12 ene. 2017

Los espacios verdes siguen abandonados



La Voz del Interior (12/01/2017)
Plazas barriales, espacios cedidos al abandono

Cuando se piensa en las plazas de los barrios, aparece como reminiscencia una foto de chicos jugando en las hamacas, trepadores y subibajas coloridos; sombras de árboles y bancos de cemento para sentarse a tomar mate al resguardo del sol; la gente llegando desde sus casas a respirar aire fresco durante el calor veraniego.
Esta imagen choca con la realidad de varias plazas cordobesas, que permanecen vacías porque los vecinos no se animan a visitarlas. Temen ser picados por algún bicho en medio de los yuyos, sufrir cortaduras en los juegos herrumbrados o están descontentos por el estado de abandono.
La Voz pudo constatar la situación el martes, en un recorrido por 12 plazas de la ciudad de Córdoba escogidas al azar, cercanas al casco céntrico y alejadas de él.
Lo primero que resulta evidente es el descuido generalizado. Sólo el parque Las Heras tiene algunos lugares en buenas condiciones. En las 11 plazas restantes, los yuyos o el pasto alto trepan hasta tapar los bancos.
Los vecinos se quejan porque la cantidad de pasto no sólo impide el tradicional pícnic. Lo que más preocupa son las arañas, los alacranes y los mosquitos que proliferan en la zona de las plazas.
Llama la atención el agua estancada en la fuente de la plaza de Alta Córdoba, a pesar de la campaña de descacharrado vigente en toda la ciudad.
El otro problema es la acumulación de basura. Los cestos de la plaza de Alta Córdoba desbordan de residuos. Al costado de esos cestos, la gente va dejando los desechos que ya no caben.
Los otros lugares más afectados son las plazas Austria, en el Centro; Roberto Cisneros, en Alberdi; De Las Madres, en Argüello; y Ricardo Rojas, en San José. A los vecinos les preocupa que la acumulación de basura llegue a provocar afecciones.
En algunos casos, la cantidad de residuos acumulados provoca la emanación de olores, que se hizo notoria durante la visita de La Voz a la plaza Ricardo Rojas.

Los bancos y los juegos
En la mitad de las plazas visitadas los juegos para niños están rotos o descuidados, igual que los bancos.
La mayoría de las hamacas están hechas con cadenas, hoy herrumbradas, y un asiento que puede ser de cuero o de goma.
Liliana, una vecina de la plaza de Manuel Cubillos al 7200 en Argüello Norte, denunció que los vecinos se robaron hasta las cadenas de las hamacas. “Son jóvenes que pasan la tarde en la plaza; no usan los juegos, los rompen; y la Municipalidad no los arregla”, sostuvo la mujer.
Asegura que les prohíbe a sus nietos ir a la plaza. Ha denunciado en la Municipalidad la caída de un poste del tendido eléctrico en la última tormenta y actualmente hay cables que cuelgan.
“Una lorita se electrocutó con un cable. Quedó tirada, sin vida, en medio de la plaza”, dice Liliana. Y agrega: “El pasto no siempre está alto como ahora; de vez en cuando vienen y lo cortan”.
Cerca del sitio que tiene preocupada a Liliana, en diagonal al club Atlético Argentino Peñarol, hay otra plaza en iguales condiciones. Es más grande que la del poste caído, y dos vecinas denuncian que los yuyos son la postal característica.
Las vecinas agregan que a la vuelta había una plaza con juegos que fueron desapareciendo con el tiempo. “Nunca los repusieron y ahora hay escombros, caños tirados y basura que todo el mundo deja”, dicen.
“No quiero que mi hija vaya a la plaza. En la siesta se llena de bichos y durante la noche es una boca de lobo. No hay una sola luz que funcione y los yuyos sirven para que se esconda cualquiera”, agrega la vecina en referencia a la plaza del club Peñarol.

Plazas “bien”
Fuera de lista ubicamos cuatro plazas en buenas condiciones. Son la Plaza de la Intendencia, el Paseo de Sobremonte, la plaza Colón y el Patio de los Niños.
En la última, los juegos están un poco desmejorados, pero el lugar se destaca por la limpieza, el pasto en buenas condiciones y la circulación permanente de gente.
En contraste, no se salvó ninguno de los otros espacios verdes que fueron apareciendo durante el recorrido que hizo La Voz .
La Mujer Urbana tiene el pasto hasta las rodillas. Lo mismo sucede en otro punto de la ciudad, en las afueras del predio de los SRT, donde no cabe un solo yuyo más.
La vera de las vías situada entre las calles Justo José de Urquiza y Mariano Fragueiro está invadida por yuyos y es un depósito de basura. Pasa lo mismo en el puente ferroviario de la avenida Roque Sáenz Peña.
El Canal Maestro a la altura de la intersección de bulevar Los Alemanes y bulevar Spilimbergo, y continuando por calle De los Celman, está repleto de malezas y basura.
La Costanera también muestra sectores con altos yuyales.
A esta altura de enero son mayoría los espacios verdes que se encuentran tan abandonados como las plazas de los barrios.
El desmalezado sale caro. $ 9,5 millones por mes, las empresas adjudicadas hasta el momento son cuatro. Tienen la obligación de cortar los yuyos dos veces por mes como mínimo.

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El único verde posible para miles de cordobeses

Cuando más podrían disfrutarse, las plazas están llenas de yuyos. Otro problema urbano que no encuentra solución. Plazas barriales, espacios cedidos al abandono
S egún las estimaciones municipales, la ciudad de Córdoba tiene más de 1.300 espacios verdes. Nadie se anima a decir cuántos están en condiciones de ser disfrutados por los vecinos: yuyos, basura, juegos rotos, inseguridad, oscuridad y riesgo eléctrico suelen marcar el panorama dominante en un alto número de esos espacios.
De más está decir que esas plazas, parques, plazoletas, costas del río y canales, o meros descampados de dominio municipal constituyen el único verde posible para miles de cordobeses. Y que el momento en que más podrían disfrutarlos es el verano.
Para los que viven cerca de los parques principales o de las plazas céntricas, existe la posibilidad de pasarla bien en un espacio verde. Para el resto, mala suerte: el municipio admite que se trata del momento crítico de los espacios verdes barriales, porque –como todos los veranos– llueve y hace calor. Se trata de una explicación que los funcionarios reiteran desde hace años.
No mencionan la necesidad de reducir la frecuencia del desmalezado –o al menos hacer cumplir a las empresas con un corte cada 15 días–, la insuficiencia de la recolección de residuos que provoca que se desborden los cestos, el abandono de los juegos o el deterioro de las luminarias, por el cual la Justicia ordenó al municipio la inmediata reparación de las instalaciones de las plazas.
A ese modo en que la ciudad descuida los espacios públicos dedicamos el Primer Plano de nuestra edición de hoy, con la esperanza de que, en el mes y medio que quedan de vacaciones, muchos chicos puedan disfrutar de la plaza de su barrio.
El descuido, por supuesto, no es sólo oficial. El abandono se conjuga siempre con el vandalismo, la desidia de quienes arrojan residuos fuera de los cestos y la ausencia de vecinos que les den vida a esos espacios verdes que muchas veces terminan entregados a la inseguridad.
El fenómeno es complejo. Los yuyos y la basura lo agravan.

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