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15 nov 2023

Destacan política de Sinsacate para evitar inundaciones

La Voz del Interior - Edición Electrónica (15/11/2023)
Sinsacate lleva 13 años diseñando microembalses rurales para evitar la erosión hídrica e inundaciones

El primer plan maestro data de 2010 y el segundo de 2016. Durante este tiempo se ejecutaron decenas de lagunas de retardo.
En articulación con los productores agropecuarios y el gobierno de Córdoba, el municipio de Sinsacate lleva 13 años diseñando y ejecutando lagunas de retardo o microembalses con el objetivo de evitar la erosión hídrica y retener agua en los campos para mejorar la humedad de los perfiles de cultivo.
El programa arrancó en 2010 con un plan que diseñó el especialista en suelos David Torre y que se ocupó de construir microembalses en toda la zona hacia el Oeste de la Ruta Nacional 9, con dineros que aportaron el Ministerio de Agricultura y la entonces subsecretaría de Recursos Hídricos del Gobierno de Córdoba.
Hasta 2016, el diseño de ese plan incluía que los propietarios de los campos autorizaran la construcción de los embalses y, en algunos casos, que también aportaran maquinaria y mano de obra.
Con esa metodología, se lograron avances significativos y a un costo altamente competitivo.
Las crecidas extraordinarias de 2015 fueron el detonante para que el Gobierno provincial aunara la labor de los consorcios camineros y canaleros, y de los propios productores para remediar los daños que provocó el aluvión de febrero y marzo de aquel año.
Así terminaron tomando forma los consorcios de conservación de suelo que fueron equipados con maquinaria por el Ministerio de Agricultura y fueron desarrollando actividades regenerativas del suelo erosionado.
En 2016, se presentó en Sinsacate un nuevo plan para abarcar unas 12 mil hectáreas de campos hacia el Este de la Ruta Nacional 9.

Siguen las labores
Recientemente, se informó que el Consorcio de Conservación de Suelos Camino Real, que preside Nery Cardadelli, está construyendo otra laguna de retardo para contener los excesos pluviales en el Este de Sinsacate.
“En esta oportunidad, nos dieron un dinero como para hacer siete lagunas más, aunque no sabemos si va a alcanzar. En nuestro caso, pudimos reforzar con un microembalse más en la cuenca alta que nos interesaba por su impacto en la zona urbana”, resaltó el intendente Carlos Ciprián.
También está previsto ejecutar otra laguna dentro del río San Pablo en un tramo que no atraviesa la parte residencial, pero que sí tiene impacto erosivo aguas debajo de la Ruta 9, en inmediaciones de la ex Ganadera de Jesús María. Y ya se ejecutó otro en un predio del paraje Belén donde hay un criadero porcino.
Las autoridades también vienen considerando la posibilidad de crear una laguna de retardo en un terreno de 10 hectáreas que compró el municipio en la zona de San Pablo y Belén y que forma parte de la Reserva Municipal San Pablo.
“Cuanto más sumemos a la cuenca alta, vamos a poder parar ese golpe fuerte que es el que hace daño”, añadió Ciprián respecto del plan para evitar que las lluvias fuertes generen crecidas inmanejables dentro de la localidad.
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27 jul 2023

Asoma el fantasma de los excesos hídricos

 


La Voz del Interior (27/07/2023)
Tras la sequía, ahora aumenta el riesgo de inundaciones en la pampa gringa

La siembra sólo de soja y de maíz no alcanza a vaciar las napas en nuestra llanura. Como consecuencia, los anegamientos son más frecuentes y extensos, indica una publicación en “Science”. ¿Cómo puede afectar el surgimiento de El Niño en esta temporada?
Campos interminables sembrados con soja y maíz. Ese es el principal paisaje de la región pampeana de Argentina. Hasta ahora, la preocupación de los productores es la prolongada sequía.
Pero el regreso del fenómeno climático de El Niño augura el inicio de un período más húmedo. Si bien puede ser positivo para el sector, también hay riesgos de que desencadene inundaciones en pueblos y anegamientos de campos, como años atrás.
Pero la culpa no es sólo de El Niño y del ya establecido cambio climático, que favorece la ocurrencia y la intensidad de los eventos meteorológicos extremos. Un reciente estudio, liderado por científicos del Conicet y publicado en la revista Science, establece una relación directa entre la expansión de la frontera agrícola en la llanura chacopampeana en las últimas cuatro décadas y un incremento de las zonas inundables en esta misma región.
El problema permanece invisible hasta que las napas emergen de un momento a otro por ocurrencia de una lluvia extraordinaria o por la acumulación de agua durante una temporada muy húmeda. La razón es que la agricultura intensiva no alcanza a consumir el agua del suelo en comparación con bosques y con pasturas, lo que genera un desbalance hidrológico.
“Nuestra llanura experimentó un cambio de vegetación con una velocidad y en una superficie casi sin precedentes en el mundo. Se expandió rápidamente la agricultura, especialmente de soja y de maíz, en áreas en las que antes había vegetación natural, como bosques o pastizales, o cultivos de pasturas que se sembraban y estaban muchos años en los lotes”, explica Esteban Jobbágy, investigador del Conicet y de la Universidad Nacional de San Luis, y autor correspondiente de la publicación.
El equipo analizó imágenes satelitales de los 40 años en una región que incluye a la llamada “pampa gringa” de Córdoba. También estudiaron datos históricos sobre la variación en la profundidad de las napas freáticas en diferentes puntos.
Así lograron establecer correlaciones entre los cambios en el uso del suelo y la aparición de nuevas áreas propensas a inundaciones. En promedio, las napas freáticas que antes estaban entre los 12 y seis metros ahora ascendieron hasta ubicarse entre los cuatro metros y pocos centímetros de la superficie.
Los cultivos de granos, con raíces poco profundas debido a su corta vida, consumen menos agua subterránea que los árboles nativos y exóticos, que poseen raíces extensas y viven durante muchos años.
Durante mucho tiempo, se pensó que las inundaciones y los anegamientos en esta región estaban vinculados sólo a las fluctuaciones climáticas. Ahora se suman las transformaciones del uso de la tierra.

Próxima temporada con el regreso de El Niño
Jobbágy explica que durante períodos secos el agua subterránea debería descender porque la vegetación “vacía” las napas. Pero el cultivo intensivo de soja y de maíz no siempre lo logra.
Puntualmente sobre esta última temporada seca, el experto comenta: “La sequía récord que tuvimos logró vaciar de agua a la llanura, se secaron los perfiles de suelo y las napas bajaron. Sin embargo, no alcanzó para llevarnos a los niveles de vaciamiento que tuvimos en sequías previas, como en 2008-2009″.
Y agrega: “Hoy la sequía nos deja con malos resultados productivos y con napas que con dos años relativamente húmedos pueden volver a traernos problemas. Es difícil que 2023-2024, aun con un Niño fuerte, haya inundaciones, pero nos puede dejar listos para que eso ocurra en el siguiente año”.

El cambio climático, otro potenciador
En el mediano plazo, el panorama se puede complicar aún más debido a la crisis climática que los humanos estamos provocando por las altas emisiones de gases provenientes de la quema de combustibles fósiles.
“El cambio climático nos traerá eventos extremos de lluvia, especialmente en verano. Ese es el gatillo de la inundación, que se intensificará”, reconoce Jobbagy.
El especialista entiende que es clave el manejo que se haga del suelo, no sólo con medidas de “plomería”, como obras de retención y desagües, sino sobre todo de “jardinería”. En este último punto, menciona como medidas implantar cultivos de servicio, pasturas y sumar áreas forestales nuevas.
Jobbágy reconoce que las medidas de “plomería” son las más aplicadas y demandadas por la gente que se siente afectada por las inundaciones. Pero advierte que esas obras ayudan a mitigar el riesgo extremo, pero no resuelven el problema estructural de las inundaciones.
“El problema de la ‘plomería’ es que, aunque mitiga el riesgo extremo, transfiere el problema a otras zonas, y a menudo eso es fuente de debates y conflictos. No resuelve el ‘vaciado’. Eso sólo se logra con plantas y raíces”, explica.
Para Jobbágy las soluciones de “jardinería”, como plantar árboles, tienen un mayor potencial con efectos a largo plazo. “San Pedro y el cambio climático no son los únicos amos de esta bestia dormida que a veces despierta, la inundación. Nosotros. con nuestro accionar local. también influimos. Para bien o para mal”, concluye.

En 2015, Idiazábal sufrió el impacto y ahora implementó medidas de “plomería” y de “jardinería”
Decenas de pueblos prosperan rodeados de la pujante actividad agrícola en la pampa gringa. Y también están en riesgo de sufrir sus consecuencias. El 25 de febrero de 2015, Idiazábal fue protagonista de ello. Todo el pueblo se inundó. Los vecinos tuvieron que mudarse provisoriamente a poblaciones cercanas. Idiazábal quedó desolado y bajo el agua.
“Tras la inundación, se hicieron obras para contener los excesos hídricos”, reconoce Juan Pablo Vassia, intendente desde 2019 y recientemente elegido para un segundo período.
El arroyo El Chato, que atraviesa el pueblo y provocó la inundación, fue readecuado aguas arriba desde su desembocadura en el Saladillo. Pero la cuenca tiene 500 mil hectáreas y atraviesa varias localidades. “Se han hecho obras hídricas, pero faltan obras de regulación en la cuenca para que no afecte a otros pueblos ni a los campos”, agrega el funcionario.
En la actualidad, el arroyo está seco, pero a Vassia no lo sorprende. “También vivimos la falta de agua, por eso encaramos un plan de forestación con más de cinco mil árboles durante tres años. Son árboles nativos como cina-cina, caldén y algarrobo, que ayudan a infiltrar el agua y regularla”, comenta.
Además, decidieron recuperar las aguas residuales. El 90% del pueblo tiene cloacas. Al final de esta red, están instalando un lombrifiltro. El tratamiento logrará entre 40 mil y 60 mil litros diarios de agua apta para regar calles y árboles. El sistema será inaugurado dentro de un par de meses, según el intendente.
“Entendemos que la problemática ambiental y del agua tendrán períodos de excesos y de escasez, por eso decidimos reforestar para retener agua y, a la vez, recuperar las aguas residuales. Es un sistema virtuoso. Pensamos que desde lo local se puede avanzar y dar señales”, apunta el intendente.
Vassia recuerda que, en los años posteriores a la inundación, la gente no dormía si sabía que podía llover. Quedó sensibilizada. “Ahora vemos que cuando mostramos propuestas ambientales, la gente las recibe mucho más rápido que en otras localidades. Pero falta muchísimo”, asegura.
Por ejemplo, reconoce que en la región se realiza rotación de cultivo, aunque pensando más en mejorar los rendimientos y no tanto en la regulación hídrica. “Se trata de un cambio cultural. Es difícil modificar el esquema de producción. A su vez, la ley agroforestal va a llevar tiempo hasta que se implemente”, detalla.


Inundaciones en los campos: la naturaleza, el clima y los “efectos” del hombre

El ingeniero agrónomo Pablo Bollatti, conocedor de los suelos de la región más productiva de Córdoba, explicó cómo se genera el exceso de agua en los campos y las acciones para mitigar este fenómeno
El ingeniero agrónomo Pablo Bollatti conoce a la perfección los suelos del sudeste de Córdoba, la franja más rica en producción agrícola. Bollatti fue durante muchos años coordinador del Grupo Napas en el Inta Marcos Juárez.
Consultado sobre cuánto tiene que ver la expansión de la frontera agrícola con las inundaciones, señaló que una inundación puede darse tanto porque el suelo llegó al límite en su capacidad de retención de agua, como por un exceso de intensidad de lluvias.
“En el sudeste de Córdoba, la frontera avanzó desde los años ‘20 del siglo pasado, estamos hablando de más de 100 años. Y los problemas de inundación los tuvimos desde 2014-2015 en adelante, cuando las napas se acercaron a la superficie y tuvimos períodos en los que coincidían un exceso de agua con reducción de consumo. Ahí hablamos de balance hídrico”, explicó.
Bollatti aclaró que tanto la expansión de la frontera agrícola como la desaparición de un cultivo, son acciones provocadas por el hombre, ya sea por una política pública que fomenta un cultivo o lo desfomenta y lo saca del mapa productivo. Eso pasó con el trigo en Marcos Juárez entre 2010 y 2012.
“La desaparición del trigo en esos años estuvo principalmente explicada por permisos de exportación y por las retenciones. Entonces, el cultivo desapareció en la zona”, explicó.
“Fue una decisión netamente política, no por una persona malintencionada que quería sacar el trigo de ahí. Lo que lograron desde el Gobierno fue que haya menos producción y eso generó menor consumo de agua. Y ese menor consumo retroalimentó un sistema al que ya le estaba sobrando agua por una cuestión ambiental, lo que implicaba una mayor oferta hídrica en un período de tiempo en el que era normal que ocurriera”, analizó Bollatti.
A fines de febrero de 2015, la localidad de Idiazábal, en el sudeste de Córdoba, sufrió una inundación que duró 17 días y obligó a sus 1.300 habitantes a evacuar el pueblo. Para Bollatti, ese fenómeno ocurrió porque el tipo de suelo no puede retener tanta cantidad de agua. El experto sostuvo que, aunque existen mecanismos para mitigarlo, el problema seguirá.
“El pueblo está en una vía de escurrimiento. El agua va a ir por donde tiene que ir, y va a escurrir por el sector más bajo. Si establecés una comunidad, una planta de acopio o una escuela en un sector por donde el agua va a pasar en algún momento, o pasó en algún momento de la historia, seguirá ocurriendo. Ahora, lo que vos hagas alrededor de toda esa cuenca, puede hacer que el agua llegue más rápido y sea más caótico, o que el agua llegue más lenta y sea más ordenado, y así logres mitigar los efectos”, señaló.
Entre las acciones que el hombre puede emprender están la rotación de cultivos o sembrar cortando la pendiente.
Uno de los últimos reportes climáticos de Bolsa de Comercio de Rosario advierte que, luego de tres años de La Niña (fuerte sequía), El Niño que se avecina en Argentina será más moderado de lo que se preveía, lo cual reduce el riesgo de excesos hídricos y hace prever mejores condiciones para la campaña de los cultivos de verano.
Al ser consultado sobre si el peligro de inundaciones existirá siempre, Bollatti respondió: “Hay sectores planos en los cuales el agua escurre más lentamente y que cuando tengamos una determinada intensidad de lluvia van a generar inundación. Ahora, la provincia de Córdoba tiene una gran red organizada de drenaje para que mitigue los efectos negativos. ¿Eso significa que secarán toda el agua en un ratito? No, pero van a hacer que por lo menos podamos seguir produciendo. A eso lo llamamos pilar azul, pero eso sólo no alcanza, es una parte de la solución. La otra es el pilar verde, que es toda la otra parte agronómica, del consumo, del balance y la rotación del cultivo, la fertilización, la conservación de suelos con terrazas, entre otras acciones importantes”, consideró Bollatti.
El ingeniero agrónomo sostuvo que en la actualidad los suelos de la zona están en condiciones de retener 200 milímetros de agua en el transcurso de 7 a 10 días. “Esa lluvia debería poder filtrarse en un 80%”, indicó. No obstante, aclaró que en función de las características de cada lote, los más bajos se inundarán y los más altos retendrán poca agua. “Eso ya depende del manejo agronómico que tenga cada lote”, comparó.
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26 feb 2023

Obras hídricas en cuenca del San Martín

El Diario de Villa María (26/02/2023)
Van por las obras de la cuenca

El intendente Pajón encabezó un encuentro con productores para completar las obras hídricas necesarias en la cuenca El Chato, que años atrás provocó inundaciones
El intendente Mauricio Pajón convocó a los productores agropecuarios de la zona a una reunión para avanzar en la regularización cuenca hídrica El Chato, entre Arroyo Cabral y Ausonia.
El encuentro, que se desarrolló en el Auditorio Municipal el viernes por la tarde, tuvo la participación del ingeniero Gustavo Barchesi y partió de la base de “informar y tomar los aportes que hicieron los productores que conocen la zona”, dijo Pajón. Además, quedaron en volver a reunirse dentro de dos semanas para analizar los costos y pulir el proyecto.
El mandatario repasó que “la cuenca esta arranca en Río Tercero, viene cruzando y pasa por Pampayasta, Ausonia, Idiazabal… y muere en El Saladillo. Ya se han hecho obras de canalización, desde allí hasta Ausonia y desde Arroyo Cabral hacia Pampayasta, y más arriba, con microdiques, para ir retardando la llegada del agua, para que avance de manera regular y progresiva”.
Apuntó que “restan ejecutar obras entre Arroyo Cabral y Ausonia, por lo que el encuentro sirvió para explicar cómo sería el proyecto y cómo se podría costear”.
“El Gobierno estaría dispuesto a afrontar la ejecución de las obras, mientras que los productores deberían hacerse cargo del proyecto”, adelantó.
En tanto, esta primera reunión buscó explicar a los convocados que también “es una buena oportunidad para ponerse de acuerdo y avanzar”, compartió Pajón.
“Los productores, entonces, deberían pagar el proyecto del ingeniero, para canalización y microdiques, firmar los permisos de paso y luego presentarlo a la Provincia, que asumiría el 100% de la obra”, insistió Pajón.
La falta de lluvias, comentaron, permitiría trabajar, además que “los consorcios de conservación de suelos cuentan hoy con herramientas para los alteos necesarios para la contención de aguas”. “Hoy están dadas las condiciones”, redondeó el intendente de Ausonia.
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29 ene 2023

Noticias ambientales del día 29/01/2023

 


El Diario de Villa Carlos Paz - Edición Electrónica (29/01/2023)
- Fuerte suba del nivel del lago San Roque
El lago San Roque tuvo un buen ingreso de agua y elevó su nivel tras el ingreso de las últimas crecidas por las intensas lluvias que continúan hoy.

El Puntal de Río Cuarto (29/01/2023)
- La Picasa: la sequía provocó una bajante histórica de la laguna, pero sigue siendo una amenaza para el sur
El espejo de agua que años atrás cortó la ruta nacional 7 y sepultó parte del ferrocarril hoy muestra manchones secos sobre el sector sur. Pero los productores advierten que no se hicieron las obras prometidas, y si vuelve "El Niño" todo volverá a inundarse
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