13 oct. 2016

Turistas menos desaprensivos

Comercio y Justicia (13/10/2016)
Con persuasión y “buena onda” turistas tiran menos basura

Investigadores cordobeses junto a guardaambientes de Cuesta Blanca realizaron un trabajo de campo y demostraron que es posible hacer que los visitantes arrojen los desperdicios en los cestos de los balnearios
¿Es posible reducir la cantidad de basura abandonada por los turistas en las playas serranas? Sí. Así lo demostró una investigación que aplicó una técnica consistente en el pedido personalizado al visitante de no dejar basura, acompañado del ejemplo de juntar el desperdicio abandonado en la playa.
“Mediante mensajes verbales y la recolección demostrativa de residuos, se logra reducir un tercio la cantidad de desperdicios que se arroja fuera de los cestos”, afirma el trabajo que investigadores cordobeses del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) realizaron en las playas de Cuesta Blanca, cerca de Villa Carlos Paz.
El resultado de la investigación acaba de ser publicado en una revista internacional sobre gestión de residuos, Waste Management y difundido ayer por la Agencia de Noticias Científicas y Tecnológicas Leloir.
Los letreros indicativos de no arrojar basura solos no alcanzan. “Con buena onda y dando el ejemplo, la gente se porta un poco mejor”, dijo una de las directoras de la investigación, Ana María Cingolani, del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal, que depende del Conicet y de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).
El estudio fue realizado durante la temporada de verano en cuatro playas del río San Antonio en la mencionada localidad serrana. En 29 días diferentes, a lo largo de dos veranos, Cingolani y un grupo de voluntarios capacitados transmitieron a los turistas dos tipos de mensajes acoplados; uno persuasivo y otro demostrativo. “El persuasivo era un mensaje verbal, con amabilidad, pidiendo a la gente que nos ayude a mantener limpio el lugar, llevando su basura a los cestos al irse”, explicó la experta en biogeografía.
“El demostrativo, en tanto, consistía en juntar la basura que otra gente había dejado en la playa, como mostrando que realmente nos preocupamos por mantener limpio el lugar. Eso es algo que hacemos siempre, no sólo para el estudio, en conjunto con el guardaparque comunal”, dijo.

Pesaban la basura
Para medir el efecto de esas acciones en el comportamiento de los turistas, los investigadores contaban la cantidad de visitantes en todas las playas. “Teníamos que poder limpiar bien la playa antes de que llegara la gente, y después de que se iba juntábamos toda la basura que quedaba en la playa y la pesábamos”, indicó Cingolani. Acto seguido, estimaron el peso de la basura producida por persona.
Los resultados fueron claros: en los días en que se realizaba la intervención educativa, la cantidad de basura arrojada fuera de los cestos se redujo 35 por ciento.
Para la investigadora, hay algunos comportamientos antisociales en áreas de uso público que pueden ser cambiados con herramientas poco convencionales, como la comunicación personalizada y la prédica con el ejemplo. “Se podría capacitar al personal para que recoja los residuos mientras está la gente (no después) y que, al mismo tiempo, solicite la colaboración del visitante para mantener el lugar limpio”, señaló.
Del estudio también participaron Iván Barberá, Daniel Renison y Fernando Barri, investigadores de la UNC e integrantes del grupo de guardaambientes voluntarios de Cuesta Blanca.
Cingolani, además de ser investigadora, integra el grupo de guardaambientes voluntarios de Cuesta Blanca.

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