6 mar. 2017

En Salsipuedes construyen casas con botellas de plástico



Día a Día (06/03/2017)
Construyen casas con botellas de plástico en Salsipuedes

Un grupo emprendedor desarrolla un sistema de construcción de viviendas con botellas descartables, para integrar a sectores vulnerables y cuidar el ambiente.
¿Se imaginan viviendo en una hermosa casa construida completamente con botellas de plástico? ¿Y que esa casa haya costado menos de la mitad de lo que cuesta edificar una de materiales tradicionales? ¿Y que además su construcción haya ayudado a mejorar la calidad de vida de cientos de familias de sectores vulnerables?
Si no se lo imaginan, les contamos que todo eso ya es una realidad muy cerca de Córdoba Capital, en Salsipuedes. Allí, un grupo de emprendedores locales ha desarrollado un novedoso sistema de construcción de viviendas de todo tipo, color y tamaño, utilizando como principal insumo uno de los residuos que más contaminan el planeta: las botellas descartables de gaseosas.
La iniciativa cuenta con el aval del Ministerio de Industria de la Provincia, está apadrinada por la empresa Coca Cola, y ya está terminando su primer prototipo, antes de avanzar hacia un modelo productivo de mayor escala. El proyecto está en mano de la empresa Tres Construcciones (3C), constituido por un grupo de emprendedores de Agua de Oro y el estudio Quinua Arquitectura, ONG que trabaja con grupos vulnerables de la ciudad de Córdoba. Además, la parroquia del cura Mariano Oberlín, de barrio Müller aporta sus talleres para jóvenes para la fabricación de los módulos constructivos.
“Nuestro objetivo es desarrollar un sistema constructivo que de respuesta a tres cuestiones muy importantes: la económica, la ambiental y la social”, le dijo a Día a Día Lucas Recalde, uno de los responsables del proyecto. “No sólo buscamos construir casas económicamente viables, sino también generar un impacto positivo en el medio ambiente y, sobre todo, en comunidades humildes de Córdoba”, sumó Pablo Capitanelli.
Innovadores. El proyecto prevé la construcción de las viviendas utilizando botellas provenientes de la basura, las que son prensadas a través de una técnica innovadora que no utiliza ni agua, ni energía eléctrica. Luego, las botellas se integran en ligeros bastidores de madera que terminan formando columnas de 2,50 metros de alto y menos de 25 kilos de peso.
El sistema desarrollado por 3C permite luego encastrar esas columnas ultralivianas en las zapatas de los cimientos y levantar las viviendas como si se tratara de un juego de bloques. Finalmente, los muros de botellas prensadas se revisten con cemento para darles una apariencia tradicional. Al finalizar la construcción, la vivienda terminará costando apenas un 40 por ciento de lo que sale levantar una casa de material. “Estas viviendas cumplen con normas sismoresistentes, tienen un mejor aislamiento acústico y térmico, y son mucho más duraderas”, aseguró María Florencia Orellana. Así, una casa tipo puede utilizar unas 50 mil botellas plásticas en su construcción que, de otra manera, estarían tiradas en un basural contaminando el ambiente.
Las viviendas, además de mucho más económicas, se levantan de manera muy veloz: en apenas seis semanas están listas para ser habitadas. “El sistema permite construir desde casas pequeñas, pensando en planes sociales, hasta unidades de mucho mayor superficie, para sectores medios y altos”, afirmó Federico Brunas, integrante del grupo. “Estamos en conversaciones para que la Facultad de Ingeniería de la UNC homologue el sistema, y así avanzar en la producción a mayor escala”, sumó por su parte Federico Fogliacco.
El proyecto avanza hoy a toda marcha, con su primera casa casi terminada. “Todavía tenemos muchas preguntas por responder, pero estamos seguros que vamos por un buen camino, pensando no sólo en hacer casas económicas y atractivas, sino también en cuidar el ambiente y en ayudar a la gente que más lo necesita”, afirman sus promotores. Lo que se dice, un proyecto con bases sólidas.

Mucho más que un proyecto constructivo
La iniciativa de este grupo emprendedor tiene la mira puesta mucho más allá del desarrollo de un nuevo tipo de viviendas. De hecho, el proyecto viene trabajando con cooperativas de carreros de la ciudad de Córdoba, con la idea de que esas mismas familias que hoy recolectan botellas plásticas para venderlas a granel por muy poco dinero, se integren en talleres productivos para agregarle valor a su trabajo y mejorar su calidad de vida.
“Apostamos a trabajar bajo la idea de micro franquicias sociales, conformando plantas de producción en distintos barrios y villas de Córdoba, integrando desde la recolección de las botellas, hasta la construcción de las casas”, explicó Lucas Recalde, uno de los impulsores del proyecto. De ese modo, las comunidades vulnerables reciben transferencia de tecnología, capital social, y una red de apoyo y coordinación que buscará hacer sustentable su participación. Además, la gente se apropia fácilmente del proyecto porque se basa en la utilización de materiales con los que están familiarizados.
Por lo pronto, con el acompañamiento del cura Mariano Oberlín, jóvenes de barrio Müller participarán de la construcción de las prensas diseñadas por 3C que luego serán utilizadas por las cooperativas de carreros que se sumarán al proyecto. “Buscamos que sea un modelo de desarrollo sustentable para sectores humildes, al tiempo que ayude a resolver el problema de la basura en cada lugar”, dijo Pablo Capitanelli.
El grupo emprendedor también asegura que se busca ofrecer una alternativa de acceso a la casa propia a miles de familias que hoy no logran hacerlo, debido a los altos costos de la construcción tradicional.

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