8 ene. 2017

Como es el nuevo pliego de Mestre para los RSU

La Voz del Interior (08/01/2017)
Basura: un negocio más chico, con pocos contenedores e igual frecuencia

En febrero próximo, cuando retome su actividad el Concejo Deliberante de Córdoba, los ediles deberán sentarse a leer cientos de fojas del nuevo pliego que envió el Ejecutivo para un nuevo intento por licitar el servicio de higiene urbana en la ciudad.
Se descuenta que el oficialismo querrá darle celeridad a la aprobación de la iniciativa, para llamar cuanto antes a licitación y esquivar el “ruido electoral” que puede sobrevenir en el segundo semestre del año.
Las condiciones esta vez son muy diferentes a la anterior licitación, que la Municipalidad mantuvo casi dos años con respirador artificial antes de declararla desierta a mediados de 2016, debido a los elevados costos que cotizaron los oferentes. Reapareció la famosa “mucama de lujo” de la ciudad, y la licitación se cayó.
Por empezar, ahora el negocio se redujo sustancialmente al ­desdoblarse la recolección, del barrido manual de calles, que antes estaban dentro de un mismo paquete.
Esta última tarea, que es mano de obra intensiva, pasó a jurisdicción del Ente de Servicios y Obras Públicas (Esop). Así, se llevó gran parte del personal: 1.154 empleados, y también de los costos del sistema.

Cambio sustancial
El negocio de los nuevos concesionarios se enfocará ahora solo en la recolección de residuos, tal como la realizan hoy las firmas Lusa y Cotreco, que tienen una prórroga en la cesión de contrato que les hizo Crese allá por 2012, y que son –a la vez– las principales interesadas en continuar en la prestación.
Todo esto supone que uno de los componentes centrales de las ofertas en la licitación que viene es el equipamiento (móviles, herramientas) y la definición del plan de trabajos.
Otro elemento que cambia, en relación con la anterior licitación, es que los actuales pliegos no contemplan un ambicioso plan de contenerización. Esa modalidad sólo se exige para la zona 3 del esquema, que refiere al centro de la ciudad.
El fallido pliego anterior imponía la contenerización como criterio general, presentada en su momento como el gran avance en la prestación por venir.
Los contenedores iban a estar en el 90 por ciento del sector central y en el 50 por ciento de las zonas 1 y 3 (al sur y norte del río, partiendo la ciudad en segmentos equivalentes).
Lo que no cambiaría respecto de la modalidad de prestación actual es la frecuencia en la recolección de los residuos húmedos, que se mantendrá en seis veces por semana. La licitación anterior quería reducirla a cinco veces por semana.
En lo que hace a los residuos secos, el esquema se repite en ambas licitaciones: una vez por semana en las zonas 1 y 3, y seis veces por semana en el centro.
Otras prestaciones que antes estaban previstas y ahora no, son la provisión, mantenimiento y reemplazo de cestos papeleros; la limpieza de equipamiento público; y la limpieza de la costanera del Río Suquía y aledaños a los canales maestros norte y sur.
A su vez, los denominados “servicios especiales”, tales como recolección y limpieza en actos y manifestaciones, se cotizarán ahora como servicio adicional.

Extranjeros, abstenerse
Otro aspecto saliente del actual pliego, es que se veta la posibilidad de participación a empresas extranjeras, algo que antes sí estaba contemplado, hasta en un 49 por ciento.
Y a los oferentes ahora se les eleva la exigencia sobre la flota de vehículos, al imponer un 40 por ciento de unidades cero kilómetro. En el anterior proceso se fijaba ?un 20 por ciento y el resto de la flota, con antigüedad máxima de cinco años.
El costo de la prestación que viene es una incógnita, porque se invierte la incidencia de factores. Antes, con el barrido manual incluido en el mismo paquete, el pago de salarios al personal definía casi el 70 por ciento de los costos del servicio. Ahora es al revés.
La referencia más cercana disponible es de mediados de 2016. Según datos que brindó a los concejales el mes pasado el secretario de Economía municipal, Hugo Romero, la recolección sola costaba entonces 95 millones de pesos, producto del pago de sendas facturas a Cotreco (56 millones) y Lusa (39 millones).
En paralelo, el Esop insumió casi 80 millones de pesos, para realizar el barrido.
Por lo pronto, el Ejecutivo provisionó ya 3.600 millones de pesos (300 millones por mes) del presupuesto 2017, para destinar a higiene urbana. Qué porción de esa torta se llevarán las empresas privadas es una de las dudas que despejará la licitación.

Los detalles de la convocatoria
Objeto. Concesión del servicio de recolección de residuos húmedos, secos, restos verdes, restos de obras y demolición, y contenedores en la ciudad de Córdoba. Los servicios adicionales (feriados, especiales) se harán por orden de servicio.
Zonas. El centro es la zona 2, y el resto de la ciudad se parte en dos tomando al Río Suquía como referencia, para las zonas 1 y 3. Los oferentes están obligados a cotizar para la zona 2 y pueden hacerlo por la 1 y 3. Puede haber dos o hasta tres prestadores.
Plazos. 8 años de concesión, con prórroga de 18 meses y extensión de 180 días.
Oferentes. Deben ser sociedades regularmente constituidas en el país. No se admiten empresas extranjeras bajo ningún concepto.
Personal. Las prestatarias deberán absorber el personal actual de Lusa y Cotreco.
Prestación. Contenerización al 100 por ciento en el centro (zona 2) y recolección manual en las zonas 1 y 3. Frecuencia de seis veces por semana.
Flota. El 40 por ciento deben ser unidades cero kilómetro.

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Al rompecabezas le siguen faltando piezas

El fracaso de la primera licitación que lanzó el intendente Mestre siguió estirando los plazos.
La prestación de manera integral del servicio de higiene urbana en la ciudad de Córdoba es un rompecabezas que la gestión de Ramón Mestre no termina de armar.
Hay piezas sueltas que van tomando forma como pueden, cada cual por su lado, pero todavía no se logra el encastre final.
Y se trata de la deuda mayor que tiene esta gestión y también las que le precedieron.
Luis Juez prorrogó contratos con prestadores y eludió licitar; Daniel Giacomino estatizó el servicio con Crese y erró en el intento de traer a la empresa estadounidense Invironn, para procesar los residuos finales.
Mestre, por su lado, encaró un camino diferente pero que tampoco ha podido mostrar resultados hasta ahora, ni en la calidad de la prestación, ni en sus costos.
La cesión temporal de contrato de Crese a Lusa y Cotreco, dispuesta en 2012, apuntaba a una doble movida: sacar a esa firma estatal del medio y volver la prestación a manos privadas.
Pero lo que se presumía iba a ser una etapa de transición breve, llegó para quedarse y ya acumula casi cinco años de vigencia.

Licitación en espera
El fracaso de la primera licitación que lanzó el intendente Mestre siguió estirando los plazos.
Ahora va por el segundo intento, con varias vueltas de tuerca previas: la casi desaparición de Crese; la creación del Esop para hacerse cargo del barrido de calles y el debut de Cormecor, que nunca termina de concretarse, para hacerse cargo del proceso final.
Para completar el esquema de un servicio integrado, con recolección, tratamiento y disposición final de los residuos, todavía falta un largo trecho.
Ni hablar de los costos. El servicio de higiene urbana tiene reservado para 2017 un 18 por ciento de los recursos totales del presupuesto municipal.
Son 3.600 millones de pesos para el principal contrato de servicios que tiene el municipio de la ciudad de Córdoba, y el segundo ítem del gasto público de la ciudad, sólo superado por la planilla salarial.

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