18 dic. 2016

San Francisco: cirujeo lejos de una solución

El Periódico de San Francisco (18/12/2016)
Cirujeo en el basural: especialista destaca que se puede hacer más que un simple registro

La Municipalidad creó un registro para regular la tarea de cirujeo en el ex relleno sanitario. Eso no evita los graves riesgos que corren en su salud.
El antiguo relleno sanitario es desde hace mucho tiempo un basural a cielo abierto, donde espera todavía por la concreción de anuncios políticos de antaño. Al predio llegan diariamente -en su bicicleta o moto- los “cirujas” a buscar materiales de todo tipo para luego reciclar y vender, y también comida.
Este escenario no es nuevo, sin embargo el número de personas que hurgan en la basura crece cada vez más. Eso llevó ahora a una iniciativa de la Municipalidad para crear un registro de quienes acuden a ese lugar.
Oscar Enrico, secretario municipal de Infraestructura y Servicios, explicó a El Periódico que el municipio creó días atrás un “simple registro” para llevar un control de la gente que se dedica a esta tarea dentro del basural: “Le dimos un poco de orden, es una actividad informal, de alguna manera es controlar el ingreso y egreso y qué actividades hacen dentro del predio”, agregó.
Al ser consultado el funcionario sobre cómo continuará esta regulación, Enrico respondió: “No hay una definición. Darle un encuadre definitivo depende de un estudio más tranquilo. Las soluciones son sencillas hoy, no hay una de fondo”.

Qué buscan
Marcelo realiza esta actividad desde hace un par de años, sobre todo cuando las changas no aparecen: “Vengo a buscar lo que haya, cosas de aluminio, cobre, para poder vender como chatarra. Otros buscan papeles y cartones”, contó.
Luego dijo que no busca comida al entender que es algo peligroso, pero reconoció que muchos de sus compañeros sí lo hacen.
Si bien todos los días hay personas “cirujeando” en el predio del basural, son los días sábados donde mayor concurrencia existe.

Visibilizar está bien, pero…
Prohibir el cirujeo sería invisibilizar el problema,  porque de una u otra forma esta actividad se termina realizando. Por eso, para el biólogo Raúl Montenegro, titular de la Fundación para la Defensa del Ambiente (Funam), “bajo ningún punto de vista es una opción que deba tomarse”.
Consultado por El Periódico, el referente de Funam sostuvo que la creación de un registro es “una vía interesante” aunque enumeró una serie de cosas a tener en cuenta. Lo primero que nombró Montenegro es que debe ser un sistema de colaboración mutua entre el municipio y quien realiza el trabajo de cirujeo: “Una vez que se decidió institucionalizar la situación hay que establecer un programa en conjunto. Una municipalidad tiene mucho que aprender de quienes terminan recogiendo los residuos sólidos urbanos porque conocen mejor dónde se deposita, qué se junta y qué se descarta”.
Montenegro agregó que se trata de una “experiencia humana e institucional interesante” pero que debe ser diseñada con tiempo y “sin divorciarla de un sistema de basura cero”.

Más allá de un registro
Si bien el registro creado por el municipio puede ser un primer paso, también la sociedad en su conjunto puede ayudar a que esta actividad sea algo más digna y los recicladores no corran más riesgos de los que corren actualmente.
“Para que exista basura cero debe haber un proceso de formación del vecino para que produzca menos basura y pueda compostar la basura orgánica. Es decir, que en el hogar exista separación de residuos para colocar luego en lugares establecidos. Esa es la parte del vecino, también del comercio y las demás actividades”, remarcó el biólogo, quien también agregó que “implica un sistema de recolección diferenciada”, algo que hoy no se cumple en San Francisco.

Promesas incumplidas
En el año 2012 se firmó un acuerdo marco entre la Municipalidad y la Nación para financiar la instalación de una planta de reciclado de residuos sólidos urbanos en el basural. El proyecto no avanzó mucho más.

Graves peligros para la salud
Claramente el principal problema que deben afrontar quienes acuden al basural del ex relleno sanitario no es la desorganización o falta de control de su actividad, sino la pobreza que intentan paliar y las condiciones de alta insalubridad del cirujeo. En el basural hay de todo. De todo lo que se desecha en la ciudad. Muchos caminan a la búsqueda de algo que aún pueda ser útil para comercializar, mientras que otros buscan restos de comida para alimentarse. Los riesgos de graves enfermedades están a la orden del día y, en ese sentido, el registro municipal no aporta una solución.
Existe suficiente evidencia en muchos otros basurales del país sobre las graves consecuencias para la salud del ciujero, sobre todo para los niños, que suelen acompañar a los adultos en esta tarea.
Se han reportado más de cuarenta enfermedades cuya causa principal puede ser la gran cantidad de desechos que se acumulan en estos baldíos. Ascorinacis, brucelosis, dengue, hepatitis vírica, toxoplasmosis, fiebre tifoidea, poliomielitis, diarreas, son algunas de las patologías directamente relacionadas con hurgar entre la basura.
La transmisión de las infecciones puede efectuarse de diversas maneras: el contacto directo con los desechos, o por vía indirecta a través de los vectores o transmisores más comunes como son las moscas, mosquitos, las ratas o los perros que viven en las zonas de basurales.

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