22 may. 2016

Espacios verdes que no se aprovechan



La Voz del Interior (22/05/2016)
Parques y paseos que no se pueden aprovechar

Son centenares de hectáreas donde hay mucho riesgo. El municipio le echa la culpa a la falta de vigilancia. La Policía, a la escasa iluminación.
El parque Sarmiento, el parque Autóctono, algún sector de la ciclovía de barrio Ayacucho, son lugares que años atrás, en la práctica, estaban prohibidos para los cordobeses por la inseguridad.
Sin embargo, algunas acciones de la Municipalidad, de la Provincia y de la Universidad Nacional de Córdoba (en el caso de la Ciudad Universitaria), además del empecinamiento de algunos cordobeses, lograron que esos sitios, a pesar de que siguen siendo escenarios de algunos delitos, hayan sido ganados para la vida ciudadana. Al menos durante el día.
No pasa lo mismo cuando cae la noche, y aun a plena luz del día en otros espacios urbanos que a menudo se convierten en escenarios de delitos.
Se trata del Parque de la Vida (a la vera de La Cañada, hacia el sudoeste de la ciudad), de varios sectores de la Costanera del río Suquía (incluso en el trazado céntrico, en la plaza Austria, por ejemplo), del parque Las Heras, del Parque de las Naciones (en horario nocturno), de la mayoría de las ciclovías que atraviesan el amplio ejido cordobés, y hasta de algunas plazas barriales que cuando se esconde el sol –o incluso antes – quedan desiertas.
Romina Salcedo es vecina de barrio Parque Capital y solía ir a correr al Parque de la Vida. “Cada vez voy menos –explicó–. Antes, el problema era por la noche, pero ahora es un peligro también a la tarde. La Policía anda en auto o en moto, pero por las calles que lo rodean, no se mete al parque, que es donde se esconden los delincuentes que te roban”.

Un caso icónico
Lo del Parque de la Vida es icónico. Creado en 1992 por el entonces intendente Rubén Martí, con poco más de 60 hectáreas a la vera del arroyo La Cañada, nunca ha podido ser aprovechado en plenitud, a pesar de su extensión y belleza.
Cada tanto, el municipio invierte para recuperar o reemplazar el mobiliario, los juegos infantiles, etcétera, pero el vandalismo se encarga de estropear los arreglos, entre ellos las luminarias, que duran un suspiro.
La falta de iluminación es el gran problema de esa zona y de casi todos los parques anchos y lineales.
Lo dijo el comisario Jorge Gómez, jefe de Seguridad Capital: “En el Parque la Vida hay patrullaje permanente que se hace con un móvil y con motos. Durante el día se usa mucho, tanto como el parque del Kempes o el parque Sarmiento. Pero el problema puntual que hay allí es que durante la noche no hay iluminación y el lugar se torna peligroso. Lo mismo pasa en muchísimas plazas, parques y lugares públicos de la ciudad: no hay luz, o es muy deficiente, entonces es más complicado hacer una vigilancia eficiente y la delincuencia aprovecha esa circunstancia”.
En defensa propia, en la Municipalidad no están del todo de acuerdo con el diagnóstico policial.
Un funcionario mestrista recordó que hace un tiempo, se había acordado con el Gobierno provincial que el municipio iba a construir espacios físicos en el Parque de la Vida y en la Costanera de Villa Urquiza, y que la Provincia iba a colocar vigilancia permanente.
Recién en las últimas horas las tratativas habrían dado resultado y la Policía ocuparía esas construcciones.
En el Parque de la Vida, la gestión de Ramón Mestre paga por presencia de policías adicionales de 8 a 16, pero después de eso sólo queda el patrullaje común, que no alcanza.

En la Costanera sur
Nadie va a correr por la Costanera que pasa por Villa Urquiza.
Pero también allí, a partir de la inauguración de un nuevo tramo del trazado vehicular (entre el puente Sagrada Familia y el puente Turín), el municipio construyó una garita que la Policía ocuparía en las próximas semanas.
El comisario Gómez dijo que el tramo está muy vigilado: “Tenemos presencia permanente, las 24 horas, con unidades especiales, la Guardia de Infantería, patrullaje en motos, y no tenemos denuncias de robos en ninguna zona de la Costanera”, aseguró.
Para el jefe policial, tampoco hay registros de hechos delictivos en la avenida Circunvalación y en algunas de las zonas “verdes” que la rodean (sobre todo en los tramos norte, sur y sudoeste).
“Lo que ocurrió el año pasado –dijo el comisario acerca de las denuncias de robos y asaltos– fue muy político, ocurrió antes de las elecciones, al punto que algunos fiscales actuaron de oficio y no encontraron más que a un hombre que dijo que le habían tirado algo y nada más”.
Mientras tanto, esos espacios públicos continúan sin ser aprovechados plenamente.

Una necesidad social y comunitaria
Estudio. En la ciudad de Córdoba hay 1.287 espacios verdes, la mayoría plazas de pequeña escala cuya superficie no supera la media manzana. En ellos, 841 mil habitantes desarrollan actividades de esparcimiento, deportivas y recreativas, según un estudio de la Fundación Arcor y la Red Ciudadana Nuestra Córdoba, difundido en 2015. Representan poco más del 63 por ciento del total de habitantes de la Capital. “La presencia y disponibilidad de las áreas verdes urbanas es muy valorada y configura un aspecto imprescindible para la calidad de vida en las ciudades”, asegura el informe sobre áreas verdes públicas.
Requisitos. Pero “no basta con tener una plaza enfrente de casa si esta no reúne las condiciones apropiadas para su uso”, dice el estudio.

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Espacios lineales y ciclovías, en zona de riesgo

Los parques lineales, como los que en Córdoba se han ido formando en terrenos de los ferrocarriles, se tornaron inseguros.
Son espacios muy buscados en todas las ciudades del mundo para correr y para instalar ciclovías.
En Córdoba hay 23 parques lineales con ciclovías, pero muchas de ellas no pueden usarse por la inseguridad.
La que se extiende entre Parravicini y Rancagua; algunos tramos de la que corre paralela a la avenida Arturo Capdevila, que comienza en barrio Ayacucho y termina prácticamente en la Circunvalación. A la altura de barrio Patricios, el municipio amplió un desagüe y mejoró la ciclovía. Arnaldo Barcena, un hombre de 77 años, se animó a hacer su caminata diaria desde mediados de abril. Pero un día se le hizo tarde, y cuando anocheció dos delincuentes lo amenazaron, le robaron un celular y unos pocos pesos. “No volví más por la tarde”, relató. La otra ciclovía que se ha vuelto a tornar peligrosa, sobre todo en horas de la tarde-noche, es la que se extiende junto a las vías del antiguo ferrocarril Belgrano, entre el Deportivo Central Córdoba (barrio Talleres) y la avenida Circunvalación, en el extremo este de la ciudad.
Carolina Salvático la usaba para ir a trabajar desde Yofre Norte hasta barrio Pueyrredón, pero tuvo que dejar de hacerlo. “Me arrebataron dos celulares, porque pasan en moto por la ciclovía y si venís caminando te llevan puesta”, se quejó.
También hay denuncias de robos y arrebatos en las ciclovías de barrio Congreso, en la que recorre avenida Armada Argentina y en la de Coronel Olmedo.

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