12 may 2009

UTNVM: biocombustible de residuos del campo

El Puntal de Villa María (12/05/2009)
Proyectan fabricar biocombustible con los residuos que quedan en el campo

Hugo Dellavedova, del área de investigación y desarrollo de la UTN, adelantó que la iniciativa se debe a que la fluctuación del precio del aceite influye sobre los proyectos anteriores
Durante más de una semana, desde el 22 de abril hasta el domingo 3 de mayo, un grupo de productores agroindustriales mexicanos estuvo en Villa María y en otros lugares de Córdoba y Entre Ríos, para capacitarse y conocer los diferentes modelos asociativos que funcionan en nuestro país.
Uno de los encargados de capacitarlos y acompañarlos en gran parte de su recorrido fue Hugo Dellavedova, integrante del área de Investigación y Desarrollo de la UTN, que comentó sobre este y algunos otros temas en relación a la Universidad Tecnológica.

-¿Quiénes fueron los visitantes mexicanos?
-Ellos son grandes productores de maíz blanco para consumo humano. Este grupo que está constituido por 36 acopios, empresas agroindustriales y cooperativas de México, procesan 450 mil toneladas de granos por año y tienen 54 plantas de acopio distribuidas por todo México, pero con muy poca industrialización.

-¿A qué se dedican?
-Ellos producen un maíz mixtamalizado, que se trata con agua de cal, se pregelatiniza parte del almidón y es el que después ellos utilizan para hacer una especie de harina de maíz pregelatinizadas, que usan para hacer las tortillas, típico de ellos, como el pan de acá.

-¿En qué niveles están poco industrializados?
-Tienen poca industrialización en áreas como podría ser la obtención de almidón, enzimas, jarabes de glucosa, solventes industriales, entre otros. En fin, el maíz permite obtener más de 300 productos industriales de alto valor agregado, entonces hablamos un poco sobre eso, de lo que se puede llegar a hacer.

-¿Su visita fue entonces exclusivamente para capacitarse?
-Para capacitarse, para ver la realidad argentina, para observar los modelos asociativos que tenemos acá, cómo funcionan nuestros modelos asociativos, sus pro y sus contra.

-¿Cómo estuvo conformada su visita por Villa María?
-A Villa María llegaron el 22 y se fueron el 23 a la tarde. Hicimos una charla de 4 horas en la facultad, donde les di una charla sobre la industrialización del maíz. Hablamos de las premezclas, de los alimentos para peces, de los alimentos para mascotas, de los ‘snacks’ (productos de copetín), y un panorama bastante amplio en torno al maíz. Desde ahí nos fuimos a SOJACOR Sociedad Anónima.

-¿Cuál fue la impresión que tuvieron en su visita?
-Al parecer se fueron muy entusiasmados, porque cuando regresaron ya nos pidieron la asistencia para que nosotros podamos colaborar en algunos de los proyectos allá en México. Es más, han pedido también de llevar productos desde Argentina para allá. Creo que ya han hecho un arreglo para llevar arroz de Villa Elisa a México, y habría interés en algunos otros productos.

-¿De qué se trataría la asistencia técnica solicitada?
-Lo más probable es que haya que viajar, pero esto recién está en los inicios. Ellos han quedado muy sorprendidos con el apoyo que da la Universidad Tecnológica a la región, desde el punto de vista de la asistencia técnica, asesoramiento, desarrollo de proyectos y transferencia de tecnología.

-¿Qué significado tiene esto para la UTN?
-Nosotros desde el CITELAC, hace más de 20 años que viene trabajando en proyectos para asistencia técnica a la industria. Tenemos más de 40 proyectos ya realizados, muchos de ellos financiados y auditados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Hemos trabajado para la Aceitera General Deheza, para el Banco Sudecor, y también para pequeños productores, como es el caso de SOJACOR. Esto alcanza ahora un reconocimiento un poco más amplio de lo que es la Argentina, si bien hemos estado también trabajando con un grupo de empresarios italianos para armar una planta de aceites vegetales para generación de energía eléctrica.

-¿Desde el CITELAC también se gestó el proyecto de biodiesel en conjunto con Federación Agraria?
-El proyecto BIOFAA fue hecho en la Tecnológica de Villa María, en el CITELAC. Nosotros junto con el ingeniero Roger Illanes hemos hecho el diseño y la puesta en marcha de una planta modular de biodiesel de 4 mil litros por día.

-¿Esta planta, dónde está localizada?
-Hay siete plantas ya funcionando, todos productos generados desde aquí, de la facultad. Hay una en Tancacha, una en Chalacea, una en Pilar, una en Jovita, una en Salto Grande, una en Vedia, y la otra ahora en San Martín. Son todos emprendimientos generados desde la Tecnológica y que han sido exitosos, están funcionando bien.

-¿Considera que este proyecto va en crecimiento?
-El biodiesel tiene que ver, fundamentalmente, con una alta volatilidad en el precio de los aceites, los que habían llegado a valores muy altos que dejaban al biodiesel fuera del mercado en comparación con los combustibles de petróleo, del diesel convencional. A partir de esta crisis global, el precio de los aceites se derrumbó y estaba a menos de 400 dólares la tonelada, con lo cual los productos de biodiesel cerraban muy bien. Hoy se está produciendo una recuperación del precio de los aceites, hay que ver en dónde se estabilizará su precio, y a partir de allí el aceite derivado de algunas oleaginosas es posible que permitan de que los biocombustibles sean viables. Si su precio se ubica a los niveles de 2007 ó 2008 los números no cierran.

-¿Tienen una estimación en este sentido?
-Hemos firmado un convenio con un centro de investigación para trabajar en lo que es combustible de segunda generación. Son combustibles que no quitan grano para la alimentación humana o animal, y se obtienen a partir de residuos celulósicos que normalmente quedan en el campo. Por ejemplo, los marlos o la chala del maíz, la paja del trigo o la cáscara del maní. Hoy se está trabajando a nivel mundial con estos combustibles obtenidos a partir de la biomasa vegetal, y actualmente el mundo produce cantidades de biomasa como para cubrir dos veces la generación de combustible del mundo entero. Eso no afectaría el precio de los granos, que es una de las críticas al biocombustible. Hay muchos proyectos, inclusive en Argentina, para trabajar en la caracterización de los residuos agrícolas para ver cuáles son las fuentes viables de materia prima para su producción, pero eso se habla hoy, y son combustibles que están en etapas de desarrollo bastante avanzadas. Lo que hay que ver son los números, pero va a ser antes de que se imponga el hidrógeno, en menos de diez años.

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