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29 mar 2012

Ambiente no justifica prohibir el plomo para la caza

La Voz del Interior (29/03/2012)
Ambiente no justifica prohibir el plomo para la caza de palomas



La Provincia pide esperar los primeros monitoreos de suelos que hará. Investigadores de la UNC detectaron el metal en aire y cultivos de varias regiones.
La Secretaría de Ambiente de la Provincia defendió la reciente reglamentación dictada para regular la caza de palomas y justificó su decisión de no avanzar hacia la prohibición del plomo en esa actividad.
Ambiente dictó una resolución que por primera vez regula el turismo cinegético. Hasta ahora, la caza de palomas, que trae unos ocho mil turistas extranjeros a Córdoba por año, no tenía ninguna reglamentación de tipo ambiental, a pesar de que desde ámbitos científicos se viene advirtiendo el impacto de las cientos de toneladas de plomo de municiones que quedan esparcidas en los suelos.
El pasado lunes, este diario reveló que investigadores del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal de la UNC detectaron concentraciones de plomo en cultivos de trigo y soja. La doctora María Luisa Pignata, a cargo de esos estudios, sostuvo que no puede desvincularse ese efecto de la enorme carga de plomo sin control por la caza de palomas, en los últimos años concentrada en el norte cordobés.
Para Pignata, la nueva reglamentación aportó que se reconozca al plomo que deja la caza como residuo peligroso, pero cuestionó que a la vez se siga admitiendo su uso, hasta el tope máximo de contaminación admitido “en el que esos suelos ya serían irrecuperables”.
Darío Sbaratto, secretario de Ambiente provincial, defendió la política oficial. “Córdoba lleva 30 años de turismo cinegético y por primera vez regula la actividad. Es un gran avance. Establecemos que el plomo que cae al suelo debe ser considerado un residuo peligroso, como fija la ley nacional. Y exigimos a los operadores de caza un monitoreo anual obligatorio de esos suelos”, marcó a este diario.
Sbaratto no polemizó con sectores académicos que advierten sobre los riesgos de semejante dispersión de plomo.
“Ahora vamos a medir, por primera vez, la presencia de plomo en suelos, en áreas dedicadas a caza de palomas. Quizá en 30 días ya tengamos los primeros resultados de análisis que harán dos laboratorios irreprochables, como el Ceprocor (de la Provincia) y el del Famaf (de la UNC). Con esos datos en la mano podremos sentarnos con grupos científicos para interpretar lo que está pasando”, apuntó el funcionario, que asumió hace tres meses en el cargo.
Sectores ambientalistas y grupos académicos no reclaman prohibir la caza de palomas sino el uso de municiones de plomo. Los operadores de caza señalan que en el mercado no hay alternativas, como las de acero que se usan en otros países. Otros marcan que no las habrá mientras se permita el plomo, más barato y más contaminante.
Sbaratto sostuvo: “La ley nacional de residuos peligrosos, no prohíbe el plomo, pero fija límites para su uso. Se sabe que es contaminante y debe ser controlado. Pero sería dogmático que lo prohibamos antes de medir si su presencia supera el nivel permitido por esa ley”.
Ese nivel está en el centro de la discusión. Pignata, que lleva años en la investigación sobre plomo, planteó como un “grueso error” que la norma provincial fije el límite tolerable en mil partes por millón: “Eso es para suelos industriales; en agrícolas el valor que fija la ley es de 375 partes por millón”, precisó. “Pero con concentraciones mucho menores en suelo hemos detectado ahora en laboratorio la presencia de plomo en cultivos, como antes en aire”, agregó.
Sbaratto justificó que sus asesores legales consideraron que el turismo cinegético es una actividad comercial y no agropecuaria, por lo que se fijó el límite para industrias. El funcionario pidió que se aguarden los resultados de los monitoreos de suelos ahora exigidos: “Midamos y nos juntemos para ver cómo interpretamos los resultados de unos y otros”, dijo.

¿Una ley nacional?
Proyectos de ley. Dos presentó Norma Morandini (Frente Cívico) en el Congreso, como diputada y luego como senadora nacional por Córdoba, proponiendo prohibir el uso de municiones de plomo y exigir su sustitución por otras menos contaminantes.
Sin tratar. Nunca tuvieron apoyo de los bloques mayoritarios para darles tratamiento.

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Análisis de terrenos y límites máximos fijados

La nueva reglamentación provincial exige a los operadores de caza que cada año permitan chequeos oficiales de los terrenos usados.
Sólo si superan el límite fijado por ley para suelos industriales, deberán paralizar la actividad y remediar el daño.
Ambiente de la Provincia exige que esos análisis sean pagados por las empresas de caza y realizables sólo en los laboratorios de Ceprocor (provincial) o Famaf (de la UNC).
María Luisa Pignata alertó que la remediación es sólo posible en pequeños terrenos y a muy alto costo. Calificó de “desatino” dejar arrojar plomo hasta un nivel ya irreversible de contaminación.
“Podrán mostrar resultados que no indiquen niveles de plomo en suelos superiores a los fijados por ley. Pero el tema es que una vez detectado en aire, en agua y hasta en los principales cultivos que tiene Córdoba, ¿vamos a esperar que esos cultivos no sean aptos para consumo humano?”, acotó Pignata.
Tras los datos de su investigación publicados el lunes, Pignata recibió consultas de diversos sectores. Entre ellos, rurales como la Federación Agraria Argentina, que pretende profundizar en el asunto.

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10 jun 2011

La caza de palomas deja 600 tn de plomo al año

La Voz del Interior (10/06/2011)
La caza de palomas deja 600 toneladas de plomo por año



Quedan sobre el suelo cordobés, mientras Santa Fe acaba de dictar una norma que limita el uso de esas municiones. Advierten sobre la contaminación que generan.
Unas 600 toneladas de plomo quedan por año diseminadas sin control en los suelos cordobeses. Sobre todo, desde el centro hacia el norte de la provincia. Es un metal pesado, contaminante de riesgo para el ambiente y la salud humana.
Hay algunos puntos en Córdoba que, sin industria alguna, tienen tanto plomo en aire y en suelo como zonas de algunos países altamente industrializados. La explicación está en la caza, sobre todo en el turismo cinegético. Dicho más claro: en los millones de disparos de escopeta con municiones de plomo que usan cazadores para matar palomas.
Córdoba es quizá la provincia más beneficiada por los ingresos económicos que deja esa clase de turismo, en la que dominan los visitantes extranjeros. Pero es también la más perjudicada por los residuos de plomo que deja.
No es la única. Santa Fe, por ejemplo, también recibe a miles de cazadores, aunque en ese caso detrás de los patos. Y es en Santa Fe donde se ha dado el primer paso en el país para al menos empezar a limitar el uso de plomo con este fin.
En Córdoba, en 2004 se presentó el primer proyecto de ley para restringir el uso de municiones de plomo. Nunca fue tratado.
Santa Fe, en la reglamentación de caza deportiva para 2011, establece por primera vez la exigencia de que al menos el 25 por ciento de las municiones a utilizar en caza de patos y otras especies no sea de plomo sino de metales alternativos no contaminantes. Y para palomas, cotorras y otras consideradas plagas se fija un límite de 50 unidades por cazador si usan plomo, pero sin tope si utilizan otras municiones.
Diego Gurvich, biólogo de la UNC e investigador del Co-nicet, señaló a este diario que “el paso dado en Santa Fe al menos implica asumir el pro-blema y es un avance respecto de Córdoba”.
Hebe Ferreyra, veterinaria cordobesa que viene estudiando la fauna de patos santafesina, marcó que esa provincia “es la primera del país que al menos comienza a hablar de limitaciones al plomo”. Ferreyra integra la internacional Sociedad de Conservación de Vida Silvestre, que junto a la Universidad Nacional del Litoral y otros organismos, viene estudiando el tema. “Es cierto que el control de esta reglamentación será di-?fícil. Más sencillo sería si la prohibición fuese total. Pero el mensaje de ir buscando esa eliminación, de ir generando conciencia, ya es un paso”, graficó Ferreyra a La Voz del Interior .
La especialista admitió que una dificultad en Argentina es que “no se consiguen municiones alternativas”, como las de acero. “Hay que importarlas, y los negocios del rubro no las tienen. Pero si se crea la demanda las pueden traer; además podrían empezar a fabricarlas en el país”, señaló. “Es lo que pasó en los muchos países que ya prohibieron las municiones de plomo”, acotó.
Ferreyra destacó que en Santa Fe la cámara de empresarios ligados al turismo de caza “no se opuso” a la modificación.
En Córdoba, la paloma es considerada plaga. Favorecida por el incremento de las áreas cultivadas y el consiguiente desmonte, aumentó notoriamente su población.
El dilema central no es que la caza elimine millones de palomas por año, sino que con esta modalidad muchos creen que el plomo acumulado será en ciertas regiones una plaga mucho más peligrosa.

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Proyectos de ley que no encuentran tratamiento

Un proyecto que proponía prohibir el uso de municiones de plomo en la caza de la paloma empezó a ser debatido en 2004.
Había sido presentado por el entonces legislador Carlos Nouzeret (PJ). Pero con el tiempo, sin tratamiento, quedó archivado. Sectores que apoyaban la discusión de esa ley señalan que hubo una fuerte presión en contra. Y la interpretan por el lado del intenso movimiento de dinero que genera esta actividad, que moviliza por año a miles de cazadores extranjeros, de alto poder adquisitivo. Mientras, en el Congreso nacional hay un proyecto en estudio que propone “prohibir la comercialización, venta y uso de municiones que contengan plomo para la actividad de caza menor deportiva y comercial, en todo el territorio de la Nación”. Fue presentado por la senadora por Córdoba Norma Morandini. Pero no fue aún tratado por sus pares.
En ese proyecto se cita que la ley nacional 24.051 de residuos peligrosos, incluye al plomo entre éstos, por considerarlo entre los que “pueden causar daño, directa o indirectamente, a seres vivos o contaminar suelo, agua y atmósfera”.
Algunos sostienen que esa ley podría usarse para evitar que toneladas de plomo queden tiradas tras las jornadas de caza. Pero otros argumentan que esa regulación refiere sólo a “los residuos industriales” y que la caza deportiva escapa a la norma por estar inscripta como “actividad turística y no industrial”.

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Alta contaminación en campos del norte

Un estudio del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal ?de la Universidad Nacional de Córdoba comprobó el problema.
El organismo, que dirige ?María Luisa Pignata, comprobó que determinadas zonas de esta provincia tienen valores significativamente superiores de plomo a los permitidos para áreas no industrializadas.
El equipo de investigadores tomó el año pasado 94 muestras en diferentes zonas de Córdoba. La conclusión fue que en campos donde se practicaba con alguna frecuencia tiro a las palomas se registraron los niveles muy altos de plomo, en aire y suelo. Los más altos fueron en varios puntos del norte provincial, donde en la última década más crecieron esos cotos de caza. Desde la Cámara de Turismo Cinegético de Córdoba defienden la actividad. Apuntan que los cazadores de palomas componen el 10 por ciento del turismo internacional que llega a Córdoba y argumentan que “en ningún sitio la paloma es tan plaga como en Córdoba”. Al conocer esos estudios de la UNC, Octavio Crespo, titular de esa cámara empresaria, dijo al diario Día a Día : “No estamos cerrados a conocer inves-tigaciones, siempre y cuando sean imparciales. Hasta donde yo sé, no está comprobado que las municiones tengan efectos adversos en la salud humana”.
Los empresarios del sector advierten que las municiones de acero hoy cuestan tres veces más que las de plomo. Y que los cazadores prefieren a éstas porque son más eficientes por “tener el peso justo”. Se calcula que a Córdoba arriban del exterior unos ocho mil extranjeros por año a practicar la caza de la paloma torcaza o dorada.

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18 jul 2010

Turismo Cinegético: 600 TN de veneno por año

Día a Día (18/07/2010)
600 toneladas de veneno por año



La UNC confirmó que el suelo del norte cordobés está contaminado con plomo. El metal proviene de los cartuchos de cazadores de palomas.
Cuando en 2002 la investigadora María Luisa Pignata presentó los resultados de su estudio, la sangre se le congeló. Allá en Lisboa y frente a otros 13 países había descubierto que Córdoba tenía la misma cantidad de plomo que países industriales como Polonia y Rusia. Sin embargo, las zonas de la provincia que habían reportado mayores concentraciones no tenían chimeneas humeantes sino pura soja. “¿En qué diablos me equivoqué”?, pensó.
Los resultados iniciales del grupo de estudio de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) fueron cotejados por Finlandia y España. Pero no fue necesario corregir nada, porque estaban en lo correcto: el norte cordobés tenía tanto plomo como los países desarrollados; pero el metal pesado no provenía de la industria sino, principalmente, de la caza empresarial de la paloma.
Ocho años más tarde, un reciente estudio del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNC (que comanda Pignata) volvió a encender el alerta sobre el peligro de los perdigones del llamado “turismo cinegético”.
El estudio –publicado el 13 de mayo de este año en la revista especializada Journal of Soils and Sediments– comprobó que determinadas zonas de la provincia tienen valores significativamente superiores a los permitidos para zona agrícola. La principal fuente de emisión, corroboró el estudio, es el turismo cinegético.
Después del disparo. El equipo de investigadores que comanda María Luisa Pignata tomó 94 muestras de suelo en nueve zonas de Córdoba: las minas de uranio en Sierras Chicas, El Durazno, Chancaní, Despeñaderos, Río Tercero, Oliva, Pozo del Tigre (Estación General Paz), Yocsina y ciudad de Córdoba (barrio Los Sauces y Ferreyra). Se intentó de esta manera comprobar que, además del aire, el suelo también estaba contaminado.
Para no limitar el estudio al plomo, también se midieron otros materiales pesados con diferentes fuentes de emisión (plaguicidas para el cultivo, residuos industriales como los de la Fábrica Militar de Río Tercero o las metalmecánicas de Ferreyra, entre otras).
Los resultados fueron contundentes: “Las muestras de suelo que tomamos en campos donde se practicaba tiro al blanco como Pozo del Tigre registraron niveles extremadamente altos de plomo”, informó Pignata.
Esta publicación confirmó en suelo lo que la investigación inicial de 2002 confirmó en aire: el plomo depositado por el turismo cinegético (la UNC calcula que como mínimo son 600 toneladas por año) contamina tanto como las industrias polacas y rusas. Es que cada turista dispara entre mil y 1.500 tiros por día.
Mediante bioindicadores instalados en 52 sitios de Córdoba, la universidad localizó en forma exacta los sitios de mayor contaminación por plomo. Se identificaron cuatro zonas tóxicas (ver mapa). La más relevante fue la del norte provincial, próspera en caza de paloma.
De ángeles y demonios. El presidente de la Cámara de Turismo Cinegético de Córdoba, Octavio Crespo, dijo Día a Día que la caza de paloma estaba “demonizada”.
“Algunos creen que porque vienen cazadores de más de 15 mil kilómetros estamos haciendo algo ilegal. Todas las armas pasan por Aduana y están inscriptas en Registro Nacional de Armas. No traficamos ni drogas ni armas”, ironizó.
El Turismo Cinegético recepta el 10 por ciento del turismo internacional que llega a Córdoba. Desde la cámara aseguran que las condiciones de la fauna cordobesa hacen tan apetecible a la provincia. “En ningún sitio la paloma es tan plaga como en Córdoba”, agregó.
Crespo no quiso polemizar con los estudios de la UNC pero dijo que estaba interesado en conocer el impacto de los perdigones en el suelo: “No estamos cerrados a conocer investigaciones, siempre y cuando éstas sean imparciales. Hasta donde yo sé, no está comprobado que las municiones tengan efectos adversos en la salud humana. Los países que las prohibieron lo hicieron porque afecta a las aves migratorias, en humedales”.
La ley nacional 24051 de residuos peligrosos limita la cantidad de plomo que se arroja en forma industrial. La caza de paloma está inscripta como “actividad turística” y no “productiva” por eso le escapa a la norma.
Este diario consultó al secretario de Ambiente de Córdoba, Raúl Costa. El funcionario derivó la explicación a los técnicos de la institución, pero no hubo explicaciones.

Del aire al suelo y del suelo al Hombre.
Oxidado. El plomo por sí solo (como metal) no contamina. Pero al entrar en contacto con el aire, el agua y hasta el fuego (en caso de incendio), se oxida. Así puede ser transportado.
En fórmula iónica (combinado con otros elementos), es ingerido por especies acuáticas, pasa al suelo y al aire.
A la soja. Cuando el metal pesado ingresa a las aguas subterráneas contamina los vegetales. La soja es uno de los cultivos que más plomo acumula en grano.
En humanos. El metal se acumula en el organismo a través de los huesos (las enzimas no diferencian entre plomo y calcio) y de la sangre (la molécula de hemoglobina contiene hierro, parecido al otro metal). La intoxicación por plomo se llama saturnismo.

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La ley que prohíbe la munición pasó del cajón al archivo

El proyecto 06463 fue presentado el 10 de noviembre de 2004. Sin embargo, la normativa nunca fue tratada en recinto.
Existe en la Legislatura provincial un proyecto para prohibir la munición de plomo en la caza empresarial de la paloma, pero hay que buscarlo en el archivo. La norma, presentada por el ex presidente de la Comisión de Salud, Carlos Nouzeret (Unión por Córdoba) proponía el uso de una munición alternativa, ya sea de acero o de un material ecológico conformado por bismuto y estaño.
El proyecto 06463 fue presentado el 10 de noviembre de 2004. Sin embargo, la normativa nunca fue tratada en recinto. Después de dormir en un cajón, fue reflotada el 18 de febrero de 2008. Al año venció y ahora está archivada.
El actual presidente de la Comisión de Salud, Norberto Podversich, confirmó que el proyecto de regulación del plomo en turismo cinegético se encontraba archivado: “La norma venció. Nunca se reflotó ni se presentó un proyecto similar. En este momento está archivada y no se encuentra en espera de tratamiento en recinto”.
El proyecto fue aprobado dos veces por la Comisión de Salud. Sin embargo, nunca llegó al debate en el pleno. Una alta fuente de la Unicameral, que optó por el anonimato, confesó que el proyecto de Nouzeret llegó a figurar como orden del día en el recinto y que fue retirado a las 2 de la mañana. “Por presiones de distintos frentes, la norma fue cajoneada”, arriesgó.
Una nota publicada en Día a Día el 19 de agosto de 2007 informaba que el turismo cinegético había aportado en 2006 el 67 por ciento de los ingresos de la entonces Agencia Córdoba Ambiente, hoy devenida en secretaría. Este diario intentó conocer las cifras actuales a través del Tribunal de Cuentas pero la respuesta fue que, al convertirse en secretaría, Ambiente no rinde un balance anual.
El presidente de la Cámara de Turismo Cinegético de Córdoba, Octavio Crespo, aseguró que el sector no tendría inconvenientes en cambiar el material de los perdigones, siempre y cuando la modificación sea rentable. “Una alternativa sería reemplazar las municiones de plomo por las de acero. Sin embargo, estas últimas no se fabrican en el país y cuestan tres veces más que las convencionales”.
Otro punto que dificulta el cambio es el escaso desarrollo de una munición alternativa: “El plomo tiene el peso justo para el disparo. Todavía no se han encontrado elementos que lo reemplacen con el mismo peso”, detallaron fuentes del sector.
Una norma similar a la de Nouzeret está siendo impulsada a nivel nacional por la senadora por Córdoba, Norma Morandini. Para la investigadora María Luisa Pignata, ésta sería la mejor opción: “De nada nos sirve prohibir en la provincia si los cazadores se van a otro lado”.

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Se intoxican 30 adultos con metales en la ciudad

Lo detectó el Centro de Toxicología del Hospital San Roque. Las fundiciones son la principal fuente de emisión. El Hospital de Niños también advierte sobre los riesgos.
Hay dos cosas que preocupan sobremanera en el Centro de Toxicología del Hospital San Roque: la cantidad de afectados por plomo y la escasa detección precoz de esos casos. Por año, el departamento recepta 30 nuevos afectados, quienes deben ser sometidos a largos tratamientos.
La jefa de esa unidad, Verónica Goldaracena, aseguró que las principales fuentes de emisión de plomo, que causan intoxicaciones, son las fundiciones de baterías. “La mayor cantidad de intoxicados son por las fundiciones, ya sea por el trabajo o por contacto con residuos. En menor medida, recibimos casos de contaminación por viejas cañerías de plomo y de la pintura y barnices que contenían plomo”.
La especialista no pudo determinar si alguno de los pacientes se intoxicó a través de municiones, aunque destacó que sería necesario realizar un estudio epidemiológico en la zona para conocer el impacto en la salud humana.
En la misma línea, la jefa de toxicología del Hospital de Niños, Nilda Gait, destacó: “Las zonas de tiro al blanco son fuentes de emisión de plomo. Desconocemos en este momento cuál es el impacto en la población”.
Para investigadora María Luisa Pignata no hay medias tintas: “Existe una relación directa entre la composición de metales que tiene el ambiente de un determinado lugar con la composición que tiene el ser humano que en él habita. Nosotros comprobamos que las zonas con alto valor en plomo en aire también tenían valores altos en suelo. No hay duda de que en humanos pase lo mismo”.
Los efectos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que existen riesgos cuando se detectan más de 10 microgramos de plomo por decilitro de sangre. Los cuadros de intoxicación se dan cuando se lesionan los órganos o sus funciones. La intoxicación por plomo, llamada saturnismo, es la forma más común de contaminación con metales pesados.
“Las personas expuestas en forma crónica al plomo desarrollan cuadros de anemia, neuropatías, convulsiones y edemas cerebrales. También tienen lesiones renales, impotencia sexual en hombres e incidencia de aborto, en mujeres”, explicó Goldaracena.
Por su parte, Gait agregó que difícilmente se detecte a tiempo un cuadro de saturnismo ya que la enfermedad presenta síntomas poco específicos. “Hace 4 años, recibimos en el hospital a una niña con diagnóstico de parasitosis y dolores abdominales. Le hicimos un dosaje en sangre y vimos una altísima concentración de plomo. La niña vive en Bouwer y sigue en tratamiento”.
El diagnóstico precoz es clave. Los síntomas son náuseas, dolores abdominales, de cabeza y músculos, entre otros. “Desde el Hospital San Roque realizamos dosajes de sangre para toda la provincia. Sólo tienen que mandarnos las muestras”, agregó Goldaracena.

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27 dic 2007

Consulta para regular la caza de palomas

La Voz del Interior (27/12/2007)
Largó la consulta para regular la caza de palomas

En la Legislatura de Córdoba se analiza la conformación de una mesa a la que se invitará a sentarse a todos los sectores involucrados en el turismo cinegético y la caza deportiva en Córdoba, con el fin de determinar de qué manera promover esas actividades sin afectar el medio ambiente.
Ayer se dio el primer paso en ese sentido. El legislador provincial Marcelo Falo (Unión por Córdoba) se reunió con directivos de la Fundación Consumo y Ambiente, entidad que la semana pasada presentó un recurso de amparo solicitando la prohibición del uso de municiones de plomo en las armas utilizadas para las prácticas mencionadas.
Asimismo, pidió declarar la emergencia ambiental en las zonas donde se desarrolle el turismo cinegético según resolución 515 /06 de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, hasta tanto sean saneadas esas zonas.
Hoy, a las 10 es el turno de la Cámara de Turismo Cinegético de Córdoba.

Reemplazo gradual
María Victoria Moncada, integrante de la fundación de referencia, explicó que la idea es reemplazar gradualmente las municiones de plomo por otras de alguna aleación cuya disposición final en el ambiente no contamine el suelo, el agua o el aire.
“Todos tenemos que comprender que si no preservamos el ambiente no sólo que no habrá posibilidades de practicar la caza deportiva o el turismo cinegético sino que será imposible desarrollar cualquier tipo de actividad”, advirtió la directiva.
En el amparo también solicitaron a la jueza Garzón de Lascano ordenar a las empresas de turismo cinegético la inscripción en el Registro de Generadores y Operadores de Residuos Peligrosos.
Pablo Valebella, ejecutivo de la Cámara de Turismo Cinegético, aseguró a este diario que los directivos de esa entidad empresaria “no tienen inconveniente alguno en sentarse a la mesa de concertación”. “Si existe un problema es bueno que quienes están involucrados en él vean qué hacer para solucionarlo”, precisó.

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Consensuar ley de caza de palomas

La Voz del Interior (26/12/2007)
Buscan consensuar nueva ley sobre la caza de palomas

Hoy se realizará una reunión en la Legislatura con una fundación ambientalista.Se prevé otro encuentro con la Cámara de Turismo Cinegético de Córdoba.
Con una reunión en la Legislatura hoy a las 10, la Provincia comenzará a buscar consensos para una nueva normativa que resuelva un tema que divide a ambientalistas y empresarios: el uso de municiones de plomo en la caza de palomas en Córdoba.
La iniciativa, impulsada por el legislador oficialista Marcelo Falo, es un adelanto de la futura Comisión de Asuntos Ecológicos. Hoy será el turno de la Fundación Consumo y Ambiente que, como publicó La Voz del Interior el domingo pasado, presentó en la Justicia Federal un amparo para solicitar, entre otras medidas, la prohibición del uso de plomo en municiones de armas de fuego utilizadas en la caza menor, comercial, deportiva y en el turismo cinegético.
Además, según Falo, se prevé para los próximos días una reunión, esta vez con la Cámara de Turismo Cinegético de Córdoba que nuclea a las empresas que traen a Córdoba, según datos de la institución, unos 9.800 turistas extranjeros por año.
“Queremos reunirnos con todos los sectores. Hay muchos intereses, todos legítimos. Hoy está permitida la caza con plomo pero si hay excesos habrá un impacto ecológico. Hay que resolver el tema. Si es necesario, se cambiará la legislación vigente”, expresó Falo.

Dos posturas
Por un lado, el turismo cinegético es un importante motor económico para algunos departamentos de Córdoba. Intervienen en la actividad cazadores extranjeros, agencias de turismo extranjeras, empresarios locales, guías de caza, choferes, personal doméstico en hoteles, entre otros.
Sin embargo, constituye también un problema ambiental: según un informe del Área de contaminación y Bioindicadores del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (Imbiv) de la Universidad Nacional de Córdoba, en las regiones norte y nordeste la práctica produce más de 900 toneladas anuales en desecho de plomo.
En base a estos datos, la fundación presentó un amparo ante el Juzgado 3, a cargo de Cristina Garzón de Lascano para solicitar la prohibición, como sucede en otros países, de las municiones de plomo. Además, se pidió la declaración de la emergencia ambiental en las zonas donde se desarrolla el turismo cinegético y que las empresas remuevan los residuos de plomo.
Otro punto que se solicitó en el amparo fue la realización de estudios de contaminación del agua, el aire, el suelo y las napas freáticas para determinar el grado de contaminación.

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23 dic 2007

Turismo cinegético contaminante

La Voz del Interior (23/12/2007)
Presentaron amparo en la Justicia para prohibir municiones de plomo

La Fundación Consumo y Ambiente solicitó el viernes último a la Justicia Federal de Córdoba la prohibición del uso de plomo en municiones de armas de fuego utilizadas en la caza menor, comercial, deportiva y en el turismo cinegético.
Víctor Moncada y Nerina Gaviraghi, en calidad de presidente y secretaria de esa entidad, respectivamente, presentaron un recurso de amparo en el que además piden a la Justicia Federal que declare la emergencia ambiental en las zonas donde se desarrolle el turismo cinegético, según los criterios del Programa para la Gestión Ambiental de Sitios Contaminados, creado por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación mediante resolución 515/2006, hasta tanto sean saneadas.
El trámite recayó en el Juzgado 3, a cargo de Cristina Garzón de Lascano.
Los demandantes, asimismo, solicitaron a la magistrada que ordene a la Cámara de Turismo Cinegético de Córdoba, y por su intermedio a cada una de las empresas inscriptas en ellas, que proceda a remover y depositar en los espacios destinados a tal fin los residuos de plomo que se encuentran en los campos de caza y sus alrededores. También, pidieron implementar políticas en las localidades donde se practique el turismo cinegético, para que cada una de ellas, en el ámbito de su competencia y en forma coordinada, realice los estudios de contaminación del agua, el aire, el suelo (hasta la profundidad que sea necesaria) y en las napas freáticas (al menos en la primera) a fin de determinar el grado de contaminación.
La Fundación Consumo y Ambiente pidió además que se exija a la Cámara de Turismo Cinegético que en las zonas donde se practique la actividad realice los estudios y análisis de laboratorio a las personas que acepten realizárselos para determinar si la población de esas localidades se encuentran intoxicadas con plomo, para luego brindar el tratamiento toxicológico que corresponda.
Moncada y Gaviraghi solicitaron la medida cautelar “que garantice la subsistencia de los derechos actuales vulnerados, a fin de evitar el agravamiento de la situación en cuanto al severo e irreparable perjuicio que se esté produciendo en la vulneración del medio ambiente”.
Pablo Valebella, vocero de la Cámara de Turismo Cinegético de Córdoba, dijo a La Voz del Interior que la entidad esperará la notificación del amparo por parte de la Justicia para analizarlo y actuar en consecuencia.

Derechos violados
Los promotores del amparo sostienen que la utilización de municiones de plomo en las distintas modalidades de caza violan derechos consagrados en la Constitución Nacional, como el de gozar de un medio ambiente sano y equilibrado, al desarrollo sustentable, a la salud y a la vida, entre otros.
En el texto de la presentación se asegura que el turismo cinegético, intensivo, “es una actividad de alto riego e impacto ambiental, ya que se practica con municiones de plomo, componente altamente nocivo y perjudicial para toda la biosfera”.
En ese sentido –destaca la fundación– la acción de amparo promovida se presenta como “una imperiosa necesidad”, a fin de minimizar los riesgos ambientales producidos por la caza de especies como palomas, tórtoras, cotorras, patos, perdices, conejos, vizcachas, nutrias y liebres, entre otras”.
La cacería deportiva, comercial y el turismo cinegético, se desarrollan principalmente en Córdoba, Santiago del Estero, La Pampa, Entre Ríos, Santa Fe, Chaco y demás provincias del centro y norte argentino.
La semana próxima se estarían notificando de la presentación del recurso de amparo a las partes involucradas y la causa tomaría impulso después de que culmine la feria judicial de enero.

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Cazadores y contaminadores

Sólo en Córdoba, más precisamente en las regiones norte y nordeste, la práctica cinegética produce más de 900 toneladas anuales en desechos de plomo, según estudios realizados por técnicos del Área Contaminación y Bioindicadores del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (Imbiv), de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), que coordina María Luisa Pignata, investigadora del Conicet.
Esta información, publicada por La Voz del Interior en noviembre del año pasado, ha sido tenida especialmente en cuenta para fundamentar el recurso de amparo promovido por la Fundación Consumo y Ambiente.
El trabajo tomó como referencia para el cálculo los datos suministrados por la propia Cámara de Turismo Cinegético. Según esta entidad empresaria, cada cazador realiza por día entre mil y 1.500 disparos, sólo en la práctica de la caza de paloma dorada, utilizando cartuchos que contienen en promedio 26 gramos de plomo.
A partir de ese índice, y teniendo en cuenta que la actividad en Córdoba existe desde hace 15 años, la Fundación Consumo y Desarrollo calcula que en la actualidad las zonas donde se practica esta modalidad de caza deportiva están contaminadas con unas 10 mil toneladas de plomo.
El conocimiento de los efectos tóxicos de este metal escaso en la corteza terrestre posibilitó la disminución de su empleo en distintos sectores productivos, como la fabricación tradicional de pinturas, cañerías, cristales y elementos cerámicos. También se está dejando de emplear en la preparación de aditivos para combustibles y prácticamente no se utiliza más en las soldaduras.
Finalmente, los promotores del amparo sostienen que la actividad cinegética contamina más que una fábrica de baterías para automóviles ya que los cazadores arrojan residuos en forma directa al medio ambiente y quedan depositados en el agua y el suelo, con todo lo que eso implica en términos de contaminación.

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