9 jun 2010

Empresas: duro invierno ante la falta de gas

Comercio y Justicia (09/06/2010)
Pymes prevén duro invierno ante la falta de gas

Pymes prevén duro invierno ante la falta de gasLas restricciones en el suministro de la energía, cuando los fríos no fueron tan intensos, genera incertidumbre para los meses de julio y agosto. Las industrias sufren multas por incumplimiento en plazos de entrega
Las pequeñas y medianas empresas cordobesas prevén un “invierno incierto” por las restricciones en el suministro de gas que ya sufrieron numerosas industrias, aun cuando los fríos no fueron tan intensos.
Así lo aseguraron a Comercio y Justicia fuentes de la Cámara de Industriales Metalúrgicos y Componentes de Córdoba (CIMCC) y del Foro Productivo de la Zona Norte (FPZN), entidades que se pronunciaron a favor de “definir políticas claras, a mediano y largo plazo, que desarrollen los incentivos necesarios tanto para producir como para consumir de una manera ordenada y equilibrada”.
“Si con algunos días de frío y no tan intensos, las industrias ya han sufrido restricciones en el suministro de gas, no sabemos lo que puede pasar en los meses de julio y agosto. Hay que esperar que nos toque un invierno con temperaturas benignas para no afectar tanto la productividad”, explicó Emilio Etchegorry, titular de los Metalúrgicos, quien indicó además que aquellas empresas proveedoras de grandes industrias que tienen contratos con entregas “just in time”, como es el caso de las autopatistas, sufren apercibimientos económicos cuando incumplen con el plazo de entrega, pese a que las razones excedan sus reponsabilidades.
“El Gobierno asegura que no va a haber faltantes de gas ni gasoil, sin embargo ya se aplicaron restricciones y falta gasoil en varias estaciones de servicio”, indicó una fuente del Foro, quien aseguró que “la producción del país ha llegado a un techo a partir del que no se puede crecer por falta de suministro en los servicios básicos, como luz (cortes en verano), caminos (puente de Jesús María e inundaciones), gas (actuales restricciones), entre otros”.
“Nos corresponde el derecho de conocer con precisión cuáles son las medidas, inversiones y plazos de ejecusión para, con certeza, poder planificar el desenvolvimiento de nuestras actividades, garantizando la producción y el trabajo para bien de la sociedad”, reza el comunicado del FPZN.
En tanto, el parte de prensa de la CIMCC consideró que “no podemos seguir recargando en la industria todas las consecuencias de las políticas aplicadas en los últimos años. Esto sigue acelerando el proceso de pérdida de competitividad que sufre el sector”.
Al mismo tiempo, la entidad se pronunció en contra de “pagar más por el gas” como alternativa para incentivar la exploración de nuevos pozos, tal y como sugirió la Unión Industrial de Córdoba (UIC), tras la reunión de su Departamento de Energía.
“Ya lo hicimos cuando se crearon los fideicomisos para ampliar la capacidad del gasoducto de la Transportadora del Norte (TGN) y no fue la solución”, aseguró Etchegorry. “Además, eso habla de una visión sesgada de la situación. Si bien es cierto que el precio del gas es barato, eso es sólo mirar el árbol y no el bosque. Hay que tener en cuenta que la industria tiene en la actualidad la presión tributaria más alta de la historia y considerando eso, es impensable hablar de aumentar los precios. Atentaría contra la competitividad, que es justamente lo que se debe cuidar”.

“No hay opción de usar energías alternativas”
En las pymes locales aseguraron, además, que no tienen posibilidad alguna de realizar inversiones para contar con combustibles alternativos frente a las restricciones sufridas en el suministro de gas.
“La productividad empresarial está atada a los bajos costos en el caso de las pymes”, indicó a Comercio y Justicia una fuente del sector empresarial del Foro Productivo de la Zona Norte. “Por lo tanto, nosotros no tenemos opción de pensar en la utilización de combustibles alternativos, ya que eso dispararía los costos”.
En el mismo sentido se expresó Etchegorry, quien aseguró que “la utilización de combustibles alternativos repercute en la competitividad de la empresa”.
“Hay que pensar que producir con gas como energía y producir con otro tipo de combustible implica una diferencia en los costos similar en proporciones a la que enfrenta una familia que debe consumir gas envasado en garrafa versus aquella familia que tiene la posibilidad de abastecerse con gas natural”, aseguró el dirigente metalúrgico.

Fuera de competencia
En ambas entidades empresarias aseguraron que muchas de sus industrias asociadas podrían quedar marginadas de la producción si se vieran obligadas a producir con energías alternativas.
“Aunque las restricciones fueran programadas, anunciadas con debida anticipación y el plan se cumpliera, algunas pymes se quedarían al margen de la producción, porque no podrían enfrentar la inversión de la generación de combustibles alternativos al gas, gasoil o electricidad”, aseguró un empresario del Foro.
Etchegorry, en tanto, adelantó que “hay empresas a las que no les conviene directamente producir con otro combustible, porque no tienen posibilidades de trasladar el incremento en los costos”.

FPZN: “Se debe generar espacio para planificar a largo plazo”
El comunicado emitido por la dirigencia del Foro Productivo de la Zona Norte (FPZN) hace hincapié en la necesidad de generar y formalizar un espacio para la discusión y compatibilización de sus aportes “para que conjuntamente con el Estado provincial” puedan “mitigar las causas que inciden en el normal desenvolvimiento de la actividad productiva y laboral de Córdoba”.
En ese sentido, empresarios del Foro destacaron la necesidad de que se pueda planificar más allá de la gestión específica de un gobierno.
“Es necesario discutir un plan estratégico y consensuar medidas de corto, mediano y largo plazo”, en relación directa con los organismos oficiales -indicó el comunicado y agregó-: “Ello a su vez comprometería al sector empresario a asumir responsabilidades frente a las decisiones acordadas e implementar medidas atinentes o emergentes tomadas en tal sentido”.
Por todo ello, “el Foro Productivo de la Zona Norte sigue insistiendo en que sin una planificación estratégica que contemple la modernización y extensión de la infraestructura de servicios, en relación directa con el aumento de la producción y el trabajo como factores esenciales para terminar con el desocupación y el atraso en el desarrollo productivo del país, seguiremos sufriendo este tipo de contratiempos”, concluyó.

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La Voz del Interior (09/06/2010)
La cuestión de fondo es la escasez de energía

Mientras se destinan 16 millones a subsidios que favorecen a usuarios de alto poder adquisitivo, los pobres deben pagar mucho más cara la garrafa. Oscar Aguad.
La controversia entre el gobernador Juan Schiaretti y el titular de Empresa Provincial de Energía de Córdoba (Epec), Daniel Bonetto, los comentarios sobre el costo de la halagüeña repotenciación de la usina en Pilar y las denuncias acerca de sobreprecios en las compras a Venezuela no deben desviar la atención sobre la cuestión de fondo: la escasez de energía, como resultado de la falta de inversiones y la ausencia de una política energética.
Hay cortes en el suministro de gas a las empresas; faltan garrafas y se encarecen para casi la mitad de la población que está fuera de la red de gas natural. Para unos, alteración de sus costos e imprevisibilidad. Para los que menos tienen, el aumento del precio significa una rebanada a sus magros ingresos.
Torpe intervencionismo. Nada más sencillo que prever el frío en invierno, el calor en verano, el consumo de naftas y GNC para los automóviles y de gasoil en las actividades agropecuarias.
Sin embargo, semanas atrás hubo faltante en los surtidores, nuestros productores y transportistas tuvieron dificultades para proveerse de gasoil. En abril, ya debimos importar gas y, pese al parate industrial en el verano pasado, padecimos cortes de electricidad porque el cortoplacismo desalienta inversiones en el sector y malgasta recursos presupuestarios.
El intervencionismo torpe, que no tiene como objetivo ampliar la exploración, explotación, transporte e industrialización, impide el aprovechamiento de este recurso precioso. Los controles deberían servir para incrementar la actividad y optimizar la disposición de los hidrocarburos en los segmentos más dinámicos.
Si se paga dos dólares por millón de BTU (unidad térmica de medida) a las provincias productoras de gas, mientras se importa a entre siete y nueve dólares desde Bolivia y 14 y 16 dólares a la decena de barcos regasificadores de GNL (gas natural licuado) desde Trinidad y Tobago, no puede sorprender que desde 2002 caiga la producción de petróleo y desde 2004 la explotación de gas.
Menos producción. En marzo, respecto del año anterior, la producción de crudo disminuyó 3,7 por ciento y la de gas cayó 6,1 por ciento. Al mismo tiempo que extraemos menos, se achican nuestras reservas de hidrocarburos, por alteración de las reglas de juego y la falta de incentivos a la exploración continental y en nuestra plataforma marítima para consolidar nuestra soberanía efectiva en el mar, donde nos anoticiamos de que se descubren yacimientos.
Las restricciones son resultado del populismo que nos priva de una herramienta esencial para el desarrollo productivo, tanto de la industria como del campo, acotando la generación de empleo genuino y el desenvolvimiento tecnológico sustentado en los miles de subproductos derivados.
Para bajar un punto la desocupación, se requiere crecer cada año al cinco por ciento. Y ello, según especialistas, requeriría una sostenida y prioritaria inversión anual en energía de más 18 mil millones de pesos. Capitales públicos y privados deben concurrir en esa dirección, convocados por una política de Estado sostenida en el tiempo.
Mientras se destinan 16 mil millones de pesos a subsidios para la energía, sin criterio, a usuarios de alto poder adquisitivo, millones de compatriotas empobrecidos deben pagar la garrafa cuatro o cinco veces más cara, por no contar con una tarifa social focalizada. Ineficiente manera de administrar los impuestos que pagan los que producen y trabajan. Los cordobeses pagamos mucho más por ese combustible que en la porteña Recoleta.
Pocas reservas. Mientras todos los países exploran buscando abastecimiento futuro, Argentina tiene sus reservas en manos extranjeras. En cinco años, nuestras reservas hidrocarburíferas cayeron 40 por ciento; Brasil aumentó las suyas 60 por ciento.
La empresa Enarsa, en vez de asociarse para explorar en las áreas no concesionadas, se dedica a importar hidrocarburos de Venezuela y Bolivia, que apenas puede cumplir el volumen comprometido.
En vez de planificar la recuperación del autoabastecimiento energético, el año pasado se pergeñó un brutal e indiscriminado tarifazo para... !importar! Quien no invierte en buscar, no amplía sus reservas. Comprometemos el presente e hipotecamos el futuro.
Si con una caída de 3,8 por ciento de la economía, como sucedió en 2009, ya tuvimos apagones, el crecimiento previsto de cinco por ciento para este año nos obliga a implementar una política energética intensiva (incluyendo hidroelectricidad, nuclear y otras alternativas de energías limpias, además de biocombustibles) para equilibrar la composición de la matriz actual.
Sin este insumo básico, no habrá inversiones de gran porte en segmentos de tecnología de punta, no se instalarán nuevos emprendimientos ni mejorará nuestra productividad.
Sin provisión estable de energía, no podremos valorizar y diversificar nuestras exportaciones ni agregar valor y trabajo a nuestro proceso productivo, cristalizando el subdesarrollo que empobrece y la falta de oportunidades para nuestros jóvenes, trabajadores, técnicos y científicos. Éste es un tema prioritario, insoslayable; hagamos lo que hay que hacer, !por favor!

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