10 abr. 2016

Compost fácil de hacer y aporta mucho al medio ambiente



La Voz del Interior (11/04/2016)
“Es muy fácil y no genera olores, ni moscas, ni bichos”

Yamilka Abreu empezó hace cuatro años a hacer compost en su patio, con los residuos hogareños que genera su familia.
Vive en barrio Santa Mónica, en las afueras de Santa Rosa de Calamuchita. “Empecé a hacerlo porque me gusta tener conciencia ambiental y porque me sirve mucho para la huerta que tengo en mi patio. Además, es muy fácil”, cuenta.
Yamilka es cubana, pero hace 20 años reside en Argentina. “Uso algún tambor y gomas de autos como composteras. Le he sumado lombrices. Ahí va todo el desecho de frutas y de verduras, más el pasto del patio, cortezas de madera y guano de todo animal que no coma carne, como vacas, caballos o chivos”, dice.
La mujer insiste en que es muy fácil y limpio. “Bien hecho, no genera olores, ni moscas, ni bichos”, asegura.
Según comenta, conoce cada vez a más gente que lo hace en sus hogares. “A mí, me es útil, porque obtengo mucho abono para la huerta, pero la mayoría lo hace sin tener huerta y aprovecha el compost para fertilizar sus patios”, acota.
El ejemplo de Río Tercero. En esta localidad, Marina calcula que en su casa al menos la mitad de los desechos que generan no va a las bolsas que se lleva el camión recolector.
Las botellas plásticas terminan en cestos que hay en varios barrios para recolectar y reciclar luego; el papel y el cartón lo junta y lo deriva a un proyecto (Papelón) creado por el grupo de La Luciérnaga local para reunir fondos.
Toda la basura orgánica (restos de frutas, de verduras y de pasto) se separa en el hogar para depositar en un macetón en el patio, donde, con ayuda de lombrices californianas, varias veces al año obtienen una tierra “de lujo” para mejorar el jardín.
“Lo tenemos ya tan incorporado como hábito que mi hija, que está estudiando en Córdoba, lo hace con una maceta en un balcón de un departamento”, dice Marina y deja en claro que no es una cuestión que demande espacio ni tiempo.


Los residuos que generamos
Orgánicos. Los residuos orgánicos representan el 66,4 por ciento de los residuos sólidos urbanos que generamos, según un trabajo encargado por la Municipalidad de Córdoba al Instituto Nacional de Ciencias Aplicadas (Insa) de Francia.
Potencial. Determinó que 1.300 toneladas por día tienen potencial importante para ser tratadas por vía biológica, el compostaje.
Sin diferenciación. No existen diferencias significativas en la basura que producen distintos niveles socioeconómicos en la capital cordobesa. Todos podrían compostar cantidades similares de residuos.
Cómo hacer compost. En este link del Inti hay una guía explicativa para vecinos: http://www.inti.gob.ar/compostajedomiciliario/.

Ver Noticia On Line


Con compostaje, se tiran 8,4 kilos menos de basura por semana

Con los desechos de una familia, se obtienen 160 kilos de abono en un año. No hace falta mucho espacio para convertir basura en tierra fértil. ¿Cómo compostar en casa?
Las familias cordobesas podrían reducir en al menos 8,4 kilos la cantidad de basura que desechan por semana si en algún espacio al aire libre montaran un compostaje.
Al mismo tiempo, aprovecharían los desechos orgánicos para producir su propio abono para plantas y pasto. Al cabo de un año, obtendrían 160 kilos de tierra.
No hace falta dinero, tiempo extra ni mucho espacio. Un balcón ya es suficiente. Cualquiera puede tener un compostaje, en el que la basura orgánica se convierte en fertilizante.
Según datos de la Municipalidad de Córdoba, en la Capital se producen dos mil toneladas de residuos por día. Son 1,72 kilos por persona.
En tanto, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti) estima que 300 gramos corresponden a material compostable: restos de verduras crudas y cocidas, de frutas, cáscaras de huevo, saquitos de té, yerba, café, servilletas de papel y rollos de papel de cocina, además de residuos del jardín, como hojas, pasto, ramas, restos de poda, etcétera.
Si cada vecino adquiriera el hábito de compostar, al término de un año habría contribuido a evitar la emisión de dióxido de carbono “equivalente a lo que producen 600 kilómetros de recorrido de un auto naftero”, explicó Violeta Silbert, ingeniera agrónoma del Inti Córdoba.
Además, se ahorra el combustible destinado a la recolección y el aporte al suelo del que no habría necesidad de extraer mantillo, entre otros beneficios ambientales y económicos.
Cómo se hace. Hay composteras que se adaptan a todos los escenarios y tipos de familia. Sólo hace falta un espacio al aire libre.
La cantidad de residuos compostables que se producen depende de los hábitos alimentarios y urbanos.
“Una persona que cocina dos veces al día en su casa, con verduras, frutas y huevos, y además toma café y mate, genera unos 250 gramos de basura compostable por día. Si tiene además residuos de jardín, porque corta el pasto, por ejemplo, necesita una compostera de 73 litros”, explicó Silbert.
A ese recipiente van los residuos orgánicos. Lácteos, grasas, huesos y carnes no, ya que son de difícil degradación. Tampoco las comidas elaboradas. Lo ideal es mezclar una parte de residuos verdes (frutas, verduras, café, te, etcétera) con dos partes de marrones (hojas secas, césped seco, aserrín y cáscaras de huevos).
Las lombrices californianas facilitan el proceso de descomposición, porque van aireando la masa de residuos. Hace falta una lombriz por cada gramo de generación de residuos. En Córdoba, hay varios lombricultores, aunque se reproducen con tanta facilidad que casi siempre se consiguen a través de personas con composteras.
La humedad debe ser la justa. Por eso, en verano es conveniente tapar la compostera para que no ingrese agua de lluvia. Hay que mover el material periódicamente para el control de la aireación. Conviene también triturar los residuos en tamaños de cinco centímetros para facilitar la degradación.
Al cabo de un tiempo se convertirá en compost con olor a tierra mojada. Listo para el jardín.

Ver Noticia On Line
.

0 comentarios:

Buscar este blog

Blog Archive

Seguir por E-Mail

Temas

Archivo de Blogs