12 dic 2010

Dejarán de arrojar líquidos cloacales al Río III

La Voz del Interior (12/12/2010)
Dejarán de arrojar líquidos cloacales al río Tercero



Las principales ciudades ubicadas en las márgenes del cauce avanzan en sistemas de tratamiento de efluentes.
Villa María. De a poco, el curso medio y bajo del río Ctalamochita (o Tercero) comenzará a recuperar parte de su salud, porque las principales ciudades ubicadas en sus márgenes finalmente avanzaron en construir sistemas de tratamientos de efluentes cloacales.
Río Tercero tiene cloacas hace varias décadas, pero Bell Ville recién las sumó este año y Villa María está ahora a punto de inaugurarlas.
La tercera ciudad cordobesa dejará ahora de volcar directamente sus desechos al curso de agua.
Desde su nacimiento, este río –el más caudaloso de Córdoba– sufre en varios tramos contaminaciones de tipo industrial y también de origen orgánico por efluentes cloacales.
La descarga de heces durante décadas elevó a valores astronómicos, sobre todo aguas abajo de Bell Ville y Villa María, la presencia de coliformes, bacterias indicadoras de contaminación fecal, cuya presencia en el agua es proporcional al grado de degradación.
La docente e investigadora Rosa Ercole realizó en 2005 mediciones a la altura de Villa María que lo evidenciaron. Previo a su paso por la ciudad, el río presentaba 8.500 coliformes por mililitro. A mitad de curso la cifra se elevaba a 10 mil y tras pasar el desagüe cloacal, sumaban 140 millones por mililitro de agua.
Otro estudio de 2004 que hizo la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNC determinó que después de pasar por la descarga cloacal sin tratamiento de Villa María y Bell Ville, el río llegaba a su máxima concentración de fósforo y demanda biológica de oxígeno (DBO), indicador que mide la concentración de contaminantes orgánicos y de la bacteria Escherichia coli .
Estas dos ciudades, principales voladoras de materia orgánica al río desde hace décadas, dan vuelta la historia ahora a partir de la construcción de sus plantas depuradoras.
Ercole estimó que la recuperación será “casi de inmediato” para el agua, pero llevará más tiempo para la vida vegetal y animal del río. “Además se reduce el riesgo para las poblaciones que todavía usan el agua del río para abastecerse”, señaló.
Villa María lanzó un plan de obras de cloacas que en 2011 prevé cubrir toda la ciudad. Esto evitará filtraciones de pozos negros de barrios ribereños.
La construcción de la planta depuradora demandó una inversión de 42 millones de pesos aportados por el Gobierno nacional, a través del Enohsa.
El municipio aseguró que la mayor parte del costo se lo llevan 24 aireadores que aceleran el tratamiento en los piletones. En los últimos 42 años, la ciudad vertió sus cloacas sin tratar al cauce del río.
El gobierno local realizó un estudio de la contaminación actual en la descarga cloacal para tener un parámetro a futuro. La planta ya está técnicamente operable y se había anunciado su inauguración para octubre pasado, pero aún la empresa no entregó la obra.
Por otro lado se sancionó en Villa María una ordenanza que fija la calidad de los líquidos que pueden ser vertidos por los usuarios a la red cloacal. Mariana Guardia, subsecretaria de Saneamiento Ambiental municipal, explicó que con ese marco legal las empresas que trabajan con líquidos pesados deberán construir cámaras para tratar sus efluentes antes que ingresen a la cañería cloacal.

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Bell Ville también trata los efluentes que vuelca al río

La planta depuradora funciona desde septiembre último y tuvo un costo de poco más de 2,5 millones de pesos.
Se hizo con recursos municipales propios, a partir un fondo específico proveniente de la facturación del agua.
A poco de andar, los análisis ya muestran una disminución de la demanda biológica de oxígeno (DBO). “Todavía no está en el nivel que debería, pero está funcionando bien. Es un paso importante”, contó Héctor Stassi, responsable técnico de la Cooperativa Sudeste, a cargo de la planta. Son dos lagunas que trabajan por decantación y están previstas dos más con una vida útil de 100 años.
Para tener agua potable, Bell Ville la extrae del río. La inauguración de la planta de Villa María, río arriba, le representará un gran alivio. “Cuanto menos materia orgánica se vuelque al río, mejor. El tratamiento que hagan en Villa María ayudará a la potabilización que hace Bell Ville”, dijo Stassi.
La planta de Bell Ville es similar a la de Villa Nueva, sobre el mismo río. Morrison también tiene en construcción su red de cloacas y lagunas sanitarias. Un proyecto similar se propone en Ballesteros.

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