5 mar. 2016

Pozo del Molle complicado con sus calles como ríos



La Voz del Interior (05/03/2016)
Pozo del Molle lleva 11 días con sus calles como ríos

Desde hace casi dos semanas, el agua les tapa los pies apenas salen de sus casas. Está ahí, sin retirarse, amenazando con entrar a sus viviendas, con puertas atrincheradas por bolsas de arena para contener la embestida. Más despreocupados que sus padres, los niños juegan en las calles como si estuvieran en un río: ya hay mojarras y carpas como para pescar. Gran parte de Pozo del Molle está inundado, desde hace casi dos semanas, y con su vida alterada.
Una mujer que circula en bicicleta con su hija en brazos rezonga en voz alta porque mientras intenta cruzar la calle casi se caen al toparse con un bache, oculto bajo el agua turbia.
En una esquina, un hombre y dos pequeñas cruzan de la mano; el agua alcanza las rodillas de las niñas y todos llevan botas, el calzado más vendido en la última semana en este pueblo de seis mil habitantes, ubicado en el departamento Río Segundo, a 206 kilómetros de la capital cordobesa.

Lamentos
Hermes Manelli es el dueño de una panadería sobre calle Colón, en una de las zonas más castigadas. Llegar hasta ahí parece una hazaña para los vecinos. “No vendo nada. No puedo seguir así. Dicen que vamos a tener agua por varios meses, por lo que voy a mudarme a otro local en los próximos días”, cuenta Hermes.
A pocas cuadras, Hugo Catella atiende su carnicería. Está abierta, pero casi no ingresan clientes. “Tengo un 50 por ciento menos de ventas. La gente no pueden acceder a mi local y compran en otro lado”, se lamenta.
Los padecimientos de Hermes y de Hugo son también los de otros comerciantes y vecinos. Los talleres mecánicos están paralizados por el agua que ha ganado las fosas. Y sigue la lista de lamentos.
También se hace difícil llegar al cementerio. Un vecino cuenta que los dos últimos muertos del pueblo debieron ser enterrados en localidades vecinas.
“El agua me está rajando la vivienda y me levanta la vereda”, se queja otro. Al frente de su casa, otra vereda ya cedió.
Edificios emblemáticos como la iglesia, la sede del centro comercial o del Banco de Córdoba se están hundiendo, en algunos casos más de 15 centímetros, debido a la elevación de las napas freáticas. La misma situación ocurre en varias viviendas, reconoce el intendente Carlos Salvático.
Los suelos ya no absorben más agua, en un pueblo que quedó en el medio de la deriva de los excesos hídricos de una amplia región.
Las napas ya se tocan con el suelo. Sobra agua arriba y abajo. Y los cimientos empiezan a ceder.
Se estima que por lo menos hay unas 40 cuadras anegadas, afectando a unas 800 familias.

A la espera
A los vecinos se los nota molestos. Las tareas de cada día 
–sacar el vehículo, hacer las compras, andar en bicicleta o ir a la escuela o al trabajo– se convierten en una aventura amarga. Para facilitar un poco el asunto construyeron precarios puentes con tarimas de madera en varias cuadras.
Ninguno sabe cuándo empezará a normalizarse la situación, lo que los impacienta aún más. La última promesa escuchada es que con la apertura de un canal que iniciaron máquinas enviadas por Recursos Hídricos de la Provincia podría escurrirse el agua de la zona urbana en algunos días. Sólo si es que no vuelve a llover.
Varios vecinos advierten que si la solución no es inmediata cortarán en los próximos días la transitada ruta nacional 158, que atraviesa el pueblo. El martes último en una reunión vecinal se habló de ese punto.

De dónde sale
Casi todos parecen coincidir en que no se trata de agua de lluvia la que inunda al pueblo. Creen que proviene de las derivas rurales de la región y de arroyos que han sido desviados. “Si no, no podría durar 10 días acumulada, sin irse, y sin que suceda en otros lados de esta misma zona”, señala José, con las botas puestas y pura lógica.
Fue el 23 de febrero cuando el agua entró a la zona urbana y desde entonces es parte del paisaje local.
En los veranos de 2014 y 2015 se vivió una situación similar, aunque menos dramática y duradera que la actual, según repiten unos y otros, con los pies en el agua. Y ninguno recuerda un antecedente similar.

Napas a ras del suelo
Los hundimientos de casas y de edificios se vienen registrando en varias localidades, sobre todo del sudeste provincial, donde las napas freáticas están altas, y en los últimos dos años casi al límite de los suelos. En Pozo del Molle es un fenómeno nuevo.

Intendente reclama por canales clandestinos
Buscando una causa. El intendente de Pozo del Molle, Carlos Salvático, interpreta que varias canalizaciones y taludes no autorizados levantados en zonas rurales desviaron el agua que terminó inundando la zona urbana. Planteó que habrían sido ejecutados por propietarios de campos y aseguró que elevó la denuncia a la Policía Ambiental de la Provincia para que inspeccione y corrija esa situación. Marcó su extrañeza de que sectores de la región que antes se inundaban ahora están secos, mientras que Pozo del Molle no tenía estos problemas que ahora sufre.
Obra en marcha. Salvático reconoció que están ante un problema “grave” y admitió que llevará tiempo evacuar el agua de las calles, aunque planteó que una obra que está en marcha podría agilizar la evacuación de aguas, si es que no se suman nuevas lluvias. Con máquinas enviadas por la Provincia se ejecutan ahora dos canales para evacuarla y evitar que siga ingresando desde los campos.

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Más Información:

La Voz del Interior (05/03/2016)
Campos y caminos anegados en el sudeste

La Voz de San Justo (05/03/2016)
Trabajos en Pozo del Molle para superar la emergencia hídrica

El Diario de Villa María (05/03/2016)
Proyectan “deprimir las napas”
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