6 dic. 2016

Conciencia ambiental en el cole

Día a Día - Edición Electrónica (06/12/2016)
Estos chicos siembran conciencia ambiental

Alumnos de sexto grado de la escuela Murugarren plantaron árboles para recordar su paso por el cole. Otra forma de aprender ciencias naturales.
Los niños son los mejores mensajeros de las consignas ambientales. Y a esto los docentes de la escuela Arsenio Murugarren lo saben bien. Basta con hablarles sobre las ventajas de forestar con árboles nativos y comer meriendas saludables para que los pequeños regresen a sus viviendas y multipliquen las recetas verdes.
Este colegio municipal de barrio Santa Cecilia cuenta con huerta, compostera y vivero propio. Hace siete años, los docentes comenzaron a dictar educación ambiental durante la jornada extendida y sembraron conciencia ecológica en los más pequeños. Los estudiantes comenzaron a generar plantines y a conocer los procesos de germinación.
Fue otra forma de aprender ciencias naturales. Más práctica y divertida que el método que subyace de sólo leerla en los libros, destacan los docentes. “Venimos trabajando hace varios años en proyectos de educación ambiental. Comenzamos con reciclado de botellas plásticas y luego con reforestación”, informa Viviana Parodi, directora de la institución.
A través del vivero, los niños aprenden en forma práctica los distintos desarrollos de las plantas. Y si son nativas, mejor. El contenido se complementa con una huerta orgánica, donde los chicos aprenden a alimentarse en forma más saludable.
“Con el vivero y la huerta, realizamos acciones concretas que puedan producir cambios. Cuando los niños se egresan saben diferenciar una alimentación saludable y reconocer verduras ecológicas. También reconocen las ventajas de forestar con árboles nativos”, agrega “la dire”.
Como si esto fuera poco, el círculo verde se completa con un quiosco saludable que funciona durante los recreos. Allí las golosinas y las facturas se reemplazan por maní con cáscara, pan negro, cereales y gelatina.
El quiosco saludable fue una arista de un programa mayor, que además se complementó con contenidos en lengua (cómo leer una etiqueta o escribir una lista de compras) y matemáticas (sumar precios y realizar encuestas).
Fin de año. Al concluir las clases, los estudiantes tuvieron un acto que, por supuesto, estuvo a la altura de las circunstancias. En lugar de bailar el pericón plantaron dos árboles por ellos sembrados: un ceibo y un jacarandá.
El evento de ayer comenzó a las 18. Fue como una especie de placa dorada que recordó el paso de la promoción de sexto grado por la escuela.
“Los chicos salen preparados para reconocen problemas concretas en el barrio y repararlos. Nosotros estamos más que contentos. El trabajo con las plantas favorece en el aprendizaje en ciencias. Y lo fortalece”, finaliza la directora.
A la escuela municipal Arsenio Murugarren asisten 240 alumnos en los turnos mañana y tarde. Los niños provienen de los barrios Sol Naciente, Granja de Funes, Santa Cecilia y Los Bulevares, entre otros.
El cole cuenta con vivero, huerta, compostera y quiosco saludable. En los recreos las facturas se reemplazan por maní con cáscara, gelatina, pan negro y cereales.

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