29 may. 2018

Obra en el río de los Sauces pone en alerta a Traslasierra



La Voz del Interior (29/05/2018)
Traslasierra teme por el futuro de su río clave

Una obra de toma de agua potable justo en un sitio histórico preocupa a los vecinos. Plantean que se suma a otras extracciones. La Provincia asegura que no agregará impacto sobre el río de los Sauces, el principal del valle.
Luego del malestar causado en la población de Villa Dolores y zona por una obra realizada justo sobre un sitio histórico y turístico del río de los Sauces, los vecinos temen por el futuro del principal curso de agua del Valle de Traslasierra, en su cuenca baja. Por eso, solicitan que la Provincia declare como área protegida el cauce entre el dique La Viña y la localidad de San Vicente. También, que se controlen el agua y la contaminación desde las viviendas, y que se asegure un mínimo caudal ecológico para que conserve su biodiversidad.
Sobre la nueva obra de toma de agua sobre el río, funcionarios de Recursos Hídricos de la Provincia transmiten tranquilidad asegurando que el impacto es mínimo y que la fisonomía del lugar volverá pronto a ser la misma.
“No queremos encontrarnos con una obra inconsulta que transforme nuestra zona, no sabemos qué consecuencias va a tener esto, el río ya trae poca agua y se le quitará más; queremos conocer y acordar qué se hará sobre el cauce”, planteó Leandro López, miembro del centro vecinal de Piedra Pintada, un barrio de Villa Dolores.
A principios de abril, los vecinos se sorprendieron porque en pleno balneario, y donde se encuentran los petroglifos de aborígenes que le dan nombre al lugar, una obra especialmente invasiva lo había trastrocado. Se trata de una toma subálvea destinada a llevar agua a la comuna de Sauce Arriba, según explicaron desde la Secretaría de Recursos Hídricos de la Provincia.

Petitorio
A solicitud de los vecinos, el Concejo Deliberante de Villa Dolores aprobó un petitorio dirigido a la Provincia. “No encontramos ningún documento sobre el impacto de la obra. Por otra parte, siempre influyeron los regantes de campos, que se llevan la mayor parte del agua, y siguen usando sistemas que la derrochan”, apuntó Gerardo Coria, biólogo de la ONG Prevenir, que hace años se ocupa del río.
Coria marcó que se reclama “un área protegida que sirva para planificar ordenadamente el desarrollo urbano de las poblaciones que rodean el río, no sólo con el agua, sino también con aspectos como el uso de áridos, la extracción de leña o los residuos, que implican variables sociales para atender” .
“Queremos hacer un plan de manejo que no implique que no se pueda tocar nada, sino un ordenamiento, con sectores destinados al turismo, a la educación, a la recreación, a la producción; no queremos que el río caiga en el olvido, como viene sucediendo”, enfatizó Coria.

“Llevar tranquilidad”
Pablo Wierzbicki, director de Aprovechamiento de los Recursos Hídricos de la Provincia, reconoció: “Es cierto que debimos socializar la obra un poco más, pero la toma era necesaria, y si bien impacta en su construcción, posteriormente no tiene pasivo ambiental; el sistema captará menos de 10 litros por segundo en un río que, en el peor de los casos, lleva un caudal de 450 litros por segundo”, remarcó.
Vecinos apuntan que el caudal promedio es de 300 litros por segundo.
El funcionario explicó que una captación de este tipo filtra el agua en el lugar y la envía ya con una mejor calidad para el consumo humano, en este caso hacia la comuna de Sauce Arriba, que hace años la requiere.
Wierzbicki destacó que esto no hubiera podido hacerse si se tomaba el agua de un canal de riego, como proponían algunos vecinos. “El canal lleva agua cruda a cielo abierto, y la corriente a veces se corta por varios días”, precisó. Resaltó además que en la Provincia funcionan numerosas captaciones de este tipo, y aseguró que ya no se prevén otras obras sobre el mismo río.
La verdad sobre el caudal estará más cerca cuando funcionen los aforadores (instrumentos de medición) que, a pedido de los vecinos, el Gobierno prometió instalar, junto con la reparación de compuertas en la pileta del balneario de ese sitio.

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Evitar que entre en agonía

El negocio inmobiliario parece vender aún un prestigio que puede apagarse. Los desmontes en la región siguen y la aridez continúa
La población en Traslasierra crece constantemente. El turismo que llega al valle, también. Su principal proveedor de agua es el río de los Sauces, que nace de la unión del Panaholma y del Mina Clavero y baja las laderas atravesando nueve pueblos y dos embalses –La Viña y Boca del Río– que regulan la distribución de agua priorizando la que se destina a las zonas urbanas y a 13 mil hectáreas rurales bajo riego.
Hace años que pobladores de Villa Dolores y de pueblos como Villa Sarmiento o San Pedro reclaman un “caudal ecológico” mínimo y una atención especial del río en su tramo final. Pero autoridades y los mismos vecinos (que lo contaminan) lejos están de escucharlos.
Las redes de cloacas se demoran en la cuenca alta. En 2011, se inauguró un sistema de riego que deja menos agua al río. Los basurales espontáneos son permanentes. El sector agrícola sigue en su mayor parte regando por simple inundación, que es derroche del recurso. El control de la extracción de áridos es endeble. Los proyectos de parquización y costaneras naufragaron. Mientras, la infraestructura turística suma inversiones en la cuenca alta, pero nada en la baja.
El negocio inmobiliario parece vender aún un prestigio que puede apagarse. Los desmontes en la región siguen y la aridez continúa. La reciente eliminación del inmenso Balneario Central de Villa Dolores es casi un tiro de gracia en ese final del río.
En síntesis: la misma población que ha vivido del generoso río está haciendo mucho para asegurar su agonía.

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