5 may. 2016

Transporte eléctrico, alternativa válida

La Voz del Interior (05/05/2016)
Una alternativa viable para una ciudad congestionada

Enzo Bauk - Ingeniero mecánico electricista, UNC; magíster en Ingeniería  Mecánica, Universidad del Estado de California, Long Beach

El de los trenes eléctricos livianos es un método usado en muchas ciudades del mundo con resultados satisfactorios, lo cual lo vuelve un modelo de buen sistema de transporte público urbano.
En un artículo publicado hace algunos meses por este medio, se anunció que el intendente de la Ciudad de Córdoba, Ramón Mestre, había ido a China a conseguir financiamiento para, entre otras cuestiones, construir un subterráneo.
El intento quedó frustrado, pero aun así despertó un enorme interés en la ciudadanía. La idea de reducir la congestión de tránsito en esta ciudad es noble; pero el método, incorrecto.
Como director de Ingeniería en Ebus Inc. –empresa líder en la fabricación de colectivos de propulsión eléctrica, radicada en California, Estados Unidos–, mi vasta experiencia en el área de transporte alternativo y limpio me autoriza a criticar la decisión de solucionar los problemas de tránsito cavando un gran y profundo pozo por debajo de la urbe.
El tremendo costo de instalar un subterráneo, con todo lo que ello implica (perforar los suelos, realizar enormes estructuras, instalar estaciones subterráneas, cortar calles principales durante largos períodos de tiempo) es obviamente un gran disuasivo para el desarrollo de tal sistema.
El costo promedio en el mundo para construir un subterráneo es de 365 millones de dólares por kilómetro. Según lo dicho en el artículo, se ha estimado que el costo total de la obra sería de unos 1.800 millones de dólares, lo que significa que se construirían sólo cinco kilómetros de subterráneo.
Además, asusta pensar en lo que ocurrirá en verano, cuando la mitad de la ciudad queda bajo agua debido a las lluvias y la otra mitad sin luz debido a los cortes de energía, lo que impedirá el uso de bombas de agua para el desagüe de las instalaciones.
Los sistemas de transporte eléctrico sobre un par de rieles subterráneos envuelven muchas peculiaridades. Estos deben proveer un ambiente que permita transportar a un gran número de personas de forma segura y confortable. Debe haber ventilación e iluminación, aire acondicionado y, por supuesto, acceso rápido de un gran número de pasajeros.
Aquí aparece un punto muy importante, debido a los costos: cada estación subterránea, es decir cada parada, es extremadamente cara, lo que debe ser tenido en cuenta ya que para achicar gastos reducirán el número de estas, con lo cual se brindará un pobre servicio.

Una buena alternativa
En mi última visita a la Argentina, tuve la oportunidad de tomar un café con el exlegislador provincial y actual director de Infraestructura de la provincia de Córdoba, ingeniero Rubén Borello, quien –creo– tiene una idea muy clara sobre una factible solución para este asunto. Radica en la posibilidad de instalar un sistema de trenes eléctricos livianos sobre rieles en la superficie, aprovechando el cauce del río Suquía.
Este método es usado en muchas ciudades del mundo con resultados satisfactorios y aclamados como un gran triunfo, lo cual lo vuelve un modelo de buen sistema de transporte público urbano. Su costo promedio es un sexto del que tendría el subterráneo: unos 54 millones de dólares por kilómetro.
El hecho de que las estaciones estén sobre la superficie las hace considerablemente más baratas en comparación con las del subterráneo, lo que nos habilita a estimar un mayor número de estas a lo largo del recorrido, lo que facilitaría las cosas a los pasajeros.
Pero debe ser tenido en cuenta, además, que está probado que estas estaciones crean un desarrollo económico siempre deseado en las cercanías de ellas, impulsando el comercio a lo largo de la ciudad.
Los partidarios del subterráneo siempre utilizan el argumento de que el tren sobre la superficie crea un problema de vialidad, porque interfiere u ocupa las calles donde el tráfico diario transita. Esto es evitable si se usa una combinación de rieles existentes, accidentes geográficos no habitables y estructuras elevadas, como me comentó Borello que considera en su idea.

Por el medio ambiente
En Honolulú, Hawai, se está construyendo un sistema liviano de trenes elevados, a un costo de 190 millones de dólares por kilómetro. La mitad de lo que costaría un subterráneo. Además, en la misma plataforma para los rieles se pueden crear sendas para peatones y bicicletas.
Reducir las emisiones de los vehículos de transporte de pasajeros utilizando energía eléctrica va de la mano con reducir la congestión de tránsito.
Cuando mi familia y yo realizamos una visita a Córdoba el pasado diciembre, fuimos testigos de lo contaminado que está el aire en el centro capitalino, por lo que creo que los cordobeses deben concientizarse de los efectos de lo que respiran.
Es fácil determinar que el aire que nos ronda tiene hidrocarburos crudos, partículas y sin dudas óxido de nitrógeno. Se nota en el color marrón de la atmósfera, visible cuando uno está por aterrizar en el aeropuerto Taravella o cuando se ingresa a la ciudad desde el sur por el Arco de Córdoba.

Aclaración
La diputada nacional Diana Conti envió una aclaración respecto del artículo de Gladys Seppi de Fernández que publicamos ayer en esta página. La legisladora afirma que nunca dijo la frase “Lázaro Báez fue un excelente empleado bancario que ganó dinero haciendo muchas horas extras”, como se le atribuyó.

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