16 jul. 2018

Cantera “Sol de Venus” a audiencia pública



La Nueva Mañana (16/07/2018)
El proyecto de una nueva cantera tensiona a José de la Quintana

La firma Blancaley impulsa una explotación a cielo abierto cerca de la localidad ubicada a unos 50 kilómetros de Córdoba Capital. Vecinos se oponen y denuncian que ya se escuchan explosiones en la zona. Este martes 17 tendrá lugar la audiencia pública.
El debate sobre tolerar o no una nueva cantera a cielo abierto en José de la Quintana pone en juego dos modos opuestos de pensar el hábitat humano. Uno propone reforzar el perfil de explotación de recursos naturales que la zona desarrolló a lo largo del siglo XX; otro, más reciente, plantea un modo de estar más amigable con el entorno natural. Esas dos maneras antagónicas de ver el mundo y la relación con la tierra serán los ejes sobre los que girará la discusión sobre si es viable o no un nuevo proyecto minero en la localidad.
En la zona está todavía fresca la lucha que se inició en 2016, cuando una porción mayoritaria de la población –incluyendo a Villa San Isidro- se movilizó para impedir la apertura de la cantera “Sol de Venus” en un campo muy cercano. Amparo mediante, el proyecto a la fecha está paralizado, y sin perspectivas de avance a corto plazo. Pero mientras los vecinos aguardaban novedades judiciales, avanzó el expediente solicitando la explotación de un frente abierto en un campo cercano. Y volvieron a resurgir las tensiones que ya se había explicitado con “Sol de Venus” dos años atrás.
“¿Qué hay peor que una cantera? Dos!” destacaron los vecinos en su página de Facebook, y aseguraron que el proyecto de impacto ambiental presentado ante Ambiente “desconoce la existencia de nuestro pueblo”. La “Cantera La Quintana” está proyectada en 25 hectáreas de un campo de unas 1200, arrendado de palabra a una firma comandada por Roberto Amengual. En rigor, la explotación sería sobre una porción acotada del predio, pero se prevé una superficie más amplia para erigir instalaciones y la playa de maniobras de máquinas y camiones.
En el sitio ubicado a unos dos kilómetros y medio del poblado, Blancaley prevé extraer carbonato de calcio por diez años, a razón de 2.500 toneladas mensuales. La intención no es nueva: el expediente se inició en 2014, cuando Blancaley alquiló el predio a Amengual e ingresó los papeles en Minería provincial. Pasados los años el alquiler –un contrato entre privados- feneció, pero el expediente siguió su lento derrotero y tendrá este martes 17 la audiencia pública establecida por ley. En la reunión, prevista desde las 10 en la Cooperativa de Anisacate, confrontarán argumentos representantes de los dos modelos a los que hace referencia el inicio de esta nota.

La década taladrada
En La Quintana la empresa Blancaley apunta a explotar un filón mediante “voladuras controladas”. Intenta la firma explotar viejos frentes de cantera que llevan años en desuso, e incluso, si el expediente avanza, existe la posibilidad de una segunda explotación -La Virginia- en el mismo campo. Pero para ello debe conseguir la habilitación de Minería, la licencia ambiental de Ambiente y la licencia social, esto es el acuerdo de los pobladores de la zona. De los tres requisitos es este último, al parecer, el más difícil de obtener. Además precisaría una habilitación municipal, pero como el sitio está en una “zona gris”, debiera pedirlo a la comuna más cercana o a la Comunidad Regional.

“Mi pueblo no es tu cantera”
Sensibilizados aún por la fallida instalación de Sol de Venus, los vecinos organizados en el colectivo “Mi pueblo no es tu cantera”, señalaron en un comunicado que “las voladuras se escuchan tres veces por semana sin que los vecinos sepamos de dónde provienen”. Y afirman que tiempo atrás la cantera fue clausurada por Ambiente, porque presuntamente trabajaba “en la clandestinidad”.
“Esa cantera viene operando ilegalmente y ya ha sido clausurada por lo menos tres veces”, rememoró Gonzalo Montiel, integrante del grupo de vecinos organizados, y completó: “Metió un par de explosiones muy fuertes, hay compañeros a los que se les rompieron los vidrios de las casas. Llamamos, venían, la clausuraban… eso pasó varias veces”.
Desde la ruta provincial E-56, a unos 500 metros se ve parte de una sierra “volada”, drásticamente modificada por la acción minera. Es, ni más ni menos, que el frente de la cantera que se quiere explotar.
La vecina Florencia López Peze tomó vista del expediente y corroboró que el trámite de habilitación “no está terminado, por lo que la cantera no puede trabajar. Sin embargo, eso ha estado sucediendo”, denunció. “En los últimos meses estamos escuchando voladuras casi semanalmente, y es visible cómo se está comiendo la montaña. El grupo Calderón ha estado explotando esta cantera sin habilitación, infringiendo la ley ambiental”, cerró.

Llamativo estudio de impacto ambiental
La empresa Geoambiental es la responsable del estudio de impacto ambiental que presenta Blancaley. En él se asegura que la cantera se emplaza en una zona rural, sin asentamientos poblacionales en las inmediaciones; sin embargo, más adelante se reconoce la existencia de viviendas a mil metros, y de un poblado al que denomina “San José de la Quintana” (sic). Además referencia a Anisacate como la localidad más próxima, a la que atribuye “234 habitantes según censo 2001” –en la actualidad viven unas 6.500 personas- y la denomina “comuna”, cuando es municipio desde hace casi una década.
El estudio técnico reconoce que en el predio existe “un pasivo ambiental”, consistente en “taludes de hasta 10 metros de altura por 30 de ancho y 20 de largo”, y escombreras. Eso es precisamente lo que se quiere reactivar. Y sostiene que la cantera a cielo abierto “trae consigo beneficios económicos en el orden local, generando puestos de trabajo y economía local a la zona”. Más abajo, empero, señala que los puestos de trabajo previstos son cuatro, y que ni las maquinarias se repararían en la zona.
Los minerales serían procesados en San Agustín, de donde es originaria la empresa. Según Geoambiental, en José de La Quintana “no hay oposición a los trabajos a realizarse”, pero distinto opinan los vecinos organizados que ya frenaron Sol de Venus y adelantaron su rechazo al nuevo emprendimiento.
“Nos interesa el yacimiento, pero no queremos un conflicto grande”
Miguel Calderón se llama igual que su abuelo y que su padre. Pertenece a una familia vinculada desde 1958 al negocio de las canteras, con dos plantas en San Agustín –unos 150 empleados- y una fábrica de cal viva en San Juan. En diálogo con La Nueva Mañana, el joven empresario detalló que la actividad principal de la firma es “el fabricado de cales, triturados para la construcción y molienda de carbonato de calcio, para suplementos de nutrición animal”. Sobre el nuevo proyecto, aseguró: “La Quintana es un pueblo que ha sido minero muchos años. Hay un yacimiento privado, le alquilamos el campo y nosotros presentamos un informe en 2014 para trabajar. Normalmente cuando iniciás un informe de impacto ambiental por ahí te dejan, viste, dicen ´bueno, presentá un informe´ y te metés a trabajar, por lo menos a hacer algún movimiento de suelo. Empezamos a trabajar, y presentaron un informe de impacto ambiental de una cantera que se llama Sol de Venus, en La Quintana, que era un proyecto mucho más… que en realidad no se sabe ni quién era, en el rubro no lo conoce nadie”, recordó.
De este modo Calderón reconoce que se trabajó sin habilitación –que a la fecha no la tiene- y también se refiere a la clausura de Ambiente. “Cuando se arma el quilombo de Sol de Venus no sé qué pasó, si hicieron una explosión o que es lo que hicieron estos Sol de Venus, pero alguien denunció que fuimos nosotros. Estábamos haciendo el movimiento de pala, el destape, sin hacer nada grande todavía”, admitió.
Lamentó las demoras administrativas, detalló que los trabajos consistirán en “extracción, zarandeo y carga de la piedra gruesa” y que “en su momento los vecinos decían que lo que más les afectaría sería el paso de los camiones”. “Nosotros ofrecemos un camino de tierra que sale a Despeñaderos; serían tres camiones diarios, si estuviéramos a full”, explicó.

“No sé a quién pedirle la habilitación municipal”
Por otro lado, se desmarca de las detonaciones recientes denunciadas por los vecinos –“puede haber algún furtivo, desconozco”-, y señala que “no tengo claro si el campo pertenece a un ejido en particular”. “Para mí tendría que pertenecer a Quintana, pero también está cerca de Anisacate. Es el problema de las famosas zonas grises… yo no sé a quién pedirle la habilitación municipal”, confesó.
El empresario lamenta aún un largo conflicto de tiempo atrás, cuando un barrio entero en Tercera Usina se opuso firmemente a otro proyecto de explotación. “Aquella vez gastamos más en abogados que en geólogos, no es la idea”, dijo, y cerró: “Nos interesa el yacimiento sobremanera, pero no queremos llegar a ningún conflicto grande”.

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