20 nov. 2016

Hace 15 años: posible muerte por agroquímicos

El Puntal de Río Cuarto (20/11/2016)
Hace 15 años su hermano murió y asegura que fue por los agroquímicos

Ada Albarracín vivía en Huinca cuando la tragedia golpeó a su familia. Ahora se decidió a hablar y contar lo que le sucedió a José. “Queremos que se tome conciencia sobre el riesgo de estos productos”, dijo
Huinca Renancó.- Era una tarde de 2001. José, con sus 13 años, estaba en su práctica de fútbol con sus amigos, cuando de pronto cayó en un zanjón con agua. Llegó a su casa todo mojado, y en los días posteriores comenzó con problemas de salud. Los diagnósticos fueron los más diversos, hasta que el niño falleció. Con el transcurrir del tiempo su familia recibió un último análisis que aseguraba que José había muerto por contaminación con agroquímicos.
Los últimos acontecimientos ocurridos en Huinca, con reclamos de vecinos por fumigaciones a metros de sus casas, animaron a Ada Albarracín, hermana de José, a romper el silencio y contar lo ocurrido para de este modo concientizar sobre el riesgo de estos productos.
La joven de 28 años recibe en su casa (en General Pico) a PUNTAL para hablar de lo sucedido, que comenzó en julio en el año 2001. "Este sábado (ayer) se cumplen 15 años del fallecimiento de mi hermano. Con mis padres hemos decidido hablar para concientizar. Han pasado 15 años y en Huinca las cosas siguen igual. Más allá de que hay una ordenanza y se han sacado los depósitos de agroquímicos, no hay un centro de acopio ni tampoco un parque industrial", señala Ada.
Y agrega que no los moviliza otro interés más que visualizar lo vivido para que no vuelva a ocurrir. José y Ada se llevaban sólo unos meses de diferencia y eran muy compinches. Su pérdida dejó un vacío en toda la familia. “A raíz de lo que ha pasado en los últimos tiempos, yo no vivo más en Huinca pero me he enterado por mi familia de las firmas que hubo de los vecinos porque estuvieron fumigando cerca del pueblo, y los bidones que han tirado en calles vecinales. Preferimos con mis padres concientizar a las personas de lo que pasó hace 15 años y sigue pasando".
Así, Ada comienza a recordar lo vivido.
“Mi hermano jugaba al fútbol en el Club Talleres y corriendo con otros chicos se cae a un zanjón que está cerca del Club Nelson. Antes había ahí un depósito de agroquímicos, bidones abiertos y cerrados, pero era muchísima la cantidad. Esto fue por el mes de julio. Vuelve a mi casa todo mojado, y pasó como  alguien que se cayó en una laguna. Días después mi hermano se pone amarillo y tiene síntomas de una hepatitis y en Huinca le dieron ese diagnóstico, pero no tuvo mejoría y se empezó a hinchar en las muñecas, los dedos de los pies, las manos y los codos”.

Diagnósticos erróneos
A partir de ese momento comenzó el peregrinaje por distintos médicos. Tras visitar a un dermatólogo, éste le recetó una crema, pero José no mejoraba. Su salud comenzó a empeorar a punto tal de perder la movilidad, su piel se escamó y su cara se hinchó. “Lo derivan a Río Cuarto el día 18 de septiembre de 2001, el 19 él cumplía sus 13 años. Le hacen estudios y en 24 horas los médicos informan que no sabían qué enfermedad tenía, sólo que mostraba las defensas muy bajas”, relata Ada.
Los padres no bajaron los brazos y fueron con José a Córdoba. “En el Hospital de Niños le hacen todos los estudios hasta que llegan a un diagnóstico. Dijeron que era dermatomiositis infantil, una enfermedad autoinmune producida por un virus”.
Una semana antes de que falleciera, al chico lo sometieron a un estudio en Buenos Aires que se derivaba a Estados Unidos: “Mi mamá pensaba que podía ser un agroquímico porque lo única consecuencia que teníamos era esa caída en el zanjón. Mis padres mandaron la muestra de sangre y ese instituto da un diagnóstico y les dicen que estaba contaminado con un porcentaje de glifosato y DDT”, precisa.
En la foto que celosamente guarda Ada, José -quien adoraba jugar al fútbol- aparece con la camiseta de Boca y esboza una cálida sonrisa. "Mi hermano al último casi no podía moverse. En los pulmones tuvo una fibrosis, siendo que nunca fumó, después fue el hígado. Al último muere de un paro cardiorrespiratorio. Los glóbulos de él contraatacaban todos los órganos”, detalla.

Sólo concientizar
“Mis padres siempre dijeron que el dinero no les va a devolver la vida de su hijo. Nunca quisieron hacer un juicio sabiendo que había una posibilidad. Se involucraban un montón de personas y como en Huinca todos nos conocemos, nuestra idea no es divulgar nombres, sino concientizar a las personas de que estos son productos que aunque ayudan al trabajo del campo, si no se los maneja a conciencia pueden matar y no sólo animales, como ha pasado hace poquito en Ingeniero Luiggi”, precisa.
E insiste: “ El glifosato es un herbicida que no se va, queda en las partículas del aire y en el agua es contundente. La concientización pasa por respetar la vida de un ser humano antes que un producto o un trabajo, a veces pensamos en el dinero más que en la vida”.
Después de la muerte de José, la familia investigó sobre los productos y sostiene que el riesgo de contaminación está siempre latente.
Finalizando la entrevista con PUNTAL, Ada respira profundo y toma el cuadro con la imagen en la que José se ve abrazado a su madrina. La misma corresponde a dos días antes de que la vida del niño comenzara a apagarse, como para que su memoria nos diga que sigue presente a través de este testimonio.

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