29 oct 2012

El 17% de los chicos con mucho plomo en sangre

Día a Día (29/10/2012)
Contaminación con plomo en la sangre de los niños cordobeses

El 17% de los chicos cordobeses tiene más plomo en sangre que el considerado seguro. Bajó la exposición respecto de hace 15 años, cuando se hizo un análisis idéntico.
Esta noticia respecto de la presencia de plomo en los chicos cordobeses se puede dividir en dos, y con dos valoraciones opuestas. La negativa: uno de cada seis niños tiene niveles superiores a los considerados aceptables. La positiva: los valores descendieron considerablemente respecto de los obtenidos en 1996, cuando se hizo una investigación similar.
La semana que pasó no fue una más en la vida laboral de Miriam Virgolini (investigadora del Conicet en el Instituto de Farmacología Experimental de Córdoba) y de Samanta Martínez (bioquímica especialista en Toxicología de la UNC). Es que una de sus investigaciones, que llevaron adelante junto con un amplio equipo interdisciplinario, fue publicada en la Human and Experimental Toxicology (HET), una de las revistas internacionales más prestigiosas en la materia.
Los resultados del relevamiento, finalizado en 2010 y validado con la reciente publicación, pintan un panorama actual e inédito en relación con la exposición de los chicos cordobeses al plomo. Con un aditivo: como 14 años antes se hizo una investigación similar, ambas investigaciones son perfectamente comparables.
A los números. De acuerdo con el análisis, que involucró a 161 casos de diferentes barrios de la ciudad y zonas aledañas que fueron a hacerse atender (por otros motivos) al Hospital de Niños de Córdoba, se pudo establecer que el 16,76 por ciento de los chicos tiene más de 5 microgramos por decilitro (mcg/dl.) de plomo en sangre, que es el máximo considerado como seguro por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de los Estados Unidos. Este valor es otra novedad, ya que hasta mayo de 2012, la EPA tenía establecido un máximo de 10.
En la investigación que sirve como antecedente, realizada en 1996 (que abarcó a 172 casos), el porcentaje de chicos que tenía niveles de plomo superiores a los seguros era mucho más alto que en la actualidad: uno de cada cuatro (26,7 por ciento) tenía más de 10 mcg/dl.
“Si bien el estudio de 2010 evidencia una gran mejora respecto de los valores de 1996, no nos podemos relajar porque, al bajarse a la mitad el límite considerado seguro, de un día para el otro la población en riesgo se quintuplicó”, explicó a Día a Día Virgolini.
–¿A qué obedece la redeterminación del nivel máximo en sangre?
–El problema es que hay muchas fuentes alternativas de exposición al plomo y siguen apareciendo más. Lo que se intenta con este tipo de investigaciones es demostrar que no hay un nivel seguro de plomo en sangre, sobre todo en los niños.
Política positiva. En la Argentina, el plomo se prohibió en las naftas (en 1996) y en las pinturas (en 2004). Por esto, se puede inferir que la desaparición de estas dos grandes fuentes de transmisión del metal al ambiente (especialmente los combustibles) ha sido la responsable de la disminución en los valores entre ambos estudios. “La política pública de prohibición de plomo en naftas tuvo un efecto positivo en cuanto a la reducción de los niveles en los niños. Sin embargo, todavía hay una gran cantidad de fuentes en los hogares (pinturas viejas o cañerías de plomo, por ejemplo) y en el ambiente, en especial en las zonas industriales, sobre las que hay que trabajar”, agregó Virgolini.
Precisamente respecto de cuáles son los grupos de chicos más afectados por el plomo en su organismo, Samanta Martínez dijo: “El estudio nos revela que los chicos que viven en sectores alejados del casco urbano tienen mayores niveles de plomo. Se trata de niños cuyas familias reportaron vivir cerca de industrias, ya sea en cordones industriales o en barrios con muchas fábricas”.
Allí, las emanaciones se entienden como las principales fuentes de dispersión del metal. “El problema es que el plomo no se biotransforma nunca, jamás, ni dentro ni fuera del cuerpo. En esos sectores, lo que está en el aire se deposita en el suelo y los chicos, que normalmente juegan con tierra, son los más afectados”; añadió Virgolini. Además, otra fuente importante son “los propios padres que trabajan en esas industrias y que transportan el plomo en su ropa y su calzado”, detalló.
Otro dato clave es la edad: mientras más baja, más plomo. ¿Por qué? Según Martínez, “los más chicos tienen la capacidad de absorber más cantidad del metal y, además, les cuesta más eliminarlo del organismo. Así, mientras más tiempo permanece en su cuerpo, más perjuicio”. Asimismo, la especialista destacó como relevante el hecho de que son “los más pequeños los que juegan más en el suelo y se llevan cosas a la boca”.

Efecto en la salud de los chicos
Si no se detecta a tiempo, los niños expuestos a altos niveles de plomo pueden tener daños en el cerebro y en el sistema nervioso, problemas de comportamiento y aprendizaje (déficit atencional, por ejemplo), crecimiento desacelerado, problemas de audición y dolor de cabeza frecuente. Hay que estar atentos porque no es fácil de diagnosticar.
Muchas veces, los médicos postergan el análisis buscando otras causas. Un simple estudio de la sangre determina el nivel de plomo. Si tiene dudas, y su hijo tiene los síntomas, pídale al médico que tenga en cuenta esta alternativa.

Fuentes de contaminación
Las fuentes de contaminación con plomo más frecuentes son:
Pinturas. Las elaboradas antes de 2004, cuando se prohibió en la Argentina el agregado de plomo.
Juguetes. Los pintados. Especialmente los importados que hayan sido fabricados bajo otras normas.
Suelos. En especial los cercanos a industrias. El plomo se precipita a la tierra con la que juegan los chicos.
Caños. Hay aún muchas cañerías de plomo en las casas de la ciudad de Córdoba.

Cómo bajar la exposición
Higiene. En el hogar, se recomienda lavar frecuentemente las manos de los chicos.
Pintura. Averigüe si las pinturas son anteriores a 2004. De serlo, nunca las lije con los chicos adentro de la casa. Con el tiempo, reemplácelas.
Cañerías. Si tiene cañerías de plomo, haga correr el agua durante 60 segundos antes de consumirla. Si puede, cámbielas.
Trabajo. Si alguien trabaja en una industria que utiliza metales, lave la ropa de trabajo separada del resto. Además, cambie el calzado antes de ingresar al hogar.

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