10 sept 2018

La UNVM apunta al ordenamiento del periurbano regional



El Puntal de Villa María  (10/09/2018)
Amplían el diagnóstico sobre el periurbano a otras localidades

Investigadores analizan la zona central del Departamento General San Martín. Cabe decir que las poblaciones incluidas son Tío Pujio, Villa Nueva y Arroyo Cabral. El año pasado Villa María avanzó hacia una normativa
A través de un proyecto de investigación pretenden realizar un diagnóstico integral y general del periurbano en las localidades de la región central del Departamento General San Martín.
A partir del estudio, los investigadores esperan obtener una cartografía base general y temática como herramienta para el ordenamiento del territorio.
Además realizan la identificación y caracterización de los servicios ambientales del periurbano para ser incorporados a las gestiones locales y buscan reconocer el rol de los actores, los sistemas económicos y sociales que se encuentran presentes.
“Nuestro objetivo es construir un set de indicadores que permitan elaborar un diagnóstico integrador y comparativo de las áreas seleccionadas a lo largo del tiempo y que incorporen los servicios ambientales como elemento clave”, explicó Georgina Etchegaray a PUNTAL VILLA MARÍA.

El antecedente es un relevamiento exhaustivo del periurbano que realizaron investigadores de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) en los últimos años en Villa María, que determinó hasta dónde llega para plasmarlo en una ordenanza que hizo una nueva división del ejido urbano.
“La idea ahora es llevarlo a lo regional y trabajar con Villa Nueva, Arroyo Cabral y Tío Pujio desde la interdisciplinaridad con gobiernos y productores para ampliar las zonas del proyecto de investigación”, señaló.
En esta nueva etapa prevén “fortalecer la vinculación con unidades o centros académicos que trabajen en la temática a partir del intercambio y formación, con encuentros para la discusión, construcción y resolución de problemáticas puntuales”. Para ello se elaborará un anclaje en el territorio.

El  proceso
Según sostiene la fundamentación del proyecto, las ciudades se configuran a partir de decisiones de diferentes actores del sistema productivo, político, cultural y ambiental. En tal sentido, los cambios buscan comprenderse en “estas interacciones y se plantean los factores endógenos y exógenos de la ciudad, así como también aquellos que responden a las escalas microrregionales”.
Así, entienden que las nuevas dinámicas de transformación proponen un cambio en la mirada sobre lo rural que “excede a las actividades agropecuarias tradicionales para reconstruir las cadenas de articulación con los procesos de producción e industrialización”.
Esta condición propone una transformación inversa desde las ciudades hacia el campo, con fuertes impactos de las tecnologías, información, desde lo ambiental, la organización del trabajo y situación habitacional.
Etchegaray recordó que el trabajo encabezado por Leticia Guzmán que estudió el periurbano de Villa María desde el 2013, “aportó herramientas propias y originales que pueden ser aplicadas en un contexto microrregional, donde los territorios interlocalidades juegan un rol muy importante como factores transformadores”.
Este proyecto fue el puntapié para la sanción de una normativa que estableció un nuevo plano de zonificación urbana y la planilla de usos del suelo. Es por ello que ampliar la cobertura “permitirá contextualizar la transformación de cada localidad y en su conjunto”.
Asimismo, con el estudio del uso del suelo buscan “determinar la calidad ambiental de la región y proponer herramientas de gestión política integrada”.
La propuesta incluye un trabajo interdisciplinar con los actores locales y políticos sobre las condiciones físico-naturales para obtener “mapas de calidad ambiental, futuros escenarios y lineamientos de planificación”.
A partir de los relevamientos de campo aspiran a diagnosticar y diseñar propuestas de lineamientos como herramientas de gestión, entendiendo los procesos y construcciones del territorio de las ciudades medianas y pequeñas.

Antecedentes
“Nosotros tenemos una universidad cuyo rol es regional en esto de poder estar en el territorio entendiendo las demandas y las problemáticas”, señaló Leticia Guzmán.
Al ser consultada por este medio sobre las potencialidades del proyecto, aclaró que es beneficioso “para toda la sociedad” porque “ordenar un territorio” busca darle “seguridad a los productores de ver sus potencialidades en esa zona y para los ciudadanos que pueden ver cuáles son las identidades de la región”.
El año pasado, Guzmán participó, junto a otros investigadores, en la redacción de la normativa en Villa María a partir de la investigación que determinó que “más del 60 por ciento de la superficie municipal es zona de transición entre lo urbano y lo rural”.
Posteriormente, mediante la utilización de herramientas de procesamiento de información geoespacial y el cruzamiento de esos datos con la zonificación vigente en la ciudad, el estudio determinó que existen 19 parches en los que se destacan la agricultura extensiva, las industrias, los horticultores, la presencia de loteos, campos sin actividad, fabricaciones militares y basurales clandestinos.
Cabe destacar que parche es un concepto de la ecología de paisaje que permite establecer una unidad de uso del suelo, donde no solo importa la actividad que predomina sino su forma, estructura y gestión.
En ese sentido, la investigadora afirmó que el trabajo es “en el territorio, con los actores e interactuando” porque las problemáticas abordadas por la academia “deben vincularse” con la realidad que el productor y la ciudadanía demandan.
“Nosotros entendemos que la realidad es compleja y fraccionarla termina siendo algo no transferible a la sociedad, entonces incorporamos arquitectos, estudiantes de economía, de ambiente, de desarrollo local y territorial, abogados. Entender que hay herramientas de cada disciplina es un paso hacia la transdisciplina del territorio”, puntualizó.

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