6 ene 2022

El negocio de la basura y su costo estatal

La Voz del Interior (06/01/2022)
El negocio de la basura y su costo estatal

Con el sano propósito de cuidar el bolsillo de los cordobeses, podríamos pensar que si la Municipalidad realizara por sí misma el servicio de recolección de residuos, se ahorraría $ 5 mil millones anuales.
Por suerte, se está imponiendo en la agenda pública la idea de que es necesario achicar el Estado para bajar los impuestos y así liberar las manos de la actividad privada para que pueda desarrollarse y crear riqueza.
Siendo los estados municipales los que más han crecido, me propuse revisar el Presupuesto Municipal de la Ciudad de Córdoba para ver ingresos y gastos. A grandes rasgos, la Ciudad de Córdoba cuenta con un presupuesto anual de funcionamiento de 50 mil millones de pesos (500 millones de dólares), de los cuales el 60 por ciento corresponde a coparticipación y el 40 por ciento restante, a recaudación propia.
Cuando analizamos en qué se gasta, cosa que no es para nada fácil, porque es una absoluta mentira que la información de gestión esté disponible y sea transparente, nos encontramos con que cerca del 20 por ciento (10 mil millones de pesos) se gasta en recolección de residuos y que este servicio se hace a través de las empresas tercerizadas Urbacor, LAM y Lusa.
Haciendo una simplificación, pero válida, el costo del servicio se compone de sueldos, combustible, amortización de camiones, mantenimiento, etcétera. Los sueldos representan el 50 por ciento del total de los costos, y se fijan en negociaciones entre el sindicato y la Municipalidad. El precio del combustible lo fija el Estado. Neumáticos y equipamiento son los costos menores.
Con esto quiero significar que es innecesaria la existencia de contratos entre la Municipalidad y estas empresas, que no hay aquí margen para la creatividad empresarial ni para la innovación, y mucho menos para la competencia. En definitiva, son meros pagadores de sueldos cuya única virtud es el lobby por el que se llevan una importante tajada de nuestros impuestos.
La maraña impositiva de la Argentina hace que todo lo que compramos tenga un 50 por ciento de impuestos; pagamos 100 por algo que en realidad cuesta 50.
Con el servicio de recolección de residuos que la Municipalidad les “alquila” a Urbacor, a LAM y a Lusa pasa exactamente lo mismo. Con el sano propósito de cuidar el bolsillo de los cordobeses, podríamos pensar que si la Municipalidad realizara por sí misma el servicio de recolección de residuos, se ahorraría cinco mil millones de pesos anuales. Eso es mucha plata, creo que bien vale el esfuerzo.
Como en tu casa, podés comprar la lechuga, el tomate, el huevo, la hamburguesa y el pan, y cocinártela; o bien ser cómodo y pedirte un delivery.
¡Ya escucho a los detractores del otro lado de este texto! Les propongo un análisis de los pros y los contras de la idea. Antes que nada, les cuento que soy un ferviente defensor de la iniciativa privada, y que donde los privados pueden satisfacer las necesidades, el Estado debe retirarse.
La recolección de residuos es un bien público, es impracticable que cada ciudadano contrate el servicio de forma individual y es una de las razones de la existencia de los municipios. Esto no es una estatización. Para que exista actividad privada, debe haber un mercado transparente, empresarios que arriesguen su dinero y competencia.
Aquí, los argumentos a favor de mi planteo. No se suman nuevos empleados, los empleados del sistema de recolección de residuos son en definitiva empleados municipales, si la empresa no cumple la Municipalidad debe responder, nunca quedan en la calle. La alta inflación y la regulación estatal de sueldos, combustibles, etcétera, hacen imposible el cálculo económico del costo del servicio. Tampoco hay competencia, por todo esto no hay estímulo a la mejora del servicio ni baja de los costos.
Esto da como resultado natural la cartelización entre los prestadores para lograr incrementos en el precio del servicio, negociación que se hace entre las empresas y los funcionarios públicos de manera nada transparente.
Para finalizar, está el hecho no menor de que, por más empresas que intervengan en este servicio, el problema de la disposición final de los residuos y los predios de enterramiento es siempre responsabilidad indelegable de la Municipalidad. La búsqueda de soluciones amigables con el medio ambiente, la separación, la reutilización y el reciclaje siguen siendo un problema de la comunidad.
 

Por Maximiliano Pereyra  - Presidente de la Coalición Cívica-ARI Córdoba Capital
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