2 jun 2015

Editorial sobre bolsas en San Francisco

La Voz de San Justo (02/06/2015)
Bolsas de supermercados y ambiente

En San Francisco comenzó a regir la ordenanza municipal Nº 6550 que obliga a los comercios de la ciudad a restringir la entrega de las tradicionales bolsas de polietileno o plástico a sus clientes con el objetivo de finalizar 2015 retirando a las mismas en su totalidad. Días atrás se publicó que si bien la legislación, aprobada en diciembre del año pasado, prevé multas que van desde los 334 pesos a un máximo de 40.000 pesos, por ahora, el Juzgado de Faltas municipal no aplicará sanciones a quienes incumplan la norma, sino que realizará controles preventivos para concientizar y educar a comerciantes y clientes sobre la reducción gradual de las bolsas de polietileno. De esa forma, los comercios solo podrán entregar gratuitamente hasta cinco bolsas por cliente. En tanto, las bolsas que se soliciten demás -que tienen la leyenda “San Francisco ciudad libre de envases y bolsas de polietileno y otros plásticos” Ordenanza Nº 6550- se cobrarán entre 30 centavos o 40 centavos de acuerdo al tamaño.
La iniciativa es elogiable desde todo punto de vista. El cuidado del ambiente es una obligación que el Estado debe promover y los ciudadanos respetar. No siempre ha sido así y está bien que las ordenanzas respectivas pongan un poco de orden en el tema, amén de que sirvan para modificar conductas o hábitos instalados en la sociedad. No hay dudas de que el aumento creciente del consumo y desecho de bolsas de polietileno y su destino final se han vuelto un grave problema para los Estados locales, encargados del desecho y la disposición final de los residuos. Es no ha sido acompañado de manera lógica por parte de la ciudadanía que no siempre reconoce en las bolsas que se desechan una fuente de contaminación y generación de impactos en el ambiente y la salud. Las bolsas de plástico están hechas de polímeros o resinas de polímero, las cuales requieren petróleo o gas natural para fabricarse. Según el New York Times, los 100 mil millones de bolsas usadas por año en los Estados Unidos requieren un estimado de 12 millones de barriles de petróleo para su producción. Los especialistas afirman que las bolsas de plástico causan problemas tanto en la tierra como en el agua, ya que no son biodegradables y ocupan un espacio permanente en los vertederos. Entonces, en todo el mundo se está procurando su reemplazo. Sin embargo, Greenpeace ha advertido que el reemplazo por bolsas biodegradables no soluciona el problema si éstas son dispuestas en rellenos sanitarios o basurales a cielo abierto. “Presentar a las bolsas biodegradables como una solución al problema promueve continuar con el consumo irresponsable de las mismas. El consumo y descarte de las bolsas de plástico es parte de un problema mucho mayor, que necesita ser solucionado previamente, antes de que la biodegradabilidad de las bolsas juegue un papel realmente útil y positivo.En Argentina los residuos sólidos urbanos son confinados en rellenos sanitarios o basurales a cielo abierto. En este contexto, la prohibición de las bolsas de plástico comunes y la promoción y exigencia de bolsas biodegradables no tiene ningún sentido”, sostiene la entidad ecologista. La mejor solución, por ende, es el retorno a las bolsas reutilizables que desde hace décadas vienen cediendo terreno. Casi como si fuera el retorno triunfal del “changuito”, ni más ni menos. La vigencia de la ordenanza sobre las bolsas de polietileno es un avance que debe ser percibido como tal por la población.

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