24 sep. 2016

Laboulaye es presentada como ejemplo en residuos



La Voz del Interior (24/09/2016)
El 'basural boutique' que les gana la guerra a los residuos

Medio ambiente// La planta de tratamiento de desechos que funciona desde hace seis años en Laboulaye ya acumula 90 mil toneladas. Se caracteriza por su limpieza y por el escaso impacto en el ambiente, a tal punto que pasa inadvertido. Se almacena en cápsulas de plástico.
No hay olores, no hay moscas, no hay líquidos volcados, no hay bolsitas plásticas volando, no hay humo de fuegos encendidos, no hay perros escarbando. Si uno no sabe de antemano dónde está, es probable que nunca lo adivine.
El lugar es la planta de tratamiento de residuos sólidos urbanos (RSU) de la comunidad Regional Roque Sáenz Peña, en Laboulaye. Debajo de la superficie “duermen” 90 mil toneladas de basura. Encima podría jugarse un partido de fútbol o realizar un pícnic primaveral sin que nada afecte la salud.
Los resultados del sistema que aplicaron Laboulaye, Serrano, Melo, La Cesira, General Lavalle, Villa Rossi y Rosales son sorprendentes. No hace falta demasiado para llegar a esa conclusión: unos cientos de metros más allá está el viejo basural de la ciudad y allí sí hay, a la vista, todo lo enumerado al comienzo de esta nota.
La planta lleva seis años en funcionamiento y arrancó, si se descuenta el valor de la tierra, con una inversión mínima. Apenas un tinglado, una cinta de clasificación que pagó en su momento la Provincia, y una máquina compactadora y encapsuladora que aportó la empresa concesionaria del sistema.
Una vez que llegan los camiones que traen la basura de los pueblos cercanos, al trabajo de selección y clasificación lo realizan 20 personas agrupadas en una cooperativa. Hasta eso sorprende. Son hombres y mujeres capacitados, que realizan un trabajo formal, muy lejos de la imagen habitual de las personas que tienen en los basurales su medio de vida.
“Estamos muy conformes, esto nos ha dado resultados superiores a los esperados, las napas están bien y nos lleva a que, una vez que logremos cerrar el viejo basural, todo el departamento quede liberado de basurales a cielo abierto”, remarcó Alejandro Delmédico, secretario general de la Municipalidad de Laboulaye.

Desafío
La ubicación del predio de tratamiento plantea un fuerte desafío: está pegado a la ciudad. En esas 10 hectáreas se armó una planta de selección, con una cinta transportadora y la empresa Ferioli Eco instaló un equipo de compactación y encapsulado.
Por una punta ingresa la basura, el personal de la cooperativa separa los materiales recuperables como plásticos, vidrio, papel, cartón y metales, que comercializa por su propia cuenta, y el resto va a esta enorme “churrera”.
La basura ingresa a una cápsula de plástico de alta densidad y una vez que está llena se arma una especie de “caramelo” gigante de dos metros de largo. Esa cápsula pasa luego al enterramiento.
Tras seis años de deponer basura con este sistema, el predio está apenas un 10 por ciento ocupado, con lo cual el municipio estima que hay terreno útil para los próximos 50 años.
Martín Echaniz, presidente de la Comunidad Regional, comentó que el contrato con Ferioli implica el pago mensual de 52 salarios mínimos vitales y móviles, presupuesto del cual el municipio de Laboulaye, por ser el más grande, se hace cargo del 63 por ciento.
Para Eugenio Pettigiani, de la Unidad de Química y Ambiente del Instituto Nacional de Tecnología Industrial de Córdoba, el sistema “se adapta muy bien en municipios de pequeña y mediana escala, sobre todo en aquellas localidades donde la napa está alta o donde no disponen de un relleno sanitario cercano”.
El experto del Inti le encontró varias ventajas adicionales. “Al encapsular los residuos se evitan vectores de enfermedades, se evita o al menos se minimiza la contaminación del suelo y napas con líquidos lixiviados”, apuntó.
Traducido en otras palabras: con el pago de las décadas, la basura terminará “momificada”.
Otro aspecto técnico es que con esa compactación recubierta la generación de gases de vertedero (metano y dióxido de carbono) se reduce significativamente al haber menos agua disponible para la biodegradación de la fracción orgánica, explicó Pettigiani.
“Esta es una tecnología hecha a la medida para municipios que junten entre 70 mil y cien mil habitantes, y necesiten deponer unas 1.300 toneladas mensuales de basura”, señaló Ángel Ferioli, titular de la empresa de Leones que desarrolló el sistema.
Con el problema de la deposición actual de basura resuelto, la Comunidad está ahora abocada al cierre definitivo del basural a cielo abierto.
Mientras tanto, la planta de RSU de Laboulaye mostrar que hay otros caminos para transitar la guerra contra la basura.

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