16 jun. 2018

Cloacas y la peligrosidad sanitaria



La Voz del Interior (16/06/2018)
Viejos focos de contaminación

En los últimos 10 días, fueron observados focos contaminantes que se repiten en escenarios distintos, pero emparentados por la peligrosidad sanitaria.
El volcado de efluentes cloacales sin tratamiento en lagos y en ríos de la provincia de Córdoba es motivo constante de advertencias sobre el riesgo sanitario que ello implica para la población. Sin embargo, las remediaciones se demoran o quedan reducidas a anuncios de obras que no se ejecutan.
Para agravar el cuadro de situación, es preciso apuntar que el peligro no sólo está en el agua, sino que se traslada por añadidura a los sistemas de riego de quintas donde se cultivan verduras de hoja para el consumo humano.
En los últimos 10 días, fueron observados focos contaminantes que se repiten en escenarios distintos, pero emparentados por la peligrosidad sanitaria.
Uno de ellos tiene que ver con la Estación Depuradora de Aguas Residuales de Bajo Grande, ubicada al este de la ciudad de Córdoba, cuyos líquidos cloacales son arrojados casi crudos al río Suquía, según han coincidido análisis realizados por organismos públicos y privados.
El problema, derivado en parte del deficiente sistema cloacal de la ciudad de Córdoba, adquiere una dimensión temeraria en función de que la contaminación que emana de la planta podría llegar hasta la laguna Mar Chiquita.
Es decir, unos 195 kilómetros de pueblos y ciudades afectados directamente por un cauce de aguas turbias.
El otro foco en cuestión se visibiliza en sectores del llamado “cinturón verde”, una zona de quintas que se extiende por la periferia de la capital provincial y que desde hace mucho tiempo está en el ojo de la polémica por el peligro de abastecerse de aguas para riego contaminadas.
En el caso de Mar Chiquita, es por ahora una presunción a la que arriban los investigadores, toda vez que el Suquía es uno de los ríos que tributan a ese espejo de agua salada, principal atractivo turístico de la ciudad de Miramar.
Desde el Foro Ambiental Córdoba, el biólogo Federico Kopta admite que es necesario hacer estudios más exhaustivos y puntuales, pero concluye: “Hay suficientes elementos para considerar que la laguna Mar Chiquita ya padece impactos por la contaminación del río Suquía”.
Por otra parte, un estudio de la Universidad Nacional de Córdoba detectó la presencia de virus en verduras de hoja en el cinturón verde, asociados a la contaminación fecal. Si bien el trabajo difundido días atrás data de 2012, los científicos intuyen que la situación no ha variado y que los agentes contaminantes seguirían afectando el cultivo.
Son atendibles los protocolos que nos recomiendan lavar frutas y verduras. Pero el problema de fondo pasa por otro lado: hay que actuar sobre la raíz de la contaminación, que no es otra que un sistema de red cloacal en deterioro.

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