5 ago 2015

Sanfrancisqueños que quieren ciclovías

La Voz de San Justo (05/08/2015)
Por la concreción de ciclovías

Hace pocos días se celebró en esta columna la decisión del municipio de colocar separadores de carril en el tramo de Bulevar Roca que va desde Urquiza hasta el predio de la UTN. En esa ocasión, se señaló que esta medida debía ser complementada con otras, entre las cuales se incluyó una antigua iniciativa apoyada desde siempre por este diario: la construcción de ciclovías en el sector y, por extensión, en todo el ámbito urbano. Se impone que las autoridades de la ciudad comiencen a analizar de manera seria y con cercanía en las decisiones la necesidad de generar y construir vías exclusivas para las bicicletas, un vehículo que desde siempre ha sido muy utilizado por los vecinos de la ciudad y que no es valorado como corresponde en el tránsito ciudadano.
La ciclovía es una necesidad en toda la ciudad. No sólo porque estamos hablando de movilidad sustentable, sana y limpia, sino fundamentalmente porque son miles los sanfrancisqueños que se mueven en estos rodados y que luchan cotidianamente contra los desafíos que presenta una ciudad diseñada casi con exclusividad para el automóvil. El proyecto de puesta en marcha de una ambiciosa red de ciclovías y bicisendas no deja de ser una apuesta interesante del municipio, como parte de su programa de movilidad sostenible, que entiende que la ciudad no puede estar diseñada de manera exclusiva para el automóvil y pretende alentar el uso de la bicicleta como medio de transporte. Por ello, se insiste en la convocatoria a urbanistas reconocidos que observando e imitando trabajos similares en otras ciudades, incluso mucho más populosas, diseñen una red de bicisendas que pueda finalmente exhibirse como alternativa para el tránsito en San Francisco. Por cierto, no se pretende que todas las vías se construyan al mismo tiempo, pero con una planificación adecuada, el ciclista podría tener en un lapso apropiado espacios de circulación que brinden seguridad y confort, con carriles perfectamente delimitados y establecidos según criterios que permitan mejorar el caótico tránsito que hoy se observa. Es también verdad que al sacar una franja de la calle para las bicicletas, se resigna espacio para los automóviles. Pero esta aparente desventaja no es tal, puesto que el separador de carril exigirá mucho más cuidado a conductores de autos y también a los que circulan en bicicletas, mejorando así la seguridad, aspecto esencial que debe ser contemplado de manera permanente. Si a la construcción de carriles especiales para las bicicletas se suma un exhaustivo control de las normas que debe cumplir un rodado de este tipo para circular, se estará frente a un avance notable que hoy es fácil de descubrir en muchas ciudades del país y del exterior. La bicicleta no contamina, ayuda a mantener la salud, es un medio de transporte adecuado en una población que no tiene grandes distancias para recorrer, es económica y permite la recreación. Tantas ventajas no pueden ser desdeñadas por los planificadores urbanos, si pretenden una ciudad moderna, sustentable y con un tránsito mucho más seguro que el existente en la actualidad. Por ello, las ciclovías son una necesidad que debe, definitivamente, plasmarse en acciones concretas.

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