4 dic 2011

Luis Vilche reciclador de electrónicos

El Puntal de Río Cuarto (04/12/2011)
“Todo lo que la gente tira, yo lo reciclo y lo vuelvo reutilizable”

Lo afirma Luis Vilche, un técnico que propone procesar todo tipo de desechos, electrónicos en especial. Su objetivo es evitar consecuencias ambientales perjudiciales. Río Cuarto entierra esta clase de basura
“No sé si es el sistema perfecto, pero lo importante es que es autosustentable”, así resumió Luis Vilche, técnico electrónico y master en mecánica, el proceso mediante el cual logra reutilizar o reconvertir todo aquello que otros desechan, en particular, productos electrónicos.
Un monitor de 17 pulgadas que se convierte en un velador o una placa madre que se reutiliza como aislante térmico, son algunos ejemplos que grafican el trabajo que Vilche realiza.

- ¿Cómo surge tu interés por toda esta temática?
- Los estudios que cursé me abrieron un panorama muy interesante referido a la mecánica de las cosas. Cuando uno logra conocer cuál es la composición de un producto puede proyectar nuevas utilidades. La curiosidad y la inventiva son fundamentales también.

- ¿Te especializás únicamente en lo electrónico?
- No, puedo aplicar mi técnica a casi la totalidad de lo que cualquiera podría considerar “basura”. Encontré la vuelta de caracol para poder afirmar que nada se pierde, todo se transforma.

- ¿En tu casa no hay bolsas de basura entonces?
- Verdaderamente no, lo orgánico se transforma en abono y todo el resto puede clasificarse y reutilizarse.

Para Luis esta actividad es más que nada un hobbie. Sin embargo, desde 2010 viene trabajando en un emprendimiento que brinda una alternativa al enterramiento de la basura electrónica. Esto se realiza en Río Cuarto y en la mayoría de las ciudades del país y contribuye a la contaminación del medio ambiente.

Nada se pierde, todo se transforma
Vilche procesa todo aquel material que recolecta de manera gratuita en domicilios particulares o casas de electrónica que se dedican a reparar productos dañados.
“Yo recorro estos locales porque muchas veces la reparación de un producto es más costosa que adquirir uno nuevo, en especial en el campo electrónico donde el avance tecnológico es muy rápido, y por ello los clientes no los retiran”, contó el técnico.

- ¿Cómo es el procesamiento que realizás?
- La base de mi trabajo está en la descomposición y clasificación de cada uno de los elementos que logro separar. No es nada de otro mundo pero requiere ciertos conocimientos y recursos y, ante todo, constancia.

- ¿Cuáles son esos recursos?
- Ante todo espacio físico para poder trabajar con comodidad. Algunas herramientas de mano para el desarme, una compactadora y un horno centrífugo, completan la lista.
Vilche clasifica los materiales que obtiene en 5 grandes categorías: plásticos (los hay de más de 30 variedades que él distingue y separa), cartón o papel, vidrio, metales varios (cobre, aluminio, zinc, bronce, níquel, estaño, plomo, etc.) y hojalata.

En el caso del plástico, una vez que se determina su tipo, se limpia, se tritura y se compacta. El vidrio es molido para evitar lastimaduras y la hojalata también se compacta.
“El objetivo de mi trabajo es volver a las materias primas y luego emplearlas en la fabricación de nuevos productos que hago yo mismo o venderlas para que otros las reutilicen”, manifestó Luis.
Las ferreterías, las casas de repuestos, bulonerías o grandes empresas que utilizan algunos de estos elementos se convierten en compradores que conforman un ciclo de reciclado casi perfecto.
Luis muchas veces interactúa con intermediarios y destaca que en distintas partes del mundo este tipo de procedimientos están totalmente integrados al mercado. Incluso, la falta de procesamiento que existe en países como la Argentina es utilizada en favor de distintos países.

- ¿Cómo aprovechan este tipo de mercadería en el extranjero?
- Hay empresas dedicadas al almacenamiento de grandes volúmenes de chips de computadoras o circuitos integrados, por ejemplo. Estos elementos son comprados por China o Japón, países que los utilizan para desarrollar la minería urbana por medio de la cual extraen silicio, cobre u oro. En grandes escalas, esto se traduce en mucho dinero.

Obsolescencia programada

Cuando se habla de basura electrónica, uno de los conceptos que suena con mayor fuerza es el de “obsolescencia programada”.
Se trata de una teoría que afirma que la industria ha conspirado para que sus productos dejen de funcionar antes de que acabe su vida útil factible.

- ¿Cuánto de cierto cree que hay en este planteo?
- Yo, personalmente, adhiero completamente a esta idea. Generalmente, todos los productos hoy en día tienen fecha de vencimiento, incluidos los electrónicos. Aunque no se exprese explícitamente, todo lo que compramos tiene una duración previamente determinada. Antes, hace 50 años atrás, uno podía tener la certeza que una heladera le iba a durar toda la vida, eso ya no sucede.

- ¿A qué atribuye este cambio?
- En 1.924, Philips, Osram y General Electric, pactaron determinados estándares del sector. Entre ellos, se estableció la fabricación de lámparas de luz de mil horas de duración. Se podían fabricar más duraderas, pero debían ser más caras o menos eficientes. Este punto sentó las bases de la obsolescencia en nuestros días.
Vilche grafica su explicación con un dato interesante: “En 1972, alguien se dio cuenta que una lámpara de una estación de bomberos de California, no se cambiaba desde 1901. El libro Guiness la declaró como la más antigua del mundo que seguía encendida y que lo hace hasta hoy. Es un ejemplo claro de que ya no se fabrican como las de antes”, comentó Luis.

“Hoy existe toda una cultura que rinde culto al consumo. Se lo fomenta porque constituye la base de las políticas del mercado capitalista”, agregó Luis.

La problemática de las pilas
En muchas partes del país, incluso en Río Cuarto, existen campañas esporádicas cuyo objetivo es concientizar sobre la importancia de no tirar las pilas o baterías en la basura para evitar que contaminen al ser enterradas en los predios sanitarios.
Vilche, también procesa este tipo de materiales y advierte sobre la necesidad de informarse con respecto a esta temática.

- ¿Cuáles son los conceptos errados que existen en relación a las pilas ?
- Muchos sostienen que la solución es encerrarlas en bloques de cemento, sin embargo, el contaminante de la pila, con el tiempo, traspasa este material. Tampoco se deben colocar en contenedores de plástico, porque esto impide que luego esos envases puedan reciclarse ya que también quedan contaminados.

- ¿Cómo procesás este tipo de productos?
- El papel que recubre a las pilas se procesa como cualquier otro. La carcaza es de zinc, se separa y se utiliza dicho metal. Lo que queda es sólo el 10 por ciento, el centro de carbón que debe vitrificarse. En el caso de las pilas de litio, no hace falta procesarlas porque ya las compran directamente. El litio es el petróleo de futuro debido a que puede recargarse y constituir la fuente de energía de baterías para autos, por ejemplo.

La vitrificación es una técnica patentada en la Argentina que se basa en envolver o empaquetar las pilas en vidrio, único material que resulta impenetrable.
Esto permite enterrarlas o almacenarlas al aire libre sin riesgo de que contaminen el medio ambiente.
“Quizá, en 100 o 200 años ya exista la tecnología necesaria para poder procesarlas e incluso, poder reutilizarlas como combustible”, expresó Vilche.

Proyección del emprendimiento
La propuesta de Luis trasciende el aspecto meramente técnico y ambiental y contempla aspectos sociales.
“Este tipo de emprendimientos pueden aplicarse a gran escala, en Río Cuarto por ejemplo. Se podría instruir y emplear a personas sin trabajo o de bajos recursos para que realicen la tarea, así se iniciaría una cadena que beneficiaría al medio ambiente y a la sociedad”, sostuvo Vilche.
Además, señaló que otra opción es trabajar con la Universidad o colegios mediante convenios que permitan aprovechar este tipo de técnicas.

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