11 ago. 2017

La nafta sigue en el agua de Villa de las Rosas



La Voz del Interior (11/08/2017)
A tres años, sigue la nafta en el agua de un barrio de Villa de las Rosas

En 2014, se detectó una pérdida en tanques de una estación de servicio. La empresa asegura que se reparó y que se remedia el daño. Los vecinos afectados afirman que continúan los padecimientos. Hay dos causas judiciales.
Villa Dolores. A tres años de que se haya detectado contaminación en las napas de agua de Villa de las Rosas, causada por una rotura en el tanque subterráneo de naftas de la única estación de servicio de este pueblo del valle de Traslasierra, un grupo de vecinos reclama que sigue sufriendo el impacto en pozos y en acequias. Mientras se sustancian dos procesos judiciales, uno federal y otro provincial, los afectados afirman que nadie les da información ni respuesta sobre lo que sucede.
El caso ayuda a dimensionar la ne­cesidad de controles periódicos sobre los tanques de estaciones de servicio en cada localidad.
En junio de 2014, Laura Ulla –quien reside a pocos metros de la estación YPF de Villa de las Rosas– denunció que el pozo de agua limpia que usaba para abastecer su casa se había contaminado. Ambiente de la Provincia descubrió luego que uno de los tanques bajo tierra de la expendedora se había roto y perdía una importante cantidad de combustible. La estación fue clausurada preventivamente durante dos semanas, hasta que el contenedor fue reparado.
Actualmente, hay indicadores de que el daño persiste, y se hace evidente en el olor a hidrocarburos y en la apariencia afectada del agua que les llega a los vecinos por acequias. Sobre todo en ba­rrio Parque, a unos 400 metros de la estación, el problema es evidente: las acequias que surcan los terrenos despiden un intenso olor a combustible y exhiben una pátina oleosa en su fondo. Los vecinos denuncian que hay personas aún afectadas con malestares respiratorios.
A la vez, otros vecinos del pueblo afirman que no tienen ningún pro­blema con el agua de sus antiguos pozos; y el municipio, aunque sin dar precisiones, asegura que la red general no está afectada.
Mientras, se realiza un proyecto de remediación de los daños que intenta quitar el combustible de las napas.

Angustia
A poco de jubilarse, Fernando Sán­chez compró un terreno por don­de pasaba una acequia. En el lugar –zona de casas quinta– su fa­milia construyó la casa soñada. Pero en 2015 ese canal comenzó a despedir olor a nafta. “No puedo salir al patio, tampoco des­viar la acequia y tirarle el proble­ma a otro vecino, ni siquiera ven­der la ca­sa; pero lo peor es que nadie nos dice qué perspectivas tenemos an­te esto”, señala. “Tuve que hacer o­tro pozo para el riego, pero lo que más nos angustia es la falta de información; ni el municipio, ni las empresas involucradas, ni la Provincia, ni la Justicia nos dicen algo”, plantea.
Su vecina Beatriz Sosa (54) lamenta que ya no puede regar su huer­ta ni su jardín, ni llenar la piscina. “Hace 15 años vinimos a este lugar, que elegimos por su pu­reza y su tranquilidad. Ahora sen­timos que nos mataron, yo tengo una suerte de bronquitis permanente, los frutales se están muriendo, la huerta cayó, pero el mayor daño es psicológico: no sabemos qué nos puede pasar”, reclama.
Los vecinos recuerdan que el agua corriente del pueblo proviene de un pozo cercano a la zona del siniestro. Desde el municipio aseguran que no está alterado.
Laura Ulla destaca que en verano alquilaba la casa, pero dejó de hacerlo por esta causa. “Se le han hecho nuevos pozos, más profundos y con agua de otras napas, a vecinos que no se sumaron al reclamo”, apunta Laura.

En la Justicia
Una causa judicial iniciada por Ulla es investigada por Raúl Castro, fiscal de Villa Dolores. Otra denuncia está en manos de la Justicia Federal, patrocinada por el abogado Federico Macciocchi, quien explica: “Por un lado, hay una acción de amparo colectiva, donde se intenta proteger el ambiente como un bien social; en este caso, se demanda a la Provincia, al municipio, a YPF, a los expendedores y a la empresa que periódicamente controlaba la hermeticidad de los tanques”. En este caso, no se demandan resarcimientos económicos.
“Por otro lado, mis clientes han iniciado demandas particulares por daños en sus propiedades, o en su salud física y psicológica, contra YPF y la expendedora”, agrega Macciocchi, quien cuestio­nó las demoras en el avance de las causas.

En remediación
Eduardo y Fidela Rivas, propietarios de la estación de servicio, siempre afirmaron que el daño no fue intencional y que accionaron pa­ra repararlo apenas fue detectado. Su abogado, Gustavo Romero, asevera ahora: “Lo sucedido fue un accidente, y ya fue subsanado, se había roto un tanque de nafta. Es obvio que a ningún expendedor le convendría mantener esa pérdida. Si hubieran sabido, la habrían reparado antes, de inmediato”. El abogado acota que “desde 2014 se está llevando adelante un pro­yecto de remediación del pas­vo ambiental, que no es sencillo y es­tá a cargo de la Secretaría de Ambiente de la Provincia”. Según precisó, se está actuando en las napas afectadas “para quitar el hidrocarburo, pero se complica porque en esa zona subterránea hay un gran desplazamiento de aguas”.

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