5 jul. 2016

Minibasurales en San Francisco

La Voz de San Justo (05/07/2016)
El problema de los minibasurales

Mediante un proyecto de resolución, uno de los bloques de la oposición ha pedido al Ejecutivo municipal que, por intermedio de la Secretaría de Infraestructura y Servicios Públicos, “limpie el terreno del exferrocarril Mitre, donde de un tiempo a esta parte, proliferan minibasurales. Según sostienen los autores de esta iniciativa, “desde hace un tiempo se viene acumulando a lo largo de la vereda del ex ferrocarril Mitre, sobre la avenida Las Malvinas, montañas de basura que lamentablemente, como no son retiradas por el municipio, siguen incrementando su volumen. Y así ocurre algo que nunca había pasado, a lo largo de la avenida, desde San Lorenzo hasta el camino interprovincial, se observa basura de todo tipo depositada en la vereda, incluso en la entrada de un club de Baby Fútbol, por donde ingresan numerosos niños a realizar sus tareas deportivas”.
El sitio que los ediles reclaman se limpie por cierto que no es el único en el que la basura se enseñorea. Los basurales en la ciudad son varios, aunque la mayoría tiene un origen similar: la inconducta vecinal que no repara en el daño ambiental y sanitario que se produce cuando se depositan residuos en lugares no adecuados ni dispuestos para tal fin. Los focos infecciosos que se generan son la consecuencia evidente de una actitud que se repite en amplios sectores de la población.
Desde hace mucho tiempo que se pregona la necesidad de que el vecino tenga protagonismo en el tratamiento y disposición de la basura que se genera en San Francisco. Sin embargo, poco se ha avanzado en esta materia. No se ha conseguido el éxito porque no ha existido voluntad política de iniciar un trabajo sostenido en esta materia o porque no arrojó resultados positivos  la educación en higiene urbana que se intentó en algún momento.
Los minibasurales que se esparcen por la ciudad son ejemplo palpable de que la situación no tiene mayores cambios. Por lo tanto, es imprescindible accionar para que se revierta esta situación. Ello se conseguirá solamente cuando se ponga coto a la disposición de desperdicios en sectores no autorizados, lo que se logrará con la tarea vigilante del Estado local pero también con la participación activa de los vecinos, primeros actores en esta cuestión. Es así que no puede seguir sosteniéndose la queja sobre la inconducta de algunos si no se trabaja en su modificación.
En otra ocasión, en esta columna, se hizo alusión además a otro actor social que podría sumarse a la tarea de eliminar los minibasurales: la empresa prestataria del servicio de recolección de residuos. El concesionario tendría que obligarse a interactuar más frecuentemente con la comunidad y poner el enfoque en la prevención, difusión y comunicación. Apuntalaría de este modo el andamiaje educativo que el municipio debe encarar, en conjunto quizás con los centros vecinales.
Bienvenida la discusión política en el Concejo Deliberante por este tema. Porque la mala conducta en torno a la basura se ha transformado en un problema importante. Y el tiempo que ha transcurrido demuestra que es una patología complicada y difícil de extirpar, al menos en algunos barrios de la ciudad como por ejemplo el sector al que aluden en su proyecto los ediles de la oposición.
Se hace necesaria entonces la adopción de medidas perentorias para preservar el medio ambiente. Y para ello es importante insistir  en la utilización de todos los medios disponibles –tanto educativos como imperativos- para limitar al mínimo la cantidad de minibasurales.

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