17 ene 2021

Incendios 2020 y su incalculable impacto sobre el bosque nativo

 


La Voz del Interior (17/01/2021)
Incendios de 2020: el impacto sobre el escaso bosque nativo que queda en Córdoba

El que pasó fue el peor año en décadas para la provincia en materia de incendios forestales. Un informe de la Secretaría de Ambiente establece el nivel de afectación que hubo según el tipo de cobertura vegetal de los suelos quemados. Y confirma el impacto sobre el monte en buen estado y también sobre áreas en condiciones de serlo si se preservaran de intervenciones.  
De las ya escasas 300.187 hectáreas de bosque nativo en buen estado de conservación que Córdoba mantenía (y que representaban el 1,82% de la superficie total de la provincia), durante 2020 se quemaron por incendios forestales 15.674.
En sólo un semestre de 2020 se hizo humo el 5,2 por ciento del total de monte autóctono en buen estado.
Hace un siglo, en 12 millones de sus 16 millones de hectáreas totales, Córdoba estaba tapizada de vegetación nativa. Ahora, con una cobertura ya muy menor, cada hectárea afectada cuenta e impacta.
A la vez, de las 826 mil hectáreas de bosques abiertos (el 5,26% de la superficie provincial), que sin impactos negativos podrían volver a ser bosques cerrados, se quemaron en 2020 otras 23.397.
De ese modo, entre montes cerrados y abiertos, hubo fuego sobre 39.071 hectáreas en el año que pasó.  
Pero, en realidad, la cifra del impacto es aún mayor.
Primero, porque aquellas 300 mil hectáreas en buen estado corresponden a un informe elaborado en 2016 y desde entonces los bosques nativos siguieron mermando. Y segundo, porque esas áreas quemadas cuentan sólo hasta la primera quincena de noviembre de 2020, sin incluir los fuegos que también hubo en el último mes y medio del peor año de incendios que Córdoba recuerde en las últimas décadas.


 

Dónde y qué
Los datos de superficie afectada por el fuego según tipo de cobertura de suelos figuran en un informe de la Secretaría de Ambiente de la Provincia, elaborado por “un equipo intersectorial conformado junto con otros organismos gubernamentales y académicos”, según señala su presentación.
Ese trabajo oficial sobre los incendios de 2020 establece que, sobre la base de imágenes satelitales, se contaron 321.688 hectáreas quemadas en Córdoba entre mayo y noviembre de 2020.
Pero en los meses no sumados también hubo focos. Un informe publicado por La Voz el pasado lunes concluyó que hubo unas 340 mil hectáreas bajo fuego, con base en datos coincidentes del Plan Provincial de Manejo del Fuego y del Servicio Nacional de Manejo del Fuego.
Lo quemado en 2020 representa casi la misma cifra que la de los nueve años anteriores sumados.
El informe citado precisa que, hasta mediados de noviembre, se contabilizaron 265 incendios forestales, frente a los 210 del promedio anual de la última década. También cita que el 95% del total quemado corresponde a los 27 incendios de mayor dimensión.
El trabajo de Ambiente fija además que, en 2020, el 20% del total afectado fue sobre rastrojos de campos con cultivos agrícolas y “un 80% sobre pastizales, arbustales, monte natural y bosque implantado”.
En realidad, sobre forestaciones implantadas (generalmente de pinos), hubo fuego en 3.682 hectáreas serranas, de las 29.476 que en 2016 se contaron como cubiertas por ese tipo de árboles.
El mapa de los fuegos muestra cómo se concentraron en 2020, fundamentalmente, en las zonas serranas y del noroeste, justo donde sobreviven las áreas con mayores forestaciones. De ese modo, el impacto ambiental producido es mayor.

Mapeo
El mapa de cobertura vegetal de la provincia utilizado para el informe es el elaborado en 2016 por la investigadora Sofía Lanfri. Ese mapeo estableció que, hace casi cinco años, el 64,5% del territorio cordobés estaba destinado al uso cultural (urbano y productivo agropecuario e industrial).
Ese mapa ya mostraba que en Córdoba había mayor superficie bajo sal (334 mil hectáreas) que con monte nativo en buen estado de conservación (300 mil hectáreas).
Desde los sectores ambientalistas y académicos que investigan los ecosistemas, se insiste, desde hace años, en que el concepto de bosque nativo no sólo debe incluir, para su conservación, el monte cerrado, sino también el abierto que puede recuperarse, así como los espacios de arbustales y matorrales, que alguna vez fueron bosque y que bajo ciertas condiciones podrían volver a serlo.
De ese modo se planteó hace una década el mapa territorial de bosque nativo, incluyendo como zonas rojas y amarillas de conservación sectores con potencial de ser monte maduro.

Detalles
El informe oficial también describe detalles de afectaciones según tipo de suelos y regiones y marca las cuencas hídricas y los espacios calificados como áreas naturales protegidas con mayores impactos por el fuego.
También cita las tareas encaradas por Ambiente en materia de restauración. En ese caso, advierte que, por consenso de los expertos en la materia, no se abordaron hasta ahora planes de reforestación ni intervención sobre suelos quemados, sino que se apeló a “remediaciones compensatorias” aportando ejemplares nativos en zonas no quemadas cercanas a las afectadas.
El enorme impacto generado por la mayor superficie quemada en décadas abrió en Córdoba nuevos debates sobre las estrategias para mejorar la prevención de los incendios, el combate de los fuegos y los modelos de restauración que debieran aplicarse.

Por departamento
En 2020, de los 26 departamentos del mapa cordobés, fue Río Cuarto el que mayor superficie afectada por el fuego contabilizó. La explicación se encuentra en los gigantes focos que avanzaron sobre las Sierras del Sur, entre Alpa Corral, Achiras y Río de los Sauces.
Los cinco más afectados fueron:
- Río Cuarto, con 100 mil hectáreas
- Punilla, con 55 mil hectáreas
- Cruz del Eje, con 47 mil
- Ischilin, con 27 mil
- Santa María, con 18 mil hectáreas.

Para comparar, con desmonte
En 2019 hubo desmontes sobre 4.344 hectáreas en Córdoba. El 25% de esa superficie era de zona roja, considerada para la más estricta conservación. Fue el año con menos deforestación nativa desde 2014, cuando empezó a relevarlo la Policía Ambiental de Córdoba.
Desde 2014 hasta 2019, fueron 37 mil las hectáreas desmontadas sin autorización en la provincia.
La cifra da cuenta de la relevancia del impacto de los incendios de 2020, en sólo un año, por su mayor dimensión.
Pero los desmontes tienen peores consecuencias que el fuego porque, una vez arrasada la cobertura vegetal con topadoras, ya no hay chances de recuperación. Con el fuego, el monte autóctono tiene posibilidad de sobrevida, aunque con el paso de los años y siempre que no se agraven las condiciones con otras intervenciones.

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