28 ago 2019

El Suquía contaminado con agroquímicos



La Voz del Interior (28/08/2019)
El récord negativo del Suquía

El saneamiento de toda la cuenca requiere un operativo complejo e integral, con urgencia. El río pampeano más contaminado con plaguicidas está en Córdoba
La cuenca del río Suquía es la más contaminada con pesticidas de toda la Pampa argentina. En consecuencia, el río que atraviesa la ciudad de Córdoba representa riesgos para los seres humanos y para la vida acuática.
El dato surge de un estudio comparativo realizado por investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), que analizaron la presencia de insecticidas y herbicidas en 66 puntos de ríos de las provincias de Córdoba, Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos.
Hay dos formas de analizar los resultados. En ambas, el Suquía presenta altísimos niveles de contaminación.
Cuando se habla de plaguicidas, se suele distinguir entre los productos más nuevos, que tienden a ser biodegradables y menos tóxicos que en el pasado, y los más viejos, por lo general ya prohibidos por su alta toxicidad.
De los 66 puntos comparados, 13 presentaron un muy alto riesgo para la vida acuática por alta presencia de plaguicidas actuales.
Pero por la inexplicable presencia de productos que están prohibidos, los puntos críticos son, en realidad, 22.
Las mediciones en el Suquía fueron las más altas si se consideran ambos tipos de plaguicidas. Y si sólo se tienen en cuenta los actuales, los datos siguen revelándose muy altos, pero se parecen a los registrados en el río Paraná y en el norte de la provincia de Buenos Aires.
Con todo, el Suquía no es el único río de la provincia con alta concentración de estos productos: en el Ctalamochita, la contaminación detectada se corresponde con un riesgo medio.
En el caso del Suquía, el insecticida que pone en riesgo la vida acuática presenta concentraciones similares antes y después de su paso por la ciudad de Córdoba.
No se trata de un problema que se circunscribe a un tramo delimitado de su cauce, entonces. Podríamos decir que es sistémico.
No es la primera contaminación sistémica que se detecta allí. Recordemos que son numerosos los estudios que asocian la contaminación del lago San Roque con la falta de cloacas.
Sus algas, que provocan problemas en la vida acuática y en la salud humana, se alimentan del nitrógeno y del fósforo que provienen, sobre todo, de la materia fecal.
Es que en las 20 localidades que integran la cuenca del San Roque sólo el 21 por ciento de las viviendas tiene el servicio cloacal adecuado.
En otras palabras, la presencia de plaguicidas sólo agrava las condiciones de un río de por sí muy deteriorado. Ya lo hemos señalado: el saneamiento de toda la cuenca requiere un operativo complejo e integral, con urgencia.

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