumba, que vendió porque “luego de años de sufrir presiones y amenazas de Ramírez”, toda su familia “vivía con terror. Mis hijas –continuó– se enfermaron del corazón, eran todo nervios, y preferí vender”.
El nuevo propietario no sólo compró la tierra sino también el problema con la ex jueza: “Son 187 hectáreas”, cuenta Ferrero. “Ella dice que tiene 100, pero no está claro cuáles son las que reclama. Por ahora viene, amenaza a los peones, nos cortó los alambrados con tenazas, nos denunció en la Policía de Las Peñas y al rato teníamos a los policías acá diciendo que nos fuéramos o nos iban a meter presos”.
Félix Frías, abogado de Ferrero, cuenta que en la Fiscalía de Jesús María, a cargo de José Almeida, rechazaron la pretensión de su cliente de ser querellante particular, pero admitieron a la ex jueza.
Ramírez, a través de su abogado Juan Pablo Rustán, responde que el 15 de julio de 1998 le fueron cedidos todos los derechos de siete hermanos de Bustamante, todos los cuales eran los herederos de un campo de 100 hectáreas, ubicado frente a su chalé Los Chañares. Dice que convivió de manera pacífica por un tiempo con los restantes herederos que no le habían vendido sus derechos, pero que desde hace tres años Liberato Bustamante y un hijo le rompen sus alambres, las mejoras que hace y hasta le roban los choclos que siembra.
Agrega que fue ella la amenazada por Ferrero, quien le habría dicho que no se acerque al campo porque sus empleados tienen “pocas pulgas”.
Los enfrentamientos por las tierras palomeras llevan una década y media en Los Chañares. Juana Ramírez, ahora separada de Serge Dompierre, se construyó una casa rosada en una loma, desde la que observa todo el paraje, y vive allí con la única compañía de un par de perros y un ropero lleno de armas de fuego.
Cedió su empresa palomera en 2005 a un colombiano, Alex Mitri, y a David Pérez, quien sería de nacionalidad estadounidense. Los nuevos encargados no hablan con la prensa. Sus vecinos cuentan que también ellos están enfrentados con Ramírez, quien se habría arrepentido de la operación comercial y querría volver a quedarse con la empresa.
Los Chañares parece un lugar muy tranquilo. Es una ilusión que se va cuando empiezan a tronar las escopetas.
Ver Noticia On Line
Más Información:
La Voz del Interior (24/12/2011)
- Historias que trajo la plaga
10 jun 2011
La caza de palomas deja 600 tn de plomo al año
La Voz del Interior (10/06/2011)
La caza de palomas deja 600 toneladas de plomo por año
Quedan sobre el suelo cordobés, mientras Santa Fe acaba de dictar una norma que limita el uso de esas municiones. Advierten sobre la contaminación que generan.
Unas 600 toneladas de plomo quedan por año diseminadas sin control en los suelos cordobeses. Sobre todo, desde el centro hacia el norte de la provincia. Es un metal pesado, contaminante de riesgo para el ambiente y la salud humana.
Hay algunos puntos en Córdoba que, sin industria alguna, tienen tanto plomo en aire y en suelo como zonas de algunos países altamente industrializados. La explicación está en la caza, sobre todo en el turismo cinegético. Dicho más claro: en los millones de disparos de escopeta con municiones de plomo que usan cazadores para matar palomas.
Córdoba es quizá la provincia más beneficiada por los ingresos económicos que deja esa clase de turismo, en la que dominan los visitantes extranjeros. Pero es también la más perjudicada por los residuos de plomo que deja.
No es la única. Santa Fe, por ejemplo, también recibe a miles de cazadores, aunque en ese caso detrás de los patos. Y es en Santa Fe donde se ha dado el primer paso en el país para al menos empezar a limitar el uso de plomo con este fin.
En Córdoba, en 2004 se presentó el primer proyecto de ley para restringir el uso de municiones de plomo. Nunca fue tratado.
Santa Fe, en la reglamentación de caza deportiva para 2011, establece por primera vez la exigencia de que al menos el 25 por ciento de las municiones a utilizar en caza de patos y otras especies no sea de plomo sino de metales alternativos no contaminantes. Y para palomas, cotorras y otras consideradas plagas se fija un límite de 50 unidades por cazador si usan plomo, pero sin tope si utilizan otras municiones.
Diego Gurvich, biólogo de la UNC e investigador del Co-nicet, señaló a este diario que “el paso dado en Santa Fe al menos implica asumir el pro-blema y es un avance respecto de Córdoba”.
Hebe Ferreyra, veterinaria cordobesa que viene estudiando la fauna de patos santafesina, marcó que esa provincia “es la primera del país que al menos comienza a hablar de limitaciones al plomo”. Ferreyra integra la internacional Sociedad de Conservación de Vida Silvestre, que junto a la Universidad Nacional del Litoral y otros organismos, viene estudiando el tema. “Es cierto que el control de esta reglamentación será di-?fícil. Más sencillo sería si la prohibición fuese total. Pero el mensaje de ir buscando esa eliminación, de ir generando conciencia, ya es un paso”, graficó Ferreyra a La Voz del Interior .
La especialista admitió que una dificultad en Argentina es que “no se consiguen municiones alternativas”, como las de acero. “Hay que importarlas, y los negocios del rubro no las tienen. Pero si se crea la demanda las pueden traer; además podrían empezar a fabricarlas en el país”, señaló. “Es lo que pasó en los muchos países que ya prohibieron las municiones de plomo”, acotó.
Ferreyra destacó que en Santa Fe la cámara de empresarios ligados al turismo de caza “no se opuso” a la modificación.
En Córdoba, la paloma es considerada plaga. Favorecida por el incremento de las áreas cultivadas y el consiguiente desmonte, aumentó notoriamente su población.
El dilema central no es que la caza elimine millones de palomas por año, sino que con esta modalidad muchos creen que el plomo acumulado será en ciertas regiones una plaga mucho más peligrosa.
Ver Noticia On Line
Proyectos de ley que no encuentran tratamiento
Un proyecto que proponía prohibir el uso de municiones de plomo en la caza de la paloma empezó a ser debatido en 2004.
Había sido presentado por el entonces legislador Carlos Nouzeret (PJ). Pero con el tiempo, sin tratamiento, quedó archivado. Sectores que apoyaban la discusión de esa ley señalan que hubo una fuerte presión en contra. Y la interpretan por el lado del intenso movimiento de dinero que genera esta actividad, que moviliza por año a miles de cazadores extranjeros, de alto poder adquisitivo. Mientras, en el Congreso nacional hay un proyecto en estudio que propone “prohibir la comercialización, venta y uso de municiones que contengan plomo para la actividad de caza menor deportiva y comercial, en todo el territorio de la Nación”. Fue presentado por la senadora por Córdoba Norma Morandini. Pero no fue aún tratado por sus pares.
En ese proyecto se cita que la ley nacional 24.051 de residuos peligrosos, incluye al plomo entre éstos, por considerarlo entre los que “pueden causar daño, directa o indirectamente, a seres vivos o contaminar suelo, agua y atmósfera”.
Algunos sostienen que esa ley podría usarse para evitar que toneladas de plomo queden tiradas tras las jornadas de caza. Pero otros argumentan que esa regulación refiere sólo a “los residuos industriales” y que la caza deportiva escapa a la norma por estar inscripta como “actividad turística y no industrial”.
Ver Noticia On Line
Alta contaminación en campos del norte
Un estudio del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal ?de la Universidad Nacional de Córdoba comprobó el problema.
El organismo, que dirige ?María Luisa Pignata, comprobó que determinadas zonas de esta provincia tienen valores significativamente superiores de plomo a los permitidos para áreas no industrializadas.
El equipo de investigadores tomó el año pasado 94 muestras en diferentes zonas de Córdoba. La conclusión fue que en campos donde se practicaba con alguna frecuencia tiro a las palomas se registraron los niveles muy altos de plomo, en aire y suelo. Los más altos fueron en varios puntos del norte provincial, donde en la última década más crecieron esos cotos de caza. Desde la Cámara de Turismo Cinegético de Córdoba defienden la actividad. Apuntan que los cazadores de palomas componen el 10 por ciento del turismo internacional que llega a Córdoba y argumentan que “en ningún sitio la paloma es tan plaga como en Córdoba”. Al conocer esos estudios de la UNC, Octavio Crespo, titular de esa cámara empresaria, dijo al diario Día a Día : “No estamos cerrados a conocer inves-tigaciones, siempre y cuando sean imparciales. Hasta donde yo sé, no está comprobado que las municiones tengan efectos adversos en la salud humana”.
Los empresarios del sector advierten que las municiones de acero hoy cuestan tres veces más que las de plomo. Y que los cazadores prefieren a éstas porque son más eficientes por “tener el peso justo”. Se calcula que a Córdoba arriban del exterior unos ocho mil extranjeros por año a practicar la caza de la paloma torcaza o dorada.
Ver Noticia On Line
La caza de palomas deja 600 toneladas de plomo por año
Quedan sobre el suelo cordobés, mientras Santa Fe acaba de dictar una norma que limita el uso de esas municiones. Advierten sobre la contaminación que generan.
Unas 600 toneladas de plomo quedan por año diseminadas sin control en los suelos cordobeses. Sobre todo, desde el centro hacia el norte de la provincia. Es un metal pesado, contaminante de riesgo para el ambiente y la salud humana.
Hay algunos puntos en Córdoba que, sin industria alguna, tienen tanto plomo en aire y en suelo como zonas de algunos países altamente industrializados. La explicación está en la caza, sobre todo en el turismo cinegético. Dicho más claro: en los millones de disparos de escopeta con municiones de plomo que usan cazadores para matar palomas.
Córdoba es quizá la provincia más beneficiada por los ingresos económicos que deja esa clase de turismo, en la que dominan los visitantes extranjeros. Pero es también la más perjudicada por los residuos de plomo que deja.
No es la única. Santa Fe, por ejemplo, también recibe a miles de cazadores, aunque en ese caso detrás de los patos. Y es en Santa Fe donde se ha dado el primer paso en el país para al menos empezar a limitar el uso de plomo con este fin.
En Córdoba, en 2004 se presentó el primer proyecto de ley para restringir el uso de municiones de plomo. Nunca fue tratado.
Santa Fe, en la reglamentación de caza deportiva para 2011, establece por primera vez la exigencia de que al menos el 25 por ciento de las municiones a utilizar en caza de patos y otras especies no sea de plomo sino de metales alternativos no contaminantes. Y para palomas, cotorras y otras consideradas plagas se fija un límite de 50 unidades por cazador si usan plomo, pero sin tope si utilizan otras municiones.
Diego Gurvich, biólogo de la UNC e investigador del Co-nicet, señaló a este diario que “el paso dado en Santa Fe al menos implica asumir el pro-blema y es un avance respecto de Córdoba”.
Hebe Ferreyra, veterinaria cordobesa que viene estudiando la fauna de patos santafesina, marcó que esa provincia “es la primera del país que al menos comienza a hablar de limitaciones al plomo”. Ferreyra integra la internacional Sociedad de Conservación de Vida Silvestre, que junto a la Universidad Nacional del Litoral y otros organismos, viene estudiando el tema. “Es cierto que el control de esta reglamentación será di-?fícil. Más sencillo sería si la prohibición fuese total. Pero el mensaje de ir buscando esa eliminación, de ir generando conciencia, ya es un paso”, graficó Ferreyra a La Voz del Interior .
La especialista admitió que una dificultad en Argentina es que “no se consiguen municiones alternativas”, como las de acero. “Hay que importarlas, y los negocios del rubro no las tienen. Pero si se crea la demanda las pueden traer; además podrían empezar a fabricarlas en el país”, señaló. “Es lo que pasó en los muchos países que ya prohibieron las municiones de plomo”, acotó.
Ferreyra destacó que en Santa Fe la cámara de empresarios ligados al turismo de caza “no se opuso” a la modificación.
En Córdoba, la paloma es considerada plaga. Favorecida por el incremento de las áreas cultivadas y el consiguiente desmonte, aumentó notoriamente su población.
El dilema central no es que la caza elimine millones de palomas por año, sino que con esta modalidad muchos creen que el plomo acumulado será en ciertas regiones una plaga mucho más peligrosa.
Ver Noticia On Line
Proyectos de ley que no encuentran tratamiento
Un proyecto que proponía prohibir el uso de municiones de plomo en la caza de la paloma empezó a ser debatido en 2004.
Había sido presentado por el entonces legislador Carlos Nouzeret (PJ). Pero con el tiempo, sin tratamiento, quedó archivado. Sectores que apoyaban la discusión de esa ley señalan que hubo una fuerte presión en contra. Y la interpretan por el lado del intenso movimiento de dinero que genera esta actividad, que moviliza por año a miles de cazadores extranjeros, de alto poder adquisitivo. Mientras, en el Congreso nacional hay un proyecto en estudio que propone “prohibir la comercialización, venta y uso de municiones que contengan plomo para la actividad de caza menor deportiva y comercial, en todo el territorio de la Nación”. Fue presentado por la senadora por Córdoba Norma Morandini. Pero no fue aún tratado por sus pares.
En ese proyecto se cita que la ley nacional 24.051 de residuos peligrosos, incluye al plomo entre éstos, por considerarlo entre los que “pueden causar daño, directa o indirectamente, a seres vivos o contaminar suelo, agua y atmósfera”.
Algunos sostienen que esa ley podría usarse para evitar que toneladas de plomo queden tiradas tras las jornadas de caza. Pero otros argumentan que esa regulación refiere sólo a “los residuos industriales” y que la caza deportiva escapa a la norma por estar inscripta como “actividad turística y no industrial”.
Ver Noticia On Line
Alta contaminación en campos del norte
Un estudio del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal ?de la Universidad Nacional de Córdoba comprobó el problema.
El organismo, que dirige ?María Luisa Pignata, comprobó que determinadas zonas de esta provincia tienen valores significativamente superiores de plomo a los permitidos para áreas no industrializadas.
El equipo de investigadores tomó el año pasado 94 muestras en diferentes zonas de Córdoba. La conclusión fue que en campos donde se practicaba con alguna frecuencia tiro a las palomas se registraron los niveles muy altos de plomo, en aire y suelo. Los más altos fueron en varios puntos del norte provincial, donde en la última década más crecieron esos cotos de caza. Desde la Cámara de Turismo Cinegético de Córdoba defienden la actividad. Apuntan que los cazadores de palomas componen el 10 por ciento del turismo internacional que llega a Córdoba y argumentan que “en ningún sitio la paloma es tan plaga como en Córdoba”. Al conocer esos estudios de la UNC, Octavio Crespo, titular de esa cámara empresaria, dijo al diario Día a Día : “No estamos cerrados a conocer inves-tigaciones, siempre y cuando sean imparciales. Hasta donde yo sé, no está comprobado que las municiones tengan efectos adversos en la salud humana”.
Los empresarios del sector advierten que las municiones de acero hoy cuestan tres veces más que las de plomo. Y que los cazadores prefieren a éstas porque son más eficientes por “tener el peso justo”. Se calcula que a Córdoba arriban del exterior unos ocho mil extranjeros por año a practicar la caza de la paloma torcaza o dorada.
Ver Noticia On Line
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Buscar este blog
Blog Archive
- 2024 (574)
- 2023 (1151)
- 2022 (932)
- 2021 (1180)
- 2020 (1069)
- 2019 (1200)
- 2018 (1233)
- 2017 (1885)
- 2016 (1872)
- 2015 (1720)
- 2014 (1716)
- 2013 (1630)
- 2012 (2086)
- 2011 (2297)
- 2010 (2329)
- 2009 (1751)
- 2008 (1681)
- 2007 (1216)
- 2006 (726)
Links Relacionados
Temas
- accidentes industriales
- Achiras
- actividad sísmica
- Acueducto del río Paraná
- ADARSA
- Adelia María
- agricultura industrial
- agricultura sustentable
- agroquímicos
- Agua de Oro
- agua para consumo
- Agua y Servicios
- Aguas Cordobesas
- aire
- Alcira Gigena
- Alejandro Roca
- Alejo Ledesma
- alerta de incendios
- Alicia
- Almafuerte
- Alpa Corral
- Alta Gracia
- Altas Cumbres
- Alto Alegre
- Alto de los Quebrachos
- Altos de Chipión
- Amad
- Ambiente y Servicios Públicos
- Ambul
- amianto
- Ana Zumarán
- animales domésticos
- Anisacate
- Ansenuza
- apicultura
- Aproas
- arbolado público
- Arboles del Bicentenario
- Arias
- aridos
- Arrow
- Arroyito
- Arroyo Algodón
- Arroyo Cabral
- arsénico
- Asamblea El Monte Nativo Vuelve
- Asamblea Socioambiental Villa María – Villa Nueva
- Ascochinga
- Ashira
- Atahona
- Athos Pampa
- audiencias públicas
- Ausonia
- autopista
- Avellaneda
- Ballesteros
- Ballesteros Sur
- Balnearia
- Banquinas con soja
- Bañado de Soto
- basurero nuclear
- Bell Ville
- Bengolea
- Berrotarán
- Bialet Massé
- Biciurbanos
- biocombustibles
- Biocórdoba
- biodigestores
- biodiversidad
- bolsas
- bosque nativo
- Bouwer
- BPAs
- Brinkmann
- Buchardo
- Bulnes
- Cabalango
- Calchín
- Calmayo
- cambio climático
- Camilo Aldao
- Caminiaga
- Canal Los Molinos
- Canals
- Candonga
- Cañada de Luque
- Cañada de Río Pinto
- Capilla de los Remedios
- Capilla del Monte
- Capital
- Cárcano
- Carnerillo
- Carolina El Potosi
- Carrilobo
- Casa Bamba
- Casa Grande
- Caso autovía de Punilla
- Caso autovía de Santa María
- Caso Camino del Cuadrado
- Caso Casa de las Tejas
- Caso El Gran Dorado
- Caso Ex-Aceitera en Río IV
- Caso Ituzaingó Anexo
- Caso La Carbonilla
- Caso Pérgolas de la Peatonal
- Caso Planta Cloacal de Bajo Grande
- Caso ruta 34
- Caso transformador de EPEC en SAR
- Caso Urbanización del Ex Batallón 141
- Cavanagh
- caza
- caza furtiva y tráfico de fauna
- Cedha
- Central Nuclear de Embalse
- cerealeras y silos
- Cerro Colorado
- Chaján
- Chalacea
- Champaquí
- Chancaní
- Charbonier
- Charras
- Chazón
- Chucul
- Cintra
- circos
- clima
- clima extremo
- clima extremo 2014
- clima extremo 2015
- clima extremo 2016
- clima extremo 2017
- clima extremo 2018
- clima extremo 2019
- clima extremo 2020
- clima extremo 2021
- clima extremo 2022
- clima extremo 2023
- clima extremo 2024
- cloacas
- Coamxa
- CoDeBoNa
- Colonia Bismarck
- Colonia Bremen
- Colonia Caroya
- Colonia Italiana
- Colonia Marina
- Colonia San Bartolomé
- Colonia Tirolesa
- Colonia Vicente Agüero
- Colonia Vignaud
- Comuna de Nicolás Bruzone
- conflictos por tierras
- Consejo de Desarrollo Sustentable
- construcciones sustentables
- consumo
- contaminación
- convenios urbanísticos
- Cooperativa 7 de Febrero
- Córdoba Ambiente
- Córdoba No Nuclear
- Cormecor
- Coronel Baigorria
- Coronel Moldes
- Coronel Olmedo
- Corral de Bustos
- Corralito
- Corredor del Caldén
- Cosme
- Cosquín
- costas públicas
- COTAC
- COTBN
- COTRECO
- country - barrios cerrados
- Covid-19
- CPUA
- crematorios
- CRESE
- crisis energética 2008
- crisis energética 2009
- crisis energética 2010
- crisis energética 2011
- crisis energética 2012
- crisis energética 2013
- crisis energética 2014
- crisis energética 2015
- crisis energética 2016
- crisis energética 2017
- crisis energética 2018
- crisis energética 2019
- crisis hídrica 2007-2008
- crisis hídrica 2009
- crisis hídrica 2010
- crisis hídrica 2011
- crisis hídrica 2012
- crisis hídrica 2013
- crisis hídrica 2014
- crisis hídrica 2015
- crisis hídrica 2016
- crisis hídrica 2017
- crisis hídrica 2018
- crisis hídrica 2019
- crisis hídrica 2020
- crisis hídrica 2021
- crisis hídrica 2022
- crisis hídrica 2023
- crisis hídrica 2024
- Cruz Alta
- Cruz del Eje
- Cuesta Blanca
- Dakar
- Dalmacio Velez
- de Ambiente
- Deán Funes
- Del Campillo
- Departamento Calamuchita
- Departamento Colón
- Departamento Cruz del Eje
- Departamento General Roca
- Departamento General San Martín
- Departamento Ischilín
- Departamento Juarez Celman
- Departamento Marcos Juárez
- Departamento Minas
- Departamento Pocho
- Departamento Punilla
- Departamento Río Cuarto
- Departamento Río Primero
- Departamento Río Seco
- Departamento Río Segundo
- Departamento Roque Sáenz Peña
- Departamento Sáenz Peña
- Departamento San Alberto
- Departamento San Javier
- Departamento San Justo
- Departamento Santa María
- Departamento Sobremonte
- Departamento Tercero Arriba
- Departamento Totoral
- Departamento Tulumba
- Departamento Unión
- desarrollismo
- desarrollo sustentable
- desmonte
- Despeñaderos
- desperdicio de alimentos
- Devoto
- Día de la Biodiversidad
- Día de la Conciencia Ambiental
- Día de la Pachamama
- Día de la Tierra
- Día del Árbol
- Día Mundial de la Limpieza
- Día Mundial del Agua
- Día Mundial del Ambiente
- Día Mundial sin Autos
- Día Nacional del Agua
- Dioxitek
- DIPAS
- Dique Chico
- Dique Los Alazanes
- Dique Pichanas
- Dique Piedras Moras
- Dique San Roque
- diques y embalses
- Eco Sitio
- Ecoblend
- EcoClub
- economía circular
- ecosistemas
- Ecosistemas Argentinos
- Ecovilla
- educación ambiental
- efemérides
- El Arañado
- El Brete
- El Chacho
- El Durazno
- El Espinillo
- El Fortín
- El Fuertecito
- El Huayco
- El Infiernillo
- El Rastreador
- El Tío
- Elena
- Embalse
- Embalse Medina Allende
- energía
- energía nuclear
- Energía y Ambiente
- energías renovables
- erosión - desertización - suelo
- ESOP
- espacios verdes
- Especial 20
- Estación General Paz
- Estación Juárez Celman
- Estancia Vieja
- Estancias Pinas
- ETAC
- Etruria
- eventos
- excesos hídricos
- excesos hídricos 2019
- excesos hídricos 2020
- excesos hídricos 2021
- excesos hídricos 2022
- excesos hídricos 2023
- extranjerización
- Falda del Carmen
- fauna silvestre
- feed lot
- Fondos de La Alumbrera
- forestales
- formación ambiental
- Foro Ambiental Córdoba
- Foro Urbano Ambiental
- Freyre
- Funam
- Fundación Acude
- Fundación TierraVida
- Fundeps
- Funeat
- GAMSUR
- ganadería
- gasificación
- General Baldissera
- General Cabrera
- General Deheza
- General Fotheringham
- General Levalle
- General Roca
- GEO
- Geocycle
- Gran Córdoba
- Greenpeace
- Grupo Takku
- Guanaco Muerto
- Guatimozín
- Hernando
- Hidrovía
- Holcim
- Holmberg
- Hora del Planeta
- Huanchilla
- Huerta Grande
- Huinca Renancó
- Icho Cruz
- Idiazabal
- Iglesia Vieja
- IMPSA
- incendios forestales
- incineración
- industrias - empresas - economía
- Informes
- Innviron
- Inriville
- interprovinciales
- Inti Raymi
- Ischilín
- Isla Verde
- Italó
- James Craik
- Jesús María
- Jovita
- Juarez Celman
- Justiniano Posse
- La Batea
- La Calera
- La Carlota
- La Cautiva
- La Cruz
- La Cumbre
- La Cumbresita
- La Falda
- La Francia
- La Granja
- La Laguna
- La Palestina
- La Paquita
- La Para
- La Paz
- La Playosa
- La Población
- La Puerta
- La Quintana
- La Rancherita
- La Serranita
- La Tordilla
- Laborde
- Laboulaye
- Lago de Embalse
- Lago Los Molinos
- Lago San Roque
- Laguna Larga
- lámparas bajo consumo
- Las Acequias
- Las Albahacas
- Las Arrias
- Las Bajadas
- Las Caleras
- Las Calles
- Las Chacras Norte
- Las Higueras
- Las Isletillas
- Las Mojarras
- Las Peñas
- Las Peñas Sud
- Las Perdices
- Las Pichanas
- Las Rabonas
- Las Tapias
- Las Toscas
- Las Varas
- Las Varillas
- Las Vertientes
- Laspiur
- LED
- legislación y derecho ambiental
- Leones
- Ley Agroforestal
- Ley de Bosques Nativos
- Ley Yolanda
- Logística Urbana
- Los Cerrillos
- Los Cisnes
- Los Cocos
- Los Cóndores
- Los Gigantes
- Los Hornillos
- Los Molinos
- Los Reartes
- Los Surgentes
- Los Verdes
- Los Zorros
- Lozada
- Luca
- Luque
- LUSA
- Luxardo
- Luyaba
- Malagueño
- Malena
- maltrato animal
- Malvinas Argentinas
- Mamuell Mapu
- manipulación climática
- Mar Chiquita
- Marcos Juárez
- Marull
- mascotismo exótico
- Mattaldi
- Mayu Sumaj
- Mayú Sumaj
- Media Naranja
- Mendiolaza
- Mi Granja
- Mina Clavero
- minería
- minidiques
- Ministerio de Agua
- Ministerio de Agua Ambiente y Energía
- Ministerio de Agua Ambiente y Servicios
- Ministerio de Ambiente
- Miramar
- modelo rural
- Monsanto
- Monte Buey
- Monte Cristo
- Monte de los Gauchos
- Monte Maíz
- Monte Ralo
- Morrison
- Morteros
- movimiento campesino
- Movimiento Verde
- MSU
- Noetinger
- Nono
- Nueva Ley de Ambiente
- nueva ley de caza de palomas
- nuevo pliego de basura en capital 2008
- Obispo Trejo
- Observatorio Ambiental de Villa María
- ODS
- Olaeta
- Oliva
- Oncativo
- Ongamira
- ONGs
- ordenamiento territorial
- Ordoñez
- Pacheco de Melo
- palomas
- Pampa de Achala
- Pampayasta Norte
- Pampayasta Sud
- Panaholma
- Paraje Tres Esquinas
- Paren de Fumigar
- Parque de la Biodiversidad (ex Zoo)
- Parque Nacional Traslasierra
- Pascanas
- Pasco
- Paso Viejo
- PCB
- peatonales
- Pedro Vivas
- pesca
- pesca ilegal
- petróleo
- Pilar
- pilas
- Pincén
- Piquillín
- Plaza San Francisco
- población
- policía ambiental
- política ambiental
- Porta Hermanos
- Porteña
- post incendios
- Potrero de Garay
- Pozo del Molle
- Pozo del Tigre
- prevención de incendios
- Progeas
- Protectoras de Animales
- Provincial
- Proyecto Carayá
- Proyecto Relampago
- Pueblo Italiano
- Pueblo Mampa
- Pueblo Nuevo
- Pueblos Fumigados
- pueblos originarios
- Pumakawa
- pumas
- Punta del Agua
- Quebracho Herrado
- Quebrada del Condorito
- Quilino
- quinteros
- Rally
- Ranqueles
- Rayo Cortado
- recolección de residuos
- recuperadores urbanos
- recursos hídricos
- Red Ciudadana Nuestra Córdoba
- Reduas
- Reducción
- reforestación
- región centro
- región de las sierras
- región de las sierras chicas
- región este
- región norte
- región oeste
- región sur
- represas
- Reserva Tatú Carreta
- reservas - parques
- residuos electrónicos
- residuos especiales
- residuos peligrosos
- residuos sólidos urbanos
- riñas-peleas
- Río Ceballos
- Río Ctalamochita
- Río Cuarto
- Río de los Sauces
- Río Primero
- Río Segundo
- Río Tercero
- Roggio
- RSE
- Sacanta
- Saira
- Saladillo
- Saldán
- Salsacate
- Salsipuedes
- salud ambiental
- Sampacho
- San Agustín
- San Antonio de Arredondo
- San Antonio de Litín
- San Basilio
- San Carlos Minas
- San Esteban
- San Francisco
- San Francisco del Chañar
- San Isidro
- San Javier
- San José de la Dormida
- San José de la Quintana
- San José de las Salinas
- San Marcos Sierras
- San Marcos Sud
- San Pedro
- San Roque
- Santa Cruz del Lago
- Santa Eufemia
- Santa María de Punilla
- Santa Rosa de Calamuchita
- Santa Rosa de Río Primero
- Santiago Temple
- Sarmiento
- Sauce Norte
- Sebastián Elcano
- Secretaría de Ambiente
- Secretaría de Recursos Hídricos
- Secretaría de Riesgo Climático
- Seeber
- Serrano
- Serrezuela
- Silvio Péllico
- sin noticias
- Sinsacate
- Soconcho
- soja
- Suco
- Tala Cañada
- Tala Huasi
- Tancacha
- Tanti
- Tarariras de tres ojos
- Taym
- tecnología
- telefonía celular
- Ticino
- Tierra y Ambiente
- Tinoco
- Tío Pujio
- tiro al pichón
- Toledo
- tormenta de sal
- Tosquita
- tráfico
- Tránsito
- transporte
- Traslasierra
- Tuclame
- turismo
- turismo cinegético
- UBP
- Ucacha
- UCC
- UNC
- Universidad Libre del Ambiente
- Universidades
- Unquillo
- UNRC
- UNVM
- UPC
- urbanismo
- Urbaser
- UTN
- Valle Alegre
- Valle Azul
- Valle Hermoso
- vandalismo
- Vega-Caputo
- vertederos regionales
- Viamonte
- Vicuña Mackenna
- Villa Allende
- Villa Alpina
- Villa Amancay
- Villa Ascasubi
- Villa Cañada del Sauce
- Villa Carlos Paz
- Villa Ciudad de América
- Villa Ciudad del Parque
- Villa Ciudad Parque
- Villa Concepción del Tío
- Villa Cura Brochero
- Villa de las Rosas
- Villa de María del Río Seco
- Villa de Soto
- Villa del Dique
- Villa del Lago
- Villa del Pocho
- Villa del Rosario
- Villa del Totoral
- Villa Dolores
- Villa General Belgrano
- Villa Giardino
- Villa Huidobro
- Villa La Bolsa
- Villa Los Aromos
- Villa María
- Villa Nueva
- Villa Parque Santa Ana
- Villa Parque Siquiman
- Villa Quillinzo
- Villa Rumipal
- Villa Santa Rosa de Río Primero
- Villa Sarmiento
- Villa Tulumba
- Villa Valeria
- Villa Warcalde
- Villa Yacanto
- Vista Alegre
- Washington
- Wenceslao Escalante
- Yocsina
- Yucat
- zoo
Archivo de Blogs
-
▼
2024
(574)
- agosto (7)
- julio (81)
- junio (80)
- mayo (102)
- abril (80)
- marzo (71)
- febrero (76)
- enero (77)
-
►
2023
(1151)
- diciembre (80)
- noviembre (118)
- octubre (101)
- septiembre (84)
- agosto (116)
- julio (98)
- junio (82)
- mayo (100)
- abril (112)
- marzo (98)
- febrero (64)
- enero (98)
-
►
2022
(932)
- diciembre (105)
- noviembre (95)
- octubre (92)
- septiembre (78)
- agosto (76)
- julio (81)
- junio (88)
- mayo (68)
- abril (63)
- marzo (62)
- febrero (50)
- enero (74)
-
►
2021
(1180)
- diciembre (67)
- noviembre (64)
- octubre (107)
- septiembre (98)
- agosto (130)
- julio (115)
- junio (82)
- mayo (92)
- abril (111)
- marzo (139)
- febrero (79)
- enero (96)
-
►
2020
(1069)
- diciembre (94)
- noviembre (100)
- octubre (104)
- septiembre (102)
- agosto (92)
- julio (96)
- junio (91)
- mayo (77)
- abril (65)
- marzo (64)
- febrero (98)
- enero (86)
-
►
2019
(1200)
- diciembre (103)
- noviembre (111)
- octubre (112)
- septiembre (116)
- agosto (120)
- julio (87)
- junio (97)
- mayo (92)
- abril (87)
- marzo (85)
- febrero (81)
- enero (109)
-
►
2018
(1233)
- diciembre (103)
- noviembre (99)
- octubre (99)
- septiembre (110)
- agosto (121)
- julio (81)
- junio (88)
- mayo (89)
- abril (113)
- marzo (115)
- febrero (96)
- enero (119)
-
►
2017
(1885)
- diciembre (115)
- noviembre (153)
- octubre (127)
- septiembre (118)
- agosto (131)
- julio (127)
- junio (133)
- mayo (199)
- abril (211)
- marzo (205)
- febrero (172)
- enero (194)
-
►
2016
(1872)
- diciembre (191)
- noviembre (182)
- octubre (169)
- septiembre (173)
- agosto (188)
- julio (176)
- junio (155)
- mayo (132)
- abril (122)
- marzo (133)
- febrero (126)
- enero (125)
-
►
2015
(1720)
- diciembre (125)
- noviembre (121)
- octubre (161)
- septiembre (161)
- agosto (175)
- julio (124)
- junio (155)
- mayo (144)
- abril (166)
- marzo (162)
- febrero (107)
- enero (119)
-
►
2014
(1716)
- diciembre (159)
- noviembre (137)
- octubre (181)
- septiembre (171)
- agosto (157)
- julio (147)
- junio (156)
- mayo (153)
- abril (145)
- marzo (142)
- febrero (128)
- enero (40)
-
►
2013
(1630)
- diciembre (31)
- noviembre (33)
- octubre (142)
- septiembre (199)
- agosto (201)
- julio (180)
- junio (175)
- mayo (166)
- abril (159)
- marzo (113)
- febrero (105)
- enero (126)
-
►
2012
(2086)
- diciembre (133)
- noviembre (151)
- octubre (188)
- septiembre (167)
- agosto (195)
- julio (228)
- junio (215)
- mayo (183)
- abril (156)
- marzo (179)
- febrero (144)
- enero (147)
-
►
2011
(2297)
- diciembre (152)
- noviembre (177)
- octubre (216)
- septiembre (244)
- agosto (222)
- julio (146)
- junio (207)
- mayo (204)
- abril (195)
- marzo (182)
- febrero (173)
- enero (179)
-
►
2010
(2329)
- diciembre (214)
- noviembre (261)
- octubre (161)
- septiembre (215)
- agosto (268)
- julio (232)
- junio (255)
- mayo (138)
- abril (144)
- marzo (148)
- febrero (139)
- enero (154)
-
►
2009
(1751)
- diciembre (169)
- noviembre (247)
- octubre (167)
- septiembre (188)
- agosto (168)
- julio (130)
- junio (118)
- mayo (125)
- abril (135)
- marzo (125)
- febrero (77)
- enero (102)
-
►
2008
(1681)
- diciembre (115)
- noviembre (159)
- octubre (169)
- septiembre (160)
- agosto (139)
- julio (109)
- junio (123)
- mayo (133)
- abril (181)
- marzo (92)
- febrero (139)
- enero (162)







