10 abr 2013

Cuidar las áreas naturales, algo que se olvidó Dela Sota

La Voz del Interior (10/04/2013)
Cuidar las áreas naturales


El fenómeno del cambio climático, uno de los factores que influyó en las trágicas inundaciones que sufrieron las ciudades de Buenos Aires y de La Plata, obliga a poner mayor celo en el cuidado y protección de los espacios naturales de la provincia de Córdoba.
Las trágicas inundaciones registradas en las ciudades de La Plata y Buenos Aires obedecieron a la conjunción de diversos factores. Sin embargo, la causa principal de la existencia de fenómenos meteorológicos inéditos está vinculada al cambio climático global.
Este flagelo, sobre el cual se han realizado múltiples conferencias internacionales sin haber logrado avances significativos para controlarlo, debe merecer la atención de las autoridades oficiales, a partir de los cambios profundos que provoca el clima. Uno de ellos es el aumento de la tem­peratura promedio, que, a la vez, desata tormentas y cambios bruscos en el ambiente.
Al cambio climático global obedecen los fenómenos naturales que se han registrado con distinta suerte en la Argentina durante la última década. El más dramático se produjo entre el 1º y 2 de abril últimos en las mencionadas ciudades y en sus respectivos entornos urbanos. Más de 60 muertos y pérdidas materiales por encima de los tres mil millones de pesos son un serio llamado de atención a las autoridades para que no se malgaste el dinero que se destina a encarar las obras para afrontar emergencias hídricas.
En ese sentido, Córdoba tiene su propia alerta, que es el cuidado de sus áreas naturales, algunas de las cuales –tipificadas como reservas o parques– cuentan con escasos recursos materiales y humanos. El cuidado del ambiente es clave para evitar que el cambio climático agrave aún más sus consecuencias.
En su mensaje a la Legislatura el 1° de marzo último, el gobernador José Manuel de la Sota incluyó como “áreas protegidas” a los corredores biogeográficos del Caldén (665 mil hectáreas) y del Chaco Árido (1.173.000 hectáreas).
Las figuras de corredores biogeográficos fueron creadas por un decreto del Gobierno provincial en 2003. Pero esa figura no fue luego incluida como tal dentro la ley 6.964, que es el “Régimen de conservación de áreas naturales y creación del servicio provincial de áreas naturales”.
Según especialistas del ambiente, ambos corredores han sufrido una importante degradación en cuanto a sus tierras, ya que se han destruido enormes extensiones de flora y fauna para afectarlas a las actividades agropecuarias.
La definición de corredores biogeográficos está por encima de las figuras de reserva y parque natural, en las que se permite, por caso, la intervención del hombre y el desarrollo de la agricultura, pero conforme con el Plan de Manejo del Suelo elaborado por la Provincia. Los corredores sirven para promover que algunos predios privados allí ubicados se transformen en reservas, refugios o parques naturales.
Al igual que todo el país, Córdoba tiene la obligación de cuidar el ambiente, para evitar que su degradación se profundice a partir de prácticas irresponsables, las que –junto a los gases industriales– contribuyen a un desastroso cambio climático global.

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