9 jul. 2017

Senasa irresponsable con el DDT en Alta Córdoba



La Voz del Interior (09/07/2017)
Alta Córdoba sigue sin remediación por el DDT

El predio de Senasa continúa contaminado, como se detectó 12 años atrás. Las 11 toneladas del pesticida permanecen en Taym. No hubo seguimiento del impacto en la salud. Ambiente advierte de que la solución es difícil.
Néstor Calderón era empleado del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) cuando le propusieron, hace más de 25 años, cuidar el depósito ubicado en calle Avellaneda 1708, en barrio Alta Córdoba, donde se resguardaban algunas bolsas y tachos con productos químicos.
El encargo incluía el “beneficio” del alojamiento gratuito para él y su familia en la vivienda contigua al galpón que debía cuidar.
Calderón aceptó sin problemas, y al poco tiempo ya vivía en esa propiedad con sus dos hijos y con las familias que estos habían conformado, incluidos varios niños.
Nadie les advirtió entonces que estaban viviendo rodeados de un veneno.
Recién se enteraron de eso el 22 de enero de 2005, cuando se reveló qué contenían esas bolsas y esos tachos que cuidaba Calderón: 11 toneladas de dicloro difenil tricloroetano (DDT).
Hace dos semanas, la Sala A de la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba confirmó la condena que había sido impuesta el año pasado al Senasa por daño moral y físico en perjuicio de siete de los miembros de aquellas familias.
Por disposición judicial, el organismo nacional deberá indemnizar con 840 mil pesos (en total) a María Lorena Andrada, Adriana Elena García, Gastón Alexis Calderón, Dahyana Carolina Calderón García, Fernanda Ayelén Calderón García y Micael Joaquín Calderón García, nueras y nietos del empleado del Senasa que, paradójicamente, prefirió no demandar.
Todos tienen sangre contaminada y, al decir de sus abogados Alfonso Buteler y Florencia Ramos Martínez, “una espada de Damocles para el resto de sus vidas”.
“El daño que provoca el DDT en sangre es intergeneracional, con alta probabilidad de generar cáncer, infertilidad y malformaciones”, señaló Buteler. Y agregó: “El peligro está latente y cualquier vecino podría volver a accionar por una clara omisión funcional”.

La década perdida
Cuando se reveló lo del DDT, hace 12 años, una treintena de vecinos se hicieron análisis de sangre y 28 se enteraron de que estaban contaminados.
En los dos años siguientes la familia Calderón fue retirada del predio y se clausuró el galpón. La entonces Agencia Córdoba Ambiente (hoy Secretaría de Ambiente) ordenó el retiro del DDT, que se trasladó “provisoriamente” al predio de la empresa Taym en la zona de Bouwer, donde todavía espera la disposición final.
Recién en 2007 se decidió encarar una remediación. Todavía está colocado en la fachada del edificio un cartel desteñido que anuncia: “Senasa. Aviso de proyecto. Obra: Remediación integral depósito Alta Córdoba...”.
Una década después, casi nada se resolvió: el predio de Senasa no fue remediado; las 11 toneladas del pesticida continúan en Taym; y no hubo seguimiento del impacto de los tóxicos en la salud de los vecinos.

Explicaciones y excusas
Desde la cátedra de Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional de Córdoba, Santiago Reyna informó que ellos realizaron el muestreo que confirmó la contaminación del depósito y la necesidad de remediación.
“No estuvo nunca previsto que la cátedra ni ningún ente de la UNC remediara el sitio”, dijo. Y confirmó que “las tareas de remediación no se han iniciado”.
Fuentes oficiales de Senasa dijeron que el organismo se encuentra “abocado a la realización del proceso de ‘gestión integral y remediación’”. “Desde hace unos meses, Senasa, por disposición de la Justicia, comenzó la segunda etapa del plan (que incluye la remediación)” y que “actualmente se encuentra en proceso de contratación de los servicios”, sostuvieron.

Qué dice Ambiente
El actual secretario de Ambiente de la Provincia, Javier Britch, admitió que la remediación se ha demorado, y advirtió de que se demorará más aún. “Hay una historia larga de idas y vueltas en este tema –dijo el funcionario–; no se han presentado los planes como corresponde y, por lo tanto, no fueron aprobados”.
Britch subrayó que Senasa “es el principal responsable porque generó el residuo y, de acuerdo con el principio rector de la ley de Ambiente, es responsable hasta la disposición final de ese residuo”.
El funcionario explicó: “El eventual plan de remediación del predio implica la generación de nuevos residuos contaminantes como los que ya fueron enviados a Taym, como el DDT, y no hay lugar en esta provincia, y creo que tampoco en el país, para tratar y disponer finalmente de ellos”.
¿Cómo se resolverá la cuestión? “No lo sabemos”, respondió Britch. Y afirmó: “En el caso del PVC (de los transformadores) el material tuvo que ser llevado a otro país. Para que sea aprobado el plan de remediación del depósito de Senasa, el proyecto debería decir adónde se mandará el nuevo residuo. Hasta que no se sepa la disposición final, no se autorizará la remediación”.
El DDT fue reclasificado como un contaminante de alto riesgo por investigaciones sobre el cáncer
Un probable cancerígeno. El dicloro difenil tricloroetano (DDT) fue reclasificado en junio de 2015 por la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (Iarc) de la OMS, de probable cancerígeno (Grupo 2B) a posible cancerígeno (Grupo 2A), lo que significa que se dispone de suficiente evidencia de que el plaguicida causa cáncer en animales de laboratorio, así como evidencia limitada de su carcinogeneidad en seres humanos.
Varios tipos de cáncer. En esa revaluación, la Iarc también señala que estudios epidemiológicos encontraron asociaciones positivas entre la exposición al DDT y linfoma no Hodgkin, cáncer testicular y de hígado.
Depresor inmunológico. Además, el estudio ratificó que existe fuerte evidencia experimental de que el DDT puede suprimir el sistema inmunológico y generar disrupciones en las hormonas sexuales.
Persistente. Por otra parte, en 2006 el DDT fue incluido por las Naciones Unidas en la Convención de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP) en la denominada “docena sucia”, integrada por los tóxicos más peligrosos por sus efectos adversos en la salud humana y el ambiente.
No se elimina. El DDT, al ser definido como parte de los compuestos orgánicos persistentes, no sólo persisten en el ambiente, sino también en el organismo de las personas. Por esto, las personas lo llevarán por siempre y es necesaria la remediación.

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