3 sep. 2016

Papeleno ahora apuntará a reciclar plásticos

La Voz del Interior (03/09/2016)
De las bolsitas degradables, a reciclar plásticos para reutilizarlos

Una empresa de Laboulaye es la única que en Córdoba produce bolsas con fécula de maíz.Ahora prevé recuperar botellas y envases a gran escala para reutilizarlos en nuevos productos.
Bien al sur de la provincia, en Laboulaye, una empresa está empeñada en la producción amigable con el ambiente. Nació hace 30 años y está entre las principales fabricantes de bolsas plásticas de Córdoba. Pero en su última etapa se ha enfocado en innovaciones ligadas al desarrollo sustentable: es la única de esta provincia que avanza en la elaboración de bolsas para supermercados, comercios y para residuos realmente biodegradables (sin derivados del petróleo) y está a punto de montar una planta para reciclar todo tipo de plásticos y, con ellos, producir los más diversos elementos.
Papeleno es el nombre de esta Pyme que sueña con recuperar todos los plásticos (desde las botellas hasta los silo-bolsas, pasando por otros envases) que se desechan en media provincia de Córdoba y en parte de Santa Fe. Si lo logra, sería un aporte a los colapsados basurales donde el plástico reina cada vez más con mayor hegemonía.
La firma fabrica en Laboulaye unas 100 toneladas mensuales de bolsas de polietileno que utilizan supermercados y comercios de varias provincias. Hace dos años, en el marco del debate sobre la agresión al ambiente de esas bolsas, fue la primera de Córdoba –y la segunda del país– que incursionó en la producción en base a fécula de maíz y aceites vegetales (con cero plástico), variante que ofrece como ventaja ser totalmente degradable ya que es materia orgánica. Una bolsa –podría decirse– con similar impacto al de una cáscara de fruta.
“Fue un desarrollo propio, técnicamente dio resultado pero­ comercialmente no, porque cuestan hoy siete veces más que las convencionales. Además, no es obligatorio su uso en ninguna provincia”, señala Daniel Nicolino, dueño de Papeleno.
La empresa produce bolsas de polietileno tradicionales y oxidegradables. “Ambas son plásticas y duran unos 500 años en el ambiente. La única diferencia es que las oxi se despedazan en fragmentos y se ven menos, pero a la vez, se contamina más para producirlas”, acota Nicolino. “Las hechas en base a fécula de maíz se descomponen sin ningún impacto al ambiente, en tres o cuatro meses si están sometidas a compostaje, o en un año al aire libre”, precisa el hombre que ha recorrido medio mundo buscando experiencias en este rubro.
Para esas bolsas, se requiere un insumo clave que sólo se fabrica en Italia, Estados Unidos y China y cuya importación se ha visto complicada. “Argentina es un gran productor de maíz y sabemos que hay un proyecto para fabricarlo aquí. Eso abarataría mucho los costos”, se esperanza Nicolino.

La nueva planta
Papeleno está a punto de mudarse a una nueva planta que está montando en el flamante parque industrial de Laboulaye. “Pensamos duplicar la producción y el personal en unos dos años”, apunta Nicolino. Hoy cuenta con 25 empleados directos.
Además de agrandarse y sumar más tecnología, avanzarán en dos proyectos ecoamigables. “Uno será mejorar la unidad para producir más bolsas en base a fécula de maíz, que cuanto mucho podrá representar el 10 por ciento del total, si el mercado acompaña, y dejarla lista por si aparece ese insumo hecho en el país”, indica el empresario. “En 2017 lanzaremos las primeras bolsas del país totalmente degradables para residuos y tipo consorcio”, anuncia.
La otra novedad será una planta recuperada de plásticos. “Ya la estamos montando y sumando maquinaria. Empezamos comprando los silo-bolsas que se desechan en los campos pero la idea es poder reciclar todos los plásticos que se generen a 300 kilómetros a la redonda, para que no sean basura sino un recurso reutilizable”, se entusiasma Nicolino. Planean procesar desde las botellas (PET), hasta los más diversos envases.
Para el ambiente y el tratamiento de la basura esos envases representan un problema mucho mayor en volumen que las bolsitas.
La planta molerá los desechos para su rehúso en una primera etapa y para una segunda prevé generar líneas de producción. “Se puede hacer de todo, desde postes a baldes, tubos, adoquines, macetas, otros envases, juegos, muebles”, enumera Nicolino. En Córdoba –dice– no hay una industria dedicada a ese flanco.

Convicción Ecoamigable
Para Nicolino, muchos desechos son, en realidad, nuevos recursos.
Para la mudanza y ampliación de planta, Papeleno asegura que lleva invertidos 10 millones de pesos, y que la cifra final se duplicará al terminar el proyecto. “Se hizo con recursos propios, sin créditos oficiales ni subsidios”, avisa el hombre, asociado a sus tres hijos. Ahora, lo desvela el desarrollo del parque industrial de Laboulaye.

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