8 jul. 2018

Preocupa el mascotismo de pequeños pumas



El Puntal de Río Cuarto (08/07/2018)
Preocupa el incremento de la aparición de pequeños pumas en los pueblos

En las últimas dos semanas la Policía Ambiental secuestró cinco cachorros en cercanías de poblaciones del norte y sur cordobés. La reducción del hábitat y el mascotismo son los principales factores.
 La aparición de pumas o gatos monteses en cercanías de los ejidos urbanos se ha convertido en una problemática cada vez más frecuente. La reducción drástica de su hábitat  así como la desaparición de sus presas naturales son los factores clave. Además, la mascotización de los grandes felinos es el escenario al que se deben enfrentar a diario los centros de rescate de la provincia, que se encuentran ya completamente abarrotados, sin la posibilidad -en la mayoría de los casos- de liberar a los animales.
En las últimas dos semanas fueron recuperados cinco cachorros de puma y un gato montés en diversas localidades del sur y norte cordobés. Así lo confirmó a PUNTAL Adrián Rinaudo, director de Policía Ambiental de la provincia.
“En esta época se da bastante porque están con cría la mayoría de los pumas y hay mucho laboreo en el campo con la cosecha de maíz y de trigo. Así, el puma se ve asustado y deambula. En muchos casos se mata a la madre con alguna maquinaria, también hay caza y así quedan los cachorros a la deriva y es por eso que aparecen”, puntualizó el funcionario.
El primer cachorro de puma fue hallado en la zona de Calchín y el animal fue trasladado al centro de rescate Tatu Carreta, en el Valle de Punilla. El segundo ejemplar fue encontrado deambulando por las calles de Jovita y se encuentra actualmente en el Parque Ecológico Urbano (PEU) de Río Cuarto. Posteriormente, la Policía Ambiental detectó a dos cachorros en la localidad de Ordóñez, uno de ellos en estado grave, que luego falleció producto de quemaduras, y el otro animal estaba sano y quedó en Tatu Carreta. El quinto animal, un gato montés pequeño, fue secuestrado en Río Tercero pero murió por problemas respiratorios. Y finalmente el último martes fue hallado un cachorro de puma en Cerro Colorado que sería llevado a PEU.
En este sentido, Rinaudo advirtió: “No podemos desconocer que el hábitat del puma ha ido disminuyendo en los últimos 20 años o 30 años”. “Hay que saber que se ha quedado con muy poca alimentación natural propia de su especie. Uno de los alimentos del puma es la vizcacha y prácticamente no quedan en la zona. Entonces el animal trata de buscar para comer en donde puede y encuentra. También, al no tener alimentación, provoca desastres en los campos porque come el ganado. A raíz de esto el lugareño trata de matarlo. Así, mata a la madre y quedan los cachorros deambulando”, sostuvo el titular de la Policía Ambiental.
Sobre la cantidad de grandes felinos que la dependencia provincial secuestra, explicitó: “Venimos de varios años con muchos secuestros de pumas, entre 15 y 18 por año, de distintos tamaños. En esta época son cachorros, pero en otros momentos del año aparecen mascotizados animales grandes en casas de familias y lugares poblados”. 
Rinaudo insistió en que “hay que concientizar en lo referente a no realizar tanto desmonte, en dejar corredores biogeográficos para que el puma pueda trasladarse de una parte de bosque a otra. El puma es un animal que camina mucho, hace muchos kilómetros por día, entonces hay que dejarle la mayor cantidad de bosque posible”.

“A un animal en estado de mansedumbre si se lo libera se lo manda a la muerte”
El Parque Ecológico Urbano de Río Cuarto actualmente tiene once ejemplares de puma y es uno de los centros de rescate más importantes de la provincia que reciben a gran cantidad de animales provenientes del tráfico ilegal así como a especies silvestres que fueron mascotizadas. Su coordinadora, Miriam Rodríguez Salvatierra, aseguró a PUNTAL que actualmente “la problemática del puma es muy grave”. Expuso que la tenencia de los felinos en las casas es cada vez más común y genera un perjuicio enorme.
“A un animal en estado de mansedumbre si se lo libera se lo manda a la muerte”, aseguró la especialista, a la vez que señaló que los centros de rescate están atestados sin la posibilidad -en la mayoría de los casos- de liberar y reinsertar en su hábitat a los animales.
“Muchas veces la gente encuentra a cachorros de puma y le da lástima dejarlos solos. Los toman, los domestican y después vienen los problemas. Esto es lo peor que se puede hacer porque el animal después no le teme al hombre y va a producir un peligro para la gente. A veces los pumas no tienen la intención de atacar para matar, muchas veces juegan y en esos comportamientos son animales muy fuertes, tienen mucho poder, son cazadores”, recalcó Rodríguez.
En este sentido, explicitó que lo correcto en caso de encontrar a un pequeño felino es “dejar que la naturaleza actúe”. “Por más que lo lleves a un cerramiento hermoso y enriquecido, lo cuides y lo atiendas, no es lo mismo que su libertad. Uno no mide el daño que se les hace”, reflexionó.
En tanto, Rodríguez sostuvo que es necesaria una tarea de concientización profunda para poder comenzar a abordar la problemática de los pumas por parte de todos los actores afectados. “Se debe buscar un equilibrio, tratar de escuchar a todos para encontrar una solución, obviamente un pequeño productor que pierde gran parte de su ganado queda muy perjudicado”, admitió.
Así, reconoció que actualmente “es muy difícil convencer al productor de que utilice algunas herramientas para alejar al puma, porque ellos ya tienen un concepto diferente, y también hay que tener en cuenta que las implementaciones llevan un costo. Utilizar media sombras, más alambrados, luces; incluso los perros son muy útiles, pero deben ser pequeños porque al puma le molesta el ladrido”.
Contó que una solución que aplican algunos establecimientos rurales es dejar parte de bosque nativo virgen para que el felino se mantenga allí con sus presas naturales y no ataque al ganado.

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