16 sep. 2016

Otra mancha para el San Roque



La Voz del Interior (16/09/2016)
El San Roque suma un nuevo factor de riesgo: virus que pueden causar gastroenteritis aguda

Científicos detectaron la presencia de virus que pueden ocasionar problemas de salud. Y se agrega a las bacterias coliformes fecales. Vacío en la norma regulatoria de agua.
El lago San Roque es la principal fuente de agua potable de Córdoba y también el centro turístico del valle de Punilla. Sin embargo, las localidades de la zona arrojan sus efluentes cloacales sin tratar en su cuenca.
La consecuencia es un cuerpo de agua contaminado. A las ya tristemente conocidas bacterias coliformes fecales ahora también se suma un nuevo foco: virus entéricos, responsables de los cuadros de gastroenteritis.
Un estudio realizado por científicos del Instituto de Virología Dr. J. M. Vanella (Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba) detectó la presencia de estos patógenos (astrovirus, enterovirus, polyomavirus, rotavirus, norovirus y picobirnavirus) en las aguas del lago San Roque.
En zonas turísticas, donde el agua tiene además un uso recreativo, la presencia de estos virus activa una señal de precaución: sólo hace falta de una a 10 partículas virales para desencadenar una infección. Y una gota de agua contaminada puede contener hasta 10 mil millones de partículas.
Aun así, esto no significa que todos los bañistas se enfermarán, ya que en esto juega un papel central el sistema inmunológico del individuo.
“El huésped debe tener condiciones particulares. Las personas inmunodeprimidas, los niños o los ancianos son más susceptibles a contraer las enfermedades”, aclara Gisela Masachessi, una de las autoras del trabajo.
Para la investigación, los autores tomaron muestras todos los meses de 2012 en las desembocaduras de los ríos Cosquín y San Antonio, en el centro del embalse y en la zona del paredón del dique, donde nace el río Suquía.
Encontraron picobirnavirus, norovirus y polyomavirus en todos los meses del año en al menos uno de los cuatro sitios de monitoreo. En el caso de los astrovirus, estuvieron ausentes los meses de enero, febrero y noviembre. Los rotavirus no fueron detectados en los meses de primavera.

Muestras
Los cuatro puntos de recolección de muestras desde 2012.

Detección de virus
Para cada mes de 2012, se indica la cantidad de sitios de monitoreo en que se encontró genoma viral y virus infeccioso de Picobirnavirus (PBV), Enterovirus (iHEV), Rotavirus (RVA), Astrovirus (HAstV), Norovirus (NoV) y Polyomavirus (JCPyV).

Agua potable
La legislación argentina sobre agua potable no fija un límite máximo de carga de virus entéricos. Sólo se tienen en cuenta las concentraciones de bacterias patógenas. De hecho, el equipo detectó que la mayoría de las muestras presentaron niveles bacterianos dentro de los límites aceptables, pero la carga viral fue importante.
La razón que explica esos resultados es que las bacterias son menos resistentes que los virus a los tratamientos de una planta potabilizadora.
El 70 por ciento de la ciudad de Córdoba se abastece con el agua potable que se genera en la planta Suquía de la empresa Aguas Cordobesas. El agua proviene del dique San Roque.
Desde la empresa no precisaron si la planta trata este problema. “Aguas Cordobesas cumple con las normativas provinciales de calidad y control de agua para bebida, determinando que el agua entregada a la red es apta para consumo humano”, dice el comunicado que enviaron.
Y agrega: “Para lograrlo, realiza un completo tratamiento del agua cruda que utiliza y que comprende, entre otros, los procesos de predesinfección con ozono, decantación, filtración, desinfección y la incorporación de cloro residual para la red”.
Masachessi desconoce si hay virus en el agua potable de Córdoba. “No hay reportes de brotes de gastroenteritis conocidos por este motivo”, comenta la investigadora.
Y agrega: “Los virus resisten los tratamientos de potabilización como la cloración. Debería tratarse con rayos UV para controlar la carga viral”. Sin embargo, insiste en que el problema está en que se sigan tirando efluentes cloacales sin un correcto tratamiento.

Otra promesa para descontaminarlo
La Nación prometió aportes técnicos y económicos.
El ministro de Ambiente de la Nación, Sergio Bergman, anunció hace unos meses que sumará al Comité de Cuenca del San Roque y buscará solucionar la contaminación del lago con aportes técnicos y económicos.

También hubo anuncios de cloacas para la región
La Provincia licitó las obras para Cosquín y Bialet Massé.
Estas localidades de la cuenca media carecen de este servicio. Carlos Paz, la mayor ciudad de la cuenca, tiene una planta cloacal inaugurada en 2007, pero que sólo recoge y trata los desechos del 30 por ciento de sus habitantes.

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Diagnósticos y advertencias que se acumulan

Se sabe que las algas proliferan ante el exceso de nutrientes (sobre todo, de fósforo y nitrógeno). El exceso de algas es el principal síntoma de esa enfermedad llamada eutrofización, que alude al proceso de envejecimiento y deterioro ecológico de los embalses.
Ya sobran los diagnósticos sobre el San Roque. Lo que falta son acciones para revertir el cuadro.
Se sabe que las algas proliferan ante el exceso de nutrientes (sobre todo, de fósforo y nitrógeno). El exceso de algas es el principal síntoma de esa enfermedad llamada eutrofización, que alude al proceso de envejecimiento y deterioro ecológico de los embalses.
Sobran también las advertencias respecto de que ese aporte de nutrientes puede tener varias fuentes (cenizas de incendios serranos, desechos, deriva de agroquímicos, explotaciones ganaderas en costas), pero que en el caso del San Roque el factor central está dado por el muy bajo porcentaje de tratamiento de líquidos cloacales en las localidades de su cuenca hídrica.
Ahora, un nuevo estudio científico sobre sus aguas confirma la presencia de virus “entéricos” que tienen también su origen en desechos cloacales no tratados.
La degradación del San Roque supone un riesgo sanitario y un impacto ambiental. Ambos conspiran, además, contra el capital turístico que sostiene la economía de esa región.
Resulta a esta altura inentendible que, con tantos años de diagnósticos y advertencias acumuladas, Villa Carlos Paz cuente hoy apenas con el 30 por ciento de su zona urbana con tratamiento cloacal. Y que sobre los ríos que tributan al lago, tres localidades tengan alrededor del 50 por ciento de cobertura y una docena no haya trazado aún ni siquiera un metro de red cloacal.
Sorprende, mientras otras ciudades cordobesas –en zonas ambientalmente menos sensibles– han avanzado por su cuenta hasta cubrir del 70 al 95 por ciento de su población con cloacas.
Córdoba, en general, atrasa en materia de cloacas. Apenas algo más de cuatro de cada 10 cordobeses cuentan con ese servicio. El porcentaje se ubica por debajo del promedio nacional de cobertura.
En el último año, el Gobierno provincial ha anunciado al fin una serie relevante de inversiones para sumar redes en numerosas regiones, incluida la muy atrasada Capital. También hubo anuncios para parte de la cuenca del San Roque, el lago más degradado de Córdoba, que es, a la vez, la principal fuente de agua potable para la Capital y la postal de su principal destino turístico.

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