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1 jul 2018
Sojización en el contexto geopolítico y financiero
El Puntal de Río Cuarto (01/07/2018)
“Con el monocultivo de soja se hipoteca el ecosistema entero”
Lo dijo el geógrafo y ambientalista Pablo Sigismondi. Sostuvo que los países centrales condicionan la forma de producción de Argentina y Sudamérica. Agregó que se relaciona con la deuda externa.
Pablo Sigismondi cree que el modelo de monocultivo de soja y de explotación intensiva del suelo no es algo casual, sino parte de un entramado geopolítico y financiero por el cual los países centrales condicionan a otros -como el nuestro- a producir determinadas mercancías. En Argentina, la explotación sojera se ha extendido por todo el territorio y genera consecuencias ambientales cada vez más evidentes.
“Con el agronegocio se está hipotecando sin dudas el ecosistema. Ustedes lo conocen mejor que yo: acá hay un daño medioambiental en abundancia. Por ejemplo, voladuras de suelos, cárcavas en toda la zona sur de la provincia y se ha alterado el equilibrio natural”, sostiene Sigismondi, quien es geógrafo y fotógrafo.
¿Qué consecuencias tiene este modelo?
Se contamina principalmente el agua que se utiliza para el abastecimiento de las poblaciones. Para hacer dinero en muy poco tiempo, con ganancias siderales, se hipoteca el futuro de la mayoría. Con el agravante de que las ganancias son para pocos pero las pérdidas se socializan, como por ejemplo los pasivos ambientales, de salud y otras. La mayoría de la población no participa de las ganancias, sino que sólo recibe los daños. En toda la región pampeana, hay sinnúmero de localidades con altas tasas de cáncer, de tres o cuatro veces por encima de la media. La gente no participa ni quiere participar de ese modelo, pero los agrotóxicos no reconocen límites porque contaminan el aire y el agua.
Conflictos ambientales
¿Cómo está la situación en este sentido dentro de nuestra provincia?
Tenemos una enorme cantidad de conflictos ligados al medio ambiente y la posesión de las tierras. Por ejemplo, al norte de la capital provincial, en Juárez Celman hemos asistido al desalojo de muchas familias que habían construido sus humildes viviendas allí. O el daño medioambiental que se está produciendo por la construcción de la autovía de montaña en el Valle de Punilla, y que tiene la particularidad de dañar bosque nativo de zona roja, además de destruir el ecosistema. Por otro lado, no fue hecho consultando a la población íntimamente ligada. También tenemos otros focos de conflicto más cercanos, en el sur provincial. Tiene que ver con la extensión de cultivos como la soja, que daña al medio ambiente, la salud de la población y cuyo modelo productivo expulsa a la gente de los campos. Producen desastres medioambientales, como la aparición de cursos de agua donde no existían. Es el caso del río Nuevo, en Villa Mercedes, San Luis, que se origina al sur del volcán El Morro, a partir de la tala indiscriminada del bosque nativo y de las prácticas agrícolas.
Exclusión
Mencionaba el término imperialismo ecológico, ¿estos casos se encuadran en esta categoría?
Forma parte de un modelo de imposición en el que ya no tenemos la capacidad de decidir, ni se atiende la soberanía alimentaria sino a la posibilidad de exportar. Es grave porque produce cada vez más desigualdad social, cada vez más exclusión, margina a grandes capas de la población que se terminan mudando a los cinturones pauperizados de las grandes ciudades. Y en cierta medida, esto pasa en el sur de Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia. Todos ellos se ven bajo la misma matriz de producción de soja transgénica, que utiliza agrotóxicos sumamente dañinos para la salud. Hay incontables ejemplos de las consecuencias de esto, y ya nadie puede afirmar -como el ministro de Ciencia y Técnica- que uno se puede tomar un vaso de glifosato porque no hace daño. Basta con ver lo que pasa en las localidades de Entre Ríos, lo que pasa en Dique Chico, al sur de Córdoba.
¿Cómo opera eso que usted llama imperialismo ecológico?
Estamos condicionados a producir determinados tipos de cultivos, y a que eso sirva para exportar más y lograr una balanza favorable de pagos. Luego, servirá para pagar el endeudamiento sideral que estamos teniendo, que ya llega a 250 mil millones de dólares. Ya no tenemos posibilidades de pago, porque está muy cercana a un PBI anual. En realidad, lo que los grandes organismos internacionales hacen es abrir la posibilidad de tomar como parte de pago determinados recursos naturales.
“Las guerras son siempre por los recursos naturales”
Los conflictos socioambientales tienen lugar en todo el planeta, y son uno de los temas principales en la agenda geopolítica internacional. Hay tres ejes centrales de esta agenda. Por un lado, las migraciones, por el otro las guerras y por último el imperialismo ecológico. “Muchas veces, los conflictos se originan porque hay un interés en dominar los recursos de un determinado país”, asegura Pablo Sigismondi.
¿Qué ejemplos hay de esto?
El caso emblemático es el de Medio Oriente, con la lucha por los recursos energéticos. Otras veces las disputas son por controlar las rutas de paso hacia intereses estratégicos. Antes, el mundo se dividía entre países capitalistas y los socialistas, pero en la actualidad la división es entre los ricos del norte y los pobres del sur. Los primeros tienen el 20% de la población pero gastan el 80% de la riqueza mundial, mientras que los segundos son periféricos, productores de materia prima y de bienes naturales. Estos tienen el 80% de la población y sólo disponen del 20% de la renta mundial. Por otro lado, los países del sur no tienen la posibilidad de controlar los precios de las materias primas que producen, porque están en manos de los mismos países compradores. Siempre son víctimas de pérdidas en los términos de intercambio.
¿Cómo impactan dentro los problemas ambientales globales?
La cuestión ecológica es clave porque trasciende todo tipo de fronteras. Hoy en día, una cuestión medioambiental agobiante para toda la humanidad tiene que ver con el cambio climático y el calentamiento global, con la consecuencia de desertificación y elevación del nivel de los océanos. Esto produce al mismo tiempo sequía e inundaciones. Y, de nuevo, los principales afectados son los países del sur. Por ejemplo, Maldivas le ha pedido a la ONU que declare a sus ciudadanos como refugiados medioambientales, porque las islas van a desaparecer en los próximos 50 años por la elevación del nivel del Índico.
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“Con el monocultivo de soja se hipoteca el ecosistema entero”
Lo dijo el geógrafo y ambientalista Pablo Sigismondi. Sostuvo que los países centrales condicionan la forma de producción de Argentina y Sudamérica. Agregó que se relaciona con la deuda externa.
Pablo Sigismondi cree que el modelo de monocultivo de soja y de explotación intensiva del suelo no es algo casual, sino parte de un entramado geopolítico y financiero por el cual los países centrales condicionan a otros -como el nuestro- a producir determinadas mercancías. En Argentina, la explotación sojera se ha extendido por todo el territorio y genera consecuencias ambientales cada vez más evidentes.
“Con el agronegocio se está hipotecando sin dudas el ecosistema. Ustedes lo conocen mejor que yo: acá hay un daño medioambiental en abundancia. Por ejemplo, voladuras de suelos, cárcavas en toda la zona sur de la provincia y se ha alterado el equilibrio natural”, sostiene Sigismondi, quien es geógrafo y fotógrafo.
¿Qué consecuencias tiene este modelo?
Se contamina principalmente el agua que se utiliza para el abastecimiento de las poblaciones. Para hacer dinero en muy poco tiempo, con ganancias siderales, se hipoteca el futuro de la mayoría. Con el agravante de que las ganancias son para pocos pero las pérdidas se socializan, como por ejemplo los pasivos ambientales, de salud y otras. La mayoría de la población no participa de las ganancias, sino que sólo recibe los daños. En toda la región pampeana, hay sinnúmero de localidades con altas tasas de cáncer, de tres o cuatro veces por encima de la media. La gente no participa ni quiere participar de ese modelo, pero los agrotóxicos no reconocen límites porque contaminan el aire y el agua.
Conflictos ambientales
¿Cómo está la situación en este sentido dentro de nuestra provincia?
Tenemos una enorme cantidad de conflictos ligados al medio ambiente y la posesión de las tierras. Por ejemplo, al norte de la capital provincial, en Juárez Celman hemos asistido al desalojo de muchas familias que habían construido sus humildes viviendas allí. O el daño medioambiental que se está produciendo por la construcción de la autovía de montaña en el Valle de Punilla, y que tiene la particularidad de dañar bosque nativo de zona roja, además de destruir el ecosistema. Por otro lado, no fue hecho consultando a la población íntimamente ligada. También tenemos otros focos de conflicto más cercanos, en el sur provincial. Tiene que ver con la extensión de cultivos como la soja, que daña al medio ambiente, la salud de la población y cuyo modelo productivo expulsa a la gente de los campos. Producen desastres medioambientales, como la aparición de cursos de agua donde no existían. Es el caso del río Nuevo, en Villa Mercedes, San Luis, que se origina al sur del volcán El Morro, a partir de la tala indiscriminada del bosque nativo y de las prácticas agrícolas.
Exclusión
Mencionaba el término imperialismo ecológico, ¿estos casos se encuadran en esta categoría?
Forma parte de un modelo de imposición en el que ya no tenemos la capacidad de decidir, ni se atiende la soberanía alimentaria sino a la posibilidad de exportar. Es grave porque produce cada vez más desigualdad social, cada vez más exclusión, margina a grandes capas de la población que se terminan mudando a los cinturones pauperizados de las grandes ciudades. Y en cierta medida, esto pasa en el sur de Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia. Todos ellos se ven bajo la misma matriz de producción de soja transgénica, que utiliza agrotóxicos sumamente dañinos para la salud. Hay incontables ejemplos de las consecuencias de esto, y ya nadie puede afirmar -como el ministro de Ciencia y Técnica- que uno se puede tomar un vaso de glifosato porque no hace daño. Basta con ver lo que pasa en las localidades de Entre Ríos, lo que pasa en Dique Chico, al sur de Córdoba.
¿Cómo opera eso que usted llama imperialismo ecológico?
Estamos condicionados a producir determinados tipos de cultivos, y a que eso sirva para exportar más y lograr una balanza favorable de pagos. Luego, servirá para pagar el endeudamiento sideral que estamos teniendo, que ya llega a 250 mil millones de dólares. Ya no tenemos posibilidades de pago, porque está muy cercana a un PBI anual. En realidad, lo que los grandes organismos internacionales hacen es abrir la posibilidad de tomar como parte de pago determinados recursos naturales.
“Las guerras son siempre por los recursos naturales”
Los conflictos socioambientales tienen lugar en todo el planeta, y son uno de los temas principales en la agenda geopolítica internacional. Hay tres ejes centrales de esta agenda. Por un lado, las migraciones, por el otro las guerras y por último el imperialismo ecológico. “Muchas veces, los conflictos se originan porque hay un interés en dominar los recursos de un determinado país”, asegura Pablo Sigismondi.
¿Qué ejemplos hay de esto?
El caso emblemático es el de Medio Oriente, con la lucha por los recursos energéticos. Otras veces las disputas son por controlar las rutas de paso hacia intereses estratégicos. Antes, el mundo se dividía entre países capitalistas y los socialistas, pero en la actualidad la división es entre los ricos del norte y los pobres del sur. Los primeros tienen el 20% de la población pero gastan el 80% de la riqueza mundial, mientras que los segundos son periféricos, productores de materia prima y de bienes naturales. Estos tienen el 80% de la población y sólo disponen del 20% de la renta mundial. Por otro lado, los países del sur no tienen la posibilidad de controlar los precios de las materias primas que producen, porque están en manos de los mismos países compradores. Siempre son víctimas de pérdidas en los términos de intercambio.
¿Cómo impactan dentro los problemas ambientales globales?
La cuestión ecológica es clave porque trasciende todo tipo de fronteras. Hoy en día, una cuestión medioambiental agobiante para toda la humanidad tiene que ver con el cambio climático y el calentamiento global, con la consecuencia de desertificación y elevación del nivel de los océanos. Esto produce al mismo tiempo sequía e inundaciones. Y, de nuevo, los principales afectados son los países del sur. Por ejemplo, Maldivas le ha pedido a la ONU que declare a sus ciudadanos como refugiados medioambientales, porque las islas van a desaparecer en los próximos 50 años por la elevación del nivel del Índico.
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21 ene 2017
Inundaciones: soja, la gran culpable
La Voz del Interior (21/01/2017)
Expertos explican por qué se anegan los campos
Aunque la razón más repetida es el cambio climático y las lluvias extremas, los especialistas apuntan a fallas en el manejo agropecuario de la región.
El cambio climático es una realidad mundial, pero es difícil adjudicarle los actuales problemas de inundaciones y sequías que vive el país, aseguran los expertos.
La última comunicación nacional sobre cambio climático encargada por la Secretaría de Ambiente de la Nación prevé que en el corto plazo no habrá un cambio en el promedio anual de precipitaciones, pero sí eventos extremos de sequías y lluvias.
El informe también indica que entre 1960 y 2010 la precipitación aumentó en casi todo el país aunque con variaciones interanuales. Es decir que las lluvias se comportaron como un serrucho, con subidas y bajadas a lo largo de los años.
La pregunta entonces es la siguiente: ¿por qué nos inundamos? Un estudio dirigido por Esteban Jobbágy, investigador del Conicet en la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), estimó que unas 12 millones de hectáreas de campos productivos están en riesgo de anegarse en el país. Esto es el equivalente a casi tres cuartos de la superficie de la provincia de Córdoba.
Como en cualquier sistema contable, para calcular el saldo de un sistema no sólo deben computarse los ingresos, en este caso las lluvias, sino también los egresos. En el caso del agua, el egreso se da por evaporación directa y por la transpiración que realiza la vegetación que hay en el terreno.
“Cuando se produce un cambio en el uso de suelo, se modifica la cantidad de agua que egresa del sistema por evapotranspiración. Un cultivo de soja tiene mucho menos evapotranspiración que una pastura o un bosque”, explica Marcelo Nosetto, del mismo grupo de Jobbágy en la UNSL.
Según sus datos, un bosque nativo evapotranspira 1.100 milímetros de agua al año; mientras que en una pastura es de 800 mm, y 670 mm para un campo donde sólo se cultiva soja. “Si hay menos evapotranspiración, el excedente hídrico va a la napa freática, que poco a poco va ascendiendo”, explica Nosetto.
Nicolás Bertram, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) en Marcos Juárez coincide. “En la zona pampeana no está lloviendo más. Lo que cambió desde 1970 a la actualidad es el uso que se les da a estos suelos. En los ’70 había más producciones ganaderas con pastizales y monte. Hoy hay más cultivos agrícolas de verano y en especial de soja”, explica.
Bertram determinó que la napa freática en la pampa húmeda ahora está a menos de un metro de profundidad, mientras que en la década de 1970 estaba a 10 metros. “La principal causa del ascenso de napa y los excedentes hídricos son los cultivos que utilizamos”, asegura.
El experto también calculó la infiltración que tiene cada tipo de vegetación. La infiltración (o efecto esponja) es la capacidad que tiene el suelo de captar agua en función de la vegetación existente. El agua que no infiltra escurre por la superficie o se queda estancada, según el declive del terreno.
El monte nativo puede infiltrar 300 milímetros de agua en la primera hora de un evento hídrico. Una pastura o pastizal, de 70 a 100 mm y un lote con monocultivo de soja, 10 mm.
Soluciones
Ambos expertos entienden que la solución es realizar un mejor manejo de los cultivos. “Las obras de infraestructura tienen un resultado mínimo en regiones con poco declive, como la pampa húmeda. El agua no se puede evacuar porque no escurre”, asegura Nosetto.
Bertram agrega: “La napa sólo se puede regular con un cambio en el manejo de los cultivos”. La opción es combinar soja, que sólo cubre el suelo durante los meses de verano, con un cultivo de invierno o con pasturas en diferentes partes del campo para aumentar la evapotranspiración.
“A fuerza de sufrir inundaciones reiteradas, los productores están viendo que deben cambiar los sistemas de cultivos”, comenta Nosetto.
También se puede cambiar con políticas de Estado. Nosetto ejemplifica con lo que sucede en San Luis, donde los productores deben presentar todos los años un plan de manejo de su campo. “El objetivo es que lo analicen expertos para hacer un uso más eficiente de los suelos y evitar la formación de corrientes de agua que provocan cortes en los caminos y rutas”, comenta.
El experto cree que la reciente eliminación de las retenciones al trigo puede impulsar la siembra de este cultivo invernal, el cual favorece la evapotranspiración.
Infiltración, según la vegetación
Cada tipo de suelo infiltra de manera distinta el agua.
300 milímetros de agua es lo que el monte nativo puede infiltrar en la primera hora de un evento hídrico.
70 a 100 milímetros es lo que infiltra una pastura o pastizal. Y unos 10 milímetros, en un lote con monocultivo de soja.
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Más Información:
La Voz del Interior (21/01/2017)
Inundaciones y obras postergadas
El Puntal de Río Cuarto (21/01/2017)
Intendentes radicales reclamaron a la Provincia por urgentes obras viales
Día a Día (21/01/2017)
Prometen obras en 11 coles inundados
Puesto Pucheta: viaje a una escuela náufraga
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Expertos explican por qué se anegan los campos
Aunque la razón más repetida es el cambio climático y las lluvias extremas, los especialistas apuntan a fallas en el manejo agropecuario de la región.
El cambio climático es una realidad mundial, pero es difícil adjudicarle los actuales problemas de inundaciones y sequías que vive el país, aseguran los expertos.
La última comunicación nacional sobre cambio climático encargada por la Secretaría de Ambiente de la Nación prevé que en el corto plazo no habrá un cambio en el promedio anual de precipitaciones, pero sí eventos extremos de sequías y lluvias.
El informe también indica que entre 1960 y 2010 la precipitación aumentó en casi todo el país aunque con variaciones interanuales. Es decir que las lluvias se comportaron como un serrucho, con subidas y bajadas a lo largo de los años.
La pregunta entonces es la siguiente: ¿por qué nos inundamos? Un estudio dirigido por Esteban Jobbágy, investigador del Conicet en la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), estimó que unas 12 millones de hectáreas de campos productivos están en riesgo de anegarse en el país. Esto es el equivalente a casi tres cuartos de la superficie de la provincia de Córdoba.
Como en cualquier sistema contable, para calcular el saldo de un sistema no sólo deben computarse los ingresos, en este caso las lluvias, sino también los egresos. En el caso del agua, el egreso se da por evaporación directa y por la transpiración que realiza la vegetación que hay en el terreno.
“Cuando se produce un cambio en el uso de suelo, se modifica la cantidad de agua que egresa del sistema por evapotranspiración. Un cultivo de soja tiene mucho menos evapotranspiración que una pastura o un bosque”, explica Marcelo Nosetto, del mismo grupo de Jobbágy en la UNSL.
Según sus datos, un bosque nativo evapotranspira 1.100 milímetros de agua al año; mientras que en una pastura es de 800 mm, y 670 mm para un campo donde sólo se cultiva soja. “Si hay menos evapotranspiración, el excedente hídrico va a la napa freática, que poco a poco va ascendiendo”, explica Nosetto.
Nicolás Bertram, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) en Marcos Juárez coincide. “En la zona pampeana no está lloviendo más. Lo que cambió desde 1970 a la actualidad es el uso que se les da a estos suelos. En los ’70 había más producciones ganaderas con pastizales y monte. Hoy hay más cultivos agrícolas de verano y en especial de soja”, explica.
Bertram determinó que la napa freática en la pampa húmeda ahora está a menos de un metro de profundidad, mientras que en la década de 1970 estaba a 10 metros. “La principal causa del ascenso de napa y los excedentes hídricos son los cultivos que utilizamos”, asegura.
El experto también calculó la infiltración que tiene cada tipo de vegetación. La infiltración (o efecto esponja) es la capacidad que tiene el suelo de captar agua en función de la vegetación existente. El agua que no infiltra escurre por la superficie o se queda estancada, según el declive del terreno.
El monte nativo puede infiltrar 300 milímetros de agua en la primera hora de un evento hídrico. Una pastura o pastizal, de 70 a 100 mm y un lote con monocultivo de soja, 10 mm.
Soluciones
Ambos expertos entienden que la solución es realizar un mejor manejo de los cultivos. “Las obras de infraestructura tienen un resultado mínimo en regiones con poco declive, como la pampa húmeda. El agua no se puede evacuar porque no escurre”, asegura Nosetto.
Bertram agrega: “La napa sólo se puede regular con un cambio en el manejo de los cultivos”. La opción es combinar soja, que sólo cubre el suelo durante los meses de verano, con un cultivo de invierno o con pasturas en diferentes partes del campo para aumentar la evapotranspiración.
“A fuerza de sufrir inundaciones reiteradas, los productores están viendo que deben cambiar los sistemas de cultivos”, comenta Nosetto.
También se puede cambiar con políticas de Estado. Nosetto ejemplifica con lo que sucede en San Luis, donde los productores deben presentar todos los años un plan de manejo de su campo. “El objetivo es que lo analicen expertos para hacer un uso más eficiente de los suelos y evitar la formación de corrientes de agua que provocan cortes en los caminos y rutas”, comenta.
El experto cree que la reciente eliminación de las retenciones al trigo puede impulsar la siembra de este cultivo invernal, el cual favorece la evapotranspiración.
Infiltración, según la vegetación
Cada tipo de suelo infiltra de manera distinta el agua.
300 milímetros de agua es lo que el monte nativo puede infiltrar en la primera hora de un evento hídrico.
70 a 100 milímetros es lo que infiltra una pastura o pastizal. Y unos 10 milímetros, en un lote con monocultivo de soja.
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Más Información:
La Voz del Interior (21/01/2017)
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El Puntal de Río Cuarto (21/01/2017)
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26 sept 2016
Solicitan limitar la soja en el sur
El Puntal de Río Cuarto (26/09/2016)
Piden reducir las áreas de siembra de soja en el sur
La saturación de los suelos y las lagunas que cubren los campos obliga a replantear la forma de trabajar la tierra para aumentar su poder de absorción
Serrano-Buchardo.- Los problemas hídricos que han originado gigantescas lagunas, algunas de ellas de más de un centenar de hectáreas, son atribuidas por especialistas a las alteraciones del suelo por la excesiva siembra de soja, motivo por el cual ahora junto con la Provincia se sugiere reducir el área de siembra de dicho cultivo.
El legislador Julián López dijo hace algunos días en Buchardo que hay que relanzar el sistema productivo con mayor cultivo de trigo y maíz, y de este modo disminuir las superficies de soja. Sus opiniones son coincidentes con dichos del propio gobernador Juan Schiaretti, quien sostuvo en Laboulaye que la gravedad hídrica se debe a que hace 12 años que se siembra soja.
Los que han sido productivos campos hoy deben soportar anegamientos con algunas viviendas severamente dañadas y la migración de las familias hacia los pueblos.
En Serrano miran con recelo cómo el agua aún no se ha retirado, y cubre grandes extensiones de tierra superando el viejo terraplén ferroviario. Al oeste de la localidad una gran laguna se encuentra a unos 1.500 metros aproximadamente.
Personas del lugar consideran que, de llegar una lluvia importante para octubre o noviembre, puede ocasionar problemas.
En Melo el agua también está muy cerca. En esta localidad y en Serrano la fisonomía del paisaje perteneciente a zonas agrícolas y urbanas del Departamento Roque Sáenz Peña es similar al de otras del Departamento Marcos Juárez que siguen padeciendo las presiones de las cuencas de "La Blanqueada", una gran laguna situada entre las poblaciones de Arias y Corral de Bustos.
Los animales acuáticos se cuentan por cientos y ya han hecho de los campos su hábitat natural. En inmediaciones de Melo se observan ejemplares vacunos intentando sacar algunas hierbas bajo el agua para alimentarse.
Los productores no ocultan sus preocupaciones y en el caso de Serrano hay quienes temen que las aguas acumuladas a ambos lados de la ruta provincial 27 puedan generar algún tipo de problemas con el pueblo.
López, quien además fue ministro de Agricultura de la Provincia, sostuvo: "Es tiempo de que salgamos del proceso de sojización extrema en toda la Argentina. De los 7 millones de hectáreas productivas de Córdoba al menos cinco eran sembradas con soja solamente; no había cultivos de invierno. El cambio climático ha llegado para quedarse y hay que sacar los mil milímetros de agua que hay en los campos", en referencia a la problemática vigente.
Falta de absorción
A los dichos del exministro, la problemática hídrica provincial, en ocasión de la reciente visita a Laboulaye por parte del gobernador, coincidió con los términos vertidos por Julián López sobre el exceso de siembra de soja.
También aquí el gobernador fue muy claro al explicar que la situación de gravedad hídrica se debe a que hace 12 años que se siembra soja. El oleaginoso no absorbe la cantidad de lluvia que cayó en estas regiones y precisó que al encontrarse saturado el suelo "es como echar un balde de agua en un piso de vidrio", graficó.
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Piden reducir las áreas de siembra de soja en el sur
La saturación de los suelos y las lagunas que cubren los campos obliga a replantear la forma de trabajar la tierra para aumentar su poder de absorción
Serrano-Buchardo.- Los problemas hídricos que han originado gigantescas lagunas, algunas de ellas de más de un centenar de hectáreas, son atribuidas por especialistas a las alteraciones del suelo por la excesiva siembra de soja, motivo por el cual ahora junto con la Provincia se sugiere reducir el área de siembra de dicho cultivo.
El legislador Julián López dijo hace algunos días en Buchardo que hay que relanzar el sistema productivo con mayor cultivo de trigo y maíz, y de este modo disminuir las superficies de soja. Sus opiniones son coincidentes con dichos del propio gobernador Juan Schiaretti, quien sostuvo en Laboulaye que la gravedad hídrica se debe a que hace 12 años que se siembra soja.
Los que han sido productivos campos hoy deben soportar anegamientos con algunas viviendas severamente dañadas y la migración de las familias hacia los pueblos.
En Serrano miran con recelo cómo el agua aún no se ha retirado, y cubre grandes extensiones de tierra superando el viejo terraplén ferroviario. Al oeste de la localidad una gran laguna se encuentra a unos 1.500 metros aproximadamente.
Personas del lugar consideran que, de llegar una lluvia importante para octubre o noviembre, puede ocasionar problemas.
En Melo el agua también está muy cerca. En esta localidad y en Serrano la fisonomía del paisaje perteneciente a zonas agrícolas y urbanas del Departamento Roque Sáenz Peña es similar al de otras del Departamento Marcos Juárez que siguen padeciendo las presiones de las cuencas de "La Blanqueada", una gran laguna situada entre las poblaciones de Arias y Corral de Bustos.
Los animales acuáticos se cuentan por cientos y ya han hecho de los campos su hábitat natural. En inmediaciones de Melo se observan ejemplares vacunos intentando sacar algunas hierbas bajo el agua para alimentarse.
Los productores no ocultan sus preocupaciones y en el caso de Serrano hay quienes temen que las aguas acumuladas a ambos lados de la ruta provincial 27 puedan generar algún tipo de problemas con el pueblo.
López, quien además fue ministro de Agricultura de la Provincia, sostuvo: "Es tiempo de que salgamos del proceso de sojización extrema en toda la Argentina. De los 7 millones de hectáreas productivas de Córdoba al menos cinco eran sembradas con soja solamente; no había cultivos de invierno. El cambio climático ha llegado para quedarse y hay que sacar los mil milímetros de agua que hay en los campos", en referencia a la problemática vigente.
Falta de absorción
A los dichos del exministro, la problemática hídrica provincial, en ocasión de la reciente visita a Laboulaye por parte del gobernador, coincidió con los términos vertidos por Julián López sobre el exceso de siembra de soja.
También aquí el gobernador fue muy claro al explicar que la situación de gravedad hídrica se debe a que hace 12 años que se siembra soja. El oleaginoso no absorbe la cantidad de lluvia que cayó en estas regiones y precisó que al encontrarse saturado el suelo "es como echar un balde de agua en un piso de vidrio", graficó.
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12 sept 2016
FAA Río Cuarto contra la soja
El Puntal de Río Cuarto (12/09/2016)
“La soja no paga la contaminación, la pérdida de biodiversidad ni da trabajo”
Para el dirigente de Federación Agraria Claudio Demo, monopoliza el campo argentino e impide que crezcan modelos alternativos. Dijo que hay que modificar el sistema impositivo y la tenencia de tierras
Mientras el cultivo de soja sigue cubriendo buena parte de la geografía del país, hay quienes plantean alternativas sustentables que permitan mantener la producción agícola. Para el dirigente de Federación Agraria Claudio Demo, la rentabilidad de la oleaginosa se basa en que no paga ninguno de los pasivos que genera.
“Ni la contaminación, ni la pérdida de biodiversidad ni la caída de puestos de trabajo”, sostuvo. En tal sentido, aseguró que los modelos agroecológicos son igual de rentables porque generan más fuentes laborales y no son agresivos con el medioambiente. Además, señaló que, para revertir la situación, harían falta una reestructuración del sistema tributario y una nueva política de tenencia de tierras.
Para el ruralista Claudio Demo, una de las vías posibles sería instalar un sistema de producción agroecológico, lo que en la práctica permitiría bajar hasta un 80 por ciento el uso de químicos para el control de plagas y malezas.
“Esto presenta algunas diferencias sustanciales. Por ejemplo, la ganadería directamente no necesita de estos productos; el maíz permite en gran medida el cultivo sin herbicidas ni pesticidas, pero la soja y el maní requieren aunque sea algo de ellos”, explicó el dirigente agrario.
Demo admitió que este modelo implica una ecuación diferente en términos de rentabilidad, aunque por otro lado no deja un pasivo ambiental tan grande.
“En realidad, las grandes utilidades que deja la soja provienen de reducir la mano de obra. Es decir que a la desocupación que genera la paga otro”, reflexionó.
En cambio, el análisis de la producción agroecológica tiene otras variables. Si bien ofrece menor rentabilidad desde el punto de vista del capital, tiene la ventaja de dar puestos de trabajo y no engrosar la deuda ambiental.
“La soja convencional es barata porque externaliza costos. Es barata porque no paga la contaminación, no paga la pérdida de biodiversidad ni la desocupación. Si uno pone en la balanza todos estos daños colaterales, es igual de cara que la producción agroecológica”, apuntó el dirigente.
La diferencia de rentabilidad supone que pasar a un sistema amigable con el entorno natural es un 20 por ciento más caro para el productor.
Una de las políticas que, según Demo, pueden ayudar a revertir la concentración de tierra en pocas manos es reestructurar el sistema impositivo al agro, apuntando a convertirlo en un esquema progresivo en el que los productores más chicos paguen menos -o tengan más beneficios- que los grandes pooles de siembra.
Para ello, hay ejemplos a la mano. “En Estados Unidos rige una ley antimonopólica por la cual ninguna empresa puede concentrar más del 25 por ciento del mercado. En Argentina, dentro del rubro semillas, Monsanto controla alrededor del 70 por ciento del mercado en soja y maíz”.
Otra vía para instalar alternativas al monocultivo sojero sería, según el dirigente de Federación Agraria, otorgar incentivos a la producción agrícola menos extendida.
No obstante, hace falta una fuerte decisión política y, por ahora, no es negocio para el Gobierno. “El Estado piensa igual que los chacareros y por eso la forma ideal para recaudar a través de los impuestos es la soja”, señaló.
-¿Cómo salir de esa sociedad del Estado con las grandes corporaciones?
-El país tendría que sustituir 5 millones de hectáreas de soja por alfalfa, hacer ganadería y exportar carnes. Además, hay que pensar que hay otras alternativas de producción que tienen compradores en el mundo, como por ejemplo las legumbres que consume el mundo árabe, sorgo, lino y otros.
-¿Se pueden pensar estos cambios en la coyuntura actual o hacen falta políticas previas?
-Es fundamental el fraccionamiento de la tierra. Urquía, en el año 2002, declaró 500 mil hectáreas cultivadas en la provincia de Córdoba. Y la concentración se fue agravando en los últimos años. Otra de las políticas que se podrían imitar son las que aplica Europa, donde el sistema tributario es más contemplativo con los productores que habitan los campos, que generalmente son los de escala más pequeña. Hoy es muy difícil volver a la ganadería porque los campos argentinos se han quedado sin gente, y sin gente no hay ganadería.
-¿Qué chances tienen hoy estas políticas alternativas?
-Creo que muy pocas, porque los productos aumentaron entre 30 y 40 por ciento respecto a cuando los sembraron. Durante la siembra se rogaba vender la soja a 300 pesos, y el precio que tuvo fue de 430. Y después del año que viene, en el que se duplicará la oferta de maíz, los precios van a bajar mucho, pero van a favorecer sobre todo a los grandes productores de gallinas, cerdos y a los tambos. Al final, sólo esos van a quedar en pie, porque los chicos ya están todos fundidos.
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“La soja no paga la contaminación, la pérdida de biodiversidad ni da trabajo”
Para el dirigente de Federación Agraria Claudio Demo, monopoliza el campo argentino e impide que crezcan modelos alternativos. Dijo que hay que modificar el sistema impositivo y la tenencia de tierras
Mientras el cultivo de soja sigue cubriendo buena parte de la geografía del país, hay quienes plantean alternativas sustentables que permitan mantener la producción agícola. Para el dirigente de Federación Agraria Claudio Demo, la rentabilidad de la oleaginosa se basa en que no paga ninguno de los pasivos que genera.
“Ni la contaminación, ni la pérdida de biodiversidad ni la caída de puestos de trabajo”, sostuvo. En tal sentido, aseguró que los modelos agroecológicos son igual de rentables porque generan más fuentes laborales y no son agresivos con el medioambiente. Además, señaló que, para revertir la situación, harían falta una reestructuración del sistema tributario y una nueva política de tenencia de tierras.
Para el ruralista Claudio Demo, una de las vías posibles sería instalar un sistema de producción agroecológico, lo que en la práctica permitiría bajar hasta un 80 por ciento el uso de químicos para el control de plagas y malezas.
“Esto presenta algunas diferencias sustanciales. Por ejemplo, la ganadería directamente no necesita de estos productos; el maíz permite en gran medida el cultivo sin herbicidas ni pesticidas, pero la soja y el maní requieren aunque sea algo de ellos”, explicó el dirigente agrario.
Demo admitió que este modelo implica una ecuación diferente en términos de rentabilidad, aunque por otro lado no deja un pasivo ambiental tan grande.
“En realidad, las grandes utilidades que deja la soja provienen de reducir la mano de obra. Es decir que a la desocupación que genera la paga otro”, reflexionó.
En cambio, el análisis de la producción agroecológica tiene otras variables. Si bien ofrece menor rentabilidad desde el punto de vista del capital, tiene la ventaja de dar puestos de trabajo y no engrosar la deuda ambiental.
“La soja convencional es barata porque externaliza costos. Es barata porque no paga la contaminación, no paga la pérdida de biodiversidad ni la desocupación. Si uno pone en la balanza todos estos daños colaterales, es igual de cara que la producción agroecológica”, apuntó el dirigente.
La diferencia de rentabilidad supone que pasar a un sistema amigable con el entorno natural es un 20 por ciento más caro para el productor.
Una de las políticas que, según Demo, pueden ayudar a revertir la concentración de tierra en pocas manos es reestructurar el sistema impositivo al agro, apuntando a convertirlo en un esquema progresivo en el que los productores más chicos paguen menos -o tengan más beneficios- que los grandes pooles de siembra.
Para ello, hay ejemplos a la mano. “En Estados Unidos rige una ley antimonopólica por la cual ninguna empresa puede concentrar más del 25 por ciento del mercado. En Argentina, dentro del rubro semillas, Monsanto controla alrededor del 70 por ciento del mercado en soja y maíz”.
Otra vía para instalar alternativas al monocultivo sojero sería, según el dirigente de Federación Agraria, otorgar incentivos a la producción agrícola menos extendida.
No obstante, hace falta una fuerte decisión política y, por ahora, no es negocio para el Gobierno. “El Estado piensa igual que los chacareros y por eso la forma ideal para recaudar a través de los impuestos es la soja”, señaló.
-¿Cómo salir de esa sociedad del Estado con las grandes corporaciones?
-El país tendría que sustituir 5 millones de hectáreas de soja por alfalfa, hacer ganadería y exportar carnes. Además, hay que pensar que hay otras alternativas de producción que tienen compradores en el mundo, como por ejemplo las legumbres que consume el mundo árabe, sorgo, lino y otros.
-¿Se pueden pensar estos cambios en la coyuntura actual o hacen falta políticas previas?
-Es fundamental el fraccionamiento de la tierra. Urquía, en el año 2002, declaró 500 mil hectáreas cultivadas en la provincia de Córdoba. Y la concentración se fue agravando en los últimos años. Otra de las políticas que se podrían imitar son las que aplica Europa, donde el sistema tributario es más contemplativo con los productores que habitan los campos, que generalmente son los de escala más pequeña. Hoy es muy difícil volver a la ganadería porque los campos argentinos se han quedado sin gente, y sin gente no hay ganadería.
-¿Qué chances tienen hoy estas políticas alternativas?
-Creo que muy pocas, porque los productos aumentaron entre 30 y 40 por ciento respecto a cuando los sembraron. Durante la siembra se rogaba vender la soja a 300 pesos, y el precio que tuvo fue de 430. Y después del año que viene, en el que se duplicará la oferta de maíz, los precios van a bajar mucho, pero van a favorecer sobre todo a los grandes productores de gallinas, cerdos y a los tambos. Al final, sólo esos van a quedar en pie, porque los chicos ya están todos fundidos.
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8 may 2016
Clima y soja, combo para inundarse
La Voz del Interior (08/05/2016)
Mucha lluvia y pocos canales, pero también el monocultivo
Desde funcionarios hasta investigadores admiten que la siembra casi exclusiva de soja agrava el cuadro de los anegamientos. Apuestan al trigo.
Para algunos, la explicación central de las inundaciones que en los últimos tres años vienen complicando a amplias regiones del llano este de Córdoba, como de su vecina Santa Fe, es el probado aumento de las lluvias. Otros encuentran en la falta de obras o de mantenimiento de canalizaciones la causa por la cual los excesos hídricos no pueden ser conducidos y terminan transformando cientos de miles de hectáreas en enormes lagunas. Entre ambas, se cuela otra razón que unos y otros admiten como agravante del problema: la falta de cultivos alternativos a la soja.
La explicación cabe para las inundaciones de las llanuras agropecuarias, pero no para las de regiones serranas, con otras características y causas.
En Córdoba, hasta los funcionarios de la Provincia vienen citando a la excesiva sojización como un motivo que complica el cuadro. “Durante años, como consecuencia de las políticas económicas nacionales para el agro, se fue reduciendo la siembra de trigo en invierno, y hasta la rotación de soja con maíz en verano. Con sólo soja, se generó menor consumo de agua y la suba de las napas. Esperemos que al promoverse ahora el trigo y el maíz esa ecuación cambie”, señaló el secretario de Recursos Hídricos de Córdoba, Edgar Castelló.
Nicolás Bertram, investigador del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) apunta en esa dirección. Sostuvo que el cambio del uso del suelo rural es en realidad el factor fundamental que explica las inundaciones cada vez más graves. Aportó un dato: el monte nativo absorbe 300 milímetros de agua por hora; una pastura convencional (para ganadería), unos 100 milímetros; y un campo con soja, apenas 30 milímetros por hora.
Junto a Sebastián Chiacchiera, viene investigando desde el Inta de Marcos Juárez el tema inundaciones en zona pampeana y algunas de sus conclusiones fueron publicadas por varios medios en los últimos días. “La napa que estaba a 10 metros de profundidad hoy está a menos de uno. Los suelos están saturados, no pueden absorber más”, graficó. Su investigación explica dos tipos de efectos en el comportamiento de las napas: a corto plazo, asociado a precipitaciones, y a largo plazo, relacionado con lo que consumen los cultivos.
Bertram citó que millones de hectáreas en las dos últimas décadas pasaron de usos variados a la hegemonía de la soja, y cuestionó el modelo económico agrícola vigente. También advirtió que “si no se modifican las rotaciones o el uso de la tierra, no sólo se seguirá incrementando el nivel freático, sino también el superficial, con un alto riesgo de anegamiento”.
El actual presidente del Inta, Héctor Espina, apunta otra mirada, aunque no discordante. Quien fue jefe de Gabinete del último ministro de Agricultura del gobierno kirchnerista y asumió como titular del Inta con la administración macrista, admitió que la hegemonía de la soja implica menos consumo de agua en los campos, pero lo adjudicó fundamentalmente a las trabas que hubo a la producción de trigo en los últimos años.
Espina coincidió en que no se pueden explicar las inundaciones sólo por el aumento de las lluvias y admitió la influencia de los cambios en el sistema de cultivos. “No se puede decir que la soja sea la culpable, en todo caso podemos hablar que lo es el monocultivo, sea de lo que sea. Y la responsabilidad principal de que haya un monocultivo está en las políticas de gobierno”, dijo el funcionario, al interpretar que las medidas implementadas habían desalentado otros cultivos.
“Se da un incremento significativo de las napas porque dejó de sembrarse trigo y quedó solo la soja, que utiliza unos 500 milímetros por año de agua. Si llueve 1.000 o 1.200 significa que hay 500 o 700 milímetros que escurren o quedan en el suelo. Y eso es lo que ha sucedido”, marcó.
Graficó que sobre todo por falta de siembra de trigo, las napas que en el sur cordobés deberían estar a dos o tres metros de profundidad hoy se encuentran a “flor de tierra”.
Esas napas, sumadas al agua no conducida, desde hace semanas amenazan a decenas de pueblos del este cordobés y han destruido caminos e impactado en las producciones y economías de vastas regiones.
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“Hay que salir del escenario de sólo soja”
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Desde funcionarios hasta investigadores admiten que la siembra casi exclusiva de soja agrava el cuadro de los anegamientos. Apuestan al trigo.
Para algunos, la explicación central de las inundaciones que en los últimos tres años vienen complicando a amplias regiones del llano este de Córdoba, como de su vecina Santa Fe, es el probado aumento de las lluvias. Otros encuentran en la falta de obras o de mantenimiento de canalizaciones la causa por la cual los excesos hídricos no pueden ser conducidos y terminan transformando cientos de miles de hectáreas en enormes lagunas. Entre ambas, se cuela otra razón que unos y otros admiten como agravante del problema: la falta de cultivos alternativos a la soja.
La explicación cabe para las inundaciones de las llanuras agropecuarias, pero no para las de regiones serranas, con otras características y causas.
En Córdoba, hasta los funcionarios de la Provincia vienen citando a la excesiva sojización como un motivo que complica el cuadro. “Durante años, como consecuencia de las políticas económicas nacionales para el agro, se fue reduciendo la siembra de trigo en invierno, y hasta la rotación de soja con maíz en verano. Con sólo soja, se generó menor consumo de agua y la suba de las napas. Esperemos que al promoverse ahora el trigo y el maíz esa ecuación cambie”, señaló el secretario de Recursos Hídricos de Córdoba, Edgar Castelló.
Nicolás Bertram, investigador del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) apunta en esa dirección. Sostuvo que el cambio del uso del suelo rural es en realidad el factor fundamental que explica las inundaciones cada vez más graves. Aportó un dato: el monte nativo absorbe 300 milímetros de agua por hora; una pastura convencional (para ganadería), unos 100 milímetros; y un campo con soja, apenas 30 milímetros por hora.
Junto a Sebastián Chiacchiera, viene investigando desde el Inta de Marcos Juárez el tema inundaciones en zona pampeana y algunas de sus conclusiones fueron publicadas por varios medios en los últimos días. “La napa que estaba a 10 metros de profundidad hoy está a menos de uno. Los suelos están saturados, no pueden absorber más”, graficó. Su investigación explica dos tipos de efectos en el comportamiento de las napas: a corto plazo, asociado a precipitaciones, y a largo plazo, relacionado con lo que consumen los cultivos.
Bertram citó que millones de hectáreas en las dos últimas décadas pasaron de usos variados a la hegemonía de la soja, y cuestionó el modelo económico agrícola vigente. También advirtió que “si no se modifican las rotaciones o el uso de la tierra, no sólo se seguirá incrementando el nivel freático, sino también el superficial, con un alto riesgo de anegamiento”.
El actual presidente del Inta, Héctor Espina, apunta otra mirada, aunque no discordante. Quien fue jefe de Gabinete del último ministro de Agricultura del gobierno kirchnerista y asumió como titular del Inta con la administración macrista, admitió que la hegemonía de la soja implica menos consumo de agua en los campos, pero lo adjudicó fundamentalmente a las trabas que hubo a la producción de trigo en los últimos años.
Espina coincidió en que no se pueden explicar las inundaciones sólo por el aumento de las lluvias y admitió la influencia de los cambios en el sistema de cultivos. “No se puede decir que la soja sea la culpable, en todo caso podemos hablar que lo es el monocultivo, sea de lo que sea. Y la responsabilidad principal de que haya un monocultivo está en las políticas de gobierno”, dijo el funcionario, al interpretar que las medidas implementadas habían desalentado otros cultivos.
“Se da un incremento significativo de las napas porque dejó de sembrarse trigo y quedó solo la soja, que utiliza unos 500 milímetros por año de agua. Si llueve 1.000 o 1.200 significa que hay 500 o 700 milímetros que escurren o quedan en el suelo. Y eso es lo que ha sucedido”, marcó.
Graficó que sobre todo por falta de siembra de trigo, las napas que en el sur cordobés deberían estar a dos o tres metros de profundidad hoy se encuentran a “flor de tierra”.
Esas napas, sumadas al agua no conducida, desde hace semanas amenazan a decenas de pueblos del este cordobés y han destruido caminos e impactado en las producciones y economías de vastas regiones.
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3 feb 2016
Rotación, soja e inundaciones: ahora se acuerdan
El Puntal de Río Cuarto (03/02/2016)
Advierten que faltan obras y rotación de cultivos para evitar inundaciones
El gobernador Schiaretti había responsabilizado al monocultivo de soja, pero especialistas del INTA y la UNRC también le apuntan a fallas de infraestructura. El modelo de alquiler de campos como trasfondo
Después de que el gobernador Schiaretti responsabilizó al monocultivo de soja por las inundaciones del sudeste provincial, especialistas del INTA y la Universidad Nacional de Río Cuarto sostienen que los orígenes del problema son más complejos. A la insuficiente rotación de cultivos le agregan por ejemplo la falta de obras en las cuencas de los ríos y la necesidad de introducir modificaciones al modelo de negocios, que a través del sistema de arrendamientos favorece la explotación sin cuidado de las tierras. También responsabilizan a la eliminación de pastizales y bosques.
La semana pasada, Schiaretti definió a las inundaciones como un “problema estructural” y le apuntó a la soja, un cultivo que tiene menor capacidad de absorber agua que otras especies, y que frente a las intensas lluvias del verano provocó la suba de las napas freáticas y las inundaciones.
Consultado por este diario, José Marcellino, jefe del INTA Río Cuarto, apuntó que el problema es multicausal, pero coincidió en el punto planteado por el Gobernador. “Parte de lo que dice Schiaretti es real. Hace 40 años que vengo trabajando en temas de suelo, hace tiempo lo advertimos y ahora estamos viendo las consecuencias de la falta de rotación de cultivos”, dijo.
“Lo que ocurre es que, con los precios de los últimos años, los productores no tenían ningún incentivo para hacer una rotación adecuada, porque la soja era prácticamente lo único rentable”, aclaró. “Si se la hace se la hace mal porque los números no cierran”, subrayó.
Asimismo, apuntó contra del modelo productivo. “Más de las tres cuartas partes de los productores alquilan los campos que trabajan, y esto influye en que no tienen cuidado. Trabajan la tierra uno o dos años y buscan maximizar las utilidades sin demasiados cuidados”.
“Sin dudas, algo hicimos mal. El INTA Marcos Juárez tiene el ensayo de rotación de cultivos más viejo en Latinoamérica, con 52 años, y hoy está bajo el agua. Con la rotación sola no alcanza”, amplió Marcellino.
En este sentido, aseguró que el problema exige la realización de obras en la parte alta de las cuencas hídricas, en la zona de sierras, como por ejemplo reemplazar parte de los cultivos existentes con especies aptas para esos ambientes, crear terrazas de absorción para limitar los desbordes de agua, y conformar consorcios de conservación de suelos. Además, precisó que sería necesario un ordenamiento territorial integral.
Por su parte, el ingeniero Américo Degioanni, docente e investigador de la Universidad Nacional de Río Cuarto, indicó que hace tres años elaboraron un informe donde advertían que la problemática de los suelos tiene relación con el monocultivo. “Sin embargo, el tema es un poco más complejo, no alcanza con demonizar a la soja por el proceso de deterioro de los suelos”, ssotuvo.
Asimismo, Degioanni diferenció la situación de las regiones de Córdoba.
“En el Este, el problema son las napas altas, mientras que en el departamento Río Cuarto hay una pérdida de capacidad de absorción del suelo. Sumado a la erosión, produce anegamientos en las zonas más bajas. Otro aspecto es la pérdida de cobertura verde, de pastizales y forrajeras, que hace que el impacto de las lluvias genere más erosión. A esto se suma que los suelos están más compactados”, precisó.
Degioanni coincidió a su vez con el INTA en el sentido de que “la soja no es el problema, sino el modelo productivo en su conjunto, porque se edifica sobre la tierra alquilada, y es cada vez menos sostenible para pequeños y medianos productores”.
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Para la Rural, la culpa es del Gobierno anterior
Para el presidente de la Sociedad Rural de Río Cuarto, Javier Rotondo, el problema del monocultivo de soja se originó por cuestiones de mercado y por la falta de incentivos del Gobierno anterior a otros granos.
“Me parece que lo de Schiaretti es una generalización, pero compartimos que la soja complica, y que la falta de rotación es una realidad. Pero también es cierto que el Gobierno anterior atentó contra la rentabilidad de otros cultivos, no así con la soja”, señaló.
“Nosotros hemos bregado por la rotación de cultivos, y por el armado de grupos de conservación de suelos, pero también hay que aclarar que una parte de la clase política no hizo las obras necesarias. A las obras las debe hacer el Estado, deben ser políticas de Estado”, agregó Rotondo.
“Es necesario parar el agua que viene desde las sierras. Vivimos en una provincia que tiene una pendiente y nosotros, en Río Cuarto, tenemos la suerte de estar en una zona intermedia. Los problemas más graves se dieron en el Este porque allí el agua no escurre por la pendiente natural”, concluyó el ruralista.
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Advierten que faltan obras y rotación de cultivos para evitar inundaciones
El gobernador Schiaretti había responsabilizado al monocultivo de soja, pero especialistas del INTA y la UNRC también le apuntan a fallas de infraestructura. El modelo de alquiler de campos como trasfondo
Después de que el gobernador Schiaretti responsabilizó al monocultivo de soja por las inundaciones del sudeste provincial, especialistas del INTA y la Universidad Nacional de Río Cuarto sostienen que los orígenes del problema son más complejos. A la insuficiente rotación de cultivos le agregan por ejemplo la falta de obras en las cuencas de los ríos y la necesidad de introducir modificaciones al modelo de negocios, que a través del sistema de arrendamientos favorece la explotación sin cuidado de las tierras. También responsabilizan a la eliminación de pastizales y bosques.
La semana pasada, Schiaretti definió a las inundaciones como un “problema estructural” y le apuntó a la soja, un cultivo que tiene menor capacidad de absorber agua que otras especies, y que frente a las intensas lluvias del verano provocó la suba de las napas freáticas y las inundaciones.
Consultado por este diario, José Marcellino, jefe del INTA Río Cuarto, apuntó que el problema es multicausal, pero coincidió en el punto planteado por el Gobernador. “Parte de lo que dice Schiaretti es real. Hace 40 años que vengo trabajando en temas de suelo, hace tiempo lo advertimos y ahora estamos viendo las consecuencias de la falta de rotación de cultivos”, dijo.
“Lo que ocurre es que, con los precios de los últimos años, los productores no tenían ningún incentivo para hacer una rotación adecuada, porque la soja era prácticamente lo único rentable”, aclaró. “Si se la hace se la hace mal porque los números no cierran”, subrayó.
Asimismo, apuntó contra del modelo productivo. “Más de las tres cuartas partes de los productores alquilan los campos que trabajan, y esto influye en que no tienen cuidado. Trabajan la tierra uno o dos años y buscan maximizar las utilidades sin demasiados cuidados”.
“Sin dudas, algo hicimos mal. El INTA Marcos Juárez tiene el ensayo de rotación de cultivos más viejo en Latinoamérica, con 52 años, y hoy está bajo el agua. Con la rotación sola no alcanza”, amplió Marcellino.
En este sentido, aseguró que el problema exige la realización de obras en la parte alta de las cuencas hídricas, en la zona de sierras, como por ejemplo reemplazar parte de los cultivos existentes con especies aptas para esos ambientes, crear terrazas de absorción para limitar los desbordes de agua, y conformar consorcios de conservación de suelos. Además, precisó que sería necesario un ordenamiento territorial integral.
Por su parte, el ingeniero Américo Degioanni, docente e investigador de la Universidad Nacional de Río Cuarto, indicó que hace tres años elaboraron un informe donde advertían que la problemática de los suelos tiene relación con el monocultivo. “Sin embargo, el tema es un poco más complejo, no alcanza con demonizar a la soja por el proceso de deterioro de los suelos”, ssotuvo.
Asimismo, Degioanni diferenció la situación de las regiones de Córdoba.
“En el Este, el problema son las napas altas, mientras que en el departamento Río Cuarto hay una pérdida de capacidad de absorción del suelo. Sumado a la erosión, produce anegamientos en las zonas más bajas. Otro aspecto es la pérdida de cobertura verde, de pastizales y forrajeras, que hace que el impacto de las lluvias genere más erosión. A esto se suma que los suelos están más compactados”, precisó.
Degioanni coincidió a su vez con el INTA en el sentido de que “la soja no es el problema, sino el modelo productivo en su conjunto, porque se edifica sobre la tierra alquilada, y es cada vez menos sostenible para pequeños y medianos productores”.
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Para la Rural, la culpa es del Gobierno anterior
Para el presidente de la Sociedad Rural de Río Cuarto, Javier Rotondo, el problema del monocultivo de soja se originó por cuestiones de mercado y por la falta de incentivos del Gobierno anterior a otros granos.
“Me parece que lo de Schiaretti es una generalización, pero compartimos que la soja complica, y que la falta de rotación es una realidad. Pero también es cierto que el Gobierno anterior atentó contra la rentabilidad de otros cultivos, no así con la soja”, señaló.
“Nosotros hemos bregado por la rotación de cultivos, y por el armado de grupos de conservación de suelos, pero también hay que aclarar que una parte de la clase política no hizo las obras necesarias. A las obras las debe hacer el Estado, deben ser políticas de Estado”, agregó Rotondo.
“Es necesario parar el agua que viene desde las sierras. Vivimos en una provincia que tiene una pendiente y nosotros, en Río Cuarto, tenemos la suerte de estar en una zona intermedia. Los problemas más graves se dieron en el Este porque allí el agua no escurre por la pendiente natural”, concluyó el ruralista.
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12 abr 2015
Quillinzo, el pueblo que siembra soja en cualquier lado
La Voz del Interior (12/04/2015)
El pueblo donde siembran hasta en la calle
Villa Quillinzo está junto al lago Embalse. La soja y el maíz avanzan sobre terrenos urbanos, y algunos hasta usurpan las costas del lago, que son públicas. El jefe comunal promete que “es el último año en que se siembra en terrenos y calles”.
Villa Quillinzo. Cualquier turista distraído, de lejos, podría pensar en el manto verde que crece en una franja pegada al lago Embalse como un buen marco para una fotografía. Pero si se acerca comprobará que no es más que un sembradío de soja, a metros del dique más grande de la provincia. En terrenos costeros, fiscales y de usufructo público, algunos hacen su negocio. Además, el cultivo implica el uso de agroquímicos pisando los patios de viviendas y a metros del agua del lago.
Esto pasa en Villa Quillinzo, una muy pequeña localidad sobre la costa sur (la menos conocida y visitada) del Embalse, en Calamuchita.
La culpa no es de la soja sino del descontrol existente sobre el uso del suelo y de la anarquía que se observa en cuanto a la delimitación de propiedades.
Los cultivos aparecen entre las casas del pueblo, sobre sitios baldíos, la costa del lago y hasta ocupando calles públicas.
Con unos 200 habitantes estables, el pueblito se ubica entre las desembocaduras de los ríos Quillinzo y Grande en el lago, en un sitio de enorme potencial turístico. Bajo las actuales condiciones, se comprende por qué sigue siendo sólo potencial.
Danilo Grazzani es el dueño de un corralón ubicado sobre el camino principal. Procedente de Buenos Aires, se radicó cuatro años atrás en Villa Quillinzo. Ya realizó numerosas presentaciones para que cese el cultivo de soja y maíz que prácticamente rodea a su vivienda y a otras cercanas. Plantea el riesgo por las fumigaciones pero además el uso de tierras usurpadas y hasta de espacios públicos. Su hermano presentó denuncias ante el Ministerio de Agua, Ambiente y Servicios de la Provincia y días atrás sumó otra en la Fiscalía General de Córdoba.
“Tengo soja en el frente y en el fondo, a muy pocos metros de mi casa. La zona de atrás es un loteo que existe hace 40 años, pero está sembrada hasta en las calles, que ya no se ven”, señaló. También se observan lotes de sorgo y maíz, entre las casas dispersas.
“Será la última”
Gilberto Sthaler es el jefe comunal desde hace 12 años. En el comercio polirrubro familiar que atiende, aseguró a este diario que ya tomó cartas en el asunto y que “este año será él último que se siembre en terrenos y calles”.
“Hasta hace unos años, se plantaba al borde de la escuela”, reconoció sobre el descontrol a la vista. “Hay campos que son privados y no hay una ley que diga que no se puede fumigar o sembrar en un campo privado. Pero donde hay escorrentías hacia el lago, lo tenemos que manejar nosotros desde la comuna y es lo que estamos viendo. Si quieren sembrar que siembren, pero que no fumiguen en esos casos”, respondió.
La duda que salta es qué capacidad de control, sin auxilio provincial, puede tener una comuna de este tamaño, casi sin personal.
El jefe comunal, del PJ, reconoció que quedan sectores sembrados sobre terrenos y calles urbanas. “Los alquilan los dueños, la comuna de eso no recibe un centavo”, aclaró.
Sthaler aseguró que dictó una resolución que prohíbe cultivar en esos ámbitos. “Establece que es el último año que se siembra. Levantan esta cosecha y no habrá otra”, prometió.
Asimismo, advirtió que los propietarios (o usurpadores en caso de calles y costas del lago) no tributan en la comuna.
Sobre tierras fiscales
–¿Qué pasa con los terrenos con soja pegados al lago?
–Son terrenos fiscales, que tampoco se van a volver a sembrar.
Sthaler manifestó que los explota “un productor de La Cruz” y reconoció que la situación “no es correcta”, pero aclaró que le prohibió fumigar. “Vean que están llenos de yuyos, más altos que la soja, porque no se le permitió fumigar”, apuntó.
El jefe comunal está finalizando su tercer periodo de gobierno y asegura que el problema con los sembradíos descontrolados “viene desde siempre”.
“Diferente es la situación de los campos en zona rural. Ellos vienen y presentan una planilla del Senasa y pueden fumigar recién a 100 metros de las casas. Nosotros establecimos esa regla y se cumple”, marcó.
El funcionario cuestionó, de paso, a los que denuncian la cuestión: “Hacen problema donde ya no existen, porque es la última cosecha; todo el mundo está informado”, concluyó.
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El pueblo donde siembran hasta en la calle
Villa Quillinzo está junto al lago Embalse. La soja y el maíz avanzan sobre terrenos urbanos, y algunos hasta usurpan las costas del lago, que son públicas. El jefe comunal promete que “es el último año en que se siembra en terrenos y calles”.
Villa Quillinzo. Cualquier turista distraído, de lejos, podría pensar en el manto verde que crece en una franja pegada al lago Embalse como un buen marco para una fotografía. Pero si se acerca comprobará que no es más que un sembradío de soja, a metros del dique más grande de la provincia. En terrenos costeros, fiscales y de usufructo público, algunos hacen su negocio. Además, el cultivo implica el uso de agroquímicos pisando los patios de viviendas y a metros del agua del lago.
Esto pasa en Villa Quillinzo, una muy pequeña localidad sobre la costa sur (la menos conocida y visitada) del Embalse, en Calamuchita.
La culpa no es de la soja sino del descontrol existente sobre el uso del suelo y de la anarquía que se observa en cuanto a la delimitación de propiedades.
Los cultivos aparecen entre las casas del pueblo, sobre sitios baldíos, la costa del lago y hasta ocupando calles públicas.
Con unos 200 habitantes estables, el pueblito se ubica entre las desembocaduras de los ríos Quillinzo y Grande en el lago, en un sitio de enorme potencial turístico. Bajo las actuales condiciones, se comprende por qué sigue siendo sólo potencial.
Danilo Grazzani es el dueño de un corralón ubicado sobre el camino principal. Procedente de Buenos Aires, se radicó cuatro años atrás en Villa Quillinzo. Ya realizó numerosas presentaciones para que cese el cultivo de soja y maíz que prácticamente rodea a su vivienda y a otras cercanas. Plantea el riesgo por las fumigaciones pero además el uso de tierras usurpadas y hasta de espacios públicos. Su hermano presentó denuncias ante el Ministerio de Agua, Ambiente y Servicios de la Provincia y días atrás sumó otra en la Fiscalía General de Córdoba.
“Tengo soja en el frente y en el fondo, a muy pocos metros de mi casa. La zona de atrás es un loteo que existe hace 40 años, pero está sembrada hasta en las calles, que ya no se ven”, señaló. También se observan lotes de sorgo y maíz, entre las casas dispersas.
“Será la última”
Gilberto Sthaler es el jefe comunal desde hace 12 años. En el comercio polirrubro familiar que atiende, aseguró a este diario que ya tomó cartas en el asunto y que “este año será él último que se siembre en terrenos y calles”.
“Hasta hace unos años, se plantaba al borde de la escuela”, reconoció sobre el descontrol a la vista. “Hay campos que son privados y no hay una ley que diga que no se puede fumigar o sembrar en un campo privado. Pero donde hay escorrentías hacia el lago, lo tenemos que manejar nosotros desde la comuna y es lo que estamos viendo. Si quieren sembrar que siembren, pero que no fumiguen en esos casos”, respondió.
La duda que salta es qué capacidad de control, sin auxilio provincial, puede tener una comuna de este tamaño, casi sin personal.
El jefe comunal, del PJ, reconoció que quedan sectores sembrados sobre terrenos y calles urbanas. “Los alquilan los dueños, la comuna de eso no recibe un centavo”, aclaró.
Sthaler aseguró que dictó una resolución que prohíbe cultivar en esos ámbitos. “Establece que es el último año que se siembra. Levantan esta cosecha y no habrá otra”, prometió.
Asimismo, advirtió que los propietarios (o usurpadores en caso de calles y costas del lago) no tributan en la comuna.
Sobre tierras fiscales
–¿Qué pasa con los terrenos con soja pegados al lago?
–Son terrenos fiscales, que tampoco se van a volver a sembrar.
Sthaler manifestó que los explota “un productor de La Cruz” y reconoció que la situación “no es correcta”, pero aclaró que le prohibió fumigar. “Vean que están llenos de yuyos, más altos que la soja, porque no se le permitió fumigar”, apuntó.
El jefe comunal está finalizando su tercer periodo de gobierno y asegura que el problema con los sembradíos descontrolados “viene desde siempre”.
“Diferente es la situación de los campos en zona rural. Ellos vienen y presentan una planilla del Senasa y pueden fumigar recién a 100 metros de las casas. Nosotros establecimos esa regla y se cumple”, marcó.
El funcionario cuestionó, de paso, a los que denuncian la cuestión: “Hacen problema donde ya no existen, porque es la última cosecha; todo el mundo está informado”, concluyó.
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16 jun 2014
Aapresid quiere una "Agricultura Sustentable"
El Puntal de Río Cuarto (16/06/2014)
Aapresid lanzó su proyecto de Red de Agricultura Sustentable
Es una extensión de la Agricultura Certificada, donde se audita el cumplimiento de las buenas prácticas
Aapresid presentó hace unos días su XXII Congreso Anual, que tendrá lugar del 6 al 8 de agosto de 2014 en Rosario, lleva por lema “La Misión”. La tarea es la construcción colectiva de la sustentabilidad, a través de la ciencia, el conocimiento, la innovación y el trabajo en red con la mira puesta en el desarrollo local. Una misión que requiere el compromiso y la acción de todos, en el campo y en la ciudad, para mejorar la Tierra que nos queda, dijo la entidad al difundir su evento más importante.
En ese marco, el ingeniero Martín Descalzo, gerente del Programa de Agricultura Certificada (AC) de Aapresid presentó el Proyecto de Red de Trabajo para la Sustentabilidad, un espacio que convoca a empresas, organizaciones y Estado a conformar una mesa de trabajo para la producción sustentable de alimentos, fibras y energía. Esta plataforma de trabajo será liderada y coordinada por Aapresid.
"Partiendo desde el origen de su planteo de AC avanza a lo largo de la cadena de valor desde el campo hasta el consumidor, con dos objetivos: incrementar la superficie de producción sustentable de alimentos; y comunicar a la sociedad del valor de la producción de agro alimentos sustentable y todas sus implicancias positivas", indicó Descalzo.
La meta es constituir una red que trabaje promocionando la producción de alimentos fibras y energía sustentables donde se promueva la interacción entre los públicos de interés de manera de obtener y alinear recursos económicos, laborales e intelectuales a fin de canalizar y unificar las propuestas de sustentabilidad existentes y orientarlas hacia objetivos consensuados comunes. Se apunta a lograr avances medibles y sustanciales en términos de sustentabilidad favoreciendo la vinculación entre la comunidad agroalimentaria y la sociedad en general.
En diálogo con PUNTAL, el ingeniero Descalzo hizo un poco de historia al recordar que Aapresid lleva 25 años promoviendo la siembra directa, que es una práctica con la que se siembra prácticamente el 90% del área agrícola en la Argentina y hace una contribución muy grande al ahorro de combustibles fósiles, a la disminución de la emisión de anhídrido carbónico o gases de efecto invernadero y para proteger los suelos.
-Y con mayor producción.
Es que en el camino hubo un aumento sustancial en la productividad, logrado precisamente gracias al aumento en la sustentabilidad. Y esto es muy importante de cara a un mundo que cada vez demanda de más alimentos en cantidad y en calidad. Algo que estamos pudiendo satisfacer y además podemos decir que lo estamos haciendo de manera sustentable.
-¿Así nace la Agricultura Certificada?
A partir de este aumento de producción, cuando ya se estabilizó la adopción de la siembra directa, nos dimos cuenta que si no se la pensaba sólo como una técnica sino como un sistema productivo, es mucho más sustentable aún. Esto es así porque el sistema de siembra directa tiene que ver con las rotaciones, el manejo integrado de plagas, la nutrición balanceada y otras buenas prácticas que hacen a la agricultura sustentable. Y en línea con esto, es que hace 8 años nace nuestra propuesta de Agricultura Certificada, que propone un sistema de gestión de calidad y las buenas prácticas agrícolas encabezadas por la siembra directa; es decir, la no remoción de la estructura del suelo, la segunda es la rotación de cultivos, la tercera la nutrición balanceada, la cuarta el control integrado de plagas y la quinta el manejo responsable de fitosanitarios. Y además, donde se haga ganadería, trabajar con las buenas prácticas ganaderas y, cuando se siembran pasturas, por ejemplo, hacer todo bajo el sistema integrado de la siembra directa. Y una serie de indicadores, que son datos de referencia duros, medibles y cuantificables, que nos dan la pauta de cómo evolucionan ciertos parámetros de sanidad del suelo y de eficiencia. Es decir, cuánto produzco por milímetro de agua que he tenido en mi campo o cuántas toneladas de grano produzco en función del combustible utilizado.
-Esta sería la certificación de que se hacen las cosas bien.
-Si, pero todo este protocolo que hay que cumplir para hacer Agricultura Certificada, se enmarca en otro protocolo de una certificadora que verifica el cumplimiento y da fe de que el productor auditado cumple con el standard que propone Aapresid.
-Esto sería como una demostración fehaciente de que se hacen las cosas bien, responsablemente, teniendo en cuenta que el sistema productivo está bajo la mira de la sociedad.
-Si, claro. Tiene que ver con la concepción de producir más, es decir “la pata económica”, y también tiene que ver con otra “pata”, que es cuidar a las personas y al ambiente.
-¿Qué nivel tuvo de adopción tuvo esta propuesto de Agricultura Certificada?
-Muy bueno, aunque desde Aapresid creemos que el número tiene que seguir creciendo. Pero somos conscientes de que se trata de una propuesta de excelencia y se sabe que este tipo de propuestas no es para todos. Tampoco el objetivo era que fuera algo masivo.
-Y ahora van por más.
-Así es. Tras estos ocho años de trabajo con esta propuesta de Agricultura Certificada, vemos que hay un nuevo contexto, que hemos recibido muchas sugerencias para mejorar y que hemos aprendido mucho en cuanto a lo que es la agricultura sustentable, y por eso estamos trabajando en el desarrollo de una red o plataforma de alimentos sustentables, de alimentos, fibras y energía, que tiene básicamente dos ambiciones. La primera es generar un ámbito de trabajo entre las empresas e instituciones, lo público y lo privado, para trabajar sobre la problemática que hoy tiene la adopción de las buenas prácticas. Hoy por hoy hay ciertas cuestiones relacionadas con la sustentabilidad que, cuando uno las charla en una oficina están muy bien, pero cuando va al campo a aplicarlas, encuentra ciertas limitantes. Hoy por hoy no vemos que haya un ámbito específico vinculado con esto, para solucionar esas problemáticas o las que puedan aparecer en el futuro. Y la segunda parte tiene que ver con la puesta en marcha de varias propuestas de certificación de la aplicación de las buenas prácticas, en tres niveles: inicial, intermedio y avanzado.
-Con distintos niveles de exigencia o cumplimiento.
Si, con el grado de avance que se vaya logrando. Y habrá además una instancia de agricultura certificada grupal, que creemos que es muy importante para trabajar con grupos de productores, como bien pueden ser las regionales de Aapresid, que hoy tiene 32 regionales; cooperativas o grupos que trabajen con distintas formas de asociativismo, que puedan avanzar con sistemas de gestión de calidad compartidos. Esto es más sencillo que tener un sistema de gestión individual para tanta gente. Y también hay otra propuesta de certificación que está enfocada en los contratistas, ya que en la Argentina de hoy, el 70/80% de las actividades de siembra, cosecha y pulverización, está siendo desarrollada por contratistas. Y muchos de estos contratistas son quienes prestan servicio a los productores que quieren certificar, así que estamos tratando de abarcar a todos los que pertenecen al sistema productivo.
-Tendrán contemplada también la divulgación de cómo se van adoptando las buenas prácticas para información de una sociedad con sectores que cuestionan fuertemente al sistema productivo. ¿Cómo llegarían a la población en general?
-Bueno, esto tiene dos objetivos claros. El primero es generalizar la agricultura sustentable, en donde las buenas prácticas no sean un dicho sino un hecho concreto. De allí que se contemple la certificación de todo lo que se haga. Y el segundo objetivo es poder comunicarle a la sociedad en general, de que hay muchos productores que trabajan de la manera correcta, que adhieren a las buenas prácticas y se avienen a que un tercero los esté auditando. Y también hay que decir que estamos dispuestos a escuchar las inquietudes de todo el mundo, a debatirlas y a darles respuesta desde este ámbito interdisciplinario tan abarcativo, donde no sólo estarán las empresas de agroquímicos o de maquinaria, sino el comercio, las universidades, todas aquellas organizaciones a las que les interese participar. En este momento estamos haciendo conocer la propuesta y esperando que se vayan acercando porque será una construcción colectiva donde no sólo habrá que conseguir los recursos económicos que hagan falta sino también gente que pueda dedicar su tiempo y sus distintas capacidades para llevar adelante esta red o plataforma de sustentabilidad.
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Aapresid lanzó su proyecto de Red de Agricultura Sustentable
Es una extensión de la Agricultura Certificada, donde se audita el cumplimiento de las buenas prácticas
Aapresid presentó hace unos días su XXII Congreso Anual, que tendrá lugar del 6 al 8 de agosto de 2014 en Rosario, lleva por lema “La Misión”. La tarea es la construcción colectiva de la sustentabilidad, a través de la ciencia, el conocimiento, la innovación y el trabajo en red con la mira puesta en el desarrollo local. Una misión que requiere el compromiso y la acción de todos, en el campo y en la ciudad, para mejorar la Tierra que nos queda, dijo la entidad al difundir su evento más importante.
En ese marco, el ingeniero Martín Descalzo, gerente del Programa de Agricultura Certificada (AC) de Aapresid presentó el Proyecto de Red de Trabajo para la Sustentabilidad, un espacio que convoca a empresas, organizaciones y Estado a conformar una mesa de trabajo para la producción sustentable de alimentos, fibras y energía. Esta plataforma de trabajo será liderada y coordinada por Aapresid.
"Partiendo desde el origen de su planteo de AC avanza a lo largo de la cadena de valor desde el campo hasta el consumidor, con dos objetivos: incrementar la superficie de producción sustentable de alimentos; y comunicar a la sociedad del valor de la producción de agro alimentos sustentable y todas sus implicancias positivas", indicó Descalzo.
La meta es constituir una red que trabaje promocionando la producción de alimentos fibras y energía sustentables donde se promueva la interacción entre los públicos de interés de manera de obtener y alinear recursos económicos, laborales e intelectuales a fin de canalizar y unificar las propuestas de sustentabilidad existentes y orientarlas hacia objetivos consensuados comunes. Se apunta a lograr avances medibles y sustanciales en términos de sustentabilidad favoreciendo la vinculación entre la comunidad agroalimentaria y la sociedad en general.
En diálogo con PUNTAL, el ingeniero Descalzo hizo un poco de historia al recordar que Aapresid lleva 25 años promoviendo la siembra directa, que es una práctica con la que se siembra prácticamente el 90% del área agrícola en la Argentina y hace una contribución muy grande al ahorro de combustibles fósiles, a la disminución de la emisión de anhídrido carbónico o gases de efecto invernadero y para proteger los suelos.
-Y con mayor producción.
Es que en el camino hubo un aumento sustancial en la productividad, logrado precisamente gracias al aumento en la sustentabilidad. Y esto es muy importante de cara a un mundo que cada vez demanda de más alimentos en cantidad y en calidad. Algo que estamos pudiendo satisfacer y además podemos decir que lo estamos haciendo de manera sustentable.
-¿Así nace la Agricultura Certificada?
A partir de este aumento de producción, cuando ya se estabilizó la adopción de la siembra directa, nos dimos cuenta que si no se la pensaba sólo como una técnica sino como un sistema productivo, es mucho más sustentable aún. Esto es así porque el sistema de siembra directa tiene que ver con las rotaciones, el manejo integrado de plagas, la nutrición balanceada y otras buenas prácticas que hacen a la agricultura sustentable. Y en línea con esto, es que hace 8 años nace nuestra propuesta de Agricultura Certificada, que propone un sistema de gestión de calidad y las buenas prácticas agrícolas encabezadas por la siembra directa; es decir, la no remoción de la estructura del suelo, la segunda es la rotación de cultivos, la tercera la nutrición balanceada, la cuarta el control integrado de plagas y la quinta el manejo responsable de fitosanitarios. Y además, donde se haga ganadería, trabajar con las buenas prácticas ganaderas y, cuando se siembran pasturas, por ejemplo, hacer todo bajo el sistema integrado de la siembra directa. Y una serie de indicadores, que son datos de referencia duros, medibles y cuantificables, que nos dan la pauta de cómo evolucionan ciertos parámetros de sanidad del suelo y de eficiencia. Es decir, cuánto produzco por milímetro de agua que he tenido en mi campo o cuántas toneladas de grano produzco en función del combustible utilizado.
-Esta sería la certificación de que se hacen las cosas bien.
-Si, pero todo este protocolo que hay que cumplir para hacer Agricultura Certificada, se enmarca en otro protocolo de una certificadora que verifica el cumplimiento y da fe de que el productor auditado cumple con el standard que propone Aapresid.
-Esto sería como una demostración fehaciente de que se hacen las cosas bien, responsablemente, teniendo en cuenta que el sistema productivo está bajo la mira de la sociedad.
-Si, claro. Tiene que ver con la concepción de producir más, es decir “la pata económica”, y también tiene que ver con otra “pata”, que es cuidar a las personas y al ambiente.
-¿Qué nivel tuvo de adopción tuvo esta propuesto de Agricultura Certificada?
-Muy bueno, aunque desde Aapresid creemos que el número tiene que seguir creciendo. Pero somos conscientes de que se trata de una propuesta de excelencia y se sabe que este tipo de propuestas no es para todos. Tampoco el objetivo era que fuera algo masivo.
-Y ahora van por más.
-Así es. Tras estos ocho años de trabajo con esta propuesta de Agricultura Certificada, vemos que hay un nuevo contexto, que hemos recibido muchas sugerencias para mejorar y que hemos aprendido mucho en cuanto a lo que es la agricultura sustentable, y por eso estamos trabajando en el desarrollo de una red o plataforma de alimentos sustentables, de alimentos, fibras y energía, que tiene básicamente dos ambiciones. La primera es generar un ámbito de trabajo entre las empresas e instituciones, lo público y lo privado, para trabajar sobre la problemática que hoy tiene la adopción de las buenas prácticas. Hoy por hoy hay ciertas cuestiones relacionadas con la sustentabilidad que, cuando uno las charla en una oficina están muy bien, pero cuando va al campo a aplicarlas, encuentra ciertas limitantes. Hoy por hoy no vemos que haya un ámbito específico vinculado con esto, para solucionar esas problemáticas o las que puedan aparecer en el futuro. Y la segunda parte tiene que ver con la puesta en marcha de varias propuestas de certificación de la aplicación de las buenas prácticas, en tres niveles: inicial, intermedio y avanzado.
-Con distintos niveles de exigencia o cumplimiento.
Si, con el grado de avance que se vaya logrando. Y habrá además una instancia de agricultura certificada grupal, que creemos que es muy importante para trabajar con grupos de productores, como bien pueden ser las regionales de Aapresid, que hoy tiene 32 regionales; cooperativas o grupos que trabajen con distintas formas de asociativismo, que puedan avanzar con sistemas de gestión de calidad compartidos. Esto es más sencillo que tener un sistema de gestión individual para tanta gente. Y también hay otra propuesta de certificación que está enfocada en los contratistas, ya que en la Argentina de hoy, el 70/80% de las actividades de siembra, cosecha y pulverización, está siendo desarrollada por contratistas. Y muchos de estos contratistas son quienes prestan servicio a los productores que quieren certificar, así que estamos tratando de abarcar a todos los que pertenecen al sistema productivo.
-Tendrán contemplada también la divulgación de cómo se van adoptando las buenas prácticas para información de una sociedad con sectores que cuestionan fuertemente al sistema productivo. ¿Cómo llegarían a la población en general?
-Bueno, esto tiene dos objetivos claros. El primero es generalizar la agricultura sustentable, en donde las buenas prácticas no sean un dicho sino un hecho concreto. De allí que se contemple la certificación de todo lo que se haga. Y el segundo objetivo es poder comunicarle a la sociedad en general, de que hay muchos productores que trabajan de la manera correcta, que adhieren a las buenas prácticas y se avienen a que un tercero los esté auditando. Y también hay que decir que estamos dispuestos a escuchar las inquietudes de todo el mundo, a debatirlas y a darles respuesta desde este ámbito interdisciplinario tan abarcativo, donde no sólo estarán las empresas de agroquímicos o de maquinaria, sino el comercio, las universidades, todas aquellas organizaciones a las que les interese participar. En este momento estamos haciendo conocer la propuesta y esperando que se vayan acercando porque será una construcción colectiva donde no sólo habrá que conseguir los recursos económicos que hagan falta sino también gente que pueda dedicar su tiempo y sus distintas capacidades para llevar adelante esta red o plataforma de sustentabilidad.
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23 abr 2014
En 7 siete años se perdieron 64.500 hectáreas de bosques
La Mañana de Córdoba (23/04/2014)En los últimos siete años fueron desmontadas 64.500 hectáreas en el noroeste cordobés
Los datos se desprenden de relevamientos oficiales y que fueron difundidos recientemente en el Primer Expo Encuentro Monte Traslasierra que se lleva a cabo en la Estación Forestal del Inta en Villa Dolores.
Aunque en muchas ocasiones se informaba que el desmonte en la provincia de Córdoba había disminuido, relevamientos oficiales arrojaron recientemente que esa práctica está muy lejos de desaparecer. Entre 2006 y 2013, sólo en el arco noroeste de Córdoba se desmontaron 64.500 has.
Estos datos provenientes de relevamientos oficiales fueron difundidos recientemente en la Estación Forestal del Inta en Villa Dolores durante el Primer Expo Encuentro Monte Traslasierra, reunión que tuvo como objetivo revalorizar el monte y sus especies nativas, además de generar la toma de conciencia de la población a acerca de su importancia productiva.
“El desmonte sucede porque se desvaloriza el monte y porque se cree que es improductivo, mientras que la realidad es que provee de alimento, medicina, trabajo. Por eso es necesario ponerlo en valor”, aseguró Marcela Ledesma, técnica de la estación forestal del Inta.
“Creemos que hay que mejorar el conocimiento del monte, porque quien piensa que no sirve para nada, está ignorando toda las potencialidades que tiene y a partir de conocerlo poder empezar a manejarlo de manera que no sigamos con estas altas tasas de deforestación, ya sea para cultivar la tierra como para urbanización, otra amenaza muy fuerte acá, sobre todo en la traslasierra turística”, indicó Ledesma. “El desconocimiento y el mal manejo, hacen que se extraiga la vegetación que existe como los espinillos y los algarrobos y se implanten especies que no son de este lugar que además sufren la sequía y la pobreza de nuestro suelo serrano. La idea es que antes de decidir de sacar ninguna planta del monte, la conozcamos, veamos toda la potencialidad que tiene. En síntesis reconociendo todo lo que monte nos da, vamos a poder conservarlo mejor”, aseguró la técnica de la estación forestal del Inta.
En la provincia existen muchas zonas degradadas, que han sido deforestadas y donde se pensó que iba a tener determinado rendimiento agrícola. Si bien éste es un año de lluvias, los de sequía “le marcan la cancha a Traslasierra y otros lugares de la Córdoba”, dijo Ledesma.
La forestal del Inta ha sido testigo de una serie de cambios productivos que a la postre han sido dañinos para la zona de Traslasierra. “Esta estación experimental empezó como algodonera, al tiempo que se iba desmontando en 1915, que es cuando la hachada se instala fuertemente en el oeste de Córdoba con el objetivo de cambiar el monte que había por algodón o tabaco, dos cultivos que en el tiempo no prosperaron; luego se implantaron frutales, que tampoco prosperaron pues ésta es una zona tremendamente árida. Vemos cuánto nos hemos equivocado, así volvemos a los 100 años a apostar por el monte remarcando que da estabilidad ambiental pero también es una forma de producir y de dar vida”, finalizó Ledesma.
Una experiencia a remarcar que se presentó en la Expo Encuentro es la de padres con hijos celíacos de La Banda, Santiago del Estero, que crearon la Asociación Celíaca Bandeña (Aceban) para difundir la alimentación sin gluten.
Esta asociación de padres fue incorporando nutrientes para reforzar la dieta de los celíacos agregando alimentos surgidos desde los frutos del monte como mistol y chañar, sobre todo hechos harina para panificar, tanto para pan como para galletitería y pizzas, no elaboradas completamente con harinas de algarroba, sino mezcladas con otras harinas sin gluten.
Hoy la asociación asiste con una vianda semanal a 730 niños celíacos sin recursos y con aportes de un programa de las Naciones Unidas sostienen la parte alimentaria y compran la algarroba a productores, grupos familiares y cooperativas de la vecina provincia.
Para remarcar es que en esta última campaña, el fruto del algarrobo se ha pagado a valor de la soja, $ 3.000 la tn., lo que incentivó el cuidado del árbol y su producción.
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Los datos se desprenden de relevamientos oficiales y que fueron difundidos recientemente en el Primer Expo Encuentro Monte Traslasierra que se lleva a cabo en la Estación Forestal del Inta en Villa Dolores.
Aunque en muchas ocasiones se informaba que el desmonte en la provincia de Córdoba había disminuido, relevamientos oficiales arrojaron recientemente que esa práctica está muy lejos de desaparecer. Entre 2006 y 2013, sólo en el arco noroeste de Córdoba se desmontaron 64.500 has.
Estos datos provenientes de relevamientos oficiales fueron difundidos recientemente en la Estación Forestal del Inta en Villa Dolores durante el Primer Expo Encuentro Monte Traslasierra, reunión que tuvo como objetivo revalorizar el monte y sus especies nativas, además de generar la toma de conciencia de la población a acerca de su importancia productiva.
“El desmonte sucede porque se desvaloriza el monte y porque se cree que es improductivo, mientras que la realidad es que provee de alimento, medicina, trabajo. Por eso es necesario ponerlo en valor”, aseguró Marcela Ledesma, técnica de la estación forestal del Inta.
“Creemos que hay que mejorar el conocimiento del monte, porque quien piensa que no sirve para nada, está ignorando toda las potencialidades que tiene y a partir de conocerlo poder empezar a manejarlo de manera que no sigamos con estas altas tasas de deforestación, ya sea para cultivar la tierra como para urbanización, otra amenaza muy fuerte acá, sobre todo en la traslasierra turística”, indicó Ledesma. “El desconocimiento y el mal manejo, hacen que se extraiga la vegetación que existe como los espinillos y los algarrobos y se implanten especies que no son de este lugar que además sufren la sequía y la pobreza de nuestro suelo serrano. La idea es que antes de decidir de sacar ninguna planta del monte, la conozcamos, veamos toda la potencialidad que tiene. En síntesis reconociendo todo lo que monte nos da, vamos a poder conservarlo mejor”, aseguró la técnica de la estación forestal del Inta.
En la provincia existen muchas zonas degradadas, que han sido deforestadas y donde se pensó que iba a tener determinado rendimiento agrícola. Si bien éste es un año de lluvias, los de sequía “le marcan la cancha a Traslasierra y otros lugares de la Córdoba”, dijo Ledesma.
La forestal del Inta ha sido testigo de una serie de cambios productivos que a la postre han sido dañinos para la zona de Traslasierra. “Esta estación experimental empezó como algodonera, al tiempo que se iba desmontando en 1915, que es cuando la hachada se instala fuertemente en el oeste de Córdoba con el objetivo de cambiar el monte que había por algodón o tabaco, dos cultivos que en el tiempo no prosperaron; luego se implantaron frutales, que tampoco prosperaron pues ésta es una zona tremendamente árida. Vemos cuánto nos hemos equivocado, así volvemos a los 100 años a apostar por el monte remarcando que da estabilidad ambiental pero también es una forma de producir y de dar vida”, finalizó Ledesma.
Una experiencia a remarcar que se presentó en la Expo Encuentro es la de padres con hijos celíacos de La Banda, Santiago del Estero, que crearon la Asociación Celíaca Bandeña (Aceban) para difundir la alimentación sin gluten.
Esta asociación de padres fue incorporando nutrientes para reforzar la dieta de los celíacos agregando alimentos surgidos desde los frutos del monte como mistol y chañar, sobre todo hechos harina para panificar, tanto para pan como para galletitería y pizzas, no elaboradas completamente con harinas de algarroba, sino mezcladas con otras harinas sin gluten.
Hoy la asociación asiste con una vianda semanal a 730 niños celíacos sin recursos y con aportes de un programa de las Naciones Unidas sostienen la parte alimentaria y compran la algarroba a productores, grupos familiares y cooperativas de la vecina provincia.
Para remarcar es que en esta última campaña, el fruto del algarrobo se ha pagado a valor de la soja, $ 3.000 la tn., lo que incentivó el cuidado del árbol y su producción.
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24 feb 2014
Monsanto y un modelo agroproductivo depredador
La Voz del Interior (24/02/2014)
El modelo agroproductivo, en debate por Monsanto
La movilización de ambientalistas contra la radicación de la empresa en Malvinas Argentinas desafía los planes de inversión.
Quienes se oponen a Monsanto en Córdoba no sólo cuestionan a esa empresa, sino a las políticas agroproductivas nacional y provincial que promueven esas inversiones. Ello podría implicar que el conflicto que atraviesa desde hace más de un año la localidad de Malvinas Argentinas por la instalación de una procesadora de semillas de maíz pueda repetirse en otras ciudades de la provincia o el país.
Ante esta situación, La Voz del Interior consultó a legisladores nacionales por Córdoba para conocer su posición.
Los diputados Mario Negri (UCR), Juan Schiaretti (PJ), Carolina Scotto (Frente para la Victoria), Héctor Baldassi (PRO) y el senador Luis Juez (Frente Cívico) respondieron a las preguntas: ¿es posible armonizar las políticas agroproductivas con las demandas sociales en cuanto salud, ambiente y soberanía alimentaria?; ¿cree que la concreción de los objetivos trazados por la Nación en el Plan Agroalimentario y Agroindustrial 2010-2020 requiere sí o sí inversiones de multinacionales extrajeras como Monsanto, Syngenta, Dow, etcétera?; ¿cómo pueden evitarse futuros conflictos como el de Malvinas Argentinas?
El aumento de las inversiones de este tipo de empresas en el país responde a una política nacional de incrementar de manera significativa los volúmenes de las cosechas y la industrialización de granos y oleaginosas en alimentos y biocombustibles.
Ante ello, los ciudadanos y las organizaciones civiles y políticas –avalados en muchos casos por científicos y universidades– que se oponen a este modelo plantean al menos tres cuestiones principales:
1. La contaminación ambiental y los perjuicios en la salud que atribuyen a las fumigaciones con agroquímicos.
2. Los desmontes.
3. El desplazamiento de familias campesinas por el avance de la fronteras agrícolas.
4. La pérdida de soberanía alimentaria en la medida en que los dueños de la tecnología que se necesita para producir alimento son empresas extrajeras.
Puntos de vista
Juan Schiaretti. Diputado nacional - PJ. “Con reglas claras podemos recibir inversiones extranjeras. El cuidado del medio ambiente y el desarrollo productivo no deben estar reñidos, son perfectamente compatibles”, opinó el exgobernador de Córdoba. “Los países en vía de desarrollo podemos y debemos evitar lo sucedido en la mayoría de los países desarrollados, donde se dañó gravemente el ambiente en los siglos 18 y 19 y solo a finales del siglo 20 comenzaron a reparar las consecuencias de esa actitud”.
El ahora diputado nacional por el PJ consideró que es importante que haya legislación clara sobre el tema y que los organismos de control tomen sus decisiones en base a estudios de impacto ambiental que estén respaldados por instituciones creíbles para todos los implicados. Asimismo, consideró necesario un consenso sobre las normas del cuidado del medio ambiente entre las provincias y la Nación.
Con respecto al debate sobre las inversiones extranjeras, sostuvo: “Deben fijarse reglas claras en relación a la tenencia de la tierra. Necesitamos que la mayor cantidad de tierras queden en manos de argentinos, porque la tierra es hoy el mayor activo que tienen el país y sus habitantes. Y con estas reglas bien claras podemos recibir las inversiones.”
Mario Negri. Diputado nacional - UCR. “El problema no es qué empresa viene, sino cómo". El diputado nacional por Córdoba y presidente del bloque de la UCR en esa cámara, Mario Negri, advirtió: “Si algo le falta a nuestro país es inversión. Ahora bien, el problema no está en qué multinacionales vienen sino, por el contrario, en cómo vienen”.
Negri sostuvo que para que los proyectos de inversión sean sustentables deben cumplir a rajatabla los estándares internacionales y que quienes tienen la responsabilidad de hacer cumplir las reglas con las cuales podrán invertir son los gobiernos locales y nacional. “De lo contrario, no se les puede acusar a las empresas posteriormente de incumplir normas si por parte del Estado no somos los primeros en exigir y controlar”, aseveró.
Con respecto a cómo evitar futuros conflictos como el de Malvinas Argentinas, Negri consideró que en ese caso, tanto la Provincia como la Nación actuaron con “facilismo y demagogia”. Y agregó: “Lo que la Provincia está haciendo ahora debería haberlo hecho desde un principio”, en referencia a los cambios en la ley ambiental.
Además, propuso crear una comisión bicameral que garantice el cumplimiento de las leyes y procure evitar conflictos.
Luis Juez. Senador nacional - Frente Cívico. “No hay nada que inventar, sólo aplicar la ley. Cualquier intervención fuertemente invasiva, desde el punto de vista ambiental, social o económico, exige la imprescindible presencia del Estado para que habilite los intereses en pugna”, indicó el senador nacional Luis Juez.
“No hay nada que inventar -continuó- sólo debemos aplicar la Ley Nacional de Ambiente”, en referencia a la ley N° 25.675 que establece como instancias obligatorias y previas a la autorización de un proyecto las consultas públicas y los estudios de impacto ambiental.
Con respecto a la política agroproductiva nacional, Juez consideró que el Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial 2010-2020 (PEA) actual no responde cuestiones fundamentales.
“Si el boom del maíz obedece al furor de los biocombustibles, entre otras razones, ¿por qué nuestro destino agrario debe atarse al de países cuya vida está condenada a la suerte del petróleo? ¿Quién afirma que el etanol y combustibles extraídos de la masa vegetal son la mejor alternativa ante la escasez de combustibles no renovables? ¿Qué debe hacerse frente al desmonte desenfrenado en pos de campos de siembra sin medir agotamientos de suelos”. Y consideró: “Un plan estratégico debe responder a estas preguntas antes de arrojarnos a polémicas prejuiciosas”.
En cuanto al rol del Congreso Nacional, Juez sostuvo : “La renovación de paradigmas productivos precipita de manera riesgosa el advenimiento de prácticas tóxicas para la vida humana y todo control sobre estos procedimientos resulta escaso”. Y en ese sentido, afirmó: “La legislación debe llenar ese vacío articulando los beneficios de nuevas producciones, abundantes y eficientes, con el sentido imprescindible de sustentabilidad que no es más que desarrollo sin costos ni peligros para la salud integral de las comunidades”.
Carolina Scotto. Diputada nacional Frente para la Victoria. Inversión compatible con el ambiente. “Las políticas agroproductivas deben ser compatibles con las legítimas y crecientes demandas de la sociedad referidas al desarrollo sustentable”, sostuvo Carolina Scotto, exrectora de la Universidad Nacional de Córdoba y actual diputada nacional por el Frente para la Victoria.
“Esto requiere un rol activo del Estado nacional, provincias y municipios; de leyes adecuadas a esos objetivos y su cumplimiento; y de la participación de los sectores involucrados en la implementación correcta de esas políticas”.
En cuanto a las inversiones extranjeras, afirmó: “Toda inversión privada debe ser compatible con la protección del ambiente y de las poblaciones”. Y advirtió: “Un objetivo clave adicional para el desarrollo productivo equilibrado radica en el fortalecimiento de las industrias nacionales, las pymes y las cooperativas. La gran extranjerización y concentración que presenta nuestra economía en sectores estratégicos de la actividad productiva (no sólo en el agro) requiere de políticas integrales, sostenidas en el tiempo, que tengan como objetivo alcanzar una mayor independencia económica y una creciente modificación del peso relativo de la producción primaria, sin valor agregado, en las exportaciones nacionales”.
Al ser consultada sobre cómo se podrían evitar futuros conflictos como el de Monsanto en Malvinas Argentinas, Scotto sostuvo: “Siempre es posible evitar conflictos: escuchando y tomando en consideración, mediante mecanismos de consulta, las preocupaciones y argumentos de las comunidades, y mejorando la legislación en aspectos como los que permitieron a Monsanto avanzar con las obras de infraestructura antes de contar con la aprobación de un estudio de impacto ambiental serio y completo”.
También consideró que el Congreso debe legislar de manera específica los alcances y requerimientos de los estudios de impacto ambiental y exigir a los organismos competentes políticas de seguimiento y control más activas.
Héctor Baldassi. Diputado nacional – Unión Pro. Planificar un desarrollo sustentable. Para Héctor Baldassi, diputado nacional por Córdoba de Unión PRO, es necesario planificar un desarrollo sustentable de la sociedad. “Para ello, se requieren planes a largo plazo en los que participen activamente todos los sectores involucrados, en especial el Estado, las empresas y los ciudadanos en general”, sostuvo. “La ejecución de este tipo de acciones debe tener el visto bueno de todas las partes, ya que el cuidado de la salud y el medio ambiente están por encima de todas las cosas.”
Con respecto a las inversiones extrajeras, subrayó: “La Argentina sostiene gran parte de su economía por la enorme demanda de materias primas (en especial, las agropecuarias) que provienen de distintas partes del mundo. Y para hacer frente a esa constante y creciente demanda, más la del consumo interno del país, es necesario contar con inversiones de quienes hoy son las primeras marcas mundiales de producción agroalimentaria”.
En ese sentido, Baldassi agregó: “Al margen de esto, también sería importante que el Gobierno nacional fomentara aún más la producción de agroquímicos y otros productos entre las empresas de nuestro país. Acá, contamos con recursos de una gran calidad y tecnología”.
Por otro lado, consideró que a través del diálogo y de estudios ambientales creíbles se podrán evitar nuevos conflictos como el suscitado en Malvinas Argentinas por Monsanto.
“Para proyectos que generan tantas críticas, es importante que los estudios de impacto ambiental no sólo lo realicen empresas o el propio gobierno; deberían participar asociaciones, ONGs, universidades, municipios, etc.”. Y remarcó: “Emprendimientos como el de Malvinas sirven para crear muchísimas fuentes de trabajo y potenciar una localidad, como pasó en Arroyito con Arcor; o en General Deheza con AGD”.
En cuanto al rol de los legisladores nacionales, sostuvo: “La competencia del Congreso Nacional es de índole legal. A los presupuestos mínimos de protección ambiental y salud, el Congreso los garantizó con leyes específicas, pero en definitiva quien controla que se cumplan o no las leyes son los gobiernos locales. Sin perjuicio de ello, es desafío de los legisladores nacionales junto al Poder Ejecutivo, la planificación a largo plazo del desarrollo sustentable del país”.
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Ante esta situación, La Voz del Interior consultó a legisladores nacionales por Córdoba para conocer su posición.
Los diputados Mario Negri (UCR), Juan Schiaretti (PJ), Carolina Scotto (Frente para la Victoria), Héctor Baldassi (PRO) y el senador Luis Juez (Frente Cívico) respondieron a las preguntas: ¿es posible armonizar las políticas agroproductivas con las demandas sociales en cuanto salud, ambiente y soberanía alimentaria?; ¿cree que la concreción de los objetivos trazados por la Nación en el Plan Agroalimentario y Agroindustrial 2010-2020 requiere sí o sí inversiones de multinacionales extrajeras como Monsanto, Syngenta, Dow, etcétera?; ¿cómo pueden evitarse futuros conflictos como el de Malvinas Argentinas?
El aumento de las inversiones de este tipo de empresas en el país responde a una política nacional de incrementar de manera significativa los volúmenes de las cosechas y la industrialización de granos y oleaginosas en alimentos y biocombustibles.
Ante ello, los ciudadanos y las organizaciones civiles y políticas –avalados en muchos casos por científicos y universidades– que se oponen a este modelo plantean al menos tres cuestiones principales:
1. La contaminación ambiental y los perjuicios en la salud que atribuyen a las fumigaciones con agroquímicos.
2. Los desmontes.
3. El desplazamiento de familias campesinas por el avance de la fronteras agrícolas.
4. La pérdida de soberanía alimentaria en la medida en que los dueños de la tecnología que se necesita para producir alimento son empresas extrajeras.
Puntos de vista
Juan Schiaretti. Diputado nacional - PJ. “Con reglas claras podemos recibir inversiones extranjeras. El cuidado del medio ambiente y el desarrollo productivo no deben estar reñidos, son perfectamente compatibles”, opinó el exgobernador de Córdoba. “Los países en vía de desarrollo podemos y debemos evitar lo sucedido en la mayoría de los países desarrollados, donde se dañó gravemente el ambiente en los siglos 18 y 19 y solo a finales del siglo 20 comenzaron a reparar las consecuencias de esa actitud”.
El ahora diputado nacional por el PJ consideró que es importante que haya legislación clara sobre el tema y que los organismos de control tomen sus decisiones en base a estudios de impacto ambiental que estén respaldados por instituciones creíbles para todos los implicados. Asimismo, consideró necesario un consenso sobre las normas del cuidado del medio ambiente entre las provincias y la Nación.
Con respecto al debate sobre las inversiones extranjeras, sostuvo: “Deben fijarse reglas claras en relación a la tenencia de la tierra. Necesitamos que la mayor cantidad de tierras queden en manos de argentinos, porque la tierra es hoy el mayor activo que tienen el país y sus habitantes. Y con estas reglas bien claras podemos recibir las inversiones.”
Mario Negri. Diputado nacional - UCR. “El problema no es qué empresa viene, sino cómo". El diputado nacional por Córdoba y presidente del bloque de la UCR en esa cámara, Mario Negri, advirtió: “Si algo le falta a nuestro país es inversión. Ahora bien, el problema no está en qué multinacionales vienen sino, por el contrario, en cómo vienen”.
Negri sostuvo que para que los proyectos de inversión sean sustentables deben cumplir a rajatabla los estándares internacionales y que quienes tienen la responsabilidad de hacer cumplir las reglas con las cuales podrán invertir son los gobiernos locales y nacional. “De lo contrario, no se les puede acusar a las empresas posteriormente de incumplir normas si por parte del Estado no somos los primeros en exigir y controlar”, aseveró.
Con respecto a cómo evitar futuros conflictos como el de Malvinas Argentinas, Negri consideró que en ese caso, tanto la Provincia como la Nación actuaron con “facilismo y demagogia”. Y agregó: “Lo que la Provincia está haciendo ahora debería haberlo hecho desde un principio”, en referencia a los cambios en la ley ambiental.
Además, propuso crear una comisión bicameral que garantice el cumplimiento de las leyes y procure evitar conflictos.
Luis Juez. Senador nacional - Frente Cívico. “No hay nada que inventar, sólo aplicar la ley. Cualquier intervención fuertemente invasiva, desde el punto de vista ambiental, social o económico, exige la imprescindible presencia del Estado para que habilite los intereses en pugna”, indicó el senador nacional Luis Juez.
“No hay nada que inventar -continuó- sólo debemos aplicar la Ley Nacional de Ambiente”, en referencia a la ley N° 25.675 que establece como instancias obligatorias y previas a la autorización de un proyecto las consultas públicas y los estudios de impacto ambiental.
Con respecto a la política agroproductiva nacional, Juez consideró que el Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial 2010-2020 (PEA) actual no responde cuestiones fundamentales.
“Si el boom del maíz obedece al furor de los biocombustibles, entre otras razones, ¿por qué nuestro destino agrario debe atarse al de países cuya vida está condenada a la suerte del petróleo? ¿Quién afirma que el etanol y combustibles extraídos de la masa vegetal son la mejor alternativa ante la escasez de combustibles no renovables? ¿Qué debe hacerse frente al desmonte desenfrenado en pos de campos de siembra sin medir agotamientos de suelos”. Y consideró: “Un plan estratégico debe responder a estas preguntas antes de arrojarnos a polémicas prejuiciosas”.
En cuanto al rol del Congreso Nacional, Juez sostuvo : “La renovación de paradigmas productivos precipita de manera riesgosa el advenimiento de prácticas tóxicas para la vida humana y todo control sobre estos procedimientos resulta escaso”. Y en ese sentido, afirmó: “La legislación debe llenar ese vacío articulando los beneficios de nuevas producciones, abundantes y eficientes, con el sentido imprescindible de sustentabilidad que no es más que desarrollo sin costos ni peligros para la salud integral de las comunidades”.
Carolina Scotto. Diputada nacional Frente para la Victoria. Inversión compatible con el ambiente. “Las políticas agroproductivas deben ser compatibles con las legítimas y crecientes demandas de la sociedad referidas al desarrollo sustentable”, sostuvo Carolina Scotto, exrectora de la Universidad Nacional de Córdoba y actual diputada nacional por el Frente para la Victoria.
“Esto requiere un rol activo del Estado nacional, provincias y municipios; de leyes adecuadas a esos objetivos y su cumplimiento; y de la participación de los sectores involucrados en la implementación correcta de esas políticas”.
En cuanto a las inversiones extranjeras, afirmó: “Toda inversión privada debe ser compatible con la protección del ambiente y de las poblaciones”. Y advirtió: “Un objetivo clave adicional para el desarrollo productivo equilibrado radica en el fortalecimiento de las industrias nacionales, las pymes y las cooperativas. La gran extranjerización y concentración que presenta nuestra economía en sectores estratégicos de la actividad productiva (no sólo en el agro) requiere de políticas integrales, sostenidas en el tiempo, que tengan como objetivo alcanzar una mayor independencia económica y una creciente modificación del peso relativo de la producción primaria, sin valor agregado, en las exportaciones nacionales”.
Al ser consultada sobre cómo se podrían evitar futuros conflictos como el de Monsanto en Malvinas Argentinas, Scotto sostuvo: “Siempre es posible evitar conflictos: escuchando y tomando en consideración, mediante mecanismos de consulta, las preocupaciones y argumentos de las comunidades, y mejorando la legislación en aspectos como los que permitieron a Monsanto avanzar con las obras de infraestructura antes de contar con la aprobación de un estudio de impacto ambiental serio y completo”.
También consideró que el Congreso debe legislar de manera específica los alcances y requerimientos de los estudios de impacto ambiental y exigir a los organismos competentes políticas de seguimiento y control más activas.
Héctor Baldassi. Diputado nacional – Unión Pro. Planificar un desarrollo sustentable. Para Héctor Baldassi, diputado nacional por Córdoba de Unión PRO, es necesario planificar un desarrollo sustentable de la sociedad. “Para ello, se requieren planes a largo plazo en los que participen activamente todos los sectores involucrados, en especial el Estado, las empresas y los ciudadanos en general”, sostuvo. “La ejecución de este tipo de acciones debe tener el visto bueno de todas las partes, ya que el cuidado de la salud y el medio ambiente están por encima de todas las cosas.”
Con respecto a las inversiones extrajeras, subrayó: “La Argentina sostiene gran parte de su economía por la enorme demanda de materias primas (en especial, las agropecuarias) que provienen de distintas partes del mundo. Y para hacer frente a esa constante y creciente demanda, más la del consumo interno del país, es necesario contar con inversiones de quienes hoy son las primeras marcas mundiales de producción agroalimentaria”.
En ese sentido, Baldassi agregó: “Al margen de esto, también sería importante que el Gobierno nacional fomentara aún más la producción de agroquímicos y otros productos entre las empresas de nuestro país. Acá, contamos con recursos de una gran calidad y tecnología”.
Por otro lado, consideró que a través del diálogo y de estudios ambientales creíbles se podrán evitar nuevos conflictos como el suscitado en Malvinas Argentinas por Monsanto.
“Para proyectos que generan tantas críticas, es importante que los estudios de impacto ambiental no sólo lo realicen empresas o el propio gobierno; deberían participar asociaciones, ONGs, universidades, municipios, etc.”. Y remarcó: “Emprendimientos como el de Malvinas sirven para crear muchísimas fuentes de trabajo y potenciar una localidad, como pasó en Arroyito con Arcor; o en General Deheza con AGD”.
En cuanto al rol de los legisladores nacionales, sostuvo: “La competencia del Congreso Nacional es de índole legal. A los presupuestos mínimos de protección ambiental y salud, el Congreso los garantizó con leyes específicas, pero en definitiva quien controla que se cumplan o no las leyes son los gobiernos locales. Sin perjuicio de ello, es desafío de los legisladores nacionales junto al Poder Ejecutivo, la planificación a largo plazo del desarrollo sustentable del país”.
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Hoy Día (24/02/2014)
En situación límite
La Mañana de Córdoba (24/02/2014)
Vecinos vuelven a movilizarse hoy en Malvinas Argentinas contra Monsanto
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4 sept 2013
Debate sobre agroquímicos en Río Cuarto
El Puntal de Río Cuarto (04/09/2013)
Debate público por los agroquímicos, los transgénicos y la “sojización”
La ONG Río Cuarto Sin Agrotóxicos convocó a la ciudadanía a dialogar con investigadores, médicos y “Madres de Ituzaingó”. Impulsan una iniciativa popular para restringir su uso
La Asamblea Río Cuarto Sin Agrotóxicos convocó ayer a la ciudadanía a participar de la audiencia pública en la que se debatirá el uso de agroquímicos, los cultivos transgénicos y la “sojización”.
Todo tendrá lugar el próximo martes, en el Concejo Deliberante de la ciudad. Uno de los ejes es la necesidad de nuevas regulaciones en esta materia, en vistas de la ampliación del ejido urbano de la ciudad y los desafíos que esto plantea. Además, se presentarán alternativas para una agricultura no contaminante y una iniciativa popular para eliminar progresivamente el uso de agrotóxicos.
En conferencia de prensa, los integrantes de la ONG Río Cuarto Sin Agrotóxicos hicieron ayer una convocatoria a la ciudadanía para la audiencia pública en la que se debatirá el modelo de producción agrícola vigente, el próximo martes 10 de septiembre. Será en el Concejo Deliberante, a partir de las 9 de la mañana.
La audiencia pública girará en torno de la problemática de los agroquímicos, los transgénicos y el modelo de producción agrícola actual, basado en el monocultivo de soja, a la luz de la ampliación del ejido urbano de Río Cuarto.
“El 27 de mayo, en una reunión con el intendente, surgió la idea de la audiencia pública, que luego salió aprobada por unanimidad por el Concejo (Deliberante). Esta es una excelente oportunidad, en la que queremos convocar a todos los vecinos y las organizaciones de base, particularmente a los que sufren las consecuencias de este modelo”, explicó Jorge Torres.
Entre los disertantes habrá investigadores, docentes universitarios y referentes del barrio Ituzaingó Anexo de la ciudad de Córdoba, donde ocurrió el conflicto por el cual la Justicia condenó a un productores y un aeroaplicador de agroquímicos.
Entre otros, los expositores serán:
- Marcelo Ruiz (rector de la Universidad Nacional de Río Cuarto).
- Raúl Montenegro (biólogo, presidente Funam Premio Nobel Alternativo).
- Sofía Gatica y María Godoy (madres de barrio Ituzaingó Anexo, Córdoba).
- Medardo Ávila Vázquez (Médicos de Pueblos Fumigados).
- Dario Ávila (abogado de las Madres de Ituzaingó Anexo).
- Delia Aiassa (investigadora de la UNRC).
- Pablo Martínez (Observatorio de Conflictos Socioambientales de la UNRC).
- Angel Pelaitay (Inta).
“Río Cuarto agroecológico”
Por otro lado, se lanzó la campaña Río Cuarto agroecológico, que busca potenciar la agricultura sustentable. “Es una campaña comunicacional que tiene dos objetivos. Por un lado, potenciar el desarrollo de nuevas prácticas agrícolas y difundir las experiencias ya existentes. Esta es una alternativa de producción”, explicó Julia Pereyra.
La agroecología es un conjunto de saberes orientados a la producción sana de alimentos, preservando el medioambiente. “Pero, más allá de esto es una filosofía diferente; una nueva forma de relacionarnos con el mundo, con lazos solidarios, vínculos comunitarios, compromiso social y cooperativismo”, señaló Pereyra.
“Con esto, demostramos que otra forma de producción es posible”, agregó.
Iniciativa popular
Además, la asamblea Río Cuarto Sin Agrotóxicos presentó una iniciativa popular para restringir el uso de agroquímicos dentro del ejido urbano y una campaña en favor de una agricultura que preserve el medioambiente.
“Necesitamos una nueva ordenanza. La legislación vigente tiene costados muy negativos, aspectos incongruentes y hasta inconstitucionales. Y sabemos que el derecho tiene que tener congruencia”, precisó Pablo Segretín.
“Hay mucha legislación para regular el uso de agroquímicos, pero cuando vamos a lo puntual, se están permitiendo cosas que no son congruentes”, señaló.
El proyecto tiene como objetivo restringir y regular el uso de agroquímicos, fijar una frontera agronómica, es decir, un punto desde el cual no se pueda colocar ningún producto y conformar un comité para el desarrollo agroecológico de la ciudad con todas las instituciones del medio.
La presentación se va a realizar por medio de una iniciativa popular, dado que las problemáticas tiene prioridad para la Carta Orgánica.
“Estaríamos trabajando con un protocolo progresivo para cada zona, con el objetivo de que en el futuro todo el éjido de Río Cuarto esté libre de agrotóxicos”, detalló.
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Debate público por los agroquímicos, los transgénicos y la “sojización”
La ONG Río Cuarto Sin Agrotóxicos convocó a la ciudadanía a dialogar con investigadores, médicos y “Madres de Ituzaingó”. Impulsan una iniciativa popular para restringir su uso
La Asamblea Río Cuarto Sin Agrotóxicos convocó ayer a la ciudadanía a participar de la audiencia pública en la que se debatirá el uso de agroquímicos, los cultivos transgénicos y la “sojización”.
Todo tendrá lugar el próximo martes, en el Concejo Deliberante de la ciudad. Uno de los ejes es la necesidad de nuevas regulaciones en esta materia, en vistas de la ampliación del ejido urbano de la ciudad y los desafíos que esto plantea. Además, se presentarán alternativas para una agricultura no contaminante y una iniciativa popular para eliminar progresivamente el uso de agrotóxicos.
En conferencia de prensa, los integrantes de la ONG Río Cuarto Sin Agrotóxicos hicieron ayer una convocatoria a la ciudadanía para la audiencia pública en la que se debatirá el modelo de producción agrícola vigente, el próximo martes 10 de septiembre. Será en el Concejo Deliberante, a partir de las 9 de la mañana.
La audiencia pública girará en torno de la problemática de los agroquímicos, los transgénicos y el modelo de producción agrícola actual, basado en el monocultivo de soja, a la luz de la ampliación del ejido urbano de Río Cuarto.
“El 27 de mayo, en una reunión con el intendente, surgió la idea de la audiencia pública, que luego salió aprobada por unanimidad por el Concejo (Deliberante). Esta es una excelente oportunidad, en la que queremos convocar a todos los vecinos y las organizaciones de base, particularmente a los que sufren las consecuencias de este modelo”, explicó Jorge Torres.
Entre los disertantes habrá investigadores, docentes universitarios y referentes del barrio Ituzaingó Anexo de la ciudad de Córdoba, donde ocurrió el conflicto por el cual la Justicia condenó a un productores y un aeroaplicador de agroquímicos.
Entre otros, los expositores serán:
- Marcelo Ruiz (rector de la Universidad Nacional de Río Cuarto).
- Raúl Montenegro (biólogo, presidente Funam Premio Nobel Alternativo).
- Sofía Gatica y María Godoy (madres de barrio Ituzaingó Anexo, Córdoba).
- Medardo Ávila Vázquez (Médicos de Pueblos Fumigados).
- Dario Ávila (abogado de las Madres de Ituzaingó Anexo).
- Delia Aiassa (investigadora de la UNRC).
- Pablo Martínez (Observatorio de Conflictos Socioambientales de la UNRC).
- Angel Pelaitay (Inta).
“Río Cuarto agroecológico”
Por otro lado, se lanzó la campaña Río Cuarto agroecológico, que busca potenciar la agricultura sustentable. “Es una campaña comunicacional que tiene dos objetivos. Por un lado, potenciar el desarrollo de nuevas prácticas agrícolas y difundir las experiencias ya existentes. Esta es una alternativa de producción”, explicó Julia Pereyra.
La agroecología es un conjunto de saberes orientados a la producción sana de alimentos, preservando el medioambiente. “Pero, más allá de esto es una filosofía diferente; una nueva forma de relacionarnos con el mundo, con lazos solidarios, vínculos comunitarios, compromiso social y cooperativismo”, señaló Pereyra.
“Con esto, demostramos que otra forma de producción es posible”, agregó.
Iniciativa popular
Además, la asamblea Río Cuarto Sin Agrotóxicos presentó una iniciativa popular para restringir el uso de agroquímicos dentro del ejido urbano y una campaña en favor de una agricultura que preserve el medioambiente.
“Necesitamos una nueva ordenanza. La legislación vigente tiene costados muy negativos, aspectos incongruentes y hasta inconstitucionales. Y sabemos que el derecho tiene que tener congruencia”, precisó Pablo Segretín.
“Hay mucha legislación para regular el uso de agroquímicos, pero cuando vamos a lo puntual, se están permitiendo cosas que no son congruentes”, señaló.
El proyecto tiene como objetivo restringir y regular el uso de agroquímicos, fijar una frontera agronómica, es decir, un punto desde el cual no se pueda colocar ningún producto y conformar un comité para el desarrollo agroecológico de la ciudad con todas las instituciones del medio.
La presentación se va a realizar por medio de una iniciativa popular, dado que las problemáticas tiene prioridad para la Carta Orgánica.
“Estaríamos trabajando con un protocolo progresivo para cada zona, con el objetivo de que en el futuro todo el éjido de Río Cuarto esté libre de agrotóxicos”, detalló.
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1 jul 2013
50 millones de litros de glifosato por año en Córdoba
El Puntal de Río Cuarto (01/07/2013)
En la provincia se aplican más de 50 millones de litros de glifosato por año
En la última campaña se sembraron 6 millones de hectáreas de soja y maíz que son fumigadas con este herbicida. Un informe de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados advierte que en el país el consumo de agroquímicos aumentó un 858% en 22 años, pese a que la superficie cultivada sólo creció en un 50%
En la provincia de Córdoba se aplican más de 50 millones de litros de glifosato por año. El dato sólo incluye la cantidad de herbicida utilizado, en promedio, para fumigar las más de seis millones de hectáreas de soja y maíz sembradas en la última campaña. En base a la misma estimación, en el departamento Río Cuarto se aplican más de 6 millones de litros de este agroquímico.
Esta realidad se encuentra en consonancia con lo que ocurre a nivel nacional: “El consumo de agrotóxicos en Argentina aumenta continuamente”, advierte un informe que analiza el mercado de los pesticidas en el país elaborado por los Médicos de Pueblos Fumigados desde la Red Universitaria de Ambiente y Salud (Reduas). Con cifras alarmantes, los profesionales subrayan el impacto que esta situación provoca en la salud de la población.
En base a datos de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe), el informe revela que el consumo de pesticidas a nivel nacional aumentó 858% en los últimos 22 años, la superficie cultivada lo hizo en un 50%, mientras que el rendimiento de los cultivos solo creció un 30%.
Según el documento, en la campaña 2012/2013 se aplicaron 317 millones de litros de pesticidas en los campos del país, de los cuales 200 millones corresponden a glifosato, el producto más utilizado en Argentina.
De esta manera, las ventas de agroquímicos se incrementan año a año: en el último período este rubro alcanzó una facturación de 2.381 millones de dólares.
“La pujanza del negocio no nos preocuparía tanto si no se fumigaran con esta enorme cantidad de veneno áreas de monocultivos intensivos donde viven más de 12 millones de personas. Estos mismos ciudadanos son expuestos todos los años, durante los mismos meses, a los mismos venenos, pero todos los años se aumenta la dosis de los mismos y paulatinamente se los mezcla con otros tóxicos más peligrosos aun”, expresan con preocupación desde la Red de Médicos de Pueblos Fumigados.
Más dosis
La expansión de los cultivos transgénicos en las dos últimas décadas en Argentina ha provocado una creciente aplicación de agroquímicos. Pero, a su vez, los datos demuestran que el actual modelo productivo necesita aplicar cada vez más cantidad de estos productos para cultivar una misma superficie.
Mientras que en 1996 -momento en que comienza a sembrarse soja transgénica en el país- se recomendaba aplicar hasta 3 litros de glifosato por hectárea por año, según Reduas hoy en la misma hectárea se llegan a aplicar hasta 12 litros anualmente.
Este dato, afirman desde la red universitaria, “demuestra la incapacidad del modelo de agricultura tóxica para enfrentar las respuestas adaptativas de la naturaleza, como el surgimiento de resistencia en las plantas. La única respuesta refleja es aumentar la dosis de venenos”, cuestionan.
En tanto, diversos especialistas consultados por este diario indicaron que, en promedio, actualmente se aplican 8 litros de glifosato por hectárea por año. De este modo, en la provincia de Córdoba durante la última campaña se aplicaron más de 50 millones de litros de este herbicida para cubrir las 6.340.840 hectáreas de soja y maíz sembradas en 2012.
En el departamento Río Cuarto, los últimos datos disponibles indican que en la campaña 2011/2012 la superficie cultivada con soja y maíz era de 760.000 hectáreas. Es decir que, por año, en la región se aplican más de 6 millones de litros del herbicida Roundup.
Incluso, a esas cantidades se le suma la fumigación que se realiza en otros cultivos antes de la siembra, y hasta en la jardinería hogareña, aunque ambos usos representan un porcentaje mínimo en comparación con las grandes cantidades que se utilizan en los campos de soja y maíz transgénicos.
Estos dos cultivos concentran no sólo la principal demanda de glifosato sino también del resto de los agroquímicos utilizados: de los 317 millones de litros de pesticidas aplicados en la última campaña en el país, 258 millones fueron utilizados en maíz y soja.
Un aumento desproporcionado
En 2012 el consumo total de plaguicidas había llegado a 335 millones de litros y venía aumentando continuamente, en base a datos de Casafe retomados por los Médicos de Pueblos Fumigados. “En algunos años, por cuestiones más que nada climáticas, disminuyeron levemente los volúmenes fumigados, pero la serie extendida demuestra una consistente curva ascendente en el consumo de agrotóxicos”, expresan en el informe.
Además, citando a las cámaras del sector, explican que el año pasado el volumen utilizado disminuyó levemente (un 5%), debido a que se vendieron preparados con mayor concentración de los principios activos.
De cualquier manera, el crecimiento en el uso de agroquímicos durante las últimas décadas revela una gran desproporción respecto al incremento de las superficies cultivadas en Argentina.
“En 20 años, de 1991 a 2012, la superficie cultivada de cereales y oleaginosas aumentó un 50%, de 20 a 30 millones de hectáreas, y el consumo de agrotóxicos pasó de 39 millones a 335 millones de litros por año, un 858% más de volumen utilizado”, sintetizan en el documento.
Frente a estas cifras, el ingeniero agrónomo de la Universidad Nacional de Río Cuarto Claudio Sarmiento explicó que, aunque la superficie sembrada crece año a año, la cantidad de agroquímicos necesarios es cada vez mayor debido a las características del modelo productivo.
Por un lado, indicó, “algunas malezas están desarrollando resistencia al herbicida glifosato y se están aplicando más litros cada año”. De cualquier modo, subrayó que el consumo de fertilizantes es lo que más ha aumentado debido a la pérdida de fertilidad del suelo y a que el sistema de siembra directa no remueve el suelo como la labranza convencional, impidiendo así que entre oxígeno y se liberen nutrientes de la materia orgánica.
A todo esto, el informe de Reduas agrega: “En insecticidas la utilización de productos de reconocida toxicidad, como clorpirifós, también acompaña este proceso de aumento progresivo y sistemático a lo largo de los dos decenios”.
Por habitante
En base a las numerosas investigaciones científicas que en los últimos años han revelado efectos tóxicos de los agroquímicos en la salud, los Médicos de Pueblos Fumigados alertan en su informe las implicancias que las cifras enumeradas pueden adquirir para la población.
“Los 315 millones de litros de venenos que se vierten en el país, significan una dosis de 8 litros por habitante. Sin embargo, en las zonas agrarias estas cifras son muy superiores”, aseguran.
Para ejemplificar uno de los impactos más preocupantes de esta situación, Reduas retoma una investigación realizada por la Municipalidad de Hernando que reveló que en esa ciudad, en los últimos diez años, los casos de cáncer aumentaron un 258%. “El vínculo con la elevada y progresiva exposición a los agrotóxicos de reconocida potencialidad oncológica es muy fuerte”, reflexionan.
Frente a este panorama, el informe concluye: “Herbicidas, insecticidas, acaricidas, fungicidas, son todos venenos destinados a matar seres vivos. Claramente son productos tóxicos, de uso agrario (de allí: agrotóxicos), de distintas toxicidades, algunos más letales otros menos agresivos, pero todos son venenos con impacto sobre la salud humana”.
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Más Información:
El Puntal de Río Cuarto (01/07/2013)
- Agroquímicos en el mundo
Hoy Día (01/07/2013)
- Alarmante aumento del uso de glifosato
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En la provincia se aplican más de 50 millones de litros de glifosato por año
En la última campaña se sembraron 6 millones de hectáreas de soja y maíz que son fumigadas con este herbicida. Un informe de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados advierte que en el país el consumo de agroquímicos aumentó un 858% en 22 años, pese a que la superficie cultivada sólo creció en un 50%
En la provincia de Córdoba se aplican más de 50 millones de litros de glifosato por año. El dato sólo incluye la cantidad de herbicida utilizado, en promedio, para fumigar las más de seis millones de hectáreas de soja y maíz sembradas en la última campaña. En base a la misma estimación, en el departamento Río Cuarto se aplican más de 6 millones de litros de este agroquímico.
Esta realidad se encuentra en consonancia con lo que ocurre a nivel nacional: “El consumo de agrotóxicos en Argentina aumenta continuamente”, advierte un informe que analiza el mercado de los pesticidas en el país elaborado por los Médicos de Pueblos Fumigados desde la Red Universitaria de Ambiente y Salud (Reduas). Con cifras alarmantes, los profesionales subrayan el impacto que esta situación provoca en la salud de la población.
En base a datos de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe), el informe revela que el consumo de pesticidas a nivel nacional aumentó 858% en los últimos 22 años, la superficie cultivada lo hizo en un 50%, mientras que el rendimiento de los cultivos solo creció un 30%.
Según el documento, en la campaña 2012/2013 se aplicaron 317 millones de litros de pesticidas en los campos del país, de los cuales 200 millones corresponden a glifosato, el producto más utilizado en Argentina.
De esta manera, las ventas de agroquímicos se incrementan año a año: en el último período este rubro alcanzó una facturación de 2.381 millones de dólares.
“La pujanza del negocio no nos preocuparía tanto si no se fumigaran con esta enorme cantidad de veneno áreas de monocultivos intensivos donde viven más de 12 millones de personas. Estos mismos ciudadanos son expuestos todos los años, durante los mismos meses, a los mismos venenos, pero todos los años se aumenta la dosis de los mismos y paulatinamente se los mezcla con otros tóxicos más peligrosos aun”, expresan con preocupación desde la Red de Médicos de Pueblos Fumigados.
Más dosis
La expansión de los cultivos transgénicos en las dos últimas décadas en Argentina ha provocado una creciente aplicación de agroquímicos. Pero, a su vez, los datos demuestran que el actual modelo productivo necesita aplicar cada vez más cantidad de estos productos para cultivar una misma superficie.
Mientras que en 1996 -momento en que comienza a sembrarse soja transgénica en el país- se recomendaba aplicar hasta 3 litros de glifosato por hectárea por año, según Reduas hoy en la misma hectárea se llegan a aplicar hasta 12 litros anualmente.
Este dato, afirman desde la red universitaria, “demuestra la incapacidad del modelo de agricultura tóxica para enfrentar las respuestas adaptativas de la naturaleza, como el surgimiento de resistencia en las plantas. La única respuesta refleja es aumentar la dosis de venenos”, cuestionan.
En tanto, diversos especialistas consultados por este diario indicaron que, en promedio, actualmente se aplican 8 litros de glifosato por hectárea por año. De este modo, en la provincia de Córdoba durante la última campaña se aplicaron más de 50 millones de litros de este herbicida para cubrir las 6.340.840 hectáreas de soja y maíz sembradas en 2012.
En el departamento Río Cuarto, los últimos datos disponibles indican que en la campaña 2011/2012 la superficie cultivada con soja y maíz era de 760.000 hectáreas. Es decir que, por año, en la región se aplican más de 6 millones de litros del herbicida Roundup.
Incluso, a esas cantidades se le suma la fumigación que se realiza en otros cultivos antes de la siembra, y hasta en la jardinería hogareña, aunque ambos usos representan un porcentaje mínimo en comparación con las grandes cantidades que se utilizan en los campos de soja y maíz transgénicos.
Estos dos cultivos concentran no sólo la principal demanda de glifosato sino también del resto de los agroquímicos utilizados: de los 317 millones de litros de pesticidas aplicados en la última campaña en el país, 258 millones fueron utilizados en maíz y soja.
Un aumento desproporcionado
En 2012 el consumo total de plaguicidas había llegado a 335 millones de litros y venía aumentando continuamente, en base a datos de Casafe retomados por los Médicos de Pueblos Fumigados. “En algunos años, por cuestiones más que nada climáticas, disminuyeron levemente los volúmenes fumigados, pero la serie extendida demuestra una consistente curva ascendente en el consumo de agrotóxicos”, expresan en el informe.
Además, citando a las cámaras del sector, explican que el año pasado el volumen utilizado disminuyó levemente (un 5%), debido a que se vendieron preparados con mayor concentración de los principios activos.
De cualquier manera, el crecimiento en el uso de agroquímicos durante las últimas décadas revela una gran desproporción respecto al incremento de las superficies cultivadas en Argentina.
“En 20 años, de 1991 a 2012, la superficie cultivada de cereales y oleaginosas aumentó un 50%, de 20 a 30 millones de hectáreas, y el consumo de agrotóxicos pasó de 39 millones a 335 millones de litros por año, un 858% más de volumen utilizado”, sintetizan en el documento.
Frente a estas cifras, el ingeniero agrónomo de la Universidad Nacional de Río Cuarto Claudio Sarmiento explicó que, aunque la superficie sembrada crece año a año, la cantidad de agroquímicos necesarios es cada vez mayor debido a las características del modelo productivo.
Por un lado, indicó, “algunas malezas están desarrollando resistencia al herbicida glifosato y se están aplicando más litros cada año”. De cualquier modo, subrayó que el consumo de fertilizantes es lo que más ha aumentado debido a la pérdida de fertilidad del suelo y a que el sistema de siembra directa no remueve el suelo como la labranza convencional, impidiendo así que entre oxígeno y se liberen nutrientes de la materia orgánica.
A todo esto, el informe de Reduas agrega: “En insecticidas la utilización de productos de reconocida toxicidad, como clorpirifós, también acompaña este proceso de aumento progresivo y sistemático a lo largo de los dos decenios”.
Por habitante
En base a las numerosas investigaciones científicas que en los últimos años han revelado efectos tóxicos de los agroquímicos en la salud, los Médicos de Pueblos Fumigados alertan en su informe las implicancias que las cifras enumeradas pueden adquirir para la población.
“Los 315 millones de litros de venenos que se vierten en el país, significan una dosis de 8 litros por habitante. Sin embargo, en las zonas agrarias estas cifras son muy superiores”, aseguran.
Para ejemplificar uno de los impactos más preocupantes de esta situación, Reduas retoma una investigación realizada por la Municipalidad de Hernando que reveló que en esa ciudad, en los últimos diez años, los casos de cáncer aumentaron un 258%. “El vínculo con la elevada y progresiva exposición a los agrotóxicos de reconocida potencialidad oncológica es muy fuerte”, reflexionan.
Frente a este panorama, el informe concluye: “Herbicidas, insecticidas, acaricidas, fungicidas, son todos venenos destinados a matar seres vivos. Claramente son productos tóxicos, de uso agrario (de allí: agrotóxicos), de distintas toxicidades, algunos más letales otros menos agresivos, pero todos son venenos con impacto sobre la salud humana”.
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Más Información:
El Puntal de Río Cuarto (01/07/2013)
- Agroquímicos en el mundo
Hoy Día (01/07/2013)
- Alarmante aumento del uso de glifosato
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15 abr 2013
Violento desalojo a campesinos
La Mañana de Córdoba (15/04/2013)
Al menos 15 detenidos tras violento desalojo a campesinos
La Policía destruyó con una topadora la casa de una familia en el paraje Tres Esquinas. Los vecinos ocupan la tierra desde hace más de 100 años. Los campos linderos son ahora alquilados para cultivo de soja.
Al menos 15 personas, entre ellos dos menores, fueron detenidos ayer tras el violento desalojo de una familia de campesinos en el paraje Tres Esquinas.
Todo comenzó el jueves, cuando la Policía expulsó a la familia González por orden del Juzgado de Primera Instancia Civil y Comercial de 46ª Nominación de la Ciudad de Córdoba. En esa oportunidad, los efectivos arrasaron con topadoras la casa y pertenencias de la familia reduciendo la vivienda a escombros.
La medida tuvo lugar como resultado de una disputa legal que terminó por favorecer a una mujer que acreditó su posesión. El proceso se desarrolló entre la propietaria de los campos, Sara Jabase, y un supuesto usurpador de apellido Cattáneo, un empresario que utilizaba los campos para cultivar soja.
La abogada del Movimiento Campesino, Mariana Romano, explicó “que todo el proceso se desarrolló desconociendo que esta familia estaba dentro del campo”.
“Desalojaron gente que nunca fue notificada que tuvieran un juicio”, añadió.
Vale destacar que la familia expulsada ocupa esas tierras desde hace más de 100 años.
Al respecto Julio González, hermano de uno de los campesinos desalojados, lamentó la situación. “No tiene donde vivir, no tiene donde dejar las cosas, donde llevar lo poco que rescató”, indicó.
“Le tiraron todo a la calle como si fuera un animal y llovía, se mojó todo, no sirve más”, agregó. Además, manifestó que se comunicaron con un abogado para recibir asesoramiento jurídico. “Nunca en la vida tuvimos ningún problema y nunca lo pensamos”, finalizó.
Tras el violento desalojo, la familia regresó al terreno en un intento por mantener la posesión. Junto a vecinos, organizaciones sociales e integrantes del Movimiento Campesino, regresaron a los escombros sobre los que hasta hace pocos días se levantaba su casa, tras lo cual fueron detenidos.
La Policía detuvo a más de 15 personas, entre los que se encontraban dos menores, “que ya fueron puestos a disposición de los padres”, señaló el comisario mayor Almada, jefe de la Departamental Río Primero.
Se trata de una orden del fiscal del Distrito 2 Turno 4 a cargo de Víctor Hugo Chiappero, quien destacó que “más allá que el reclamo fuera justo, se decidió la detención ya que si un juez civil los desalojó y se vuelven a meter están ilegalmente en ese lugar”.
Denuncian supuesta usurpación
Vecinos de las localidades de Cuesta Blanca e Icho Cruz denunciaron ayer la presencia de personas que habrían intentado ingresar a terrenos ajenos. Aseguran que desde hace tres meses, grupos de familias se adueñan de terrenos que poseen dueño.
José, un vecino damnificado, indicó que varios de los usurpadores han acampado y colocado carpas y aseguró que desde noviembre viven esta situación: “Las familias han colocado carteles con la leyenda “Propiedad Privada”, y en algunos casos hasta han ingresado al interior de las viviendas. Nosotros estamos desesperados.
Ver Noticia On Line
Más Información:
La Voz del Interior (15/04/2013)
- Denuncian detenciones por desalojos en Piquillín
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Al menos 15 detenidos tras violento desalojo a campesinos
La Policía destruyó con una topadora la casa de una familia en el paraje Tres Esquinas. Los vecinos ocupan la tierra desde hace más de 100 años. Los campos linderos son ahora alquilados para cultivo de soja.Al menos 15 personas, entre ellos dos menores, fueron detenidos ayer tras el violento desalojo de una familia de campesinos en el paraje Tres Esquinas.
Todo comenzó el jueves, cuando la Policía expulsó a la familia González por orden del Juzgado de Primera Instancia Civil y Comercial de 46ª Nominación de la Ciudad de Córdoba. En esa oportunidad, los efectivos arrasaron con topadoras la casa y pertenencias de la familia reduciendo la vivienda a escombros.
La medida tuvo lugar como resultado de una disputa legal que terminó por favorecer a una mujer que acreditó su posesión. El proceso se desarrolló entre la propietaria de los campos, Sara Jabase, y un supuesto usurpador de apellido Cattáneo, un empresario que utilizaba los campos para cultivar soja.
La abogada del Movimiento Campesino, Mariana Romano, explicó “que todo el proceso se desarrolló desconociendo que esta familia estaba dentro del campo”.
“Desalojaron gente que nunca fue notificada que tuvieran un juicio”, añadió.
Vale destacar que la familia expulsada ocupa esas tierras desde hace más de 100 años.
Al respecto Julio González, hermano de uno de los campesinos desalojados, lamentó la situación. “No tiene donde vivir, no tiene donde dejar las cosas, donde llevar lo poco que rescató”, indicó.
“Le tiraron todo a la calle como si fuera un animal y llovía, se mojó todo, no sirve más”, agregó. Además, manifestó que se comunicaron con un abogado para recibir asesoramiento jurídico. “Nunca en la vida tuvimos ningún problema y nunca lo pensamos”, finalizó.
Tras el violento desalojo, la familia regresó al terreno en un intento por mantener la posesión. Junto a vecinos, organizaciones sociales e integrantes del Movimiento Campesino, regresaron a los escombros sobre los que hasta hace pocos días se levantaba su casa, tras lo cual fueron detenidos.
La Policía detuvo a más de 15 personas, entre los que se encontraban dos menores, “que ya fueron puestos a disposición de los padres”, señaló el comisario mayor Almada, jefe de la Departamental Río Primero.
Se trata de una orden del fiscal del Distrito 2 Turno 4 a cargo de Víctor Hugo Chiappero, quien destacó que “más allá que el reclamo fuera justo, se decidió la detención ya que si un juez civil los desalojó y se vuelven a meter están ilegalmente en ese lugar”.
Denuncian supuesta usurpación
Vecinos de las localidades de Cuesta Blanca e Icho Cruz denunciaron ayer la presencia de personas que habrían intentado ingresar a terrenos ajenos. Aseguran que desde hace tres meses, grupos de familias se adueñan de terrenos que poseen dueño.
José, un vecino damnificado, indicó que varios de los usurpadores han acampado y colocado carpas y aseguró que desde noviembre viven esta situación: “Las familias han colocado carteles con la leyenda “Propiedad Privada”, y en algunos casos hasta han ingresado al interior de las viviendas. Nosotros estamos desesperados.
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La Voz del Interior (15/04/2013)
- Denuncian detenciones por desalojos en Piquillín
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1 abr 2013
Sigue la siembra de soja en banquinas
El Puntal de Río Cuarto (01/04/2013)
Aun sin autorización, los productores siembran las banquinas de la ruta E-86
Los tramos comprendidos entre Bulnes y Coronel Moldes; y desde allí hasta el cruce con el trazado nacional Nº 35, están cubiertos de cultivos de soja. Mientras algunos usuarios opinan que ello ayuda al mantenimiento, otros lo ven como una invasión al espacio público en beneficio de intereses privados
Las banquinas de la ruta provincial E-86 en sus diferentes tramos están cubiertas de sembradíos que realizan los propios productores, a pesar de no tener ninguna autorización expresa de Vialidad provincial para hacerlo.
Esta situación se reitera desde hace tiempo, y genera opiniones encontradas entre aquellos que aseguran que es la única manera de mantener limpios estos sectores, debido a la falta de trabajo de los órganos oficiales, y por el otro, están quienes opinan que se está haciendo usufructo de un espacio público para beneficio privado.
A pesar de la polémica desatada dos años atrás sobre el uso de estos espacios para explotación, y que determinaron que Vialidad Nacional prohibiera todo tipo de cultivos en estos sectores, en los trazados provinciales la práctica continúa.
Los propios vecinos de las poblaciones cercanas -como Bulnes, Coronel Moldes- defienden esta actividad pues dicen es la única manera de asegurar la limpieza de las banquinas y su buen estado. “Caso contrario están llenas de malezas y los organismos que se tienen que hacer cargo no lo hacen”, aseguró un productor.
Pero también hay opiniones en contra de esta actividad, de aquellos que consideran un abuso por parte de los dueños de campo que obtienen ganancias utilizando un espacio que es público.
Un conductor de un transporte que cubre el trayecto Coronel Moldes-Bulnes-Sampacho indicó que la ruta E-86 presenta un buen marco de limpieza gracias a los cultivos que existen principalmente entre Sampacho y Bulnes; Bulnes y zona aledaña a Coronel Moldes y en dirección a la 35. También desde el tramo ruta 35 hacia San Basilio hay parcelas sembradas con soja que es un cultivo de baja altura.
Javier Natalucci intendente de Bulnes informó que la Municipalidad de esta localidad tiene a su cargo la limpieza de las banquinas desde la ruta 8 hasta inmediaciones de la arboleda ingreso a Coronel Moldes. De los cultivos existentes no tiene responsabilidad porque esa es una acción de los productores.
“Nosotros tenemos a nuestro cargo el mantenimiento de los préstamos y como Vialidad Provincial demora bastante en hacer algunas reparaciones producto del intenso tránsito vehicular, también bacheamos algunos sectores que se rompen, pero no contamos con los medios para la utilización de asfalto, de allí que siempre es bueno que Vialidad Provincial al menos verifique la existencia de baches. Para nosotros la ruta E-86 es vital ya que es nuestra única salida tanto al sur como al norte”, expresó el intendente.
Prohibido en ruta 35
Si bien en la región algunos municipios se encargan del mantenimiento y limpieza de banquinas, hay casos puntuales como la ruta nacional 35 que es la más afectada por la proliferación de malezas.
Los productores de la zona consideran que aquella prohibición que surgió desde Vialidad Nacional perjudicó la imagen y estado de las banquinas de la 35, hoy en varios tramos plagada de yuyos y cardales.
En los días que duró el debate los productores defendían el uso de las banquinas para sembrar señalando que aportaban a su mantenimiento y, a la vez, que las ganancias que se obtenían eran para los peones o puesteros de los campos. Aún así la repartición nacional no cedió al pedido considerando que resultaba hasta riesgoso para los viajeros esta “invasión” con cultivos sobre un sector que debe estar libre para estacionamiento.
La práctica sobre la ruta 35 se suspendió y hoy los conductores reclaman que Vialidad Nacional no sólo impide la siembra, sino que además tampoco cumple con la promesa de mantener limpias las banquinas.
“Esto es así, se comprometieron a dejar limpias las cunetas pero los yuyos son mayoría”, expresó un camionero de la zona de Huinca Renancó.
Por su parte siempre se manifiestan situaciones de riesgo al momento de estacionar por cualquier inconveniente tales como la pinchadura de un neumático por ejemplo, que ante la existencia de malezas puede provocarse un incendio.
“En realidad es un riesgo detenerse porque si las malezas están muy altas existe la probabilidad de incendios de automotores al tomar contacto el caño de escape caliente con el material inflamable que son los yuyos de las banquinas tal como ha sucedido más de un vez”, aseguran los transportistas.
La ruta 35 presenta tramos sin limpieza de banquinas y salvo un sector desde el puente sobre el arroyo El Gato hacia el cruce con Malena donde hay un sembradío, el resto está invadido por las malezas.
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Aun sin autorización, los productores siembran las banquinas de la ruta E-86
Los tramos comprendidos entre Bulnes y Coronel Moldes; y desde allí hasta el cruce con el trazado nacional Nº 35, están cubiertos de cultivos de soja. Mientras algunos usuarios opinan que ello ayuda al mantenimiento, otros lo ven como una invasión al espacio público en beneficio de intereses privados
Las banquinas de la ruta provincial E-86 en sus diferentes tramos están cubiertas de sembradíos que realizan los propios productores, a pesar de no tener ninguna autorización expresa de Vialidad provincial para hacerlo.
Esta situación se reitera desde hace tiempo, y genera opiniones encontradas entre aquellos que aseguran que es la única manera de mantener limpios estos sectores, debido a la falta de trabajo de los órganos oficiales, y por el otro, están quienes opinan que se está haciendo usufructo de un espacio público para beneficio privado.
A pesar de la polémica desatada dos años atrás sobre el uso de estos espacios para explotación, y que determinaron que Vialidad Nacional prohibiera todo tipo de cultivos en estos sectores, en los trazados provinciales la práctica continúa.
Los propios vecinos de las poblaciones cercanas -como Bulnes, Coronel Moldes- defienden esta actividad pues dicen es la única manera de asegurar la limpieza de las banquinas y su buen estado. “Caso contrario están llenas de malezas y los organismos que se tienen que hacer cargo no lo hacen”, aseguró un productor.
Pero también hay opiniones en contra de esta actividad, de aquellos que consideran un abuso por parte de los dueños de campo que obtienen ganancias utilizando un espacio que es público.
Un conductor de un transporte que cubre el trayecto Coronel Moldes-Bulnes-Sampacho indicó que la ruta E-86 presenta un buen marco de limpieza gracias a los cultivos que existen principalmente entre Sampacho y Bulnes; Bulnes y zona aledaña a Coronel Moldes y en dirección a la 35. También desde el tramo ruta 35 hacia San Basilio hay parcelas sembradas con soja que es un cultivo de baja altura.
Javier Natalucci intendente de Bulnes informó que la Municipalidad de esta localidad tiene a su cargo la limpieza de las banquinas desde la ruta 8 hasta inmediaciones de la arboleda ingreso a Coronel Moldes. De los cultivos existentes no tiene responsabilidad porque esa es una acción de los productores.
“Nosotros tenemos a nuestro cargo el mantenimiento de los préstamos y como Vialidad Provincial demora bastante en hacer algunas reparaciones producto del intenso tránsito vehicular, también bacheamos algunos sectores que se rompen, pero no contamos con los medios para la utilización de asfalto, de allí que siempre es bueno que Vialidad Provincial al menos verifique la existencia de baches. Para nosotros la ruta E-86 es vital ya que es nuestra única salida tanto al sur como al norte”, expresó el intendente.
Prohibido en ruta 35
Si bien en la región algunos municipios se encargan del mantenimiento y limpieza de banquinas, hay casos puntuales como la ruta nacional 35 que es la más afectada por la proliferación de malezas.
Los productores de la zona consideran que aquella prohibición que surgió desde Vialidad Nacional perjudicó la imagen y estado de las banquinas de la 35, hoy en varios tramos plagada de yuyos y cardales.
En los días que duró el debate los productores defendían el uso de las banquinas para sembrar señalando que aportaban a su mantenimiento y, a la vez, que las ganancias que se obtenían eran para los peones o puesteros de los campos. Aún así la repartición nacional no cedió al pedido considerando que resultaba hasta riesgoso para los viajeros esta “invasión” con cultivos sobre un sector que debe estar libre para estacionamiento.
La práctica sobre la ruta 35 se suspendió y hoy los conductores reclaman que Vialidad Nacional no sólo impide la siembra, sino que además tampoco cumple con la promesa de mantener limpias las banquinas.
“Esto es así, se comprometieron a dejar limpias las cunetas pero los yuyos son mayoría”, expresó un camionero de la zona de Huinca Renancó.
Por su parte siempre se manifiestan situaciones de riesgo al momento de estacionar por cualquier inconveniente tales como la pinchadura de un neumático por ejemplo, que ante la existencia de malezas puede provocarse un incendio.
“En realidad es un riesgo detenerse porque si las malezas están muy altas existe la probabilidad de incendios de automotores al tomar contacto el caño de escape caliente con el material inflamable que son los yuyos de las banquinas tal como ha sucedido más de un vez”, aseguran los transportistas.
La ruta 35 presenta tramos sin limpieza de banquinas y salvo un sector desde el puente sobre el arroyo El Gato hacia el cruce con Malena donde hay un sembradío, el resto está invadido por las malezas.
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10 ago 2012
Sojización y tormentas de tierra
El Puntal de Río Cuarto (10/08/2012)
Advierten que la tormenta de tierra se produjo por efecto de la sojización
Especialistas en agro, forestación y clima coincidieron en que es por la explotación agrícola sin cuidado por las consecuencias ambientales. La ruta 36 estuvo cortada en dos tramos por falta de visibilidad
El monocultivo de soja no deja de mostrar sus aristas negativas. Recientemente, una tormenta de tierra obligó a cortar la ruta 36 en dos tramos, y los especialistas coinciden en que es una consecuencia de la explotación descontrolada del suelo. En el afán de ahorrar dinero, muchos productores no reparan en los daños al ambiente.
Especialistas en agro, forestación y meteorología coinciden en que la explotación desmedida asociada a la sojización degrada fuertemente la calidad del suelo. Para ellos, esto quedó en evidencia con los vientos del miércoles, que desataron un vendaval de tierra. Por eso, se tuvo que cortar la ruta 36 cerca de Coronel Baigorria y en Alcira Gigena.
Para la ingeniera forestal Natalia De Luca, el mecanismo es claro; lo resume de la siguiente manera: “Si el suelo está desprotegido, si no hay vegetación, se vuela”.
De Luca explicó que la resistencia del suelo a la erosión es mayor si está cubierto de vegetación, si contiene arcilla o materia orgánica, y si tiene un buen nivel de humedad.
En este sentido, puntualizó que Córdoba se caracteriza por tener suelos limosos, arenosos, y señaló que eso es un problema. “Nuestro suelo tiene muy poca cantidad de materia orgánica y de arcilla, poca humedad y poca cohesión”, indicó.
Efecto de la deforestación
En contraste, la ingeniera forestal apuntó que este problema no se ve -o casi no tiene impacto- en otras provincias. “En Buenos Aires, por ejemplo, existen suelos más arcillosos y mejores perfiles de humedad, y por eso no se producen voladuras”.
Pero, más allá de esto, De Luca sostuvo que el nudo del problema es la deforestación. En este sentido -dijo- la vegetación jugaba un papel clave contra la erosión. “Hay que remitirse a nuestro paisaje original, que era de monte hasta principios del siglo pasado. Al desaparecer la vegetación, el suelo queda desprotegido y suceden estas cosas”, explicó.
En ese diagnóstico coincidió el titular del Inta, José Marcelino, para quien la voladura de suelos se produjo porque en los campos “prácticamente no hay cobertura de verdeo, de trigo ni hay nada sembrado”.
Además, señaló: “El monocultivo de soja es cada vez mayor, y eso deja el suelo descubierto”. En este sentido, precisó que el maní y la soja favorecen la erosión.
Dentro de este contexto, Marcelino sostuvo que mucho tienen que ver las variables económicas y climáticas que afectaron a los productores. “El que alquila no quiere gastar ni un peso más de lo necesario, no le importa el medio ambiente, sólo le importa ganar”, señaló.
Por otra parte, explicó que, como el invierno fue muy seco y se prevé que seguirá, “el productor no quiere gastar en trigo para después sembrar soja”.
Una práctica que se recomienda es sembrar trigo o gramíneas, durante el invierno.
“Los productores chicos perdieron y por eso no quieren gastar un peso. Ni siquiera se hicieron los barbechos para que los yuyos no consuman el agua. Esto pone en riesgo la próxima cosecha”, apuntó Marcelino.
“No fue un fenómeno extraño”
Por su parte, el agrometeorólogo Roberto Seiler explicó que el viento del miércoles no es ningún fenómeno extraño. Sin embargo, dijo que el problema radica en el suelo.
“No fue ningún fenómeno fuera de lo común. Lo que pasa es que el suelo de los campos está descubierto y muy expuesto al viento”, indicó el especialista. En este sentido, recordó que ya el año pasado hubo cortes en las rutas 158 y 11 por la voladura de suelo.
Por otra parte, explicó: “En esta zona tenemos una capa superficial muy seca, no como en otros lugares. Aquí no llovió casi nada durante el invierno”.
En rigor, Seiler sostuvo que la tormenta de tierra del miércoles se debió a una combinación de factores. Entre ellos, mencionó que la mayoría de los campos no tienen vegetación –sólo rastrojos-, el piso está seco, y los suelos de esta zona se caracterizan por ser volátiles.
Alternativas
En otro orden de cosas, Seiler sostuvo que la situación no sería la misma si no hubiera tanto cultivo de soja y se hubiera privilegiado el maíz o el trigo. “Si hubiera más rastrojos de maíz se frenaría más este proceso, porque retiene más el suelo. La soja deja el suelo sin rastrojos, más plano y más favorable a la voladura”, explicó.
“Podría haber pasturas invernales o trigo, pero las perspectivas para este último no eran alenadoras”, indicó.
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Advierten que la tormenta de tierra se produjo por efecto de la sojización
Especialistas en agro, forestación y clima coincidieron en que es por la explotación agrícola sin cuidado por las consecuencias ambientales. La ruta 36 estuvo cortada en dos tramos por falta de visibilidad
El monocultivo de soja no deja de mostrar sus aristas negativas. Recientemente, una tormenta de tierra obligó a cortar la ruta 36 en dos tramos, y los especialistas coinciden en que es una consecuencia de la explotación descontrolada del suelo. En el afán de ahorrar dinero, muchos productores no reparan en los daños al ambiente.
Especialistas en agro, forestación y meteorología coinciden en que la explotación desmedida asociada a la sojización degrada fuertemente la calidad del suelo. Para ellos, esto quedó en evidencia con los vientos del miércoles, que desataron un vendaval de tierra. Por eso, se tuvo que cortar la ruta 36 cerca de Coronel Baigorria y en Alcira Gigena.
Para la ingeniera forestal Natalia De Luca, el mecanismo es claro; lo resume de la siguiente manera: “Si el suelo está desprotegido, si no hay vegetación, se vuela”.
De Luca explicó que la resistencia del suelo a la erosión es mayor si está cubierto de vegetación, si contiene arcilla o materia orgánica, y si tiene un buen nivel de humedad.
En este sentido, puntualizó que Córdoba se caracteriza por tener suelos limosos, arenosos, y señaló que eso es un problema. “Nuestro suelo tiene muy poca cantidad de materia orgánica y de arcilla, poca humedad y poca cohesión”, indicó.
Efecto de la deforestación
En contraste, la ingeniera forestal apuntó que este problema no se ve -o casi no tiene impacto- en otras provincias. “En Buenos Aires, por ejemplo, existen suelos más arcillosos y mejores perfiles de humedad, y por eso no se producen voladuras”.
Pero, más allá de esto, De Luca sostuvo que el nudo del problema es la deforestación. En este sentido -dijo- la vegetación jugaba un papel clave contra la erosión. “Hay que remitirse a nuestro paisaje original, que era de monte hasta principios del siglo pasado. Al desaparecer la vegetación, el suelo queda desprotegido y suceden estas cosas”, explicó.
En ese diagnóstico coincidió el titular del Inta, José Marcelino, para quien la voladura de suelos se produjo porque en los campos “prácticamente no hay cobertura de verdeo, de trigo ni hay nada sembrado”.
Además, señaló: “El monocultivo de soja es cada vez mayor, y eso deja el suelo descubierto”. En este sentido, precisó que el maní y la soja favorecen la erosión.
Dentro de este contexto, Marcelino sostuvo que mucho tienen que ver las variables económicas y climáticas que afectaron a los productores. “El que alquila no quiere gastar ni un peso más de lo necesario, no le importa el medio ambiente, sólo le importa ganar”, señaló.
Por otra parte, explicó que, como el invierno fue muy seco y se prevé que seguirá, “el productor no quiere gastar en trigo para después sembrar soja”.
Una práctica que se recomienda es sembrar trigo o gramíneas, durante el invierno.
“Los productores chicos perdieron y por eso no quieren gastar un peso. Ni siquiera se hicieron los barbechos para que los yuyos no consuman el agua. Esto pone en riesgo la próxima cosecha”, apuntó Marcelino.
“No fue un fenómeno extraño”
Por su parte, el agrometeorólogo Roberto Seiler explicó que el viento del miércoles no es ningún fenómeno extraño. Sin embargo, dijo que el problema radica en el suelo.
“No fue ningún fenómeno fuera de lo común. Lo que pasa es que el suelo de los campos está descubierto y muy expuesto al viento”, indicó el especialista. En este sentido, recordó que ya el año pasado hubo cortes en las rutas 158 y 11 por la voladura de suelo.
Por otra parte, explicó: “En esta zona tenemos una capa superficial muy seca, no como en otros lugares. Aquí no llovió casi nada durante el invierno”.
En rigor, Seiler sostuvo que la tormenta de tierra del miércoles se debió a una combinación de factores. Entre ellos, mencionó que la mayoría de los campos no tienen vegetación –sólo rastrojos-, el piso está seco, y los suelos de esta zona se caracterizan por ser volátiles.
Alternativas
En otro orden de cosas, Seiler sostuvo que la situación no sería la misma si no hubiera tanto cultivo de soja y se hubiera privilegiado el maíz o el trigo. “Si hubiera más rastrojos de maíz se frenaría más este proceso, porque retiene más el suelo. La soja deja el suelo sin rastrojos, más plano y más favorable a la voladura”, explicó.
“Podría haber pasturas invernales o trigo, pero las perspectivas para este último no eran alenadoras”, indicó.
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