18 abr. 2016

Maquillaje verde para un agua mineral de las sierras



Comercio y Justicia (18/04/2016)
De las sierras a la mesa, nace un agua mineral sin impacto ambiental

Cuando Ana Victoria Funes (37) heredó un campo en Las Rabonas (Traslasierra) pensó rápidamente en no tener ese espacio ocioso y comenzó a buscar alternativas para emprender. Entre tantas ideas recordó que su padre, desde que era pequeña, le contaba sobre la buena calidad del agua que nace en las vertientes del campo y hasta algunas desembocan en el arroyo de esa localidad.
Sin tener ninguna experiencia previa en el negocio del agua mineral, Ana Victoria comenzó a interesarse en ese mercado, con la premisa de hacer un producto de buena calidad que se diferencie del resto por ser bajo en sodio, que no genere impacto ambiental, preserve los acuíferos y utilice tecnología y energía renovables.
Este emprendimiento hoy se llama Villavital y comenzó a funcionar tímidamente en 2014 después de casi seis años de investigación y análisis del mercado del agua mineral. “Cuando tuvimos todas las autorizaciones necesarias pude comenzar. Primero comencé analizando las posibilidades que tenía el mercado. Se realizaron estudios junto a la Universidad Nacional de Córdoba, ya sean de impacto ambiental como todo tipo de controles bromatológicos”, cuenta a Comercio y Justicia la emprendedora.
“Pude comprobar que hay un gran nicho en cuanto a calidad y precio de aguas envasadas.
El bajo sodio natural que Villavital ya posee y las características físico-químicas y bacteriológicas la convierten en un agua pura dentro de las aguas consideradas minero-medicinales por sus propiedades”, explica Ana Victoria sobre las características de su producto.
Además -agrega la emprendedora-, el lugar donde nacen las vertientes está rodeado por las Sierras Grandes y de reservas naturales que cuidan los acuíferos. Allí, la temperatura del agua es de 15 grados, por eso es atermal y hasta hay que esperar a que el bidón se desempañe para etiquetarlo”.

Planta y producción
Con una inversión inicial de 500 mil pesos se levantó esta pequeña planta embotelladora (tiene sólo 56 metros cuadrados). En el proceso, de la naciente de la vertiente el agua baja por gravedad a la planta, se microfiltra e ingresa a la embotelladora también por gravedad.
“No tenemos luz eléctrica, trabajamos con energía solar y energía hidroeléctrica”, cuenta Ana Victoria, al tiempo que resalta que pudo construir la planta productora gracias al aporte de Meditel, que fue su empresa madrina en el concurso Emprende Inndustria, organizado por la Secretaría de Industria y Pyme del Gobierno provincial.
Además, como una firme política de responsabilidad social empresarial se construyó una estación de agua mineral, que tiene por objetivo que las personas de la zona puedan recargar los bidones a un peso el litro de agua. “Con esto se reutiliza el plástico, se muestra el proceso de producción de la planta y lo que se recauda gracias a las recargas se dona a Ceupa, una fundación que atiende a niños con autismo”, explica.

Mercado
Por las autorizaciones que tiene la empresa, Villavital puede insertarse en cualquier mercado. Actualmente, se distribuye en la zona de Traslasierra y San Luis, aunque la emprendedora está en conversaciones con grandes superficies para poder introducir su producto en la capital cordobesa, que es su objetivo para este año.
“Estoy teniendo muy buena respuesta de las cadenas de supermercados. También, han visitado la planta empresarios que buscan exportar este producto al mercado chino y latinoamericano”, cuenta la emprendedora, y puntualiza que la empresa tiene autorizados 1.500.000 litros mensuales. “Esto demuestra que hay una gran capacidad de crecimiento, ya que hoy sólo se pueden embotellar 4 mil litros por día con la producción semiautomática con la que cuento y poco espacio de almacenamiento”. Consultada sobre la característica distintiva de Villavital, Ana Victoria destaca que en la “zona es un producto único ya que el resto de las empresas que existe embotella el agua de canilla con procedimientos químicos no naturales”.
El agua mineral se comercializa en varias presentaciones: envase de seis litros, un litro, medio litro y 350 mililitros. “Es un producto que también se destaca en cuento a su envase, etiqueta y modo de venta, ya que entramos al mercado como un agua premium de bajo sodio natural, pero a muy buen precio”, resalta.
Este año, la emprendedora decidió profesionalizar su empresa y gestión, y para ello decidió formar parte de las capacitaciones para emprendedores que brinda la Fundación E+E.

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