16 sept 2018

Los pumitas huérfanos y su triste futuro



La Voz del Interior (16/09/2018)
Cuidados extremos para pumitas huérfanos

Un grupo de adolescentes mató a su madre, en Idiázabal. Quedaron cinco crías. Un pumita murió y los otros luchan por sobrevivir en una reserva de fauna.
Los verdugos de su madre se los repartieron como si fuesen un botín. Eran tan pequeños que todavía no habían abierto sus ojitos. Aunque en el refugio se acurrucaron aún más, asustados por los gritos de esos jóvenes desaforados que le rompieron la cabeza a palazos a su mamá, luego de acosarla y encerrarla como una jauría. Los perros la mordieron por todos lados y, ya débil, fue presa fácil. Las ubres repletas indicaban que las crías no estaban lejos. Y por ellas fueron.
La barbarie quedó registrada en un video que se viralizó rápidamente. Y la comunidad de Idiazábal, ubicada a unos 225 kilómetros al sudeste de la ciudad de Córdoba y de apenas unos 1.500 habitantes, no tardó en reaccionar.
Una sociedad protectora de animales denunció la situación. El único mayor, de un grupo de siete adolescentes, fue detenido por la Policía.
Los cinco cachorros fueron recuperados y la ONG Soy mi Pueblo, con la ayuda del biólogo Luis Auyeros, enseguida movió contactos para que la Policía Ambiental de la Provincia los rescatara y trasladara a un espacio adecuado. Mientras, Karen Mariani, de la misma ONG, les brindó asilo transitorio y cuidados. Uno de ellos no pudo sobrevivir. Y hay otro en estado delicado.
Por un par de días, los alimentó con leche para gato con una jeringa y un pico de bicicleta. La tetina de la mamadera era demasiado grande. Había que reemplazar la asistencia de la madre que ya no estaba. Una veterinaria indicó que no tenían más de una semana; los ojos cerrados y la presencia del cordón umbilical eran señales de que habían sido paridos un puñado de días atrás.
En Pumakawa, la reserva de fauna y flora nativa de Villa Rumipal, recibieron este viernes a la noche a los cinco cachorritos que llegaron en un cajón de verduras. Allí los dejó Policía Ambiental, por unos días. En esta primera etapa deben seguir una dieta con leche deslactosada, crema, limón y miel, a través de una jeringa. Reciben cuidados permanentes, como cualquier bebé.

Condenados al cautiverio
Kai Pacha, encargada de la reserva de Calamuchita, sostuvo que sería inviable reinsertar en un futuro estos animales en el monte, su hábitat natural. El contacto con el ser humano, por breve que sea, ya los vincula de otra manera, y comienzan a relacionarlo como proveedores de alimento. Por consiguiente, el riesgo de un ataque es alto. En cambio, cuando el animal nunca tuvo contacto con personas, el instinto los hace alejarse y tratar de permanecer inadvertidos para la gente.
En la reserva Pumakawa viven 12 pumas adultos rescatados del mascotismo y de situaciones similares: cachorros huérfanos abandonados en el campo, tras la muerte de la progenitora. Consumen unos 50 kilos de comida cada dos días (una vaca o un caballo cada 10 a 15 días) y viven en un habitáculo de grandes dimensiones.
Pero los cinco nuevos no podrían sumarse a esa lista. Aunque la proteccionista quisiera, no podría sumar cinco felinos más a la población por los altos costos en personal y alimentos. Por ese motivo estarán allí el tiempo más crítico y luego la Policía Ambiental deberá buscarles otro destino. “El problema no termina cuando se ubica al cachorro en un centro”, aseveró.
Kai Pacha subrayó que el puma, como principal depredador, cumple un rol fundamental como regulador del ambiente, poniendo freno al crecimiento de especies que podrían convertirse en plaga, como las palomas o las vizcachas. “No está en extinción por su alta capacidad de adaptación, pero debería preservarse de otra manera”, marcó. Apuntó a la carencia de políticas para conservarlo y de estudios minuciosos para conocer a fondo la especie.
Con biberón. Con jeringa y un pico de bicicleta, improvisaron una mamadera con leche sin lactosa, crema, limón y miel para los pumitas.

Conflicto de intereses
Mientras una red de personas actuó y se movilizó para salvar la vida de los pumitas en el interior de Córdoba, en la provincia de Río Negro, desde el Estado provincial incentivan desde hace años su caza: ofrecen tres mil pesos por cada puma muerto y 700 por cada zorro. Aseguran que lo hacen para proteger a los criadores de ganado, depredado por el felino.

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