4 sep. 2016

El sudeste cordobés cambió las vacas por garzas



La Voz del Interior (04/09/2016)
Patos y garzas, donde siempre pastaron vacas

En el este cordobés, grandes extensiones rurales llevan meses convertidas en lagunas. Donde había soja y vacas, abundan las aves acuáticas. Se pueden ver hasta flamencos.
San Francisco. Donde había vacas para tambos o ganadería y cultivos de soja o maíz, ahora se ve agua y una variada gama de aves. No sólo el paisaje, sino que hasta la fauna ha cambiado tras la inundación que lleva largos meses.
Biguás, chajás, teros reales, coscorobas, garzas, cigüeñas, gallaretas, pollinas, chorlos, cuervillos, cormoranes y diversos patos están entre las especies que se pueden avistar. Para sorpresa de muchos, no faltan incluso los muy vistosos flamencos y los cisnes de cuello blanco. En algunos casos, hasta se pueden observar circulando por los tramos de rutas que han quedado rodeados por agua.
Ernestina Saravia, guardafauna de San Francisco y presidenta de la Asociación para el Medio Ambiente y su Dinámica (Amad), indicó que las modificaciones producidas en el ambiente generaron cambios y que las variantes en la fauna es uno de ellos. “Las lluvias ayudaron, pero el principal tema es la modificación ambiental que cambió el hábitat, haciéndolo más propicio para la alimentación de las aves”, explicó.
La especialista, que desde hace mucho tiempo recorre la región, sostuvo que van variando los lugares donde se asientan las aves. “Hace 30 años, las veíamos en la zona de Cañada Jeanmaire –a 50 kilómetros de San Francisco– y ahora las estamos observando en campos inundados en Colonia Malbertina, en inmediaciones del peaje de ruta 19, a sólo 10 kilómetros de San Francisco”, apuntó. En este punto, hasta las banquinas se formaron en caudalosos canales en los que se multiplican diferentes especies de aves.
La importante fauna en la zona rural motivó el reconocimiento de organismos nacionales e internacionales. Amad llevó a cabo un censo de aves, en el marco del Censo Anual Neotropical de Aves Acuáticas que organiza Wetlands International, y la observación arrojó resultados importantes en variedad y cantidad de especies.
La guardafauna contó que incluso se registró una colonia de más de 40 flamencos. También se localizaron varios biguás, que son cazadores de peces. “Van apareciendo diferentes especies que antes eran típicas de otras regiones”, apuntó Saravia.
También explicó que las especies más exóticas están de paso y que algunos de ellos se quedan alrededor de 20 días. “Los que vienen emigrando se quedan unas horas para alimentarse y reposar, y luego siguen sus rutas”, afirmó.
Muchas de las aves que se observan en esta región son históricamente habituales en la laguna Mar Chiquita.
Para la guardafauna, la modificación del hombre en el ambiente natural con la construcción de canales de desagües está provocando impactos sobre el ecosistema. “Lo que beneficia al retirarse las aguas que inundan los campos está perjudicando otra parte que también es fundamental para mantener el equilibrio”, señaló Saravia.
Según opinó, la desaparición en esta región, hace ya décadas, del bosque nativo restó un factor central de absorción de agua. Sin masas de árboles, en años lluviosos, el agua sobra en mayor medida. “Se están formando pantanos porque el agua se estanca y se pudre sin poder circular”, finalizó.
Las lluvias abundantes de los últimos años generaron enormes volúmenes de agua que en muchas zonas aún se mantienen. Los suelos, con las napas ya muy elevadas, no absorben más lluvias.

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