10 feb. 2017

Guardafauna advierten sobre mascotismo de lechuzas



El Periódico de San Francisco (10/02/2017)Se rescatan unas diez lechuzas por año y preocupa su venta ilegal

La guardafauna local Ernestina Saravia advirtió de una peligrosa moda de buscar a dichas aves como mascotas.
Tras dar a conocer este medio el caso de un joven de nuestra ciudad que rescató y está curando a una lechuza de campanario herida, la guardafauna local Ernestina Saravia se mostró preocupada no solo por la cantidad de estas aves que aparecen heridas y que deben ser sanadas, sino también por el interés creciente de un mercado ilegal que las vende como mascotas y una demanda local que las busca.
En estos días Saravia recuperó y liberó a otras dos especies de lechuzas vizcacheras, ambas heridas y que le fueron acercadas a su vivienda.
Pero según la mujer, desde hace un tiempo resulta cada vez más frecuente la presencia de estas aves salvajes (de campo o monte) que aparecen en calles de San Francisco. Anualmente Saravia recibe y trata alrededor de diez de estas aves que le llegan en distintas condiciones de salud desde los barrios más alejados del centro y que cuentan con una importante arboleda.

“No son mascotas”
Saravia expresó su malestar por la venta ilegal de estas aves como mascotas y aseguró que hay algún comerciante que las ofrece. Las leyes provinciales prohíben el tráfico y la comercialización de especies autóctonas y de cualquier tipo de animal no doméstico, como el caso de las lechuzas.
“Las lechuzas en todas sus especies son aves autóctonas, no son mascotas y son muy buenas para el equilibrio ambiental, son grandes cazadoras de ratas, insectos y serpientes”, comentó. Y agregó: “Lamentablemente en este momento pareciera que hay un auge y que la gente quiere tener al búho como mascota, pero nadie sabe cómo alimentarlas”.

Al cuidado de una lechuza de campanario
Una hermosa lechuza de campanario (Tyto alba) herida de un ala fue rescatada por un joven y ahora pasa sus días al cuidado de una nueva familia mientras es atendida por el veterinario Roberto Ferrero.
Gustavo Pogliano trabaja en la escuelita de verano del Sport Automóvil Club y, hace unos diez días, mientras organizaba unos juegos para los más chiquitos, una enorme lechuza salió de un tronco y asustó a los más pequeños. El joven se dio cuenta que el ave estaba herida y no dudó en rescatarla.
“Suponemos que la hirieron con un rifle o una gomera, tenía todo el hueso del ala salido y tuvo que ser operada”, contó Gustavo.
El joven sostuvo que no había visto muchas aves de su especie y que durante los primeros días tuvo que alimentarla con una jeringa y realizarle las curaciones en su ala derecha.

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