18 nov. 2016

Entrevista a Rossi, autor de “Córdoba respira lucha”

El Puntal de Río Cuarto (18/11/2016)
“La gente ha logrado poner en agenda la lucha ambiental”

Lo dijo el periodista Leonardo Rossi, quien presentó en la ciudad su libro “Córdoba respira lucha”. Aseguró que desde la década del 70’, la provincia perdió un millón de hectáreas producto del desmonte
El periodista catamarqueño Leonardo Rossi presentó en Río Cuarto su libro “Córdoba respira lucha”. El evento fue realizado en la Biblioteca Mariano Moreno y organizado por la Universidad Nacional de Río Cuarto y la Asamblea Río Cuarto sin Agrotóxicos. El escrito reseña - mediante entrevistas y crónicas- las vivencias de diversas poblaciones de la provincia afectadas por el sistema agrario.
En este sentido, aseguró a PUNTAL que “la gente ha logrado poner en agenda la lucha ambiental”, al hacer referencia a las problemáticas a las que apunta en su libro, con testimonios de las madres de Ituzaingó y de quienes participaron del acampe contra Monsanto en Malvinas Argentinas.
Hace tres años se radicó en Colonia Caroya para poder llevar adelante su investigación.
El desmonte es uno de los ejes principales que toma su obra. Al respecto, Rossi afirmó que “de la década del 70´ para acá, Córdoba perdió un millón de hectáreas producto del desmonte vinculado al corrimiento de la frontera agrícola”.
En referencia al sur de Córdoba, el periodista realizó entrevistas a especialistas del Grupo de Genética y Mutagénesis Ambiental (Gema) de la Universidad Nacional de Río Cuarto. Allí hizo hincapié en el trabajo sobre la población de Marcos Juárez y el impacto de las fumigaciones. “Determinaron que a mayor cercanía de zonas fumigadas, mayor daño en la cadena de ADN de los niños, y contrastaron ello con niños ubicados en el centro del casco urbano de Río Cuarto”, detalló.

-¿De qué trata el libro?
-Se trata del modelo agrario, o lo que se publicita como modelo de agronegocios, presentado como exitoso pero que tiene una serie de impactos sociales, sanitarios y ecológicos, que tienen influencia directa sobre la salud, los territorios y las personas. Refleja un mapeo de las distintas conflictividades en Córdoba. Tenemos entrevistas a familias afectadas, también las resistencias y los modos de brindar alternativas a ese modelo productivo. El libro tiene cuatro ejes, uno que se centra en la deforestación y el impacto ecológico. Lo hemos visto en la provincia con las inundaciones y los suelos que ya no drenan como deberían, hay varios datos científicos y académicos sobre cómo lo padecen las diferentes comunidades. De la década del 70´ para acá, Córdoba perdió un millón de hectáreas producto del desmonte vinculado al corrimiento de la frontera agrícola. Sólo entre el 2006 y el 2011 perdió 70 mil hectáreas, lo que implica una superficie mayor a la ciudad de Córdoba. Otro bloque se centra en el impacto sanitario del uso de agroquímicos. En Argentina, por datos que brindan las empresas, se están usando más de 400 millones de litros de químicos por año en el país, sólo contando lo que se usa en blanco. Respecto a ello, está la lucha de las madres de Ituzaingó, el caso de Porta, el caso de Monte Maíz, que es muy paradigmático del sur provincial. Están todos los testimonios y también la información académica avalada por el Gema de Río Cuarto (Grupo de Genética y Mutagénesis Ambiental  de la Universidad Nacional de Río Cuarto), profesionales que aportan su conocimiento. Un tercer bloque se centra en la problemática de los desalojos, sobre todo en el norte provincial que se da a principios de los 90´y finales del 2000. Los últimos datos parciales hablan de que en Córdoba ha habido al menos 69 conflictos y más de 100 mil hectáreas de territorio indígena en disputa, y sólo son datos parciales. Y un cuarto bloque, para no quedarnos sólo en un acercamiento, aproximamos experiencias agroecológicas y de mercados campesinos a ferias franca; experiencias que se realizan en la Universidad Nacional de Córdoba de una feria agroecológica que funciona todos los sábados, y más de 20 que trabajan en la provincia con esa lógica.

- ¿Qué diagnóstico hace el libro de nuestra región?
-Hay una entrevista a Fernando Mañas de Gema que intenta analizar un poco lo que ocurre con la problemática del modelo agrario y la soja transgénica, que con más de 20 millones de hectáreas en Argentina, es la principal herramienta económica y de producción y poco sabemos de los impactos sanitarios que tiene. Qué impacto tiene en la sociedad estos estudios que realiza el Gema, lamentablemente nunca ha tenido llegada, nunca vimos a un presidente o a un gobernador hablar de estos temas que son tan importantes para la salud, de la población. El caso que tiene más resonancia fue el estudio que se realizó en Marcos Juárez con niños, allí determinaron que a mayor cercanía de zonas fumigadas mayor daño en la cadena de ADN de los niños, y contrastaron ello con pequeños ubicados en el centro del casco urbano de Río Cuarto, porque en Marcos Juárez por su geografía, la ciudad completa está afectada por las fumigaciones. Se tomaron el trabajo científico de descartar otros factores ambientales que pudieran incidir. Un trabajo que tuvo poca repercusión, pese a la realidad terrible que revelan los científicos.

- ¿El título del libro refiere a una concientización y a un involucramiento de la población?
-El caso de la expulsión de Monsanto en la localidad de Malvinas Argentinas tiene que ver con eso, la investigadora Cecilia Carrizo lo dice al final del libro. No es casualidad y no son casualidades los fallos que se van logrando en la Justicia, y que los investigadores se vuelquen a esto, tiene que ver con una tematización, que es una concientización. La gente ha logrado poner en agenda la lucha ambiental de 15 y 20 años, como por ejemplo el caso barrio Ituzaingó Anexo. Todos esos procesos ciudadanos de lucha van generando una nueva agenda y sin eso, la expulsión de Monsanto de Malvinas no hubiera sido posible. La confluencia de distintas organizaciones de diferentes extracciones, por otras vías que enfrentaron a la multinacional más grande del mundo y a los poderes provinciales y nacionales de distintos colores políticos. Toda esta tematización y esta lucha -dejando de lado diferencias-  me parece que nos da una bandera que a veces perdemos de vista;  es un símbolo en el mundo lo que hizo la gente en Malvinas Argentinas.

- ¿Cuál es el rol del Estado?
- Es muy significativo, porque uno puede decir que es cierto que la ciudadanía puede ir haciendo un cambio, tomando conciencia, uno les puede reclamar a los productores, pero dudo que hay un Estado responsable y funcionarios, como Lino Barañao que hoy sigue en el gobierno y aseguró que el glifosato era como agua con sal, cuando esto es una irresponsabilidad, sabiendo que hay estudios científicos respecto a esto y su influencia negativa. Felipe Solá, funcionario del menemismo y que sigue en puestos públicos ahora hace gala de la encíclica papal ambientalista, cuando fue la persona que en 81 días aprobó la soja transgénica. Son personas que tienen una responsabilidad clave y directa. Muchos de ellos incluso después terminan involucrados con empresas que trabajan con agroquímicos.

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