29 abr. 2016

Zazá: otra plaza abandonada a su suerte



La Voz del Interior (29/04/2016)
La plaza Zazá, abandonada y cedida al vandalismo

A punto de cumplir 15 años, el paseo de San Vicente que recuerda al personaje de Carlos “Negro” Ortiz es una postal de abandono y desolación.
El vandalismo no para de ensañarse en San Vicente con la plaza Zazá.
El espacio recuerda a uno de los hijos dilectos de esa tradicional barriada cordobesa: Carlos “Negro” Ortiz, el padre del personaje-hincha más famoso de Córdoba.
El próximo 2 de julio, el paseo ubicado en Junín y Ocampo cumple 15 años. Pero su aspecto está muy lejos del de una “niña bonita” y se parece más al de una postal de abandono y desolación.
Las viñetas que los humoristas gráficos Roberto Fontanarrosa, Crist, Peiró, Ian, Angonoa, Delfini, Jericles, Di Palma y Fournier dejaron estampadas en los muros de la explanada como testimonios de afecto y admiración por el genial Ortiz están tapadas por grafitis y pintadas de mal gusto.
“Qué destino el de los humoristas, Mendieta... Debería ponerme triste, pero cada vez que me acuerdo del Negro Ortiz, me río...”, se alcanza a leer, a duras penas, la reflexión de Inodoro Pereyra. Probablemente “el renegáu” dudaría en decir lo mismo si viera la plazoleta en el estado en el que está hoy.
Otros signos de dejadez son los bancos destrozados y la desaparición casi total del tejido olímpico que al momento de la inauguración se colocó frente a los dibujos para protegerlos. Tampoco están los cestos.
Además del monumento de acero, con figuras caladas y relieves de Zazá, se robaron dos de los seis contornos. Los puntos de soldadura que quedaron en las chapas de la obra diseñada por el escultor Juan Longhini son evidencias del ultraje.
También el solado asfáltico de las canchas de básquet y fútbol cinco de la plazoleta está cuarteado y dificulta la práctica de cualquier deporte. Del estado de las gradas mejor no hablar.
“Por lo menos de vez en cuando vienen a cortar el pasto; ayer vinieron después de mucho tiempo”, comentó un vecino del lugar. “Pero de noche esta placita es tierra de nadie y se juntan barras a tomar”, se quejó.
El recuerdo de Zazá dibuja sonrisas.
Ver el estado de la plaza que lo recuerda en San Vicente provoca tristeza.
Arte perdido. Todos los elementos que hacían de esa plaza una obra altamente simbólica desaparecieron. Nada queda de los murales de humoristas consagrados, y la escultura fue destrozada.

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