21 mar. 2016

Disertó Marcelo Scaglione sobre urbanismo

La Voz del Interior (21/03/2016)
Marcelo Scaglione: Una ciudad inteligente planifica su crecimiento

Para el especialista, en Argentina este concepto aún está en estado embrionario. Estuvo en Córdoba y disertó en la UNC.
En los últimos años, cada vez suena con más fuerza el concepto de ciudades inteligentes, o smart cities . Si bien son palabras extrañas por estos lares, es ineludible utilizarlas para pensar las urbes modernas.
Marcelo Scaglione es un experto en la materia. Máster en Administración Pública de la Escuela Nacional de Administración (Francia) y contador público y especialista en Comercialización de la UBA, estuvo hace poco en Córdoba disertando sobre los desafíos de las ciudades inteligentes en Argentina, en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNC.

–¿Qué es una ciudad inteligente?
–Es un concepto que integra la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos de forma sostenible, que utiliza la tecnología de modo intensivo en la gestión pública, que tiene como objetivo una gestión eficiente y efectiva de los servicios, y que también innova en todos los procesos, materiales y recursos que se utilizan en la gestión de una ciudad. En definitiva, es el punto de encuentro entre el gobierno, la tecnología, el sector privado y los ciudadanos.

Ausencia
–¿Hay un modelo para seguir?
–No existe en América latina el concepto de una ciudad inteligente de manera integrada. Sí existen ciudades que tienen un sistema de tránsito, o de salud, o de educación, o de atención al vecino inteligente. Pero el concepto necesita una planificación en el mediano y largo plazo, un buen sistema de información, porque no se puede controlar la inteligencia de una ciudad si no se la puede medir, y necesita la capacitación de los recursos que trabajan en el municipio para mejorar la atención al ciudadano y la prestación de los servicios. Te diría que en América latina hay pocos casos de conceptos integrados del conjunto de los servicios que presta una ciudad a sus ciudadanos que funcione de forma inteligente.

–Desde el punto de vista del ciudadano, ¿cuáles son los aspectos que mejoran la adopción de sistemas inteligentes?
–En los últimos 60 años, la población urbana creció a un ritmo exponencial. Hay 3.600 millones de personas viviendo en ciudades. Dentro de 20 años, la mitad de Asia y África va a vivir en ciudades. Y en 2050, vamos a tener 6.300 millones de personas viviendo en ciudades. Las ciudades no se han preparado para este crecimiento exponencial. Y esto en América latina está mucho más acentuado. Se calcula que, en 2050, el 90 por ciento de la población va a vivir en ciudades. No hay una planificación urbana del crecimiento de la ciudad, ni de los servicios que tiene que prestar el municipio.

–Se interviene después del crecimiento...
–Y también se está viendo que desde los ’90 se dio un fenómeno muy fuerte de los desastres naturales, como consecuencia del calentamiento global. Hay mayores inundaciones, mayores tormentas, mayores terremotos. Todo esto obliga a replantear el funcionamiento de la ciudad, cómo se consume la energía, el uso racional del agua y de los sistemas cloacales, cómo se recolectan los residuos, cómo se ordena el tránsito. El problema de la energía obliga a utilizar, como ya pasa en Europa, autos eléctricos, a que los edificios sean construidos con normas inteligentes que permitan conservar el calor en invierno y reduzcan el consumo en verano.

Educación
–También está la educación; hoy cualquiera puede asistir a un curso de Harvard sin salir de su casa, o con sistemas de salud operando a distancia. Son 10 o 15 servicios distintos que tienen que ver con la evolución de la ciudad. Pero ante el fenómeno de crecimiento exponencial, hay que planificar los servicios para dentro de 10, 15, 20 o 30 años. Para que una ciudad sea inteligente, hay que planificar su crecimiento. Y no es una ciudad que utiliza tecnología, hay muchos aspectos que tienen que ver con la planificación estratégica y no por la tecnología.

–¿Cuáles son los principales obstáculos para desarrollar estos conceptos en Argentina?
–El primero es la toma de conciencia de que es un fenómeno para trabajar a largo plazo, que no genera rédito político inmediato. Los últimos 14 años viví en el exterior, de los cuales 12 fueron en Europa. América latina te confronta a una realidad del cortoplacismo en todo sentido. Y cuando se planifica una ciudad, se hace a 20 o 30 años. En París ya están planificando el tendido ferroviario para dentro de 30 años. En América latina y en Argentina es muy difícil que el dirigente político o el gestor de una ciudad piense a 20 o 30 años. Para nuestra mente es impensable, y hay que acostumbrarse a pensar a mediano y largo plazo. Porque el tendido de infraestructura no se hace de un día para otro; necesita planificación, ordenamiento territorial, financiamiento. Y hay que tener una estrategia, escenarios de mediano plazo y sistemas de información sobre los servicios que brinda. Y eso exige tener políticas de Estado.

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