1 jul. 2017

Las Jarillas con agua contaminada



La Voz del Interior (01/07/2017)
La obra de potabilización divide aguas en el caserío de Las Jarillas

Las Jarillas es una pequeña villa que padece un problema grande: la falta total de agua apta para el consumo humano.
La solución divide opiniones y enfrenta a los usuarios con las autoridades locales.
Las disputas se dan en el terreno político, administrativo y judicial.
El bucólico recoveco está ubicado a 16 kilómetros al sur de Villa Carlos Paz y a poco más de 50 kilómetros de la ciudad de Córdoba. Forma parte de la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Quebrada del Condorito y se encuentra enclavado en el corazón de la Reserva Recreativa Natural Valle del Cóndor.
Durante casi medio siglo, funcionó como comuna independiente, condición que perdió en 1991, cuando fue anexada a San Antonio de Arredondo.
La aldea está a siete kilómetros de ese municipio, desde el que se accede por la ruta provincial S-251, de tierra en todo el trayecto.
El caserío debe su nombre al arroyo que la atraviesa, de este a oeste, en su paso hacia el río San Antonio.
El enclave cuenta con unos 20 vecinos estables y 35 viviendas, la mayoría de ellas se utilizan los fines de semana o en vacaciones.

Cansados de reclamar
Los pobladores del vergel serrano pelean a brazo partido, desde hace tiempo, para preservar el entorno natural (rico en flora y en fauna silvestre) y solucionar el dilema crónico que les plantea la falta de agua potable.
“Estamos cansados de pedirle a la intendenta (Patricia) Cicerone que concrete las obras de saneamiento y potabilización del agua de Las Jarillas, pero no nos lleva el apunte y se la pasa haciendo promesas que nunca cumple”, se queja José Villavicencio, quien vive en el lugar hace 32 años.
“Sólo hacen parches en la red de vez en cuando, pero no invierten ni un peso para recuperar la cisterna, dotar al sistema de una buena bomba y tratar el agua como corresponde”, acota Jimena López, también residente permanente.
“Con una inversión de 100 mil pesos, más o menos, nos olvidamos de esta cuestión”, completa José Martín, mientras muestra una iniciativa para bombear agua al tanque comunitario desde el arroyo Las Jarillas.
Desde el Municipio, el secretario de Desarrollo Roberto Grigioni asegura que el principio de solución llegará “pronto”.
La mandataria fue denunciada penalmente por concejales opositores por un convenio que firmó en 2015 con el Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (Enohsa) para llevar agua a la villa. La obra se suspendió a poco de arrancar y generó dudas sobre el destino de los fondos. La causa está radicada en la Fiscalía N° 2 de Villa Carlos Paz, a cargo de Ricardo Mazzuchi.

De pura a contaminada
Aunque hoy cueste creerlo, en su origen la villa contaba con un eficiente servicio de provisión de agua potable. En 1945, cuando comenzó el loteo, se les exigió a los promotores del negocio inmobiliario para su aprobación que contaran previamente con un sistema de suministro del fluido que garantizara la cantidad suficiente y la calidad exigida para la ingesta de las personas. Por eso, antes de subdividir el parcelario, se construyó una gran cisterna en altura en el faldeo del cerro Negro (como lo llaman los lugareños) donde se almacenaba el agua que aportaban dos manantiales a través de tuberías cerámicas.
Los primeros vecinos de Villa Las Jarillas organizaron una cooperativa para gestionar el servicio y mantener el sistema de distribución por gravedad.
Así funcionó la prestación hasta mediados de la década de los ’70, cuando el tanque y toda la red quedaron a merced de la desidia.
“En la actualidad, se nos provee de agua desde una vertiente abandonada y se completa con el bombeo directo del arroyo a nuestros tanques, sin ningún tratamiento previo”, resume el problema Oscar Negrete, habitante del lugar.
Este diario comprobó in situ que el abandono es casi total.
Por eso, la escasa agua que llega a las casas está contaminada en extremo por una serie de bacterias, según un análisis reciente realizado por el Centro de Investigaciones en Ingeniería Química Ambiental de la UTN Regional Córdoba.

¿Qué tiene el agua de Las Jarillas?
Los análisis del Ciqa detectaron una gran cantidad de bacterias.
Aerobias heterotróficas. Muestra 1: 1.670 unidades formadoras de colonias (UFC) por mililitro. Muestra 2. 770 UFC por mililitro. Máximo permitido: 100 UFC por mililitro.
Coliformes fecales. Muestra 1: más de 16 NMP de bacterias cada 100 mililitros. Muestra 2. Más de 16 NMP de bacterias cada 100 mililitros. Máximo permitido: Máximo permitido: 2,2 NMP de bacterias cada 100 mililitros.
Escherichia coli. Muestra 1: 4 NMP de bacterias cada 100 mililitros. Muestra 2. Más de 16 NMP de bacterias cada 100 mililitros. Máximo permitido: 2,2 NMP de bacterias cada 100 mililitros.
Pseudonoma aeroginosa. Muestra 1: presencia. Muestra 2. ausencia. Máximo permitido: presencia.
Fuente. Análisis bacteriológico realizado por el Ciqa de la UTN. Muestras de febrero de 2017.

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Más Información:

La presencia de bacterias en el agua es altísima
El 9 de enero, un grupo de vecinos de Las Jarillas encargaron un análisis bacteriológico del agua de la villa al Centro de Investigación y Transferencia en Ingeniería Ambiental de la Universidad Tecnológica Nacional Regional Córdoba.

Promesas de una pronta solución
El secretario de Desarrollo de San Antonio de Arredondo, Roberto Grigioni, le aseguró a La Voz que “la solución al problema del agua en Villa Las Jarillas llegará pronto”.
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