26 abr 2012

Reforestación en Traslasierra

La Voz del Interior (26/04/2012)
"Ordeñando Nubes", un proyecto comunitario de reforestación en Traslasierra


Voluntarios llevan plantados miles de árboles en la zona más alta de las sierras. Ayudan a cuidar la cuenca hídrica y a evitar la extinción del tabaquillo.
Entre tanto desmonte sobre el bosque nativo que desde hace décadas sufre Córdoba, florecen algunas experiencias de reforestación a partir de proyectos de voluntariado. Son quizá gotas en el mar de la deforestación, pero marcan un camino.
Esas tareas se ven, sobre todo, en las áreas serranas, que son las más vulnerables a los efectos de la erosión que provoca la falta de cobertura vegetal y a la vez las más relevantes porque esa pérdida afecta las cuencas hídricas donde nacen los arroyos y ríos que nutren de agua a Córdoba.
Algunas experiencias vienen generando, desde hace varios años, ONG como Ecosistemas Argentinos y Proyecto de Conservación y Reforestación de las Sierras, sobre todo en áreas de Los Gigantes y Sierras Chicas, con plantaciones de especies nativas en las cuencas altas y actividades educativas afines.
En ese marco, nació en Traslasierra el proyecto “Ordeñando nubes”, que lleva miles de tabaquillos y maitenes plantados a pulmón en laderas de cerros, a 2.600 metros, bien cerca del pico del Champaquí.
En la altura, los bosques aumentan la cantidad de agua que las sierras “producen” no sólo por absorber y reservar mejor en sus suelos la que cae de lluvias, sino por captar desde sus hojas la que dejan al pasar las nubes y neblinas de montaña. De allí la metáfora elegida de “ordeñar” nubes para mejorar el caudal hídrico serrano.
Arriba. Un grupo de voluntarios creó en Los Molles, cerca de Nono, un Centro de Restauración Ecológica, como parte de las actividades de la Fundación de Actividades Biosféricas. Se propusieron reforestar el extremo sur de la zona serrana declarada por la Provincia como Reserva Hídrica Pampa de Achala.
“El objetivo es contrarrestar el grave proceso de erosión del suelo y de pérdida de la biodiversidad”, señaló Pablo Friedlander, presidente de esa fundación.
Cada excursión de voluntarios del proyecto “Ordeñando Nubes”, a sitios donde se llega sólo a pie o a caballo, supone plantar y cuidar lo plantado, la reparación de cárcavas (grietas en el suelo por erosión) y la colocación de alambrados para evitar que los nuevos árboles sean comida del ganado.
Friedlander precisó que el proyecto se inició en 2002, con la capacitación de voluntarios con colaboración de la UNC y la ONG Ecosistemas Argentinos. Luego se avanzó en acuerdos con dueños de tierras en la ladera oeste del cerro Champaquí. Entre 2005 y 2007 se tendieron alambrados en áreas a proteger y en los últimos años se avanzó con reforestaciones concretas. Más de dos mil nuevos árboles crecen ya sobre las primeras 29 hectáreas involucradas en el proyecto. Las semillas de tabaquillos y maitenes son transformadas en pequeños árboles en un vivero que los mismos vecinos voluntarios desarrollaron.

En extinción
Nativas. El tabaquillo y el maitén son las especies autóctonas sembradas, únicas que crecen por arriba de los 1.500 metros serranos. Ambas están casi en extinción, salvo en las recuperadas laderas del Parque Nacional Quebrada del Condorito.
Testimonio. Jerónimo Segura, abogado y voluntario que durante varios años coordinó el proyecto, señaló que lo plantado “será el semillero para continuar”. Opinó que haría falta multiplicar la acción sobre cientos de hectáreas serranas más. “Y esperar que algún día el Estado aparezca con políticas activas para que las zonas que declaró como reservas hídricas realmente lo sean, que sean protegidas de verdad”, planteó.

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