18 feb. 2017

Investigación sobre metales pesados



La Voz del Interior (18/02/2017)
Estudian una bacteria aislada en un taller mecánico

Fue en la ciudad de Córdoba. Crece en un ambiente contaminado por metales pesados. Puede ayudar a explicar cómo estos patógenos se adaptan para resistir a los antibióticos.
Hace más de 15 años, Andrea Smania, entonces becaria posdoctoral del Conicet, tomó una muestra de suelo del patio de un taller mecánico en el barrio Las Flores de la ciudad de Córdoba.
“Fue hace tanto tiempo que ni recuerdo el nombre del mecánico ni la dirección. Una pena porque me gustaría mostrarle lo que logramos a partir de su aporte”, asegura Andrea, quien ahora es investigadora independiente del Conicet y profesora asociada de la Universidad Nacional de Córdoba. Trabaja en el Centro de Investigaciones en Química Biológica de Córdoba (Ciquibic).
Durante años, el dueño del taller arrojó allí el aceite usado de los autos. Se trata de un residuo peligroso, ya que contiene altos niveles de metales pesados e hidrocarburos.
El objetivo de la investigadora era trabajar en algún mecanismo para biorremediar sitios contaminados con estas sustancias, pero la sorpresa por lo que encontró allí le hizo cambiar su rumbo profesional.
“Nunca pensamos que íbamos a encontrar esta bacteria: Pseudomonas aeruginosa”, asegura.
Se trata de una bacteria ambiental presente en el suelo y en el agua. Pero también es un patógeno oportunista en humanos responsable del 10 por ciento de las infecciones hospitalarias.
“Me despertó un interés muy grande encontrar una bacteria con semejante capacidad adaptativa. Me fascina mucho la evolución. Entonces el desafío fue entender por qué una bacteria puede vivir en ambientes tan diversos”, reconoce Andrea.
Tras años de estudios y gracias a los avances en genética, Andrea y su equipo lograron secuenciar el genoma de esta bacteria cordobesa. El informe se publicó en enero en la revista Genome Announcements, de la Sociedad de Microbiología de Estados Unidos.
Esa información puede ser muy útil para investigadores que trabajan en biorremediación pero también podría arrojar pistas sobre cómo el patógeno infecta a los humanos y resiste la acción de los antibióticos.
El grupo está enfocado en estudiar los mecanismos de mutación de P. aeruginosa que le permiten ganar la batalla contra otros patógenos y contra estos fármacos en pacientes con fibrosis quística, en los cuales este microorganismo es la principal causa de muerte.
“En los suelos hay una innumerable variedad de bacterias, pero en sitios contaminados como el de nuestra muestra sólo vive un número reducido. Estas bacterias son ricas en genes que le han permitido sobrevivir a los contaminantes y alimentarse de los recursos que hay allí”, explica Adela Luján, becaria posdoctoral de Conicet y autora principal de la publicación.
El grupo se propuso secuenciar el genoma de la P. aeruginosa cordobesa para ver qué tenía de especial.
Al compararla con el genoma de otras P. aeruginosa, vieron que la versión cordobesa tiene “casetes” de genes que les permiten resistir a metales pesados.
“El aceite de auto usado tiene grandes concentraciones de plomo, arsénico y mercurio. El mecanismo por el cual esta bacteria expulsa estos metales pesados es el mismo que utiliza para expulsar los antibióticos. Es un indicio de que debemos investigar más”, asegura Adela.
Según las investigadoras, una hipótesis es que las bacterias que infectan a los pacientes pueden provenir de ambientes previamente contaminados donde adquirieron estos “casetes” que les dan resistencia a los antibióticos y por lo tanto una ventaja respecto de otras bacterias.
Por el momento, se trata de hipótesis que las científicas quieren tratar de confirmar o refutar con más experimentos. “El próximo paso sería estudiar los genes de esta bacteria que están involucrados en la resistencia a metales pesados y ver cómo están vinculados con la resistencia a antibióticos”, segura Andrea.
El peligro mundial de la resistencia a antibióticos. Para la OMS, es uno de los riesgos sanitarios más preocupantes. En 2013 se produjeron 700 mil muertes por resistencia a los antibióticos. Se cree que en 2050 será la primera causa de muerte. El problema también amenaza a la seguridad alimentaria, debido al uso veterinario de los antibióticos.
“Pensamos que los seres humanos somos la escala superior de la evolución, pero en términos adaptativos hay que ver a las bacterias con más respeto. En esta batalla que tenemos contra ellas siempre están a la par”, asegura Smania.
Fibrosis quística e infecciones. En esta enfermedad falla un sistema para combatir a los patógenos. El riesgo es una infección con “seudomonas”.

Ver Noticia On Line
.

0 comentarios:

Buscar este blog

Blog Archive

Seguir por E-Mail

Temas

Archivo de Blogs