15 feb 2019

Desborde y contaminación de un arroyo en Anisacate



La Nueva Mañana (15/02/2019)
Anisacate: vecinos reclaman por desborde y contaminación de un arroyo

Este sábado se manifestarán en la ruta 5 y frente a la Municipalidad. “Hay incumplimiento de deberes de funcionario público”, aseguran. El Ejecutivo local anunció obras.
No es una situación nueva, pero la reflotaron los calores veraniegos y el enero más lluvioso de las últimas décadas. El arroyo Alta Gracia, que cruza parte de la vecina Villa Anisacate, está contaminado y se sale de cauce con cada vez más recurrencia. Y los vecinos de la zona, especialmente quienes residen en los barrios La Rivera y Santa Teresita, insisten con el reclamo a la Municipalidad y a las autoridades provinciales, entendiendo que la situación implica “una realidad invisible y un peligro inminente”.
Así lo expresaron en una nota dirigida al intendente de Anisacate, Ramón Zalazar, en la que exigen soluciones a tres problemas concretos: la caída inminente de un tanque de agua emplazado en el sector, el desborde crónico del arroyo Chicamtoltina y la contaminación del curso de agua, adonde van a parar los efluentes cloacales de Alta Gracia.

Algo huele mal
La contaminación del arroyo Chicamtoltina o Alta Gracia lleva muchos años. A lo largo de buena parte de su recorrido, el curso de agua conformado por los arroyos Estancia Vieja y Los Paredones padece las consecuencias de la mano del hombre. Extracción de materiales, perforaciones sin autorización y uso privado de lo público son algunas de las constantes, sin que los diferentes niveles del Estado hayan avanzado en la preservación del recurso. Pero la situación se torna dramática a la altura de las lagunas sanitarias de Alta Gracia, los módulos que reciben los residuos cloacales de los pocos barrios de la ciudad que cuentan con el servicio, y que padecen una situación de colapso crónico.
Tras años de reclamos vecinales y judicializaciones fallidas, en septiembre pasado se anunció la obra de ampliación y mejora del sistema, con la profundización de las piletas 1 y 2 y la incorporación de un sistema de microaireación de última generación. La idea es mejorar la calidad del efluente que se vuelca al arroyo, y que cese su viaje contaminante por los patios traseros de muchos vecinos de Anisacate. Las obras están en ejecución, pero la histórica contaminación continúa como ha sido constante en todos estos años, pese a las denuncias judiciales, administrativas y mediáticas de los habitantes del sector y del propio Zalazar.

La voz de los vecinos perjudicados
Emiliano Peña Chiappero es uno de los vecinos que viene relevando la contaminación en el arroyo. Habitante de la zona desde 2014, asegura que “con la llegada de nuevos vecinos en este último tiempo, la idea fue darle nuevo impulso a esta visibilización de la contaminación del arroyo que hace Alta Gracia, lo que nos llevó a hacer reuniones y asambleas”. Superada esa instancia, se entrevistaron con funcionarios de la Municipalidad de Alta Gracia, y tras estudiar el proyecto de remodelación en curso, entendieron que “la ampliación de la planta lo que haría es reducir de manera importante el impacto de la contaminación del arroyo”. Allí están cifradas las esperanzas, aunque no olvidan que en los relevamientos sobre el arroyo “lo más impactante fue ver cómo llegaba nítido de arriba y cómo impactaba el desecho cloacal de las cloacas”. Y tampoco que en las recorridas hallaron “bolsas, plásticos, cubiertas… todo lo que tira la gente, más lo que trae la creciente”. Es por eso que consideran no sólo que el arroyo debe dejar de ser contaminado, sino que “es necesario limpiarlo”. Si esa limpieza debe hacerla la Municipalidad de Alta Gracia o su par de Anisacate también es motivo de disputa.

Inundados
Otro problema colateral y no menor es el de los anegamientos. En el escrito presentado a Zalazar, los vecinos sostienen que por las intensas lluvias de los últimos meses, “las inundaciones de zonas linderas al arroyo vienen generando gravísimos daños económicos a los particulares, perdiéndose gran parte de varios terrenos y de otros bienes que nunca han sido resarcidos”. Y reclaman que “en cada inundación o desborde del arroyo, muchos vecinos están expuestos a la mencionada contaminación”.
Marcelo Piñeyro, habitante de la zona desde 2016, destacó que “por primera vez estamos todos los vecinos organizados” y dijo a La Nueva Mañana que “hay mucho dolor porque el arroyo se va desbarrancando”. “Hay muchas familias involucradas en el reclamo, y este sábado a las 10 vamos a repartir panfletos al costado de la ruta y vamos a manifestarnos frente a la Municipalidad”, completó, al tiempo que anunció el inicio de acciones legales.
Al problema lo agravan la obstrucción del cauce por parte de árboles caídos en las sucesivas tormentas y el agua que cae sobre el arroyo desde la ruta 5. “Hay vecinos que por la modificación del cauce han perdido hasta 400 metros de terreno”, se alarmó Piñeyro. Es por ello que en la nota solicitan también “los planos catastrales y/o topográficos del loteo en cuestión (terrenos lindantes al arroyo) antes de la modificación del curso del Chicamtoltina”. “Está a la vista la falta de cumplimiento de los deberes de funcionario público”, consideran los vecinos, preocupados también por la situación de un gran tanque de agua, con riesgo de caerse por “los sucesivos derrumbes que se vienen produciendo cada vez con más frecuencia”. En el relevamiento fotográfico aportado por los vecinos se aprecia que la estructura de cemento está apuntalada con simples sogas.

Prometen obras a corto y mediano plazo
El ingeniero Matías Bupo, secretario de Obras y Servicios Públicos de la Municipalidad de Anisacate, explicó la situación de los desmoronamientos en la zona de La Rivera en que “producto de las lluvias se han generado crecidas extraordinarias, y mayor escurrimiento y por ende caudales más grandes, por el avance urbano de Anisacate y de Alta Gracia”. Bupo explicó que “el arroyo tiene una serie de curvas donde el agua pega de frente y se van generando erosiones localizadas en la base de los márgenes y eso ha ido generando desmoronamientos”. Y sobre las viviendas de la zona, dijo que “hay un par de propiedades que no están en extremo riesgo, pero sí se está volviendo comprometida y crítica la situación”. Párrafo aparte mereció el asunto del tanque de agua a punto de desmoronarse, asegurando que la estructura que abastece de agua a 190 familias de la zona se protegerá “con una fila de pilotes y consolidación del suelo”.
En líneas generales, el funcionario indicó que cuenta con “apoyo provincial para hacer una obra de resguardo y protección de márgenes. Vino un geólogo y evaluó la situación, un inspector coordinará los trabajos de obra y la Municipalidad va a desmalezar para que a posteriori venga maquinaria para realizar movimiento de suelo”. En concreto, lo que se va a intentar es “restituir el cauce a su curso original, enderezar esas curvas y rellenar las partes que se han erosionado. Una vez ejecutado esto se van a colocar protecciones colchonetas engavionadas, para evitar este tipo de erosiones”. “Es un plan de trabajo de más o menos seis meses, con medidas de corto plazo y otras que llevarán un poco más de tiempo”, completó. Con relación a la contaminación del arroyo, Zalazar –que lleva años denunciándola- se esperanzó en que la remodelación de la planta corrija el problema. “Espero que con esta obra, con estas acciones se pueda sanear el arroyo”, dijo el año pasado, durante el acto de anuncio de inicio de los trabajos.

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