30 jun. 2018

Admiten que Bajo Grande funciona mal



La Voz del Interior (30/06/2018)
La Municipalidad reconoce que Bajo Grande funciona mal

La Estación Depuradora de Aguas Residuales de Bajo Grande (Edar) está funcionando mal, según reconocieron desde la Municipalidad. Lo que es peor: por más que se la ponga en condiciones, el tratamiento sería insuficiente para garantizar una calidad de efluentes acorde con lo que exige la ley.
Daniel Bardagi, director de Redes Sanitarias y Gas, aseguró que en la actualidad Bajo Grande tiene un 60 por ciento de sus equipos funcionando.
Ayer, Gustavo Ibarra, delegado del Suoem en Bajo Grande y jefe de laboratorio de la planta, denunció que hasta el sábado la planta estaba enviando los residuos líquidos directamente al río sin ningún tratamiento.
“Ni siquiera se le realizó el tratamiento del desbaste en el ingreso a la planta y que tiene como objetivo eliminar los sólidos más gruesos”, detalló.
Bardagi negó tal denuncia. “Es falso. Fuimos parando alternativamente algunas unidades para limpiar los equipos, porque hace mucho tiempo que no se realiza ese mantenimiento. En ese tiempo, los líquidos pasaron por los sedimentadores secundarios y por la cloración antes de llegar al río. Claro que no es el tratamiento ideal”, explicó.
Y agregó: “Estamos trabajando con el 60 por ciento de los equipos. En 30 días esperamos tenerla normal, pero aún así el efluente final no cumplirá con los requisitos de la ley”, admitió Bardagi
Según el funcionario, en el mejor escenario, el líquido final tendrá valores un 30 por ciento más altos que lo que exige la ley en cuanto a la variable de DBO (Demanda Biológica de Oxígeno).
En tanto, Ibarra explicó que algunos equipos “parece que funcionan”, pero no realizan ningún tratamiento.
“Ahora (por ayer) se estaban realizando algunas tareas de mantenimiento por lo menos para tratar un 20 por ciento de los 10 mil metros cúbicos por hora que ingresan a la planta”, indicó.
La Policía Ambiental de la Provincia viene realizando análisis de los efluentes de Bajo Grande desde hace más de un año.
“Hemos realizado unos 10 análisis y los valores siempre estuvieron por encima de la ley, incluido el último de hace unos 20 días”, indicó Adrián Rinaudo, director de la Policía Ambiental.
En todos los casos, la dependencia provincial notificó a la Municipalidad para que mejore el tratamiento.
Pero el problema persiste. Los 2,5 metros cúbicos por segundo (m3/s) de caudal que Bajo Grande arroja al río ya supera el actual caudal que trae el propio río. Es decir que aguas abajo de la ciudad de Córdoba el río es más una cloaca que un río.
El viernes, La Voz publicó un informe que da cuenta de la contaminación que recibe el Suquía desde su formación hasta su desembocadura en Mar Chiquita.
Sólo el 21 por ciento de los habitantes de Punilla cuenta con cloacas, por lo que sus efluentes llegan directamente a la cuenca a través de sus pozos negros y sangrías. En la ciudad de Córdoba el 40 por ciento tiene este servicio pero con un tratamiento deficiente.

Solución a mediano plazo
Para Bardagi, la solución vendrá a mediano plazo con las obras que ya comenzaron a licitarse y que significan una inversión de 330 millones de pesos. Estos fondos provienen del convenio urbanístico firmado con la Corporación América por la urbanización que esta empresa está realizado en el ex Batallón 141.
“Vamos a reparar digestores, percoladores e incorporar un sistema para retención de grasas”, dijo el funcionario. Los percoladores son el corazón de la planta y fueron mejorados hace siete años durante la gestión de Daniel Giacomino, aunque las obras no dieron resultado.
Las primeras licitaciones, por 75 millones de pesos, serán para rehabilitar los distribuidores, reparar un digestor secundario y mejorar el abastecimiento de agua potable.

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